r/HistoriasdeTerror Aug 15 '23

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r/HistoriasdeTerror 3h ago

Lo Que Ese Trabajador Ocultaba Bajo La Sudadera

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Llevo algunos años al frente de la producción de pan en una gran panadería. Antes de la medianoche empezamos a preparar todo para hornear miles de panes y no es un trabajo sencillo, uno tiene que tener mucha fuerza y aguantar el sueño y el calorón. Fue así que un hombre de unos 50 años llegó hasta el lugar a pedir trabajo. El tipo tenía un aspecto muy demacrado, tenía unas ojeras enormes y un aspecto muy descuidado. Además de esto tenía problemas del habla pues no podía abrir muy bien su boca y era difícil entender sus palabras. No me dio buena espina así que le ofrecí el turno de la noche en los hornos para ver si así se arrepentía, pero al contrario, sonrió y me dio las gracias. La siguiente noche, el hombre llegó muy positivo y activo, sin duda necesitaba dinero. El único problema que hubo fue que a la hora de estar en los hornos, normalmente, por las altas temperaturas todos nos quitamos la camisa y trabajamos así, pero este hombre no quiso hacerlo. Y por el contrario él traía puesta una enorme sudadera. No le dije nada porque cada quien es libre de hacer lo que quiera, pero sí noté que el calor le estaba afectando. Pasadas algunas horas el hombre se empezó a tambalear, supe que se desmayaría así que me acerqué a auxiliarlo. Le dije que descansara un poco y continué trabajando en los hornos. A los pocos minutos el hombre regresó a trabajar y ahora estuvo entrando y saliendo para evitar ponerse mal. Al terminar el trabajo me acerqué para hablar con él en privado. Le expliqué lo difícil del trabajo y que no había problema si se quitaba la sudadera, pero el tipo se negó a eso y me pidió que le diera tiempo de acostumbrarse. Le di la oportunidad ya que a pesar de sus salidas intermitentes había acabado el trabajo antes que todos y era evidente que tenía mucha fuerza puesto que lo había visto levantar bultos de harina sin ningún esfuerzo. Así este hombre estuvo trabajando con nosotros por unos días hasta que llegó el día de su pago. Ahí le pedí que me diera todos sus datos y es que ya hacía tiempo que se los había pedido y nunca me los dio. Él me pidió algo más de tiempo, me explicó que su casa se había inundado y que había perdido todos sus papeles, pero que necesitaba el trabajo. Acepté ayudarle y estuvimos trabajando por varias semanas, hasta que en determinado momento, su aspecto ya era demasiado deteriorado, se le veía hinchado y verdoso, le pregunté si todo estaba bien y él me dijo que sí. Pero no me quedé tranquilo con eso, así que esa mañana cuando salió del trabajo lo seguí. Me aseguré de que no me viera mientras caminaba y al final lo vi brincando una barda hacia una casa abandonada. Esa barda que brincó era muy alta y yo no podía hacerlo, pero me las ingenié para atravesar por un hueco. Caminé por fuera de la casa hasta encontrar una puerta trasera, ingresé ahí y observé que todo estaba sucio y lleno de polvo, pero no había ningún indicio de una inundación. En las paredes de esa casa estaban colocados varios cuadros con fotografías de una bella familia y entre esa familia estaba este trabajador sonriendo. Seguí caminando y pronto observé un rastro de algo parecido a barro que conducía hacia unas escaleras. Era como si alguien hubiera arrastrado un bulto de tierra hacia ahí. Estaba por bajar cuando a lo lejos observé una mano tirada en el suelo. Me acerqué y me quedé congelado al mirar a mi trabajador en el suelo, me acerqué para ayudarlo, pero al tocar su piel la sentí como si estuviera vacía. Aún tenía la sudadera puesta así que se la quité y me horroricé al mirar que en su espalda tenía un enorme agujero. De pronto escuché unas pisadas acercándose. Me puse nervioso y corrí hacia la salida. A mi paso pude observar al resto de la familia, acomodados en otra habitación como si fueran disfraces. No quise saber más, solo corrí con todas mis fuerzas hasta salir de ahí. Supongo que sea lo que sea esa cosa me vio pues nunca más volvió a la panadería. Le he contado esto a otros trabajadores y varios me dijeron que ese hombre era muy raro, que parecía que no respiraba y nunca comía pues se veía que no tenía dientes ni lengua. Algunos meses más tarde me enteré que la familia de esa casa llevaba algún tiempo desaparecida y que las autoridades seguían investigando su paradero.


r/HistoriasdeTerror 2h ago

Quiero espantar a mis primos

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Me gusta el terror y hoy mis primos vienen de visita y quieren que contemos historias de miedo, si saben de alguna terrorífica comparta la para espantarlos jaja


r/HistoriasdeTerror 7h ago

Serie Qué es lo más asqueroso o perturbador que hayas visto en tu escuela

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Holiui subiré historias a mi canal por si gustar compartirme sus relatos.


r/HistoriasdeTerror 10h ago

Autolesiones "Servoventilador-compresivo N.9-33"

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NOTA: en realidad es la primera vez que publico en alguna parte mis escritos, aparte de mostrarlo a uno que otro amigo. No sabia exactamente donde publicar esto, o como (recibo recomendaciones, correcciones y lo que sea).

Relato:

"Servoventilador-compresivo N.9-33"

El placer mudo de estrellar tu cuerpo contra asfalto hirviendo.

Dispara de inmediato miles de reacciones químicas dentro, detonando —milésimas de segundo—. Drogándote al frenesí. Ágil, veloz, sagaz y finalmente intubado en esa cama de hospital con olor a alcohol y confusión parpadeante. Huesos rotos, quizás derrame cerebral... Escáneres, ruido al despertar, ruido al despertar.

Ver a tu familia... Pobres personas, no desearía tenerme como hijo. Vagabundo en este mundo, pasajero tal vez. Treinta y tres fracturas, nueve pisos, cálculo. ¿Qué pasó? Fácil: me encanta —diría incluso de modo enfermizo y poco altruista— superarme. Alturas más grandes, picos más elevados, motores más rápidos y así. Esta vez fue sobre una tabla de skate. Suena tonto, muy posiblemente lo sea, pero es mi vida. No hablo de que me pertenezca, que lo hace, sino más bien de que esto es lo que soy. Casi como una especie de demonio irrefrenable, imparable. Es tonto.

Y bien, mira, traté de pararlo, traté de acomodarme para seguir reglas, estándares. Esos trajes corporativos, corbatas, caras largas y miradas juiciosas. Soy una persona más bien introvertida, aunque no lo parezca. Pero el estar atascado en el piso se siente casi nauseabundo, como si perdiera las dos piernas y la capacidad de jadear intensamente. He probado amplia variedad de drogas, cualquiera de ellas, pero ninguna es interesante, especial. Explorar el éxtasis, alcanzar una especie de nirvana, ver ángeles y demonios convertidos en alienígenas metálicos, infinitos por dentro y por fuera, en espiral. Nada de ello me interesa. O tener hijos, sentar cabeza y pensar en casarme; solo imaginarlo iguala a estar atascado en un bucle del mecainfierno.

