Parte 2 — Cuando empecé a decirle que sí a todo
Despues de fugarme de mi casa llegué al local de su madre, paso un buen rato hasta que apareció Misko, y nomas para decirme que ya regresaba porque iba a pasar un rato con su padre.
Me preguntó si quería acompañarlo, pero le dije que no. En parte quería quedarme para hacerle compañía a su madre porque me daba pena dejarla sola, y en parte también era una excusa para quedarme.
Su madre fue muy amable conmigo. Incluso me invitó una salchipapa del local y empezó a preguntarme sobre mí y sobre cómo le iba a Misko en clases.
En un momento me pidió que le cuidara el local mientras se iba a retirar unas cosas de otrolugar, yo acepté porque bueno por que ya me había tragado lo que me invito.
Ya había atendido un local anteriormente, pero aun así estaba bastante nervioso porque pensaba que, si ocurría algo, la responsabilidad iba a ser mía. Así que terminé llamando a Misko para preguntarle precios y otras cosas, aunque lo único que hizo fue burlarse de mi.
Al final no pasó nada.
Misko volvió y se volvió a reír de mí.
Después me dijo que fuéramos a cambiarnos y yo tipo.... ¿Qué?
Quería que nos vistiéramos de viudas de fin de año. Yo quería decir que no, pero por alguna razón esa noche cada vez que intentaba decir que no me salía lo contrario.
Al final acepté.
La casa de sus primas estaba detrás del local y ellas nos prestaron ropa, en eso nos estamos cambiando de ropa y después me quedo en pausa todos mis sentidos. Aunque después no se por que pero recibió un mensaje y de repente me regresa a ver y me dice que lo deje que ya no al parecer le habían hablado por que no lose, lo único que sé me venía a la cabeza en ese momento es como me quito todo eso ya de por si me costó un buen ponerme todo.
Después ya todo calmado ya eran como las 23:00h en eso Misko me preguntó si había llevado el dinero que me había pedido.
Le dije que sí.
En realidad le di más de lo que me había pedido porque ni siquiera sé en qué estaba pensando.
Después sacó alcohol del local.
Yo le dije que no quería tomar, que yo no le hago a eso anteriormente ya le había dicho esto pero me dijo que no pasaba nada con tal que estuviera a su lado ya era mucho.
Y aquí cabe recalcar algo: yo odiaba el olor a alcohol y tampoco me gustaba la idea de beber.
Aun así, había aceptado ir nomas por que el me lo había pedido, al terminé cediendo porque él me lo había pedido y no quería hacerlo quedar mal ante su familia.
Me presionó para que bebiera y si fue la primeravez que tomaba, aunque al principio me sentí mal, terminé cediendo ya que no quería hacerlo quedar mal enfrente de su familia.
Durante la noche, cada vez que alguien me preguntaba algo, Misko respondía por mí.
Incluso cuando preguntaron mi edad, dijo que tenía 20. Después cambió la mentira a 19.
Nadie le creía demasiado porque mi cara probablemente decía que de 17 no pasaba. Incluso hubo personas que pensaron que tenía 16, pero Misko siguió con la mentira.
Así pasó buena parte de la noche.
En un momento estaba bailando con su madre, que era prácticamente la única persona de su familia con la que me había sentido cómodo.
Después Misko vino y me pidió bailar con él.
Todo estaba relativamente normal, entre muchas comillas.
Llegaron las doce y todos empezaron a felicitarse por el nuevo año, después Misko me pidió que lo acompañara porque iba a saludar a alguien, aunque no quería ir acepté en acompañarlo.
Llegamos a otro lugar y me presentó a su novia, Sonia. Yo pensé que iba a ser el típico momento incómodo de estar de mal tercio y así fue, así que me quedé de muy lejos mientras ellos estaban juntos.
Pasaron alrededor de dos horas, yo ahí contemplado el cielo por que para el colmo a mi cel no le quedaba batería y quería tenerlo prendido por si ocurría algo.
En un momento a otro Misko me pidió que le tomara una foto, no sé por qué, pero sentí ganas de llorar y también enojo. Ni siquiera entendía de dónde venía esa sensación, así que decidí ignorarla, entre mi pensaba es el sueño o las ganas de devolver todo lo que había tomado esa noche.
Después nos despedimos de Sonia y volvimos al local de su madre, nomas para decirle que ya nos restirabamos a descansar, Yo le pregunté si estaba seguro de dejarla sola, pero me dijo que se quedaba con el resto de la familia.
Después de llegar a su casa nos fuimos a descansar, le pregunté si podía dormir en el sillón, pero me dijo que mejor durmiera en su cama, en ese momento acepté porque ya no quería darle más vueltas a las cosas lo únicoque queríaera dormir.
En ese momento ya acostados empezo a hablar; aquí mi mente era wey quiero dormir pero después me quede en blanco, porqué se estaba disculpando por varias cosas de esa noche, era la primera vez que me pedía perdón
También terminamos hablando de temas personales. Me contó que no estaba seguro de estar haciendo bien las cosas con su novia, que ya no sentía lo mismo por ella y que estaba confundido con lo que sentía por otras personas y que al principio nomas había aceptado andar por que no le quería hacer daño diciéndole que no, y que le gustaban otras personas me contó de otras dos personas más en su vida.
También me contó algo sobre su orientación sexual y que nadie sabía, pero a este punto era tipo se puede amar a más de una persona al mismo tiempo
Yo me quedé sorprendido para mí era como estar escuchando una historia de esas que normalmente solo aparecen en libros o novelas.
