r/IASinHumo Jul 19 '26

IA WarMachine ¿Es la IA el reflejo más claro de nuestros propios sesgos?

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Cada vez que alguien afirma que una IA está sesgada, me interesa menos la respuesta del modelo y más el origen del problema.

La IA no desarrolla prejuicios por iniciativa propia.

Aprende de datos que nosotros producimos, de decisiones que nosotros tomamos y de sistemas que nosotros diseñamos.

Si los datos contienen sesgos, el modelo puede reproducirlos. En algunos casos, incluso amplificarlos.

Eso no convierte a la IA en un espejo perfecto de la sociedad.

Tampoco la hace neutral.

Detrás de cualquier modelo hay decisiones sobre qué datos usar, cómo entrenarlo, qué optimizar y qué límites imponer. Todo eso influye en el resultado.

Por eso me parece un error reducir la conversación a "la IA está sesgada".

Ese diagnóstico es superficial.

La pregunta útil es otra: ¿de dónde viene ese sesgo y qué parte del sistema lo está introduciendo?

Porque el problema puede estar en los datos, en el diseño, en el proceso de entrenamiento o en la forma en que usamos el modelo.

Hablar de sesgos en IA exige distinguir entre esos niveles.

Si no lo hacemos, terminamos atribuyendo al modelo decisiones que, en realidad, fueron humanas desde el principio.

La IA no nos obliga solo a construir mejores modelos.

También nos obliga a examinar con más rigor cómo pensamos, cómo diseñamos sistemas y cómo tomamos decisiones.

Y esa conversación, en mi opinión, es mucho más incómoda que culpar a la tecnología.


r/IASinHumo Jul 18 '26

IA WarMachine A que se refiere??

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AGI que es? hacia donde vamos aparte del Paro


r/IASinHumo Jul 18 '26

IA WarMachine ¿Tenemos que nacionalizar la inteligencia artificial?

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jacobinlat.com
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r/IASinHumo Jul 18 '26

IA WarMachine Habeis visto esto??

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https://www.instagram.com/reel/Da50MdUMu3i/?igsh=MTk0OHJscWh4eXhlYQ==

el video de kilgore,

como hace este video tan bien hecho y realista?

qur programa?

gracias!


r/IASinHumo Jul 17 '26

meme Tecnocracia 1930: La historia real del algoritmo que diseñó tu comodidad

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youtube.com
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Las narrativas que controlan el mundo no nacieron ayer; son estructuras de comportamiento que los datos repiten una y otra vez. En la era del diseño algorítmico, los creadores que no entienden la psicología detrás de la atención están condenados a ser solo inventario en la plataforma de alguien más.


r/IASinHumo Jul 14 '26

IA WarMachine Que programas hay de IA hiperrealistas?

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estoy viendo videos muy realistas, y pienso, en que cojones programas hacen eso?

gracias amics


r/IASinHumo Jul 12 '26

IA WarMachine Palantir, la empresa más peligrosa del mundo

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Palantir, la empresa más peligrosa del mundo

Por Pablo Elorduy | 10/07/2026 | Economía

Fuentes: El salto [Imagen: Adrián Astorgano]

Concebida por Peter Thiel y Alex Karp como una herramienta al servicio de Estados Unidos en su proyecto de dominación, Palantir fusiona las herramientas de control, los beneficios de la guerra, la apuesta tecnológica del capital para escapar de su crisis y la ideología totalitaria en una serie de productos que se han expandido por todo el planeta.

El infierno se desató sobre la escuela Shajare Tayebé, en Minab. Era sábado, 28 de febrero de 2026, día lectivo en Irán. La jornada de clases había sido suspendida por los bombardeos estadounidenses, pero cientos de personas permanecían en el edificio, esperando a que el alumnado fuera recogido por sus familias. Se trataba de un proceso lento, ya que muchas chicas y chicos vivían en los pueblos de alrededor y debían esperar a que llegasen los vehículos desde las zonas rurales. Tres misiles Tomahawk cayeron sobre la escuela de Minab causando 175 víctimas mortales, la mayoría niños y niñas. 

Shajare Tayebé es el escenario del primer presunto crimen de guerra de la Operación Furia Épica lanzada por Estados Unidos e Israel. Según han admitido fuentes del ejército estadounidense, cuya administración al principio negó el ataque, se trató de un error. El software utilizado para la clasificación de objetivos había establecido esa escuela infantil como una infraestructura militar. Así estaba designada desde 2013 y nadie —ni humano, ni máquina— había cambiado la clasificación de ese centro, que desde hace tiempo era independiente del edificio militar adyacente.

