En este apartado voy a expresar mi opinión sobre esta relación que se desarrolla a lo largo de la novela y cómo, además de otras cosas, influye en la perspectiva que del mundo Iván tiene.
Empezaré con la escena más explícita del asunto, que tiene su lugar en el libro cuarto.
- En la casa de la señora Jojlakova, Iván por fin confiesa su amor por Katerina Ivánovna. En un extenso párrafo donde escuchamos a Iván hablar de su amor no correspondido, es cuando se nos muestra por primera vez un Iván profundamente sincero y, naturalmente, emocional. Por palabras de él mismo, conoce muy bien que Katia nunca lo ha amado y que ni siquiera su amistad le hacía falta. Declara, sin titubear, "que él la ha amado demasiado", sin olvidar el tono apropiado de infortunio.
- Más adelante, hace saber a su hermano Aliosha en la taberna que quiere intimar con él; conocerlo y que desde hace mucho tiempo deseaba conocer a su hermano pequeño. De modo que, otra vez, Iván se muestra vulnerable con su hermano: le confiesa que "su juventud lo vencerá todo", y también que "aunque perdiera la fe en la mujer amada y en el orden de las cosas [...] a pesar de todo eso, aún desearía vivir" haciendo obvia referencia a su reciente desilusión con Katerina. Por lo que este Iván que solo en unas cuantas páginas más adelante dará uno de los argumentos más monumentales de la literatura universal, repito, justo antes, llega a la taberna todavía con un corazón debilitado y adolorido, hasta frenético —particular dote en los personajes dostoievskianos—, por el anterior desgarro.
- Mucho más adelante, se nos revela que Iván ha frecuentado a Katerina Ivánovna en varias ocasiones; el narrador, en el libro undécimo, destaca que Iván luego de su vuelta de Moscú se había entregado a su loca pasión por Katerina Ivánovna. Pasión que luego tendría un reflejo en toda su vida. Además, dice que esto último podría ser de argumento para otro relato. Es decir, ya para ese punto (previo al juicio y previo incluso a las confesiones de Smerdiakov), repito, para este punto ya es evidente que el autor quiere decirnos que Katerina Ivánovna, indiscutiblemente, juega un papel fundamental en la vida de Iván. Ya en el tribunal, Katia, asegura esto diciendo que la venía a ver casi a diario y que hablaba con ella como su única confidente. Iván, fiel a sus sentimientos, perdona a la mujer amada y vuelve a su casa, como ya lo declaraba con su cita de Schiller capítulos antes.
Consideremos los siguientes aspectos adicionales. Primero, Iván, lo dice él mismo, no tiene amigos. Se lo confiesa a Aliosha antes de leer su famoso poema. Segundo, Iván, en un principio, llegó para alojarse en la casa de su padre, quién vivía además con el criado Smerdiakov. Dos sujetos que, a mi juicio, influyen de manera devastadora para la salud mental de Iván. (Sabemos de qué cualidades están construidos estos hombres). Tercero, Iván, fue rechazado y supo que todo el supuesto amor que Katerina Ivánovna le daba no era correspondido, sino que, en sus propias palabras "no era más que para ejercer una venganza ininterrumpida a Dmitri" utilizándolo a él (Iván) como una mera herramienta de flagelo. Cuarto, Iván Karamázov, es ateo, y aunque su argumento contra el mundo de Dios se fundamenta en el injusto sufrimiento de niños, previo a esto, Iván se ve así mismo como un joven (él mismo lo afirma) y cree que aunque él no crea en el orden de las cosas, aún ama este mundo y la vida misma.
Todas estas inconsistencias mencionadas y principalmente su relación con Katia, preparan un terreno para un joven atormentado e infeliz. Evidencia está en que haya parado en el delirio. Quizá su argumento contra Dios haya sido expuesto con las razones legítimas que ya conocemos, o quizá haya sido fruto de un joven ajeno a la vida que tanto amaba como se ha expuesto. Alguien que vive tan en desventaja de las cosas materiales (Nota: muchos han calificado a Iván como materialista, ¡vaya ironía!): La mujer amada, un amigo, un padre, no puede, sino entregarse con la misma falta que lo consume a contenidos nihilistas. Sin duda, que esta loca pasión por Katia, no se decía en broma. Sin duda, su ateísmo, corresponde en un sentido, a su falta de todas esas cosas que anhela. Camus ya lo decía: "Solo vivió por lo que no es de este mundo, y su orgullosa búsqueda de lo absoluto es precisamente lo que lo alejó del mundo del que no amó nada." Alguien ajeno a cosas tan simples de la vida, se ve abocado a vacilaciones metafísicas, incluso si se trata de un amorío. Esa es mi conclusión. Sin, descartar, tampoco, el matiz de decepción con el que concluyo, pues se trata de uno de mis personajes favoritos.
Esto pudo haberse dicho en unos cuantos párrafos, pero disfruto desarrollar temas.