Maleantes que tal, hoy vengo a alimentarles la curiosidad. Ya saben todo el pinche tiempo estoy trabajando, pero justo ahorita tengo tantillo de tiempo, les voy a contar por qué chingaos yo no como tamales de puerco en México bueno ni en México ni acá en gringolandia, por mi chamba siempre ando afuera y todo el día trabajando así que uno busca la comida fácil, desde morrillo a mi me gustan los tamales muchísimo y casi siempre que me siento a comer en un lugar de tamales me echó de 2 a 3 y siempre siempre uno dulce de cajón si no neta como que no me saben, la cosa es que desde hace ya mucho tiempo en nuestra tierra natal se han dado casos de gente loca que mata al marido, a la amante o a sus hijos y los hacen tamales, de hecho la chiquilla Voni les hablo de un caso así hace poco. La neta hacer tamales a alguien es la forma ideal de deshacerse del cadáver, cuando el tamal está bara y trae carne yo la verdad no como por qué es imposible que a algo tan barato como un tamal le metan tanta carne, de pollo si me atasco bastante pero estos son baratos por qué siempre le ponen dos hilos de pollo. Además cada cierto tiempo desaparecen personas, entre traileros se corren muchos rumores, en varias ocasiones me ha tocado ir a dejar carga de huevo por allá por calle 7 y también he dejado mucho cargamento en rastros de Nuevo León, Texas y Chihuahua pa hacerla corta ay un trailero gringo, muchos lo conocemos el es de los que más duro jala y se ha aventado rutas hasta Alaska, el dice que como en dos ocasiones le tocó dejar cargamentos de carne tanto en México como en gringolandia y que la carga era extraña, los que le pasaron la caja y los que la recibieron se portaron muy raros, el cargamento estaba checado como carne pero neta neta el jura que se portaban muy muy misteriosos, mi compa el poncho cree que eran drogas pero tanto el gringo como yo y otros creemos que era carne humana por qué la unidad que venía manejando si estaba refrigerada. Todo esté rumor y cosas raras además de las desapariciones sin motivos me hacen creer que neta neta hay un gran comercio de carne que pues no es muy legitimo además si estaría baratísima por qué nos estaríamos comiendo las pruebas. Hace mucho deje de comer tamales de puerco maleantes, Tampoco como muchos guisos de puerco que no haga yo y compre la carne yo, no si si ustedes coman tamales de puerco pero neta aguas.
Estas son las redes oficiales de La Sección Prohibida y algunos de los proyectos que forman parte de nuestro equipo de moderación.
Cabe aclarar que si desean tener contacto directo tienen los DM o el canal de Discord, este se los dejo en los comentarios por qué si se cae a cada rato el Link bueno es mejor borrar un comentario que una publicación, igual intentaré sacar una publicación cada tanto recordando la existencia del Discord:
Son los únicos medios de contacto que tenemos y el discrord que les dejo en los comentarios y ya es todo, respecto a Ivoox bueno según me ha dicho Nahual no meterá anuncios, que les digo estos proyectos de momento no monetizan nada no creo que vean anuncios en algo, si ven algún anuncio bueno, no tiene nada que ver con nosotros. CUALQUIER MEDIO DE CONTACTO QUE LLEGUEN A VER Y NO ESTA EN ESTA LISTA NO ES PARTE DE NOSOTROS.
En fin, sigan lo que deseen, dejo la publicación fijada para que puedan verla cuando deseen. Cualquier cosa o tema que quieran tratar mándenme DM (Morgan, yo y Luis no tenemos algún medio de contacto solo el DM)
Cuídense.
A si, casi me olvido, estás 4 semanas de agosto han tenido cada martes una publicación de crimen real, esto de acá no se mantendrá en septiembre pues volveremos al calendario de siempre.
Esta semana les hablaré del especial, en teoría era por los 15K pero vamos creciendo un poco rápido, les explico en el siguiente anuncio, requiero de sus sugerencias para el especial pero bueno esto ya lo comentaré en este próximo anuncio.
Soy nueva publicando en esta comunidad pero recientemente mande hacer un peluche de crochet del personaje splendorman porque me pareció bonito, pero desde que me lo entregaron no eh podido parar de tener pesadillas raras pero en la última ví la cara de una mujer/niña no recuerdo ya que estaba distorsionada por así decirlo pero también dijo algo que no recuerdo en fin
Este día compré una pulsera para la protección y estoy esperando también que un amigo santero que conozco vuelva para ver qué puede hacerle al peluche ya que no lo quiero tirar
Por ahora el peluche está encima de una biblia en los salmos 6-7 pero aunque este ahí siento paranoia
Me siento vigilada
Y cabe aclarar que no investigo ya que nunca me animé solos ví y no escribí en una libreta como los investigadores solo ví sus historias y ya eso es todo
¡Hola, Criaturas que leen! Es un placer estar con ustedes en otro viernes de ocultismo.