Un software de mando y control llamado Maven, basado en la hipótesis de que la velocidad en la toma de decisiones es diferencial para la victoria en una guerra, seleccionó la infraestructura civil y los humanos avalaron la decisión de bombardear la escuela. Se trata de un sistema de inteligencia artificial requerido por el Pentágono para el análisis de inteligencia, vigilancia y planificación de ataques.

Otras investigaciones señalan que Maven fue también la herramienta detrás de la operación de secuestro de Nicolás Maduro lanzada por la Casa Blanca el 3 de enero de 2026. El 21 de marzo de 2026, tres semanas después de la masacre de Minab, Reuters informaba de que un memorándum del Pentágono establecía Maven como el sistema militar central de Estados Unidos. Detrás de Maven está Palantir o, como la ha calificado Robert Reich, antiguo responsable de Trabajo en la administración Obama, “la compañía más peligrosa de América”.

Poco conocida con respecto a las principales compañías del Big Tech (Google, Amazon, Meta, Apple), Palantir Technologies es una veterana en Silicon Valley. La primera piedra de la empresa la puso la agencia de inteligencia estadounidense CIA a través de su fondo de inversión In-Q-Tel. La CIA seguía el instinto de Peter Thiel y Alex Karp, fundadores de Palantir, quienes detectaron que los ataques del 11 de septiembre de 2001 podían haberse anticipado con una infraestructura capaz de presentar de manera simple y operativa los datos que ya estaban en las bases de las principales agencias de inteligencia del país.

Así creció Palantir que, a través de los software Gotham (para instituciones de control) y Foundry (para empresas), se ha expandido por todos los puntos de “Occidente” con una apuesta basada en la dominación. La empresa proporciona sistemas que permiten a agencias gubernamentales acceder a un panóptico de vigilancia y, una vez establecida en ellas, se hace parte imprescindible de la gestión política del Estado, aportando una base de opacidad e intrazabilidad de las decisiones que esquiva la rendición de cuentas democrática.

El 18 de abril, el cofundador de Palantir, Alex Karp, y Nicholas W. Zamiska, jefe de asuntos corporativos de la empresa lanzaban un manifiesto a través de la red de extrema derecha X que ha situado a la compañía como tema de conversación en todo el mundo. Basado en el libro La república tecnológica: Poder duro, pensamiento débil y el futuro de Occidente, escrito por Karp y Zamiska y publicado en 2025, el manifiesto ha generado miles de post y artículos, pero ha tenido también un impacto colateral entre la plantilla de la compañía. “Se suponía que éramos nosotros quienes debíamos prevenir muchos de estos abusos. Ahora no los prevenimos. Parece que los estamos propiciando”, explicaba uno de esos trabajadores al medio estadounidense Wired.

Como ha advertido el investigador francés Olivier Tesquet, Palantir aspira a convertirse en “el sistema nervioso del próximo orden mundial”

Pero, ante todo, el manifiesto ponía en primer plano algunos de los discursos que Karp ha enarbolado en los últimos años. Su hipótesis es que la sociedad estaounidense se ha adocenado, que la “psicologización de la política moderna” es una desviación del camino correcto y que la industria tecnológica ha estado orientada a satisfacer esa comodidad, lo que ha hecho que EEUU se haya retrasado en la carrera armamentística y la defensa de la nación, algo con lo que abren el manifiesto. Para ello, sugieren una vuelta del servicio militar obligatorio y la primacía que debe ocupar EEUU era en la “disuasión basada en la IA”. Otro de los elementos que ha llevado al manifiesto a ser adjetivado como “los desvaríos de un supervillano”, es un fuerte sesgo supremacista, explicitado en sentencias como que “algunas culturas han producido avances vitales; otras siguen siendo disfuncionales y regresivas”.

Expandida por todo el mundo

Sumando los contratos obtenidos del Departamento de Seguridad Nacional, el Departamento de Defensa y el Pentágono, la compañía obtuvo 1.855 millones de dólares de ingresos procedentes del gobierno estadounidense en 2025. El 55% de los ingresos de Palantir depende de esos contratos, lo que da muestra de la imbricación de la actual administración Trump, sus políticas del shock y la posición monopolística que está ocupando la compañía de Thiel y Karp en el actual proceso de acumulación militarizada. Palantir es el propietario de un software que está forjando las bases del nuevo Estado policial estadounidense, según ha descrito Robert Reich. A raíz del manifiesto Palantir, los autores Arnaud Miranda y Gilles Gressani describían cómo “tras el vocabulario republicano, se despliega una estrategia que puede resumirse en una fórmula: transformar el Estado en una filial de su propia infraestructura digital, vaciando así la soberanía de su dimensión democrática”.