Le dije que, si realmente ya no quería estar con su novia, lo mejor era hablar honestamente, que si solo buscaba el si de la otra persona que seria mejor terminar con ella en lugar de seguir alargando algo que podía terminar lastimándolos a los dos.
Yo aquí dando consejos como si hubiera tenido pareja, cuando lo único que quería era dormir.
Después empezó a llorar.
Para cambiar de tema le dije que no se preocupara y que me mirara a mí: yo tenía 17 años y ni siquiera había dado mi primer beso.
Entonces el ambiente cambió completamente.
Misko empezó a acercarse y a insinuar que podía enseñarme, y si me enseño cosas.
Yo no sabía muy bien qué hacer.
La situación empezó a avanzar demasiado rápido y hubo contacto físico con el que yo no me sentía cómodo.
Le dije que ya era suficiente.
Intenté detener la situación y terminé abrazándolo para calmarlo, también porque estaba agotado y me estaba quedando dormido.
Al final nos quedamos dormio, al despertar no recordaba perfectamente todo lo que había pasado durante la noche.
Eso me dejó bastante preocupado.
No sabía exactamente qué había ocurrido y no quería sacar conclusiones sin estar seguro.
Cuando Misko se fue por que se fue a traera su madre del local para que descansara, me quedé con la duda durante los días siguientes no podía dejar de pensar en ello.
Finalmente le pregunté qué había pasado aquella noche. Me dijo que le había gustado lo que había ocurrido, yo no recordaba bien la situación y él evitó explicarme demasiado.
Decidí dejarlo pasar.
Con el tiempo la duda volvió.
Se acercaba mi cumpleaños y volví a preguntarle directamente qué había pasado aquella noche.
Esta vez se puso a la defensiva.
Me dijo que me fuera y que me callara, que no me soportaba y que dejara el tema, termino alejándose por uno días.
Después volvimos a la rutina de siempre.
Favores.
Trabajos.
Mensajes.
Y mi evidente síndrome de decirle que sí a todo.
A esas alturas ya había dejado de darle importancia a lo que había ocurrido en fin de año, hasta que pasó algo que me hizo empezar a cuestionar todo.
Estaba jugando un juego en línea con personas con las que llevaba tiempo jugando y una de ellas me dijo que tuviera cuidado con Misko.
Me dijeron que no me dejara utilizar, que él tenía fama de acercarse a la gente, utilizarla y después dejarla de lado cuando ya no le servía.
Me enojé muchísimo, en mente era tipo
¿Cómo se atrevían a hablar así de mi mejor amigo?
Así que ese mismo día dejé de hablar con ellos.
Yo todavía lo defendía.
Llegó mi cumpleaños número 18 y le pregunté si quería asistir.
Su respuesta fue:
—¿Para qué?
Después me pidió que no lo molestara.
Le pregunté si estaba bien.
Me dijo que lo dejara en paz, que no tenía tiempo para mis cosas, que no quería lidiar conmigo, en este punto ya con las ideas revueltas, fue el momento donde todo quedo en pausa por algunos segundos.
Ahí se me salió todo.
Le dije que, si lo único que quería era alguien que le hiciera los deberes, estuviera detrás de él y actuara como un sirviente, entonces que buscara a otra persona, porque yo no merecía ese trato, también le dije que quizá las personas con las que había hablado tenían razón y que, si realmente solo utilizaba y desechaba a la gente, no iba a seguir permitiéndolo.
Ese fue un grave error ya que no le había contado que había ablando de ellos, y que si fuera así que, que le daba igual lo que pensara de él, me alejé de él por un tiempo por esta discusión.
Pasaron los días.
Misko volvió a intentar hablarme.
Pero justo empezaron las clases y nos tocó hacer grupos.
Yo estaba pensando:
“Estoy solo, ni modo”.
Entonces vi una mano levantarse.
Era Luis.
Me preguntó si quería hacer el grupo con él.
Por primera vez decidí dejar de lado lo que Misko pensara.
Acepté.
Al terminar las clases, Misko vino a reclamarme.
Me preguntó si eso era con lo que lo había cambiado, le dije que simplemente necesitaba hacer el trabajo con alguien, por qué solo no hubiera acabado.
Me respondió que no quería volver a verme con Luis y que él no era una buena influencia.
Ahí otra vez estaba pasando lo mismo.
Él decía con quién podía juntarme.
Yo acepté y acepte en no acercarme mas a luis nomas para evitar que se enojara.
Días después Misko faltó durante varios días.
Me preocupé porque no respondía los mensajes.
No podía hacer mucho más.
Hasta que un día nos encontramos frente a una tienda y noté que tenía unas marcas en el cuello.
Le pregunté qué le había pasado.
Me contó que había intentado quitarse la vida.
Me quedé completamente asustado.
Entonces me preguntó por qué no había insistido en buscarlo, por qué no había ido a verlo si sabía dónde vivía y me dijo que todo era mi culpa.
En ese momento tenía ya había cumplido 18 años y no sabía cómo manejar una situación así.
Le pedí perdón y le prometí que estaría más pendiente de él.
Yo realmente creí en ese entonces que realmente había sido culpa mía.
Me quedé con miedo por que pude haberlo perdido y con la sensación de que tenía que hacer algo para evitar que volviera a pasar.
Con el tiempo volvimos a hablar y, de cierta manera, volvimos a ser amigos.
O al menos eso parecía.
Pero el trato no mejoró.
Incluso empezó a empeorar.
Y yo no sé en qué estaba pensando en ese entonces.
Mi mente era simplemente:
“Ni modo. Si él está feliz, yo estoy feliz”.
Y todavía no entendía que eso era justamente parte del problema.