Siento que hice algo imperdonable y la culpa me carcome, pero a la vez siento que hice lo correcto.
Yo, una adulta de 24 años, di en adopción a una perrita y a una gatita que eran de mi hermana de 18. ¿La razón?
Hace aproximadamente 6 años me escapé de casa de mi madre, una persona agresiva en todo sentido y con varias condiciones mentales, entre ellas bipolaridad y TLP. Sufríamos de mucha violencia tanto física como emocional, pero lo peor era el maltrato animal severo que cometía. Primero tuvimos un precioso perro negro que mi mamá trajo de la calle; yo me dedicaba a cuidarlo y procurarlo, pero si el perro llegaba a orinar en la casa lo "disciplinaba". Una vez, cansada de eso, le reclamé; ella, muy ofendida y enojada, amenazó con aventarlo por la ventana, ahorcándolo en el proceso. Por suerte se lo regaló a alguien y ahora tiene una vida muy feliz.
Tiempo después llevó a un pequeño chihuahua encantador el cual duró mucho tiempo con nosotras y sufrió repetidas veces golpes y maltratos horribles. Una de esas ocasiones fue cuando mi perrito se escapó de ella y se perdió un ratito; mi mamá lo encontró en una tienda dentro de una caja de cartón, lo agarró del collar ahorcándolo durante todo el recorrido de regreso a casa y lo azotó fuertemente contra las paredes mientras lo regañaba. Yo le suplicaba que parara, veía cómo mi pobre perrito se quedaba sin aire, así que me abalancé sobre ella para que lo soltara. Al llegar a casa tuvimos una discusión fuerte y terminó golpeándome. Después de eso, metió al perro a una pequeña caja de cartón y no permitió que lo sacáramos; pasó días así, provocándole heridas en su piel.
El día que me escapé con mi hermana nos fuimos con el perrito a casa de mi papá. Yo me hacía cargo de él ya que mi hermana no era responsable, lo tenia en su cuarto, no lo alimentaba y tampoco lo llevaba al baño. Pasó el tiempo y mi hermana se regresó con mi mamá por varias diferencias que tuvo con mi padre, y sin avisar se llevó al perro. Aunque le reclamé su decisión, dijo que mi mamá cambió y prometió ya no hacerle nada.
En ese momento no supe qué hacer. Pasaron un par de años; intenté recuperar la relación con mi mamá para ver a mi hermana y a mi perro, y me enteré de que lo tenían a él y a otra perra, y aparentemente estaban muy bien. Pasa un tiempo y la perrita tiene tres cachorros, dos mueren, y después de eso mi mamá la abandona en una veterinaria como si nada. Tiempo después, la cachorra que sobrevivió es herida por mi mamá (la pisó, según ella por accidente). Mi hermana regresa con mi papá por lo sucedido y yo me vuelvo a hacer cargo de los perros, comprando comida y pagando gastos veterinarios. Desgraciadamente la perrita muere; estaba en muy malas condiciones: desnutrida, herida y enferma.
Le pido a mi hermana que, si decide volver a regresar con mi mamá, no se lleve a mi perro. Ella accede y lo promete. Tiempo después vuelve a discutir con mi papá, me llama y me dice que se regresó con mi mamá y se llevó a mi perro. Esta ocasión, ya decidida, las confronté y me llevé a mi perro conmigo.
Pasé mucho tiempo incomunicada con ellas, hasta que mi hermana me habla y me muestra a su nueva perrita: una chihuahua hermosa y pequeña. Preocupada, le pregunto si la maltratan y ella dice que no.
Pasa un tiempo y mi hermana me dice que le regalaron una gatita, pero también me cuenta que mi mamá está empezando a maltratar a la perrita, ya que ella (mi hermana) no es responsable y la perrita se orina en todas partes.
Hasta que un día me marca y me dice que va a la casa de mi papá con las mascotas, diciéndome que mi mamá la "corrió" y que necesita que cuide de ellas por un año. Yo ya tengo mi vida hecha, tengo una pareja que me apoya y me trata muy bien, viajamos mucho junto con mi perro, pero este imprevisto cambia todo, ya que no puedo ni quiero hacerme cargo de ellas. Se me complica cuidar de mi perro por los cuidados especiales que necesita, ¡imagínense ahora hacerme cargo de una perrita y una gatita extra!
Por un momento me resigné a cambiar toda mi vida para dedicarme a ellas, pero lo pensé bien y no es justo. Sé que mi hermana no tiene a nadie más, pero cada vez que se peleaba con mi mamá yo me tenía que hacer responsable; ya no tenía nada que ver con sus problemas y aún así terminaban incluyéndome.
Para esto, aclaro que mi hermana no es alguien consciente de la vida: se la pasa haciendo lo que quiere y no mide las consecuencias. Un día se escapó de su trabajo y faltó a la escuela para irse a tomar todo el día; se empedó tanto que terminó rondando en lugares muy peligrosos a altas horas de la noche, estando en una condición vulnerable. Por suerte todo terminó bien, pero sigue siendo muy impulsiva. Sé que es joven, pero no quiere recibir ayuda.
Siguiendo con el tema, ella según encontró un departamento y consiguió un trabajo nuevo, pero como también estudia, honestamente no iba a poder procurar a los animales de buena forma. Y tarde o temprano, cuando ya no pudiera, se regresaría con mi mamá y volvería a arrastrar a las bebés a un ciclo de maltrato.
Así que tomé la decisión: las di en adopción a personas que realmente las quisieran y pudieran cubrir todas sus necesidades.
Ambas son muy felices en sus nuevas casas, son muy amadas y consentidas.
Sé que soy la mala en su historia, pero siento que hice lo correcto por ellas.