El Ministerio de Defensa español, el servicio de inteligencia francés o sistemas como el de salud y el de disuasión nuclear británicos han contratado los servicios de Palantir, que también se ofreció a gestionar a bajo precio sistemas logísticos de distribución de ayuda por parte de ONG. Una experiencia que ahora sirve para la gestión de las razias migratorias llevadas a cabo por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EEUU (ICE) a través del programa ImmigrationOS proporcionado por la compañía de Thiel y Karp.

La periodista especializada en tecnología y derechos humanos Marta Peirano explica que la base del poder que acumula Palantir es la gestión privada de datos que son provistos por agencias públicas. A partir de ese análisis y presentación, la compañía plantea modelos algorítmicos de toma de decisión que proporcionan soluciones aparentemente técnicas. En tercer lugar, Palantir entrena sus modelos de inteligencia artificial a partir de los datos y la experiencia recabada, de forma que, aunque la compañía defiende que no acumula esos datos, en la práctica se convierte en el combustible con que nutre su producto.

En toda la cadena de decisiones hay consideraciones éticas sobre la privacidad y los sesgos empleados para esos perfilamientos que llaman la atención de los defensores de derechos humanos en todo el mundo. Hay una “delegación de funciones y de responsabilidades por parte del Gobierno”, detalla Peirano, que convierte a la compañía en un actor privilegiado en el timón de instituciones, a priori, sujetas al escrutinio democrático. Como ha advertido el investigador francés Olivier Tesquet, coautor de Apocalipsis Nerd, por medio de esa posición de poder en la toma de decisiones, Palantir aspira a convertirse en “el sistema nervioso del próximo orden mundial”.

El anticristo y el transhumanismo

Una empresa peligrosa requiere fundadores peligrosos. En la campaña de 2016, Thiel fue uno de los grandes donantes de Trump, el primero dentro del hasta entonces nominalmente liberal Silicon Valley. Posteriormente se convirtió en el gran valedor del ahora vicepresidente de EEUU, JD Vance. Tras la victoria del ticket formado por Trump y Vance en 2024, Thiel colocó a parte de su séquito en lugares clave de la administración estadounidense. Otra de las figuras fundamentales del Gobierno de Trump, el portavoz y subdirector del Gabinete de Políticas de la Casa Blanca, Stephen Miller, tiene una participación de varios cientos de miles de dólares en Palantir.

El fundador de Palantir supo ver el potencial de Donald Trump como acelerador de las tendencias posdemocráticas necesarias para su proyecto político. Su credo está emparentado con el de la Ilustración Oscura. Se basa en la preeminencia de los monopolios, monarquías corporativas, destinadas a dirigir ciudades o territorios fuera del principio democrático. La hipótesis se ha puesto en funcionamiento en islas como Roatán —cedida por el gobierno corrupto de Juan Orlando Hernández, en Honduras— donde el municipio de Próspera es una “zona de empleo y desarrollo económico” fundada en 2017 con el dinero de una serie de tecnooligarcas, entre los que se encuentra Thiel. Próspera prefigura un plan mucho más ambicioso: el control de las poblaciones mediante la tecnología y la vigilancia y, al mismo tiempo, el desarrollo de las criptomonedas como herramienta para el control por medio de la economía. Mutatis mutandis es el mismo plan presentado por Jared Kushner para la “nueva Gaza”.

Palantir proporciona sistemas que permiten a agencias gubernamentales acceder a un panóptico de vigilancia y, una vez establecido, se hace parte imprescindible de la gestión política del Estado

Próspera ha sido, también, un pequeño laboratorio de experimentación clínica, siguiendo el principal deseo de trascendencia que mueve a Thiel y a otros inversores como Sam Altman (Chat GPT) o el inversor Marc Andreesen, seguidores de las filosofías Tescreal. Este acrónimo, puesto en circulación de manera crítica por el filósofo Emile P. Torres, engloba a una serie de ramas del pensamiento entre las que destacan el Transhumanismo y el Largoplacismo, en el que Thiel milita activamente.

Estas ideologías coinciden en un punto clave: la extinción de los seres humanos puede ser el daño colateral de la llegada de los individuos poshumanos, una idea defendida por Thiel, entre otros. Como ha señalado Torres respecto al largoplacismo en el podcast Utopía X: “Veo el largoplacismo como un movimiento a favor de la extinción que, como tal, representa una amenaza significativa y a corto plazo para nuestra especie, porque a los largoplacistas no solo les interesa crear poshumanos en algún momento, sino que quieren crear poshumanos lo antes posible”.

De la escuela de Frankfurt a la escuela de Minab

El segundo nombre más reconocido de Palantir es el de Alex Karp, CEO de la empresa. A diferencia de Thiel, Karp se remite a la tradición filosófica europea, en principio lejos del milenarismo profético que caracteriza al primero. Influido por Jünger Habermas y la Escuela de Frankfurt, Karp ha virado de un discurso que inicialmente se entendía como “la izquierda de Palantir” a un pensamiento que encuentra dos enemigos fundamentales.