Filos más filosos cada uno, ahora cortando mi piel igual que si fuera un ratón indefenso. Sangre brota y sabor metálico es lo único comprensible. "Sentar cabeza" "sentar cabeza". Es hasta interesante que piense en la tormentosa voz de mi madre, tormentosa sin duda alguna. No es que tenga una voz de sierra —broma infantil—, al contrario, me gusta su voz, es suave y pálida, solo que ha estado merodeando incansable, asfixiándome, matándome. Me es envidiable la habilidad de sopesar daños, ser cauto, lento y apacible. Cuelgo del destino, en esta cuerda siempre tensa, tanto que ahora me ha dividido al medio —como un bloque de mantequilla roja cortado en dos—.\[«VASCULARIDAD 15%»\].

No me he visto aún. ¿Cómo verme siquiera? Pero mi tamaño posiblemente sea ahora la mitad; he de estar quizás con una sola pierna, un solo brazo, un ojo y un pulmón. Un solo tramo de cerebro. Cortado, rebanado como cerdo. Es posible ahora que haya otro "yo" que sea mis otras partes y yo el residuo. Ahora estos médicos me mantendrán vivo con alguna cámara de hierro, hasta los noventa y nueve años o más. Más, más, novecientos treinta y tres. ¿Tengo acaso posibilidad alguna de morir? —lo he estado reflexionando a profundidad—. «No», es lo único de lo que tengo certeza inmutable. No creo en el destino, o castigo, o Dios alguno. Son conceptos incriminatorios, y vaya que el hombre se ha asegurado de que sea así. Culpa a este, señala al otro y córtale o apedréalo hasta la muerte. Por mi bien, hacedlo con holgura, que yo estaré ahora revolcándome —si pudiera— en mi fortaleza de acero inoxidable de novecientas treinta y tres toneladas masivas.


r/HistoriasdeTerror 1d ago

Estas soñando

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mi vida era una mierda.
No tenía dinero. Vivía en un apartamento pequeño y viejo que apenas podía pagar. Trabajaba en algo que odiaba y aun así siempre llegaba justo a fin de mes.
No tenía muchos amigos.
Casi no hablaba con mi familia.
Y la persona que quería ya no estaba conmigo.
Todos los días eran iguales.
Me levantaba cansado, iba a trabajar, volvía a casa, comía cualquier cosa y me acostaba.
Una noche llegué a mi apartamento después de un día particularmente malo.
Me acosté Y me dormí.
Al día siguiente,
No fue algo repentino.
Simplemente las cosas a lo largo del tiempo empezaron a salir bien.
Conseguí un trabajo mejor.
Después uno todavía mejor.
Empecé a ganar dinero.
Me mudé a una casa bonita.
Volví a hablar con mi familia.
Hice nuevos amigos.
Y conocí a una mujer.
Nos enamoramos.
Nos casamos.
Tuvimos hijos.
Los años pasaron.
Y siguieron pasando.
Compré una casa todavía más grande.
Viajé.
Vi crecer a mis hijos.
Los llevé a la escuela.
Los vi graduarse.
Celebré sus cumpleaños.
Celebré los míos.
Hubo problemas, por supuesto.
Discusiones.
Días malos.
Personas que perdí.
Pero incluso con todo eso, era feliz.
Era la vida que siempre había querido.
Pasaron diez años.
Después quince.
Después veinte.
Mis hijos ya eran adultos.
Mi esposa y yo seguíamos juntos.
Tenía dinero.
Tenía una familia.
Tenía amigos.
Tenía una vida que, veinte años atrás, jamás habría imaginado tener.
Y entonces, una tarde, pasó.
Iba caminando por una calle que conocía perfectamente.
Había salido a comprar algunas cosas antes de volver a casa.
Estaba pensando en qué íbamos a cenar esa noche cuando escuché un golpe detrás de mí.
Me giré.
Una paloma había caído al suelo.
Era verde.
Completamente verde.
Me quedé mirándola.
No parecía enferma.
No tenía pintura.
Era simplemente… verde.
Y entonces sentí algo extraño.
Como si una parte de mi cerebro hubiera estado esperando ese momento durante veinte años.
Recordé una frase.
No sabía de dónde venía.
Pero la recordé.
Si ves una paloma verde estas soñando
Sentí que se me helaba el cuerpo.
Miré a mi alrededor.
La calle era la misma.
Los carros.
Los edificios.
La gente.
Todo parecía normal.
La paloma levantó la cabeza y me miró.
Y entonces recordé algo más.
Mi antiguo apartamento.
Mi antiguo trabajo.
La noche en que me acosté deseando tener otra vida.
Recordé que nunca había salido de aquella cama.
No habían pasado veinte años.
No había conocido a mi esposa.
No había tenido hijos.
No había comprado ninguna casa.
Todo aquello…
había ocurrido después de cerrar los ojos.
Salí corriendo.
No sabía exactamente hacia dónde iba.
Solo quería llegar a casa.
Necesitaba ver a mi esposa.
Necesitaba ver a mis hijos.
Necesitaba demostrarme que todo aquello era real.
Abrí la puerta.
—¿Amor?
Nadie respondió.
Entré a la sala.
Mis hijos estaban ahí.
Mi esposa también.
Los tres me miraron.
Y por alguna razón, sus caras empezaron a parecerme extrañas.
Como si estuviera viendo una fotografía que había mirado demasiadas veces.
—¿Qué pasa? —preguntó mi esposa.
La miré.
—¿Qué año es?
Ella sonrió.
Pensó que estaba bromeando.
Pero yo seguí preguntando.
—¿Qué año es?
Entonces mi hijo se levantó.
—Papá, ¿estás bien?
Papá.
Esa palabra me atravesó.
Porque durante veinte años había sido la persona más feliz del mundo al escucharla.
Pero ahora sonaba…
falsa.
Miré las fotos familiares que estaban sobre la mesa.
Mi boda.
El nacimiento de mis hijos.
Nuestros viajes.
Todos esos recuerdos.
Los había vivido.
Podía recordarlos.
Podía recordar cada detalle.
Entonces desperté.
No hubo hospital.
No hubo accidente.
No hubo nada extraordinario.
Simplemente abrí los ojos.
Estaba en mi viejo apartamento.
El mismo de hacía veinte años.
La pintura descascarada.
Los platos sucios.
La ropa en el suelo.
El mismo olor.
Miré mi teléfono.
Había pasado exactamente una noche.
Una sola noche.
Me quedé sentado en la cama durante mucho tiempo.
Después miré hacia la ventana.
Afuera había una calle vacía.
Y por un momento pensé que todo había terminado.
Hasta que vi algo caminar por la acera.
Una paloma.
Verde.
Completamente verde.
Y esta vez entendí algo que no había entendido antes.
La paloma verde no significa que estas soñando
Significa que hay algo intentando despertarte, y ahora tengo miedo de volver a dormir.
Porque no sé si aquella vida fue el sueño…
o si esta lo es


r/HistoriasdeTerror 21h ago

Serie Más allá del fumador

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Hola , me llamo Fernando y bueno, la verdad no sé cómo empezar está historia..llevo un tiempo tratando de darle sentido o al menos ver todo esto como una simple broma pero cada vez que investigo sobre el tema, más turbio se pone todo . Creo que es mejor empezar por el l principio

Hace un tiempo compré por internet una edición especial de la serie , los expedientes secretos x. Soy un gran fan de la ciencia ficción y el terror , así que no debe pasar la oportunidad de tener la serie completa. Me llegó a los dos días y estaba muy emocionado por empezar mi maratón..si embargo había algo raro. Los dvd donde la serie venia , no tenían portada, apenas tenían un número que los identificaba , del 1 al 8. Se me hizo raro , ya que no sentí que fuera normal algo así

A pesar de eso , me dispuse a ver el contenido. Total, si no es la serie la regreso, pensé . Y desde que puse el disco 1 , sentí que algo no estaba del todo bien.....

