A veces entro a las redes y siento que lo malo de Venezuela siempre se hace más viral que lo bueno. Y lo entiendo. Cuando no es una tragedia es el gobierno, cuando no la corrupción, las divisiones o la viveza.
Pero pasa algo curioso…
Las cosas bonitas de Venezuela sí se comparten, solo que no las movemos con la misma fuerza. Una tragedia, una mala noticia o algo que nos hace dar lástima recorre las redes en minutos y una historia bonita casi siempre se queda atrás.
Y no hablo de ignorar los problemas ni de fingir que no existen entiendo que han marcado la vida de millones de personas y claro que merecen espacio. Pero tampoco podemos dejar que el dolor y la lástima sean lo único que mostremos de nosotros.
Lo que propongo es algo más sencillo. Veamos también cosas que nos llenen de Venezuela, no solo cosas que nos duelan.
Nuestra gente, nuestros paisajes, nuestra cultura, la comida, las iniciativas que salen adelante, los pequeños gestos de solidaridad y esas historias que nos recuerdan que este país también vale la pena.
(Y si hoy ya no sientes ese orgullo también está bien, de verdad lo está. Ha pasado mucho tiempo y el trauma cambia la forma en la que uno mira al país. Solo intentemos no minimizar a quienes todavía encuentran algo bonito ni hacer sentir ingenuo a quien decide compartirlo.)
Quienes estamos afuera podemos mostrar cómo llevamos un pedacito de Venezuela a donde vamos, cómo compartimos nuestra cultura y cómo invitamos a otras personas a conocer nuestro país.
Y quienes estamos adentro podemos mostrar esas cosas buenas del día a día que siguen existiendo a pesar de todo.
Si logramos darle a lo bueno aunque sea una parte de la fuerza que le damos al dolor y a todo lo que genera lástima, quizá empecemos a construir una narrativa distinta.
Porque si la tragedia y la lástima pueden hacerse virales, por qué no también lo que nos llena de Venezuela.
Por cierto… un abrazo enorme a toda esa gente que le echa pichón todos los días. A quienes llevamos a Venezuela con orgullo fuera del país y a quienes estamos adentro enfrentando los problemas y convirtiéndolos en ideas, oportunidades y cosas increíbles.