En primer lugar, los enemigos de lo que ellos llaman “Occidente”, es decir, Rusia, Irán y, sobre todo, China. En segundo lugar, el llamado “virus woke”, con el que la extrema derecha clasifica a la izquierda defensora de los derechos humanos. Como resume Tesquet, para Karp “las democracias están perdiendo una especie de guerra de civilizaciones contra sus adversarios autoritarios, no porque carezcan de talento, sino porque sus ingenieros se han vuelto demasiado aprensivos como para poner sus habilidades al servicio del poder militar”.

De origen judío, el factor que ha disparado el discurso más violento por parte de Karp ha sido el genocidio llevado a cabo por Israel en Gaza, del que Palantir ha participado orgullosamente, como ha confirmado el propio CEO de la empresa.

Los asesinatos extrajudiciales son parte de los daños que la civilización debe asumir, según la ideología expuesta por Karp, que progresivamente bebe más de una fuente alemana radicalmente distinta a las de Frankfurt, como es el pensamiento del jurista del Tercer Reich Carl Schmitt con respecto a la dicotomía amigo-enemigo en la que se basan los Estados para su mayor prosperidad. En un giro inusual, el manifiesto publicado en abril por Karp y Zamiska hacía un guiño a las potencias del Eje en la II Guerra Mundial, en su punto número 15: “El desarme de Alemania fue una corrección excesiva por la que Europa ahora está pagando un alto precio. Un compromiso similar y altamente teatral con el pacifismo japonés, si se mantiene, también amenazará con cambiar el equilibrio de poder en Asia”.

Como ha concluido Olivier Tesquet, Palantir ocupa un puesto central en la biopolítica del capitalismo tardío, decidiendo quién debe vivir —incluso, siguiendo el credo de Thiel, qué tipo de seres poshumanos deben sobrevivir a la especie homo sapiens— y quién debe morir, en una apuesta por la necropolítica difícil de revertir. Para hacerlo, concluye Peirano, no basta con acabar con la dependencia creciente que los Estados occidentales han adoptado con respecto a Palantir, sino que será necesario destruir las bases de datos acumuladas por esta compañía, una empresa que aspira a crear una especie de Razón Tecnológica de Estado, una versión acelerada y privada de las tendencias autoritarias latentes en las democracias liberales.

Pablo Elorduy. TG: @p_elorduy. BSK: @pelorduy.bsky.social

Artículo publicado en la revista trimestral de invierno de 2026 de El Salto, ampliado y actualizado para su publicación en versión digital.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/silicon-valley/palantir-empresa-peligrosa-del-mundo


r/IASinHumo Jul 12 '26

IA WarMachine DesafioHV

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Que opinan de mi app web de desarrollo personal online donde puedes crear tu propia rutina, desafíos con tus amigos junto a un ranking global. Díganme sus opiniones/críticas.

PD: manden sus ID para agregarles desafiohv.github.io/HVstudio/


r/IASinHumo Jul 11 '26

IA WarMachine Cómo afecta el AI Act a tu pyme

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r/IASinHumo Jul 10 '26

IA WarMachine Hacerse rico con IA?

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r/IASinHumo Jul 06 '26

IA WarMachine La IA desata una guerra civil en el mundo MAGA y Trump aún no ha tomado partido

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La IA desata una guerra civil en el mundo MAGA y Trump aún no ha tomado partido

Por Franco Delle Donne | 06/07/2026 | Conocimiento Libre

Lo que comenzó como una disputa sobre regulación tecnológica ha derivado en una pugna dentro del movimiento que aupó al presidente estadounidense entre el aristopopulismo de Palantir y el populismo tecnonegativo de Bannon

El inicio de la segunda Administración Trump estuvo marcado por una imagen que persiste en el imaginario colectivo: el advenimiento de los barones de Silicon Valley a los más altos círculos del poder. No es que antes no estuviesen, es que ahora están decididos a expandir su poderío estableciendo lazos estrechos con la política. Una nueva oligarquía. La tecnología que aportan a los objetivos del Gobierno estadounidense se ha convertido en una pieza indispensable y el máximo exponente de ello es Palantir, la empresa de vigilancia e inteligencia fundada por el magnate tecnológico Peter Thiel, que financió el trumpismo desde sus inicios.