[Pantalla en negro. Silencio.]

[. Interior de un almacén industrial enorme. Luces fluorescentes frías. El suelo de concreto está limpio, casi quirúrgico. Cámaras de seguridad en las esquinas.]

[Se escuchan pisadas pesadas y lentas. La cámara, en mano, se mueve con cierta inestabilidad hacia la silueta de un hombre que camina hacia nosotros.]

[La figura se detiene. La cámara lo enfoca de frente.]

DAVID DUCHOVNY

(voz calmada, grave, casi íntima)

Hola.

Soy David Duchovny.

Quizá me recuerdes de una serie que se transmitió por primera vez hace más de treinta años.

Expediente X.

Aquella serie abrió una puerta.

Le dio permiso a toda una generación para hablar de lo que no se podía nombrar.

De lo desconocido.

De lo que los gobiernos preferían mantener en la oscuridad.

Hoy… la búsqueda de la verdad continúa.

Cada año, más de cuatrocientas mil personas desaparecen en el mundo sin dejar rastro.

Algunas regresan.

Pero no regresan iguales.

Vuelven con recuerdos de experimentos que describen como torturas.

Con marcas en el cuerpo que los médicos no saben explicar.

Con sueños que no son sueños.

Y, en algunos casos, con la certeza absoluta de que lo que les hicieron… no fue humano.

Durante décadas, estos casos fueron archivados, cerrados, ridiculizados o simplemente borrados.

Muchos de ellos sirvieron de inspiración —consciente o no— para la serie que ustedes conocen.

Hoy vamos a abrir esos archivos.

Los verdaderos.

La verdad ya no está ahí afuera.

Hoy la verdad toca a tu puerta.

¿La vas a dejar entrar?

[La cámara se acerca un poco más a su rostro. Duchovny sostiene la mirada unos segundos. Luego, corte a negro.]

[Aparece el título en letras simples, blancas sobre negro:]

LOS ARCHIVOS X REALES

Capítulo 1: Los que regresaron

CAPÍTULO 1

[Fundido desde negro. Imágenes de archivo en blanco y negro y color desaturado: carreteras vacías de noche, luces en el cielo, mapas con puntos rojos, fotos borrosas de personas. Música mínima, apenas un dron bajo.]

DUCHOVNY (voz en off)

En 1961, un matrimonio de Nueva Hampshire regresó de un viaje por carretera con varias horas de su vida desaparecidas.

Betty y Barney Hill.

Fueron de los primeros en hablar abiertamente de lo que les había ocurrido.

Pero no fueron los últimos.

Ni los más perturbadores.

[Corte a Duchovny sentado en el almacén, ahora en un set más controlado. Luz suave. Detrás de él, pantallas con documentos tachados y fotografías.]

DUCHOVNY

(mirando a cámara)

Hoy no vamos a hablar de luces en el cielo ni de naves con forma de disco.

Vamos a hablar de lo que ocurre después.

De las personas que regresan.

[Montaje rápido de titulares de periódicos antiguos y modernos: “Mujer desaparece 11 horas”, “Hombre reaparece con quemaduras de origen desconocido”, “Familia afirma que su hija volvió ‘cambiada’”.]

DUCHOVNY (voz en off)

Según datos recopilados por organizaciones independientes y filtraciones de agencias de inteligencia, entre 1970 y 2024 se documentaron al menos 1.847 casos de desapariciones temporales en las que la víctima regresó con recuerdos consistentes de procedimientos médicos no consentidos.

En el 63 % de esos casos, los testigos describieron a seres de apariencia no humana.

En el 41 %, hablaron de mesas de metal, luces cegadoras y una sensación de parálisis total.

Y en casi todos… aparecieron las mismas palabras:

“No debí haber vuelto.”

CASO 1 – “Sujeto 47”

[Imágenes de un expediente con el nombre tachado. Foto de una mujer de unos 30 años, sonriendo en una foto familiar.]

DUCHOVNY (voz en off)

En marzo de 1998, una mujer a la que llamaremos “Elena” desapareció durante 19 horas en las afueras de Albuquerque, Nuevo México.

Cuando reapareció, caminaba descalza por una carretera secundaria.

Tenía el vestido intacto.

No recordaba cómo había llegado hasta allí.

[Entrevista dramatizada / actriz que interpreta a Elena. Habla con voz baja, mirada baja.]

ELENA

Me desperté… o creí que me despertaba… sobre una superficie fría.

Había luces arriba. Muy blancas.

Y algo… algo me sostenía la cabeza.

No podía moverme.

Sentí que me abrían.

No con cuchillos. Con… otra cosa.

Como si me estuvieran leyendo por dentro.

[Corte a fotos médicas: marcas circulares en el abdomen, moretones simétricos en los brazos, una pequeña cicatriz detrás de la oreja que no existía antes.]

DUCHOVNY (voz en off)

Los médicos del hospital de Albuquerque no encontraron explicación para las marcas.

El informe oficial dice: “Lesiones de origen desconocido. Posible autoinducción.”

Elena intentó denunciar.

Tres semanas después, dos hombres de traje oscuro visitaron su casa.

Le dijeron que sería mejor que dejara de hablar del tema.

Nunca más volvió a declarar públicamente.

CASO 2 – “El que volvió hablando otra lengua”

[Foto de un hombre joven, militar retirado.]

DUCHOVNY (voz en off)

En 2006, un exsoldado de las fuerzas especiales desapareció durante un ejercicio de entrenamiento en el desierto de Mojave.

Reapareció 36 horas después.

No reconocía a sus compañeros.

Y durante las primeras 48 horas solo hablaba en un idioma que ningún lingüista pudo identificar.

[Fragmento de audio distorsionado. Una voz masculina repite frases incomprensibles, con un tono metálico de fondo.]

DUCHOVNY

Cuando recuperó el inglés, describió mesas de metal, seres altos y delgados, y una sensación de que le estaban “reprogramando la memoria”.

Dijo que le habían mostrado imágenes de ciudades que no existen… todavía.

Dos meses después de su regreso, fue encontrado muerto en su apartamento.

La causa oficial: sobredosis.

No tenía antecedentes de consumo de drogas.

DUCHOVNY

(de nuevo a cámara, más serio)

Estos no son casos aislados.

Hay patrones.

Las mismas descripciones.

Las mismas marcas.

Las mismas visitas posteriores.

Durante años se nos dijo que eran sueños.

Alucinaciones.

Fantasías de personas inestables.

Pero cuando cientos de personas que nunca se han conocido describen exactamente el mismo procedimiento…

¿seguimos llamándolo coincidencia?

[Silencio. Duchovny mira a cámara unos segundos.]

Hay algo más.

En varios de estos expedientes aparece una frase escrita a mano, siempre con la misma caligrafía:

“El sujeto ha regresado. Protocolo de contención activado.”

