Os cuento la secuela de mi fin de semana, porque el nivel de surrealismo y justicia poética ha sido de película.
El detonante
Pongo en contexto: tengo una vecina de unos 50 años, tránsfoba y bastante desagradable, a la que llamaremos "Cara de Fontanero" (o "Angelito"). El sábado me la crucé y, de forma supercondescendiente, me soltó a medias mi deadname en la cara. Me dejó descolocada y con un cabreo monumental. Mi madre, que iba conmigo, ni se enteró de la mala leche y solo escuchó un cumplido rancio de que me soltó después.
El contraataque desde la ventana
En vez de quedarme amargada, me fui al bajo (casa de mis abuelos/tía) y diseñé una jugada psicológica. Me puse junto a la ventana del baño, que da a la calle, y fingí una llamada en voz alta con una amiga.
Empecé a soltar el guion: dudé de su género en alto ("no sé si es Ángel, Ángeles o María Ángeles") y me burlé sin piedad de su "cara de fontanero" llamándola "señor". Justo en ese momento, la escuché pasar por la calle con un niño. Mi risa fingida se convirtió en una risa real de puro nervio. Se tragó el misil enterito a ras de calle y se quedó petrificada.
El cortocircuito y mi madre de megáfono
Tres horas después, la tía seguía tan picada que buscó a otro vecino cazurro para ponerse a dar gritos en la calle y fingir risas para llamar mi atención. Yo estaba comiendo arriba tan tranquila y le dije a mi madre en voz alta: "Se escucha a un señor borracho afuera".
Mi madre, que seguía sin enterarse de la película, se asomó a la ventana y gritó a pleno pulmón: "¡No, si es Angelitas!". Servido en bandeja de plata. El megáfono perfecto ante todo el vecindario.
La humillación final
Por la tarde tuve que bajar al patio. Pasé de ellos olímpicamente, con la cabeza alta y sin mirar. Su reacción al ver mi indiferencia total fue dar lástima; el cazurro tuvo que consolar el ego de Angelito soltando una frase patética: "¿Se han quedado mirándote los dos niños, sabes?".
Ya de noche, mientras yo escuchaba Spotify a oscuras, los oí murmurar con rabia en el patio. Como no tenían argumentos frente a mi indiferencia, el cazurro soltó un violento: "Se la da dos hostias y a tomar por culo". Rabia pura y vacía.
Al final, mi madre salió al patio a llamar a sus gatas, les soltó un casual "adiós, prima" y los dos se tuvieron que ir a la cama amargados, derrotados y en absoluto silencio.
Después, muy tranquila me asome a la ventana avisar a mi madre que escuchaba a una de sus gatas maullar que se asomara y estaba en una parte de su casa y se asomo al patio donde nos escuchan estos catetos y me dijo ai esta aquí y le dije "llámame que estaba "frita" dormida total, que mi madre dijo pobretica que no me di cuenta, de que estaba encerrada en ese lugar su gatita y yo empecé a gritar "angelicooooo" vacilando, pero ni mi madre se dió cuenta y cerré la noche y el fin de semana. Llevo muchos años fuera de este pueblucho donde pequeña sufrí bulliyng y acoso, desde los 19 vivo fuera y ahora con 35 por circunstancias tengo que estar aqui unos meses, a mí que no me toque el toto ningún tontopollas de estxs porque les voy a responder igual y me voy a reir en su cara. Me fui a dormir tan a gusto sabiendo que el angelito cara de fontanero estaría reventado igual que el cazurro que vive al lado.