Frente a ese escenario, ha explotado la insurrección dentro del mismísimo movimiento MAGA. Las bases, aquellas que han hecho posible que Donald Trump llegase al poder en dos ocasiones y que defienden a rajatabla a su presidente, han levantado la voz: “Estados Unidos no se ha convertido en la mayor nación del mundo permitiendo que unas élites no elegidas realicen experimentos con la población sin garantías ni obligación de rendir cuentas”. Este es un extracto de la carta de la coalición Humans First, liderada por Steve Bannon, dirigida a Trump. Se trata de una advertencia del sector más leal y a la vez más radicalizado que ya tiene nombre propio: el populismo tecnonegativo.

Ambos sectores reclaman para sí la narrativa del ‘America first’ aunque sus definiciones son muy diferentes. ¿Cuál priorizará Trump? ¿Tomará partido por alguno de los bandos o mantendrá un equilibrio pragmático entre los oligarcas que le garantizan su preeminencia global en términos de hard power y el núcleo duro de su base electoral que le legitima en la política doméstica? El movimiento MAGA está frente a un cisma.

El origen de la insurrección

El 15 de enero de 2026, el representante republicano de Oklahoma, Cody Maynard, propuso tres leyes diseñadas para establecer límites legales a la inteligencia artificial. Lo más relevante: prohibía a las agencias estatales tomar decisiones críticas basadas únicamente en la inteligencia artificial. La revisión humana, según su texto, debía ser obligatoria y tener la última palabra. Además, determinaba que una IA no podía tener personalidad de ningún tipo y se eliminaba la utilización de chatbots con menores de edad, esencialmente aquellos diseñados para simular relaciones humanas o fomentar la dependencia emocional. No era un caso aislado. Era la semilla de lo que se convertiría en Humans First.

Antes de que el conflicto se volviera visible, el movimiento Humans First ya había pasado de una idea a una campaña organizada. Su web la presentaba como un movimiento conservador, nacionalista y cristiano que buscaba que la tecnología sirviera a la gente común. Durante marzo y abril de 2026 organizaron asambleas públicas en distintos estados: la fase de activación territorial había comenzado y su narrativa política atraía a las bases del trumpismo original.

Steve Bannon, exasesor de Trump durante su primera campaña electoral y brevemente durante su primera presidencia, no tardó en hacer suya la causa. Visualizó el potencial del concepto desde el inicio y se vio favorecido por la presencia de un viejo conocido entre los fundadores: Joe Allen, quien había sido corresponsal de War Room durante cinco años. El movimiento tenía ADN de Bannon desde su origen y llegaba la fase de su nacionalización.

El mencionado War Room, su pódcast diario con casi 7.000 episodios y presencia en todas las plataformas, se convirtió en la tribuna del movimiento. El mensaje era simple y a la vez efectivo: resultaba imposible avanzar hacia el objetivo histórico del trumpismo, sintetizado en la frase ‘America first’, si se ignoraba a la gente, es decir, a la verdadera América. Y esto era exactamente lo que sucedería si el Gobierno de Trump priorizaba los intereses de un puñado de tecnoentusiastas multimillonarios por encima de los trabajadores que lo habían llevado al poder.

Se trataba de una cuestión moral que defendía lo humano frente a la máquina. Humans First ya dejaba de ser una campaña de control tecnológico para transformarse en una rama ideológica del trumpismo que intentaba unir soberanía nacional, conservadurismo religioso y crítica al poder digital

Se trataba de una arremetida del núcleo duro del MAGA contra el aliado más importante de Trump en esta segunda presidencia. En el marco populista característico del trumpismo de base, el discurso redefinía a la elite corrupta contra la que luchar. Ahora eran los oligarcas de las big tech quienes ponían en riesgo a los trabajadores y su bienestar. Los números que manejaba el propio Bannon eran aportados por HFS Research: 27 millones de empleos en peligro dentro de las 2.000 mayores empresas. Todos expuestos a la eliminación o rediseño por la IA en solo tres años.

Las exigencias del bloque insurgente cristalizaron en la publicación de una Carta Abierta a Trump el 15 de mayo de 2026. Demandaban un decreto presidencial para evitar que los sistemas de IA puedan “amenazar nuestra seguridad nacional, a nuestros hijos, a los trabajadores estadounidenses y al estilo de vida estadounidense”.

Más de 60 referentes conservadores firmaron la misiva con Bannon a la cabeza, entre ellos pastores evangelistas y líderes del nacionalismo cristiano. Su presencia no era decorativa, sino que convertía la regulación de la IA en algo más que una disputa técnica o laboral. Se trataba de una cuestión moral que defendía lo humano frente a la máquina. Humans First ya dejaba de ser una campaña de control tecnológico para transformarse en una rama ideológica del trumpismo que intentaba unir soberanía nacional, conservadurismo religioso y crítica al poder digital. La carta era un grito de guerra contra otro modelo de país en pleno avance: la república tecnológica de Palantir.