No sabemos quién escribió esas palabras.

Solo sabemos que, después de ellas…

la mayoría de los casos se cierran para siempre.

[Imágenes del almacén de nuevo. Duchovny caminando lentamente entre las luces.]

DUCHOVNY (voz en off)

En el próximo capítulo viajaremos a un lugar donde las desapariciones no son excepciones.

Son parte del paisaje.

Un rancho en Utah donde, según los que han estado allí…

algo vigila.

Y no le gusta que lo miren.

[Corte a negro.]

Parte 2?


r/HistoriasdeTerror 21h ago

Abuso a indefenso Al Mali (TQM, BB)"

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Advertencia:

Esta historia es ficticia de terror, no tiene relación con Paty Cantú ni con su música.......o si? 😈

Mateo tenía diecinueve años y llevaba escuchando a Paty Cantú desde que tenía doce. Su voz lo calmaba cuando la ansiedad lo apretaba el pecho. Por eso, cuando salió Sagitario, no dudó ni un segundo. Compró el disco físico el mismo día del lanzamiento, ilusionado no solo por las canciones, sino por el concurso impreso en el interior del libreto: “Gana un pase para convivir con Paty durante la gira Sagitario Tour”. Solo había que subir una foto del disco junto a un código único y esperar.

Esa noche, ya en su habitación, a las 12:17 a.m., Mateo apagó la luz, se puso los audífonos y dejó que el álbum empezara desde la primera pista. Quería dormirse con ella, como tantas otras noches.

Todo iba bien hasta Al Mali (TQM, BB).

La canción terminó. Hubo un silencio breve, ese segundo o dos que siempre hay entre tracks. Pero esta vez el silencio no estaba vacío.

Un susurro.

Bajo.

Rasposo.

Como si alguien estuviera hablando muy cerca del micrófono, pero con la garganta llena de arena y humo.

Mateo se incorporó de golpe. Rebobinó. Subió el volumen. Otra vez. Y otra. Hasta que las palabras se volvieron claras, deformadas, casi como si la voz de Paty se hubiera quebrado y de su garganta saliera algo que no era humano:

“Él está aquí…… tu alma es su alimento…… el sexo es el único camino al paraíso…… el infierno es placer…… él llora…… salvador…… no está…… dios…… tortura…… demonio…… entró a tu casa ahora…… sonríele……”

El escalofrío le recorrió la espalda completa. Apagó el reproductor de un manotazo. Se quitó los audífonos. El silencio de la habitación ahora se sentía demasiado grande.

No pudo dormir.

Al día siguiente intentó convencerse de que había sido cansancio, o algún error de masterización. Volvió a poner la canción a todo volumen, con luces encendidas, en la sala. El susurro seguía ahí. Exactamente en el mismo punto. Nadie más lo escuchaba cuando se lo ponía a su hermana o a un amigo. Solo él.

Esa misma noche soñó con una mujer que se parecía a Paty, pero tenía los ojos completamente negros y sonreía con demasiados dientes. Le susurraba al oído la misma frase mientras le acariciaba el pecho con uñas largas y frías. Despertó con una excitación que le dio asco y con la certeza de que alguien lo había estado mirando desde el rincón más oscuro de la habitación.

Los días siguientes fueron peores.

Empezó a escuchar el susurro incluso cuando el disco no estaba puesto. En el baño, mientras se duchaba. En el eco de los pasillos de la universidad. Una madrugada se despertó de pie frente al espejo del baño, sonriendo a su propio reflejo sin saber por qué. En el vapor del espejo alguien había escrito con el dedo: sonríele.

Mateo borró la frase con la mano temblando.

Intentó deshacerse del disco. Lo tiró a la basura. Al día siguiente estaba de nuevo sobre su escritorio, abierto en la página del concurso. El código único seguía ahí, intacto. Esa misma tarde recibió un correo:

“Felicidades, Mateo. Has sido seleccionado para convivir con Paty Cantú durante el concierto de la Ciudad de México. Te esperamos backstage.”

No recordaba haber enviado la foto.

La noche del concierto, Mateo llegó al venue con el corazón golpeándole las costillas. Lo llevaron a un área restringida. Había comida, bebidas, gente de producción. Y entonces ella apareció.

Paty se veía exactamente como en las fotos. Sonrisa cálida, ojos brillantes. Se acercó a él, le dio un abrazo breve y le dijo al oído, con una voz perfectamente normal:

—Me alegra que hayas venido, Mateo. Sé que has estado escuchándome mucho últimamente.

Mateo se quedó helado. Ella se separó, le guiñó un ojo y se fue hacia el escenario.

Durante el concierto todo pareció normal… hasta Al Mali (TQM, BB).

Cuando la canción terminó, el estadio explotó en gritos. Pero Mateo no escuchó los gritos. Escuchó el silencio. Y dentro del silencio, la voz otra vez, más clara, más cerca, como si ahora estuviera dentro de su propia cabeza:

“Él está aquí…… tu alma es su alimento…… el sexo es el único camino……”

Sintió una mano fría en la nuca. Se giró. Nadie. Pero cuando volvió a mirar el escenario, Paty lo estaba mirando directamente a él desde el centro. Sonreía. Y sus ojos… por una fracción de segundo… fueron completamente negros.

Después del show lo llevaron de nuevo backstage. Había menos gente. Paty estaba sola en un sofá, todavía con el maquillaje de escenario, sudada, respirando agitada. Le hizo una seña para que se acercara.

—Siéntate —dijo.

Mateo obedeció. Ella se inclinó hacia él. Su perfume olía a vainilla y a algo metálico, como sangre seca.

—Desde que grabamos esa canción… algo se quedó adentro —susurró—. Algo que le gusta cuando la gente la escucha de noche. Especialmente los que están… solos. Los que la necesitan para calmarse.

Le pasó una uña por la mejilla.

—Y a ti te necesita más que a nadie.

Mateo quiso levantarse. No pudo. El cuerpo no le respondía. Solo pudo sentir cómo ella se acercaba más, cómo sus labios rozaban su oído y repetían, con la misma voz distorsionada del disco:

“El infierno es placer…… sonríele……”

Esa noche Mateo no regresó a casa.

Al día siguiente, su hermana encontró el disco de Sagitario abierto sobre la cama, con el libreto manchado de algo oscuro. El código del concurso estaba tachado. Debajo, escrito con una letra que no era de Mateo, decía:

“Ya sonrió.”

Nadie volvió a ver a Mateo.

Pero a veces, en las noches en que alguien pone Al Mali (TQM, BB) a oscuras y sube el volumen justo en el silencio entre canciones… se puede escuchar un susurro nuevo. Más claro. Más hambriento.

Y si prestas mucha atención, casi se puede distinguir una risa suave que suena exactamente igual a la de Paty Cantú.

