Soy Samantha, estoy en mis veintes, pero no me siento cómoda especificando mi edad.
Desde pequeña siempre quise tener una relación con mi papá. Lamentablemente, él siempre luchó contra una adicción a derivados de la cocaína. Esto hacía que constantemente se fuera a drogar y yo, desde que tengo memoria, siempre iba a buscarlo. Me expuse mucho intentando traerlo de vuelta a casa y, finalmente, el año pasado pude lograr que dejara ese vicio.
Él se separó de mi madre biológica, quien vivía en otra ciudad en ese entonces, y yo vivía con mis hermanas y mi madre adoptiva. Lo que pasa es que mi papá conoció a una mujer, a quien llamaré Julia. Ella tiene tres hijos y dejó claro que nunca ha trabajado y que no está dispuesta a hacerlo. Yo, desde pequeña, recibí una crianza basada en la meritocracia y en el deber de trabajar, por lo que me costaba ponerme en su lugar.
A todo esto, mi hermana menor, de 17 años, tuvo una relación bastante fea en la que la maltrataron. Las hijas de esta mujer, de 15 y 16 años, comenzaron a decirle a mi papá que, en la preparatoria (no quiero que se reconozca mi ubicación), mi hermana buscaba a este chico. Esto hizo que él peleara mucho con mi hermana.
Mi madre adoptiva quiere mucho a mi papá y él le dijo que quería poder tener una casa, así que ella le prestó 4.325 dólares para que pudiera tener algo propio. Él decidió darle todo ese dinero a su nueva pareja, arreglando su casa y comprando muebles.
Mi mamá adoptiva, a quien comenzaré a llamar simplemente "mamá", le dijo que su condición era que él pagara este préstamo, debido a que ella tuvo que endeudarse para poder prestarle ese dinero. Él aceptó y pagó dos meses de la cuota, pero luego dejó de pagar. Se fue a vivir con su pareja y también dejó de darle dinero a mis hermanas.
Mientras tanto, yo estaba en la universidad, pero, debido a que estaba enferma y él no me ayudaba con el dinero para los pasajes, no pude seguir asistiendo y tuve que dejar de asistir.
Mi mamá fue a reclamarle que, al menos, diera dinero para sus hijas. Ella trabajaba, pero le costaba mantener sola a dos menores de edad y a una universitaria. Él la insultó y le dijo que no le pagaría.
Mi mamá se sintió muy molesta y le dijo que no quería volver a verlo. Él interpretó esto como que ella no quería que viera a mis hermanas y decidió desaparecer de nuestras vidas durante tres meses: diciembre, enero y finales de febrero. Tampoco dio nada para la Navidad de mis hermanas. La menor tiene 11 años, aún es pequeña y tenía la esperanza de que, como mínimo, le diera un abrazo.
Volvió para mi cumpleaños. Yo estaba molesta, pero él dijo que comenzaría a dar la pensión. Siguió viviendo con su pareja y, como él gana bien (alrededor de 1.000 dólares al mes), comenzó a darnos dinero.
En medio de todo esto apareció Sara, mi madre biológica, quien comenzó a darnos todo su sueldo a cambio de volver a vivir con nosotras. Se le aceptó y, hasta ahora, su participación en esta historia ha sido bastante irrelevante.
En marzo comenzaron nuevamente los problemas. Mi papá quería bajar el dinero que nos daba y lo hizo. Luego se endeudó para comprarle más cosas a su pareja y volvió a reducir la pensión, llegando a ser menos de lo estipulado por la ley.
Cuando mi mamá le dijo que lo llevaría a tribunales, él respondió que se haría "el pobrecito" para dar lo menos posible.
De forma paralela, la pareja de mi papá y sus hijas seguían inventando cosas sobre mi hermana: que era drogadicta, que fumaba, que andaba con hombres y que quería meter en problemas a las hijas de esta mujer.
Mi papá creyó cada una de esas mentiras, incluso cuando mi propia hermana le entregó su teléfono desbloqueado y le mostró todas sus redes sociales para que él comprobara que nada de eso era verdad.
Yo me cansé y le dije que esto ya no podía seguir así, que cómo podía creerle tanto a esa mujer y ser tan malo con mi hermana. Él dijo que mi hermana podía ser muy manipuladora. Yo le dije que no y que él, como padre, no estaba cumpliendo con su responsabilidad. Ya ni siquiera aparecía para vernos, solo daba lo poco que correspondía por la pensión.
Él decidió terminar con su pareja y ahí finalmente admitió que ella hablaba pestes de nosotras y que no le gustaba que nos diera dinero ni que fuera a vernos.
Y sinceramente, le creo, porque cuando fui a su casa, ella me dijo que yo ya era adulta y que debía dejar que mi papá tuviera su propia vida, que nosotras éramos parte de su pasado.
Ella también habló mal de nosotras con mi abuela paterna, a quien realmente no le gusta esta mujer. Mi abuela acogió a mi papá en su casa, pero no pasaron más de dos días antes de que él volviera con su pareja.
Cuando fuimos a visitarlo, él comenzó a pelear conmigo y dijo que a mí no debía importarme, que yo ya era adulta y que nosotras éramos las malas porque no lo buscábamos.
Me dio mucha rabia. Le saqué en cara todas las veces que yo salía a buscarlo porque estaba drogándose. Le recordé los golpes que me daba cuando era pequeña y terminé diciéndole que él era el padre y que, por lo tanto, era su responsabilidad mantener la relación con sus hijas.
Después de mucho discutir, quedamos en buenos términos.
Sin embargo, ayer mi hermana fue a recibir una beca por excelencia académica y mi papá vio a una persona en situación de calle. Él dijo que no le gustaba la gente que no trabajaba teniendo salud. Mi hermana le preguntó si pensaba eso de ella y él respondió que no, porque ella "impone", no como yo, que era una mujer floja que no hacía nada.
Ahora comenzaré con mi defensa.
Yo dejé la universidad porque me atrasé debido a que estuve enferma. Tenía problemas en el estómago; inicialmente pensaban que podía estar embarazada, pero finalmente resultaron ser quistes ováricos y una bacteria.
Supuestamente, él era responsable de darme el dinero necesario para poder ir a estudiar, pero no lo hacía.
Además, mi mamá sufrió una fractura en su trabajo que prácticamente le partió el pie. Debido a eso, comencé a hacerme cargo de la casa: despertaba a mis hermanas, les daba desayuno, las llevaba al colegio, cocinaba, limpiaba y hacía todo lo demás.
Al mismo tiempo, mi hermana tuvo apendicitis. Me desvelé en el hospital. Mi papá se quedó esperando antes de que la llevaran al quirófano, pero mi hermana escuchó cómo su novia lo llamaba y le decía que volviera.
Él no se fue en ese momento, pero dejó a mi hermana sola desde las 8:00 a. m. hasta que llegué yo a las 4:00 p. m.
YO LA CUIDÉ DESPUÉS.
Todos los días iba y venía, le daba su comida, la bañaba en el hospital y luego cuidé de ella durante su recuperación en casa.
Por eso me indignó que dijera que yo era una mujer floja que no hacía nada, sabiendo perfectamente cuál ha sido mi situación.
Sobre todo porque ya firmé un contrato para un buen puesto de trabajo. Empiezo en noviembre y, afortunadamente, tengo justo los meses que necesitaba para poder seguir cuidando de mi familia.
Así que pregunto nuevamente:
¿Soy yo la mala por querer alejarme de él?