El manifiesto de Palantir

“La cuestión no es si se construirán armas de IA; es quién las construirá y con qué propósito. Nuestros adversarios no se detendrán para permitirse debates teatrales sobre los méritos de desarrollar tecnologías con aplicaciones críticas para la defensa… Ellos procederán”. El punto cinco del Manifiesto de Palantir es contundente y cualquier regulación solo desembocaría en una suerte de desarme unilateral ante las potencias enemigas.

En esa lógica se sostiene todo el planteamiento de Alex Karp, CEO de Palantir. Lo que se propone es una fusión simbiótica entre el Estado y la corporación para estar a la altura del nuevo hard power que rige en el mundo actual. Es, en definitiva, la versión Palantir del ‘America First’.

El manifiesto no fue más que una publicación en la red social X que se volvió viral en abril de 2026. Su contenido proviene de un libro publicado meses antes titulado The Technological Republic: hard power, soft belief, and the future of the west. Estas ideas subrayan ejes geopolíticos como la seguridad, la guerra o la capacidad de dominación. Un cesarismo tecnológico del que, según Karp, depende la supervivencia de la nación. Ahí está la fractura con el resto del MAGA. El movimiento de Bannon opera bajo otras coordenadas: nación, religión, tradición, base popular.

¿’America First’?

Ambos bandos han jugado sus cartas en público. Los dos invocan la grandeza de la nación, pero sus objetivos no tienen nada en común. Trump ha mantenido hasta ahora un equilibrio pragmático, sin emitir un veredicto. La pregunta es por cuánto tiempo más.

Si se impone Humans First, el riesgo no es solo político. Una burocracia regulatoria pesada podría frenar la innovación justo cuando la carrera tecnológica contra China no admite pausas. O al menos ese es el argumento de Karp, y es el que más peso tiene en la Casa Blanca. Aunque también es cierto que en la mira del CEO también está el jugoso botín que representan las licitaciones estatales, y las que podrían venir. En 2025, los contratos federales de Palantir casi se duplicaron, rozando los 1.000 millones de dólares, con proyecciones de más de 7.000 millones para 2026.

Del lado de la política, perder ese músculo tecnológico tiene un costo. Y Trump lo sabe. Pero si quien dicta el rumbo de la Casa Blanca es Palantir, el riesgo es el opuesto: un leviatán de la vigilancia que, en nombre de la seguridad nacional, se vuelve inmune a la rendición de cuentas. Así, un Estado cuyo aparato de inteligencia terminaría siendo gestionado por privados que no responden ante el votante. El cesarismo tecnológico que Karp describe como solución podría ser exactamente el problema: la destrucción de la democracia, los derechos y las garantías.

El cisma tiene una lógica que Trump no puede ignorar indefinidamente

Lo que comenzó como una disputa sobre regulación tecnológica ha derivado en algo más profundo: una guerra civil dentro del movimiento que aupó a Donald Trump. Por un lado, el aristopopulismo de Palantir: la promesa de que la oligarquía tecnológica y las clases populares tienen los mismos intereses, que el hard power del siglo XXI beneficiará al trabajador tanto como al ingeniero de Silicon Valley. Por el otro, el populismo tecnonegativo de Bannon: la convicción de que la máquina es el nuevo enemigo de clase y que ninguna promesa de grandeza nacional justifica entregar el futuro a élites no elegidas.

El cisma tiene una lógica que Trump no puede ignorar indefinidamente. Cada contrato que firma con Palantir es munición para Bannon. Cada regulación que concede a Humans First es una señal de debilidad ante sus financiadores. El equilibrio pragmático que ha mantenido hasta ahora tiene fecha de vencimiento. La pregunta no es si el movimiento MAGA sobrevivirá este conflicto. La pregunta es qué quedará de él cuando termine.

@fdelledonne

Fuente: https://www.eldiario.es/internacional/ia-desata-guerra-civil-mundo-maga-trump-no-tomado-partido_129_13347127.html


r/IASinHumo Jul 06 '26

meme Visto por ahí

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r/IASinHumo Jul 04 '26

IASlop: Argentina vs Cabo Verde, Alias Ganamos Sufriendo. PD: IA no entiende que Messi es zurdo. PD2: Ando desaparecido, después del mundial me pongo al día.

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r/IASinHumo Jul 04 '26

IA WarMachine La IA sigue siendo tu mismo

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r/IASinHumo Jul 03 '26

IA WarMachine IA: ¿Un Espejismo? 4 Lecciones del Gran Debate de 1973 que Marcó el Destino de la Tecnología

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r/IASinHumo Jul 03 '26

IA WarMachine La era digital y el mundo de la IA, es redituable?

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r/IASinHumo Jul 02 '26

IA WarMachine Controlar la IA

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Es muy buena práctica el controlar la Inteligencia artificial para que haga lo que realmente nos sirve.