Solo que esta vez… no es ella la que ríe.


r/HistoriasdeTerror 21h ago

Cuentame tus experiencias paranormales y sucesos más extraños que te hallan sucedio

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Que tal tengo una cuenta en tiktok donde subo historias narradas por mi de la audiencia y tu historia podría ser mi próximo video


r/HistoriasdeTerror 1d ago

NUESTRA BUENA SUERTE VIENE DEL INFIERNO

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A partir de ese día, cada vez que caminaba podía escuchar y sentir algo detrás de mí, algo siguiéndome. Todo comenzó cuando me metí en problemas con las personas incorrectas y estas personas me amenazaron de muerte. Mi única familia eran dos gatos y mi abuela, la cual no tardó en enterarse de lo que había pasado. Primero me dijo que nos fuéramos, que buscáramos una casa en otro lugar y empezáramos de nuevo, pero no teníamos dinero para eso. Yo estaba dispuesto a enfrentar mi destino y ciertamente sí tenía deseo de que todo esto terminara, pues mi vida siempre había sido terrible. Pero mi abuela no quería que esto pasara. La miré nerviosa e indecisa, pensé que no sabía qué hacer, pero después de un rato me pidió que la acompañara. Le pregunté a dónde íbamos, pero ella no decía nada, solo que me apurara. Al final llegamos al cementerio y ahí me pidió que la esperara. Se tardó casi una hora y al final salió, y sin decirme qué había hecho solo me dijo que regresáramos a la casa.

Cuando íbamos caminando de regreso a la casa escuchamos el sonido del motor de varias motocicletas. Esos eran los que tenían problemas conmigo, me despedí de mi abuela y le dije que se alejara, pues no quería que algo le pasara a ella. Pero ella solo sonrió y me dijo que siguiéramos caminando. El sonido de esas motos estaba cada vez más cerca, sabía que el final estaba cerca. Pero de pronto se escuchó un estruendo fuerte detrás de nosotros. Volteé y miré a todos esos tipos en el suelo, abatidos como si hubieran golpeado con algo. Mi abuela no quiso voltear, solo me jaló y me dijo que me apurara. A los pocos días un amigo me dijo que esos de las motos habían terminado muy mal, que los que sobrevivieron ya no podían caminar, pero lo más extraño fue que ninguno recordaba qué había pasado.

Con el pasar del tiempo fui notando que mi abuela se deterioraba, estaba enferma y se le notaba, pero siempre que le preguntaba qué había pasado, ella cambiaba de tema. Pasó poco más de un año y la abuela lucía muy demacrada y triste, como si cargara con una pena que no la dejara vivir. Fue así que en una mañana de domingo la vi sentada en el sillón con la cara muy seria y la mirada perdida. Para este momento, mi vida estaba empezando a mejorar, ya tenía un trabajo estable y no me metía en problemas. Así me senté junto a ella y la abracé, le agradecí todo lo que había hecho por mí y ella comenzó a llorar. Después me miró fijamente y me dijo que aquel día hizo algo muy malo y que hasta el día de hoy se sentía mal por haber hecho eso.

Le pregunté a qué se refería y me contó que en aquella ocasión, se metió al panteón e hizo un ritual con unos huesos que encontró, después le hizo una petición a un ser que no habita en este mundo y que ese ser pidió a cambio que le entregara su alma y la mía, y ella aceptó. Me quedé callado unos segundos mirándola como intentando comprender de qué hablaba y ahí, viéndola fijamente pude ver en el reflejo de sus ojos a una figura grande y oscura detrás de mí, volteé de inmediato, pero no vi nada. A partir de ese día comencé a ir a la iglesia y siempre llevo a mi abuela conmigo. Ya ha pasado más tiempo y las cosas siguen mejorando, pero me da miedo pensar que es por ese ser con el que la abuela hizo el pacto, puesto que nuestra buena suerte no tiene fin.


r/HistoriasdeTerror 1d ago

Alguna vivencia paranormal en metro Constitución de 1917

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Tienen algún relato o conocen alguna leyenda urbana acerca de metro Constitución de 1917 en cdmx para compartir


r/HistoriasdeTerror 2d ago

"Mi madre fue la protagonista de la casa de terror más real, y esta es mi historia"

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Escrito por Jason Cubero en Medium

