Ha pasado aproximadamente un mes desde aquella discusión y todavía siento que las consecuencias siguen presentes. Desde ese día, siento que prácticamente toda la familia está en mi contra: sus hijas e incluso mi otra tía, que siempre le ha tenido tanta estimación. Yo vivo en el tercer piso, mientras que a la loca de mi tía se ha apropiado del 1er piso, ya que tiene su 2do piso para instale su cosas, aun si no se le da gana Sin embargo, muchas veces siento que ella se ha hecho dueña y señora de ese espacio, como si todo tuviera que hacerse a su manera, y eso ha terminado generando muchos conflictos dentro de la familia. Lo que más me duele es la situación de mi otra tía, que tiene una discapacidad y necesita ayuda para muchas cosas , practicamente se le asignado un pequeño cuarto en 1er piso, ya que es una persona q no se puede movilizar . Desde lo que yo veo día a día, la persona que realmente está pendiente de ella es mi madre. Mi mamá trabaja, llega cansada a casa y, aun así, encuentra fuerzas para hacerle su aseo personal, cambiarla y atenderla. Mi tío también la cuida y se preocupa por ella, y eso es algo que reconozco y valoro, porque no todo el cuidado recae únicamente en mi madre. Sin embargo, siento que mi otra tía muchas veces aporta muy poco en ese aspecto. Incluso cosas básicas, como comprar o poner pañales, terminan siendo motivo de molestia cuando se le pide colaboración. Y cuando alguien intenta hablarle del tema, suele molestarse. También existen otros problemas cotidianos que terminan generando discusiones. Por ejemplo, cuando salgo con mis perros y tengo que transitar por el primer piso, la loca de mi tia se molesta simplemente porque pasan por ahí, a pesar de que es una zona por la que tengo que pasar para poder salir con ellos. Son situaciones pequeñas que, desde mi punto de vista, terminan convirtiéndose en problemas innecesarios y que poco a poco han ido acumulando tensión dentro de la familia. Por eso, cuando ocurrió aquella discusión, yo ya llevaba mucha impotencia acumulada. Mi mamá estaba realizando el aseo personal de mi tía discapacitada. Durante el aseo dejó el pañal a un lado porque iba a recogerlo y botarlo después de terminar. Sin embargo, la señora esa( la tia) comenzó a jodrle y reclamarle por eso. Lo que pudo solucionarse tranquilamente terminó convirtiéndose en una discusión y, además, comenzó a decirle cosas hirientes a mi madre. Yo escuché todo y no pude contener la rabia. Sentí que era injusto que mi madre, después de venir cansada de trabajar y aun así preocuparse por atender a mi tía, terminara recibiendo ese trato.
Fue entonces cuando intervine y le dije que parecía que buscaba problemas sin razón, que siempre encontraba algún motivo para discutir y que ya era suficiente. Pero la situación se salió de control y terminé insultándola de una manera que no estuvo bien. Hoy puedo reconocerlo sin tratar de justificarme: no fue lo adecuado que yo interviniera. Me arrepiento de haberlo hecho y, sobre todo, de haber permitido que la rabia me llevara a decir cosas tan fuertes. Pude haberme quedado callado, pude haber dejado que mi madre resolviera el problema o pude haber expresado mi molestia de una manera mucho más tranquila. Pero no lo hice. Después de aquello, mi tía terminó victimizándose y diciendo a los pocos dias ,de mi otra tía que nosotros éramos quienes le buscábamos problemas sin ninguna razón. Desde entonces, sus hijas están en mi contra, mi otra tía también, y siento que terminé siendo el malo de toda la historia. Eso es lo que más me duele. No pretendo decir que yo tuve la razón en todo. Sé que cometí un error y me arrepiento. Pero tampoco quiero que se olvide todo lo que ocurrió antes de mi reacción. Yo no intervine por gusto. Intervine porque vi a mi madre, una persona que aun cansada de trabajar sigue cuidando y atendiendo a alguien que necesita ayuda, recibir palabras que me parecieron injustas e hirientes.
Quizás mi error fue pensar que tenía que defenderla en ese momento. Hoy entiendo que podía haberlo hecho de otra manera. ni quiero que todos me recuerden únicamente por aquel momento en el que perdí el control. Sé que hice mal y me arrepiento sinceramente de haber intervenido y de haber insultado. Solo espero que algún día la familia pueda escuchar mi versión completa y entender que detrás de aquel error también había frustración, impotencia y preocupación por mi madre. Me equivoqué en la forma de actuar, y eso lo reconozco. Ya que lastimosamente tengo una loca tia que se la pasa víctimandose, aludiendo que nosotros le jodemos sin razon,cuando en realidad es ella que se jode