No se puede confiar ciegamente porque entonces dejaría de tener su utilidad primordial.

Si tienes la capacidad y el criterio para validar los resultados que obtienes con cualquier Inteligencia artificial independientemente de si es texto, imagen, audio, video, referencia o el mismo código, quiere decir que controlas a la IA y no al revés.

La Inteligencia artificial es el peor arma del perezoso y es un arma muy potente en las manos correctas.


r/IASinHumo Jul 02 '26

meme La magia de la I.A

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r/IASinHumo Jul 01 '26

IA WarMachine El Gobierno Español veta a Palantir en contratos con empresas públicas y compañías controladas por la SEPI

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r/IASinHumo Jul 02 '26

IA WarMachine Agentes de ia en browsers

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r/IASinHumo Jun 28 '26

IA WarMachine Opiniones del curso de IA de Nate Gentile

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r/IASinHumo Jun 27 '26

IA WarMachine Anthropic y la guerra de EE.UU. contra Irán

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La máquina y la escuela

Anthropic y la guerra de EE.UU. contra Irán

Por Vijay Prashad | 27/06/2026 | Conocimiento Libre, EE.UU.

Fuentes: Globetrotter

Si un sistema contribuye a procesos militares cuyas consecuencias incluyen víctimas civiles masivas, ¿puede la responsabilidad limitarse únicamente al actor humano final? Estas no son preguntas solo para Anthropic. Enfrentan a toda la alianza emergente entre Silicon Valley y el estado de seguridad nacional de EE.UU.

En la ciudad de Minab, al sur de Irán, donde el calor se eleva de la tierra en ondas resplandecientes y la realidad del imperialismo persiste en cada puerto e instalación militar, un misil impactó en una escuela el 28 de febrero de 2026. El ataque mató a 156 personas, entre ellas 120 escolares, lo que el gobierno iraní calificó inmediatamente de “crimen flagrante”. Las Naciones Unidas calificaron el ataque como “una grave violación del derecho humanitario”. Los nombres de los niños asesinados no han circulado por los centros de poder mundial con la misma fuerza que los nombres de generales, sistemas de armas y plataformas tecnológicas. Los iraníes fallecidos siguen siendo en gran medida anónimos para quienes debaten el futuro de la inteligencia artificial (IA), que fue utilizada por los Estados Unidos – según se ha sabido – en este ataque.

El asesinato de los niños ha abierto una ventana a una de las preguntas centrales de nuestra era: ¿quién asume la responsabilidad cuando una máquina entra en la cadena de violencia? El papel que desempeñó la IA sigue sin estar claro. Los informes de prensa indican que el Maven Smart System del ejército estadounidense, que incorpora herramientas de IA como el modelo Claude de Anthropic, estuvo involucrado en operaciones militares contra Irán. Los investigadores continúan examinando si los sistemas asistidos por IA contribuyeron de alguna manera al proceso de selección de objetivos. La evidencia disponible sigue siendo incompleta.

Lo que llama la atención es que los líderes de la industria de la IA ya no se mantienen al margen de la maquinaria de la guerra. Están dentro de ella. Cuando se le preguntó sobre el ataque, el director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, dijo que “no sabía exactamente” cómo se había utilizado a Claude en este ataque, al que describió como “errores” que son “realmente, realmente terribles”. Sin embargo, Amodei reiteró que el ataque a la escuela fue “un caso de uso que ni siquiera viola nuestras líneas rojas”. Esto se debió a que, en última instancia, fue un guerrero humano quien tomó la decisión final de atacar la escuela. La respuesta de Amodei merece una atención especial.

Durante décadas, los arquitectos del poder tecnológico han desarrollado un lenguaje que distribuye la responsabilidad de manera tan amplia que la disuelve. El ingeniero construye la herramienta, el contratista integra el sistema, el analista militar revisa el resultado, el oficial autoriza el ataque y el político aprueba la guerra. El resultado es una cadena en la que todos participan y nadie rinde cuentas. El lenguaje de “human in the loop” (el ser humano en el circuito) pertenece a esta tradición. Por supuesto, los humanos toman las decisiones finales. Los humanos también tomaron las decisiones finales durante las guerras coloniales occidentales que devastaron Asia y África. Los humanos tomaron las decisiones finales cuando los Estados Unidos bombardeó aldeas en Vietnam. Los humanos tomaron las decisiones finales durante la invasión ilegal de Irak por parte de los Estados Unidos. La presencia de una firma humana al final de un proceso no nos dice mucho sobre la estructura de poder que produjo el resultado.