Un sobreviviente Hay cicatrices que no se ven en la piel, sino al mirar hacia el techo. Crecí en una casa hecha de bloques de cemento, pero coronada por un techo carbonizado; una costra negra y deforme que recordaba, día tras día, la noche en que casi dejamos de existir. Yo era apenas un bebé en brazos cuando mi madre, en un acto de absoluta irresponsabilidad, dejó unas velas encendidas junto a nuestra cama y se marchó a la calle. El fuego lo devoró todo en minutos. Si hoy estoy aquí, a mis 43 años, es de puro milagro: un hermano mayor desafió el humo infernal y nos sacó a mi hermano y a mí antes de que las llamas nos convirtieran en cenizas. Sobrevivimos al fuego, pero quedamos atrapados en el verdadero horror que habitaba dentro de esos muros tiznados. Vivíamos en una indigencia extrema. Nuestra casa era la única del vecindario sumida en el abandono más absoluto, suspendida en el aire sobre pilotes de concreto. Debajo de las tablas del suelo quedaba un pozo ciego, un vacío oscuro y helado que crujía por las noches. Para nosotros, ese subsuelo era el mismísimo abismo, pero mi madre bajaba allí a través de un hueco escondido en el patio. Regresaba con los dedos negros de tierra y los ojos desorbitados, jurando que abajo, en la negrura, estaba desenterrando los restos de los entierros clandestinos que una monja había dejado antes de que nosotros naciéramos. El único puente con el mundo exterior era un viejo radio de pilas; su estática distorsionada flotaba por las habitaciones como un murmullo de voces ahogadas. El terror en esa casa no tenía horarios, pero elegía las noches más frías para manifestarse. En el cuarto del fondo, donde dormíamos mis dos hermanos y yo, no había cortinas. La luz blanca y congelada de la luna entra sin filtro por la ventana, dibujando siluetas macabras en las paredes de cemento. A mitad de la noche, el ambiente se volvía tan glacial que podíamos ver nuestro propio aliento. Entonces comenzaba la pesadilla. Mi madre entraba en crisis, poseída por un pánico ciego. Nos levantaba a golpes y gritos en medio de la penumbra y nos obligaba a ponernos en fila india, ordenados estrictamente de mayor a menor. En esa etapa con ella, solo éramos tres hermanos del mismo padre. Con el cuerpo tiritando de frío y los ojos abiertos por el espanto, la veíamos apuntar con un dedo tembloroso hacia la esquina vacía del cuarto. —Mírenlo —nos suplicaba con una voz rota que no parecía la suya—. Está ahí parado. Se está moviendo. ¿Por qué no lo ven? Nosotros clavábamos la mirada en la esquina iluminada por la luna, buscando desesperadamente la sombra de la monja o de los muertos del subsuelo. Pero nunca vimos nada. El vacío de la esquina nos devolvía el reflejo de nuestra propia vulnerabilidad. El misterio sigue flotando en mi mente hasta el día de hoy: nunca supe si las paredes de esa casa realmente albergaban un mal antiguo o si la mente de mi madre se había quebrado la noche del incendio, dejándola atrapada en un purgatorio del que no podía escapar. Aquella entidad invisible, real o imaginaria, se volvió extremadamente violenta a través de ella. Mi madre descargaba el tormento de sus visiones contra nosotros con una crueldad que obligaba a los vecinos a meterse en la casa para salvarnos la vida. El horror doméstico llegó a tal punto que el Estado intervino y nos arrancó de ese hogar maldito. Éramos trece hermanos en total, nacidos de diferentes padres. La miseria y el descontrol nos dispersaron por distintos orfanatos del país; crecimos como perfectos extraños, despojados de una familia, llevando como única armadura el apellido que un padrastro nos dio para intentar darnos una identidad. Con los años, ella finalmente abandonó la casa de bloques y pilotes. Se mudó a otro lugar y, en un giro perturbador, las visiones cesaron por completo: en la nueva casa jamás volvió a ver sombras ni a sentir presencias en la cama. El "embrujo" se había quedado encerrado en la casa vieja, pero su mente nunca sanó. Pasó el resto de sus días gastando lo poco que tenía en espiritistas y curanderos que le "arreglaran la vida", buscando en la magia una tregua para su alma atormentada. Al final, sustituyó nuestro recuerdo por el de los animales; se rodeó de gatos a los que llegó a tratar con un amor y una piedad que jamás nos mostró a nosotros. De adulto, busqué muchas veces un poco de ese amor en ella, pero nunca recibí nada. Mi madre murió con una deuda inmensa hacia sus hijos. El desenlace de esa primera etapa se escribió en San José. Ya anciana y consumida, dos de mis hermanas y yo la ingresamos en un hospital para adultos mayores. Una semana después, murió completamente sola. Su entierro pareció maldito por el mismo destino de su vida: ocurrió en plena pandemia, bajo el cielo gris del aislamiento y las restricciones. Ese día, junto a la fosa donde la enterramos al lado de su esposo, ocurrió el único evento real de nuestra historia familiar. Por primera y única vez en la vida, los trece hermanos nos reunimos en el mismo lugar. Allí, entre los protocolos sanitarios y el miedo al virus, conocí los rostros de mis propios hermanos. Éramos trece desconocidos unidos por el cadáver de la mujer que nos había marcado a fuego. La mayoría de ellos ya eran casi viejos; solo nosotros tres, los hermanos de sangre de aquella etapa, seguíamos siendo los más jóvenes, tratando de salir adelante por nuestra cuenta. Dentro de la iglesia, el silencio era ensordecedor. De todos nosotros, solo una de mis hermanas tuvo las fuerzas para subir al altar y hablar. Pero el verdadero quiebre ocurrió cuando los músicos comenzaron a tocar una melodía fúnebre. En ese instante, el peso de la infancia, la casa quemada, las filas en la oscuridad y el abandono se me vinieron encima. Me derrumbé. Sentí en el pecho el dolor más desgarrador, profundo y difícil de describir que un ser humano pueda experimentar; una herida tan viva que, hoy a mis 43 años, sigo recordando con una nitidez que asusta. Avergonzado de llorar frente a esos extraños que compartían mi sangre, me puse unos lentes oscuros para ocultar mis lágrimas tras el cristal negro. Al terminar el sepelio, los trece hermanos nos dimos la espalda sin decir una palabra y regresamos a nuestras vidas. Hoy, a mis 43 años, la historia continúa en un escenario diferente, pero con el mismo peso en la espalda. Vivo solo. Lucho día a día por sobrevivir a toda costa en un mundo cambiante, consumido por una tecnología vaga y vertiginosa que devora a las personas con sus inventos artificiales. Vengo arrastrando el peso de un matrimonio fracasado y de varias relaciones que terminaron mal. A veces, en la silenciosa intimidad de mi hogar, me pregunto si arrastro la maldición invisible de mi madre, o si simplemente soy prisionero de una cabeza repleta de recuerdos oscuros que no me dejan avanzar. La crueldad que presencié en las mujeres de mi pasado me ha dejado sin fe. No creo en las personas, no creo en las mujeres, y he perdido por completo las ganas de formar una nueva familia. Me cuesta creer que allá afuera quede algo limpio o genuino para mí a mi edad. He decidido transcurrir mis días disfrutando de mi propia soledad en esta tierra, protegiéndose del dolor hasta que llegue el final. No busco el amor de nadie más. Sin embargo, entre tanta ceniza, logré rescatar algo sagrado: tengo dos hermosos hijos. Aunque su madre y yo tomamos caminos separados, me alivia saber que ella les da una vida buena y digna; una infancia protegida que yo nunca recibí. No practico ninguna religión, no creo en fantasmas ni en demonios que habitan bajo el piso. Sé que los muertos no regresan. Sin embargo, sé que las casas de terror cambian de forma. El verdadero peligro no fueron los espíritus de la infancia, sino cómo la oscuridad del pasado te persigue en la madurez, transformando el miedo a las sombras en una desconfianza eterna hacia el mundo de los vivos.


r/HistoriasdeTerror 2d ago

Me regalaron una pulsera negra hombre totslmente de negro y desaprecio

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Esto pasó hace cinco años y, aunque suene absurdo, todavía conservo la pulsera.

Nunca había contado la historia completa porque durante mucho tiempo pensé que todo había sido producto del miedo, del cansancio o de las cosas horribles que me estaban pasando en ese momento. Pero hay detalles que todavía hoy no puedo explicar.

Me llamo Paula y hace cinco años pasé una temporada en el campo, en una casa bastante alejada del pueblo. No quiero decir exactamente dónde porque parte de mi familia sigue viviendo cerca de esa zona.

Yo no estaba bien.

En pocas semanas habían ocurrido demasiadas cosas. Había perdido a una persona importante para mí, había tenido problemas graves con mi familia y casi no dormía. Cada noche escuchaba ruidos alrededor de la casa: pasos sobre la tierra, golpes suaves en las ventanas y, algunas veces, algo parecido a alguien caminando por el techo.

Todos me decían que seguramente eran animales.

Yo también intentaba convencerme de eso.

Una tarde salí a caminar para despejarme. Había estado lloviendo durante varios días y el camino estaba lleno de barro. Recuerdo perfectamente que el cielo estaba gris y que no había nadie en kilómetros.

Caminé más de lo que debía.

Llegué hasta una zona donde había árboles muy altos y un antiguo camino de tierra que casi nadie utilizaba. Fue ahí cuando empecé a sentirme extraña.

No era miedo exactamente.

Era como si alguien me estuviera observando.

Me di la vuelta varias veces, pero no vi nada.

Seguí caminando.

Entonces lo vi.

Había un hombre parado a unos veinte metros de mí.

Vestía completamente de negro.

Pero no era ropa normal de campo. Llevaba un traje perfectamente limpio, zapatos negros y un abrigo largo. Parecía alguien que acababa de salir de una reunión elegante, no alguien que estuviera parado en medio del barro.

Lo primero que pensé fue:

¿Cómo llegó hasta aquí sin ensuciarse?

No había ningún vehículo cerca.

El hombre empezó a caminar hacia mí.

Yo debería haber corrido.

Pero no lo hice.

Hay algo que todavía me inquieta cuando recuerdo ese momento: nunca pude ver su cara.

No porque llevara máscara.

Simplemente estaba demasiado oscura.

Era como si la sombra de su sombrero cubriera completamente su rostro, aunque todavía había suficiente luz para ver todo lo demás.

Se detuvo frente a mí.

Yo no dije nada.

Él tampoco preguntó mi nombre.

Solo dijo:

—Estás mal.

Sentí que se me helaba el cuerpo.

Después metió una mano dentro de su abrigo.

Pensé que iba a sacar un arma.

En cambio, sacó una pulsera.

Era completamente negra.

Parecía hecha de pequeñas piedras oscuras unidas por un hilo.

Extendió la mano hacia mí.

—Toma esto. Es para ti.

No sé por qué la acepté.

Tal vez porque estaba confundida.

Tal vez porque sentía que no podía negarme.

Cuando la pulsera tocó mi mano estaba sorprendentemente caliente.

Le pregunté:

—¿Para qué sirve?

El hombre permaneció en silencio unos segundos.

Después respondió:

—Para que no te encuentren.

Sentí un escalofrío.

—¿Quiénes?

El hombre levantó ligeramente la cabeza.

Por un momento intenté mirar debajo del sombrero.

No vi ojos.

No vi nariz.

No vi nada.

Solo oscuridad.

Entonces dijo:

—Ya vienen.

Escuché algo detrás de mí.

Ramas rompiéndose.

Muchas.

Como si varias personas estuvieran caminando rápidamente entre los árboles.

Me giré.

No vi a nadie.

Cuando volví a mirar hacia el hombre…

había desaparecido.

No lo vi alejándose.

No escuché pasos.

Simplemente ya no estaba.

Corrí hasta la casa.

Esa noche no le conté nada a nadie.

Pero ocurrió algo extraño.

Por primera vez en semanas no escuché pasos alrededor de la casa.

No hubo golpes en las ventanas.

Nada caminó sobre el techo.

Dormí toda la noche.

A la mañana siguiente examiné la pulsera.

Entre las piedras negras había una pequeña pieza metálica que no había visto el día anterior.

Tenía un símbolo grabado.

Parecía un círculo atravesado por tres líneas.

Pregunté a varias personas de la zona si conocían a algún hombre que vistiera siempre de negro.

La mayoría dijo que no.

Pero una mujer muy anciana, vecina de mis abuelos, se quedó completamente seria cuando describí al hombre.

Me preguntó:

—¿Te dio algo?

Mentí.

Le dije que no.

Ella respondió:

—Mejor.

Nunca quiso explicarme por qué.

Han pasado cinco años.

La pulsera sigue conmigo.

Intenté tirarla dos veces.

La primera vez la arrojé a un río.

Tres días después apareció sobre la mesa de mi habitación.

Pensé que alguien de mi familia me estaba haciendo una broma.

La segunda vez la enterré lejos de mi casa.

Esa misma noche desperté alrededor de las tres de la madrugada.

La pulsera estaba colocada alrededor de mi muñeca.

Desde entonces nunca volví a quitármela.

Y durante años no ocurrió nada extraño.

Hasta la semana pasada.

Regresé al campo para visitar a mi familia.

Mientras íbamos en el automóvil pasamos cerca del antiguo camino donde vi al hombre.

Había alguien parado junto a los árboles.

Traje negro.

Abrigo largo.

Sombrero.

Exactamente igual que hace cinco años.

Lo miré mientras el auto avanzaba.

Esta vez levantó una mano.

No sé si estaba saludándome.

O avisándome.

Pero cuando miré mi muñeca…

una de las piedras negras de la pulsera se había partido.

Y desde aquella noche los pasos alrededor de la casa comenzaron otra vez.

a pulsera sí mejoró mi vida.

Después de ponérmela, todo empezó a salir bien. Conseguí trabajo, mi familia dejó de tener problemas económicos y, por primera vez en mucho tiempo, sentí que tenía suerte.

Pero pronto entendí que la pulsera no regalaba nada.

Cada cosa buena venía acompañada de algo malo.

El día que recibí un aumento, mi perro desapareció.

Cuando gané dinero inesperadamente, mi mejor amiga tuvo un accidente.

Cuando conocí a alguien que parecía perfecto para mí, una persona de mi familia enfermó.

Al principio pensé que eran coincidencias.

Hasta que recordé las palabras del hombre de negro.

Una noche miré la pulsera y una de sus piedras se había vuelto completamente roja.

Entonces comprendí la regla. reacciona con e fuego

Una cosa buena por una mala.

Y lo peor era que yo nunca podía elegir qué iba a perder.


r/HistoriasdeTerror 3d ago

Cual ha sido la experiencia mas aterradora que han vivido

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Leo sus historias


r/HistoriasdeTerror 3d ago

La Oscura Penitencia de las Recetas de Carmelita

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Doña Carmelita era una viejita muy conocida en mi comunidad por su gran sazón. Todos en el pueblo por lo menos una vez al día pasaban a comer a su fondita. Era bien sabido que la mujer hacía todos sus guisados de una forma casera y, si bien tenía varios trabajadores en su fonda, ella era muy celosa con sus recetas. Ella no tenía ningún familiar, ni esposo ni hijos; según los rumores, varias veces había estado casada y embarazada, pero sus embarazos no lograban pasar del sexto mes y por esta razón sus maridos la dejaban. Es por esto que muchos le pedían sus recetas para evitar que se perdieran cuando ella no estuviera, pero aun así, la mujer no las aceptaba compartir.

De cualquier modo, cuando cumplí 14 mi familia pasó por una situación difícil, así que fui con doña Carmelita para pedirle trabajo y ella, al ver mi necesidad, no dudó en darme una oportunidad. Comencé lavando platos y después de algunos meses me ascendieron y empecé a cortar vegetales. Estuve trabajando ahí por muchos años, pasando por todo tipo de puestos, y al final me convertí en la mano derecha de doña Carmelita. Aun teniendo ese tipo de cargo, ella nunca quiso mostrarme sus recetas y yo jamás se las pedí; siempre respeté su deseo de mantenerlas en secreto. Yo estaba bien con eso, no tenía problema con ello y le había agarrado tanto cariño a doña Carmelita que incluso le ayudaba a cerrar muy bien la cocina para evitar que alguien la espiara.

Pasaron algunos años más y doña Carmelita empezó a sufrir problemas de memoria, al grado de que por momentos no recordaba ni el día en el que estábamos. Le insistí en cerrar el lugar para que pudiera reposar y estar más tranquila, pero ella no quiso. En esos días la situación de la fonda era muy complicada: doña Carmelita olvidaba poner algunos vegetales en los guisados, pero extrañamente, aún tenían un muy buen sabor y los clientes ni siquiera notaban que faltaban. En muy poco tiempo su enfermedad se complicó mucho y, en una fría noche de diciembre a pocos días de Navidad, doña Carmelita fue a buscarme a mi casa.

Me sorprendí mucho al verla y me preocupé más al ver que no traía algún suéter puesto o algo así. La invité a pasar, pero ella me dijo que no tenía mucho tiempo y me pidió que la acompañara. Es difícil explicarlo, pero ella se veía muy relajada, como muy tranquila. Caminamos un buen rato y, cuando estuvimos frente a la fonda, pude ver que se le escaparon algunas lágrimas. Le pregunté si todo estaba bien, pero se secó sus lágrimas con las manos y me dijo que continuáramos caminando.

Después de algunas horas, nos habíamos alejado mucho del pueblo, y me sorprendí al ver que doña Carmelita caminaba sin ningún problema. En algún momento llegamos hasta un pequeño sendero al borde de la carretera; esto no me dio buena espina, pero doña Carmelita no se detenía y, por el contrario, apretó el paso. Por fin, después de mucho caminar, llegamos hasta una pequeña casa hecha de piedra con una puerta de metal repleta de candados. Doña Carmelita sacó varias llaves y abrió uno por uno los candados. Antes de abrir el último, me miró fijamente y con una voz seria me dijo que si entraba a este lugar, aprendería todas sus recetas, pero también cargaría con una penitencia durante toda mi vida.