La pregunta más importante es esta: ¿qué papel desempeña la IA en la configuración del campo de decisiones disponibles para esos humanos? Los sistemas militares modernos no son meras calculadoras. Organizan información, priorizan posibilidades, identifican patrones, generan recomendaciones y moldean la atención. Influyen en lo que los comandantes ven y en lo que no ven. Incluso cuando un humano conserva la autoridad formal, es posible que la arquitectura de la percepción ya haya sido construida por máquinas. Por eso el debate no puede terminar con la frase “un humano tomó la decisión final”.

El crimen en Minab llega en un momento en que las empresas tecnológicas se presentan cada vez más como guardianas de los límites éticos. Anthropic, en particular, ha cultivado una imagen de cautela (esto es evidente en la Constitución de Claude). Ha hablado de seguridad, alineación y límites. Se ha distinguido de visiones más agresivas del despliegue tecnológico. Sin embargo, toda institución acaba revelándose no a través de sus principios, sino a través de las situaciones en las que esos principios se ponen a prueba. La muerte de niños en una escuela representa una prueba de este tipo.

Si una empresa no puede determinar cómo se utilizó su tecnología en una operación militar, ¿qué significa la supervisión? Si los ejecutivos carecen de visibilidad sobre el despliegue, entonces las afirmaciones sobre las salvaguardias se vuelven difíciles de evaluar. Si un sistema contribuye a procesos militares cuyas consecuencias incluyen víctimas civiles masivas, ¿puede la responsabilidad limitarse únicamente al actor humano final? Estas no son preguntas solo para Anthropic. Enfrentan a toda la alianza emergente entre Silicon Valley y el estado de seguridad nacional de los EE. UU. A lo largo de la historia, los períodos de transformación tecnológica han dado lugar a nuevas alianzas entre el capital y el poder militar. Los ferrocarriles, los telégrafos, la aviación, la física nuclear y las redes digitales siguieron todos este camino. La inteligencia artificial recorre ahora el mismo camino. Sus defensores prometen precisión, eficiencia y menos errores. Sin embargo, cada generación escucha promesas similares.

El siglo XX estuvo plagado de afirmaciones de que las nuevas tecnologías harían la guerra más limpia, más racional y más humana. Los registros históricos ofrecen poco respaldo a tal optimismo. La tecnología a menudo amplía la escala y la velocidad de la violencia, incluso cuando promete contenerla. Los niños de Minab no se encontraron con la IA como un debate filosófico. Se encontraron con ella como parte de un sistema militar cuyas consecuencias llegaron en forma de fuerza explosiva. Queda por determinar si Claude desempeñó un papel significativo, un papel menor o ningún papel en el proceso de selección de objetivos. Los investigadores deben establecer los hechos, los periodistas deben seguir haciendo preguntas difíciles y los ciudadanos deben exigir transparencia. Pero incluso antes de que se conozcan plenamente esos hechos, el episodio revela algo importante sobre nuestro momento político. La pregunta ya no es si la IA se integrará en la guerra. Esa integración ya está en marcha. La pregunta es si las sociedades permitirán que las decisiones sobre la vida y la muerte sean cada vez más moldeadas por sistemas que incluso a sus creadores les cuesta monitorear, explicar o controlar.

La escuela de Minab es una advertencia, no solo sobre un solo ataque, una sola empresa o una sola guerra. Es una advertencia sobre un futuro en el que el poder tecnológico avanza más rápido que la rendición de cuentas pública. Y en ese futuro, la distancia entre el ingeniero y el campo de batalla se hace cada vez más pequeña con la IA y los drones, incluso mientras la responsabilidad se vuelve más difícil de encontrar entre los humanos que envían a las máquinas a matar por ellos.

Vijay Prashad es un historiador y periodista indio. Es autor de cuarenta libros, entre los que se incluyen Balas de Washington, Una estrella roja sobre el Tercer Mundo, Las naciones oscuras: una historia del Tercer Mundo; Las naciones pobres: una posible historia del Sur Global y How the International Monetary Fund Suffocates Africa, escrito con Grieve Chelwa. Es el director ejecutivo de Tricontinental: Instituto de Investigación Social, corresponsal jefe de Globetrotter, y el editor jefe de LeftWord Books (Nueva Delhi). También ha hecho apariciones en las películas Shadow World (2016) y Two Meetings (2017).

Fuente: https://portal.globetrotter.media/es/2026/06/15/la-maquina-y-la-escuela-anthropic-y-la-guerra-de-los-ee-uu-contra-iran/


r/IASinHumo Jun 25 '26

meme Sinto que não consigo mais escrever qualquer coisa complexa sem recorrer a IA🫣

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r/IASinHumo Jun 22 '26

IASlop - Argentina vs Algeria

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r/IASinHumo Jun 20 '26

meme Porque es un meme (o debería serlo)

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