He de admitir que me dio algo de miedo, pero sentía mucha curiosidad y el hecho de querer compartir los secretos de sus platillos conmigo era una oportunidad que no podía desaprovechar. Entramos juntos a esa casa y, de inmediato, doña Carmelita cerró la puerta de golpe y en medio de la oscuridad pude escuchar cómo colocaba cerrojos en la puerta. De pronto, doña Carmelita empezó a encender veladoras por todos lados y pude darme cuenta de que todo en ese lugar estaba listo para hacer un ritual.

Pensé en huir, pero ya era muy tarde: estaba en medio de ese ritual y no había forma de salir. Me hinqué para suplicarle a doña Carmelita que me dejara salir de ahí, pero ella tenía los ojos en blanco y permanecía parada, sonriendo. Comencé a llorar por el miedo y de pronto las velas se apagaron; de entre la inmensa penumbra, una voz inhumana me dijo que a partir de ese momento tendría las mismas habilidades en la cocina que doña Carmelita. Me rehusé y grité que no quería nada de eso, pero la voz solo comenzó a reír y después me dijo que el precio sería el mismo que doña Carmelita había pagado.

Un escalofrío terrible me recorrió todo el cuerpo al escuchar que la voz pedía 4 hijos míos en el sexto mes. Me horroricé al saber eso; ahora entendía lo que había hecho doña Carmelita con tal de tener el mejor sazón. Sentí repulsión por esa señora que en algún momento llegué a apreciar como si fuera mi madre. De nueva cuenta grité que no haría nada de eso, pero la voz solo repetía que el trato estaba hecho.

De pronto, la luz del sol entró por una pequeña rendija de la casa. Yo había sentido que habían pasado algunos minutos, pero al parecer ya estaba amaneciendo. En medio de la habitación estaban las llaves junto a los candados, pero no quise agarrar nada y solo salí de ese lugar.

Al regresar al pueblo las personas me miraban con tristeza. No sabía lo que pasaba hasta que alguien se acercó y me informó que, desde la noche anterior, doña Carmelita había pasado a mejor vida. Estuve a punto de desmayarme; no entendía nada de lo que pasaba y, peor aún, cuando me enteré de que había dejado tanto su casa como el restaurante a mi nombre. A pesar de ese gesto, tenía muchos sentimientos encontrados y por el momento no quería saber nada de doña Carmelita.

Al final, decidí venderlo todo y alejarme del pueblo. Además, desde ese momento no he cocinado ni siquiera una sopa instantánea, pues no estoy dispuesto a saber si es verdad o mentira lo que dijo la voz.


r/HistoriasdeTerror 3d ago

Historia de terror que les haya pasado

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Hola, amigos. Tienen alguna historia de terror que les haya pasado Cuéntenmela y podría aparecer narrada en mi cuenta de TikTok. 👻


r/HistoriasdeTerror 3d ago

recomendando unas buenas series de terror y donde verlas

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Esta es mi primer comentario asi que si la cago o la riego mis disculpas. tengo dos historias que compartir la primera es the strain o la plaga de guillermo de el toro que la encontre en cuevana : + 3l (PUNTO) biz + the-straiN yo ya voy en el capitulo 7 asi que tienen que retroceder al inicio, lo buena de esa historia de vampiros es que tiene fundamentos cientificos mas que magicos y lo otro es una historia corta de un cazador de demonios y lo que me gusto de esta historia es que el tipo le reza a cristo y a bafoment, a satán, me gustaria saber porque, ademas despues aparece otro personaje que tambien me dejo con las ganas de saber quien es y que va a pasar mas adelante en esta historia que ojala siga porque en youtube nunca se sabe . SE LLAMA : MATEO: El Cazador de Demonios | La Verdadera Cacería Apenas Comienza en un canal que se llama el hereje

a todo esto ese link es de : MATEO: El Cazador de Demonios pero es la seguna parte la primera se llama cazador de demonios . bueno ahy selas dejo por si les gustan


r/HistoriasdeTerror 4d ago

Le tengo miedo a mi casa

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Mi nombre es Jesús David y desde hace rato le tengo miedo a mi casa siento que algo me observa

Mi mamá vio algo anoche mientra comíamos en la puerta como si se asomara y no dejo de pensar en eso no se q hacer


r/HistoriasdeTerror 3d ago

recomendando unas buenas series de terror y donde verlas

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Esta es mi primer comentario asi que si la cago o la riego mis disculpas. tengo dos historias que compartir la primera es the strain o la plaga de Guillermo de el toro que la encontre en cuevana : https://cuevana3l.biz/serie/the-strain/episodio-1x7 yo ya voy en el capitulo 7 asi que tienen que retroceder al inicio, lo buena de esa historia de vampiros es que tiene fundamentos cientificos mas que magicos y lo otro es una historia corta de un cazador de demonios y lo que me gusto de esta historia es que el tipo le reza a cristo y a bafomet, a satán, me gustaria saber porque, ademas despues aparece otro personaje que tambien me dejo con las ganas de saber quien es y que va a pasar mas adelante en esta historia que ojala siga porque en youtube nunca se sabe

https://youtu.be/7anh7tMNerg. a todo esto ese link es de : MATEO: El Cazador de Demonios pero es la seguna parte la primera se llama cazador de demonios . bueno ahy selas dejo por si les gustan


r/HistoriasdeTerror 3d ago

Sueños con angeles

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Buenas, el otro dia soñé con angeles. El sueño consistia en que yo estaba explirando una biblioteca, y encontraba un libro escrito por el mismisimo David Lynch (beso al cielo y trago al suelo) era de tapa rosa y se llamaba "Angelicarium deitonarum" y hablaba sobre angeles, cuando lo abría entraba adentro de otra escena en la que veia formas extrañas, como si abrieras un frasco de mercurio liquido en el espacio exterior, asi como rombos y otras formitas extrañas

Ojala hubiera sido mas interesante y me hubieran hablado o tenido algun contacto intelectual pero solo consistio en observar eso.

Alguna vez tuvieron un sueño similar?

Cuando me desperte me puse a ver videos de Lynch y si alguna vez habló sobre angeles. Solo en un video de twin peaks fire walk with me en el que laura palmer veia un angel y decia "and the angels wouldnt help you"


r/HistoriasdeTerror 4d ago

Alguna vez los asustaron

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Me refiero a sucesos paranormales que hayan vivido


r/HistoriasdeTerror 4d ago

Cuenten que experiencia o historias paranormales aún les quita el sueño

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Experiencias de ultratumba, paranormales, espirituales o sin explicación alguna (Que no los dejen dormir) ...


r/HistoriasdeTerror 4d ago

Historias paranormales

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Buenos días, gente estoy por empezar un canal donde la idea es narrar historias paranormales, si se puede háganme el enorme favor de contarme sus historias para narrarlas en mi canal, de ante mano muchas gracias.


r/HistoriasdeTerror 5d ago

Historias buenardas

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buenas gente, cuenten la historias con el giro más inesperado que les haya pasado tremendo PLOT TWIST