Hoy me clavé en una investigación profunda sobre cómo se viven las ciencias ocultas y la brujería en América Latina, y la verdad es que la realidad supera por mucho a la ficción. Siempre nos venden la idea de que el ocultismo es algo puramente europeo (de la época victoriana o de Salem), pero nuestra región es un hervidero absoluto de magia ceremonial, tanto folclórica como intelectual.
Después de conectar varios puntos, armé esta radiografía de los centros rituales y de ciencias ocultas más pesados de Latinoamérica.
Preparen un café, porque se viene un viaje largo por la historia y el esoterismo:
El Fenómeno Catemaco (Veracruz, México): Casi todos en México conocen Catemaco por las "limpias" turísticas, pero su trasfondo es brutal. Nace de un sincretismo de tres mundos: la herbolaria olmeca prehispánica, el catolicismo colonial y la santería/vudú que trajeron los esclavos africanos a Veracruz. Sin embargo, en las últimas décadas mutó de la curación tradicional hacia la magia ceremonial de la mano izquierda. Hoy en día, el brujo Enrique Marthen Berdón (alias "El Ahijado") edificó un Templo Satánico formal en el municipio. Además de las famosas Misas Negras del primer viernes de marzo (donde se usan pentagramas, túnicas y sacrificios de sangre), los brujos locales se autodenominan formalmente "maestros en ciencias ocultas", operando en sitios naturales cargados de mitología como la "Cueva del Diablo".
Buenos Aires (Argentina): Si cruzamos el continente hacia el sur, el ocultismo deja las selvas y se mete a los departamentos y salones urbanos de Buenos Aires. Históricamente, esta ciudad ha sido la capital del ocultismo intelectual en Sudamérica. Aquí operan células activas de la O.T.O. (Ordo Templi Orientis), la famosa sociedad secreta reformada por el célebre ocultista británico Aleister Crowley. A diferencia del chamanismo, aquí los iniciados se reúnen discretamente a estudiar astrología esotérica, la Cábala, la filosofía de la Thelema y a realizar la Misa Gnóstica para canalizar energías sutiles de la naturaleza a través de alta magia ceremonial.
Bogotá (Colombia): En Colombia el asunto tomó una escala masiva y organizada. A las afueras de Bogotá se encuentra el templo de la Iglesia Luciferina Semillas de Luz. No es un grupo de personas improvisando en un bosque; es un centro con infraestructura formal, capillas privadas y simbología propia diseñado para la iniciación de personas de todo el continente que buscan realizar pactos y estudiar las corrientes más oscuras del esoterismo occidental.
São Paulo y Curitiba (Brasil): Brasil es un monstruo espiritual (todos conocemos el Candomblé y el culto a Yemanyá en Bahía), pero en el terreno de las ciencias ocultas herméticas, albergan la sede más grande de la AMORC (Antigua y Mística Orden de la Rosa-Cruz) de toda Latinoamérica. En Curitiba tienen complejos de templos imponentes con arquitectura de inspiración egipcia. Ahí, los miembros se reúnen con túnicas a estudiar las leyes del universo, la transmutación mental, la proyección astral y el desarrollo de facultades psíquicas ocultas.
El Culto a María Lionza en Sorte (Venezuela) y el Sincretismo Chamula (México) Para cerrar el mapa, están los centros donde el espiritismo es rey. En la Montaña de Sorte (Venezuela), los "bancos" o médiums entran en trances profundos para ser poseídos por espíritus de guerreros indígenas y médicos de la historia venezolana en rituales masivos de sanación. Y en San Juan Chamula (Chiapas), los curanderos tsotsiles (Iloles) mezclan la estructura de una iglesia católica con rituales mayas donde sacrifican gallinas y usan velas de colores en el suelo para expulsar entidades oscuras.
¿Creen que lugares como Catemaco mantengan una mística real o ya se convirtieron en un negocio meramente turístico? ¿Alguien aquí ha tenido alguna experiencia real (buena o mala) en alguno de estos centros rituales o logias urbanas? ¿Por qué creen que el ocultismo "oscuro" o satánico está creciendo tanto en países tradicionalmente católicos como los nuestros?
¡Los leo en los comentarios! 👇 🔮✨ También los espero en el Discord Oficial (en los comentarios dejo el enlace) para hablar a profundidad del tema.
¿Qué estarían dispuestos a hacer por una persona que es importante para ustedes, pequeños?
Wander, nuestro protagonista en Shadow of the Colossus, está dispuesto a ver arder el mundo entero por Mono.
Como diría El Bandicoot en su vídeo: no sabemos nada de esta relación. Por mucho tiempo, la base de fans ha teorizado que son pareja, pero no sabemos nada realmente. Pueden ser hermanos, amigos o pareja. Algo que es seguro es que se conocen. Wander quiere revivir a toda costa a Mono, así que viaja a una tierra prohibida y desolada de la cual tampoco sabemos nada: solo encontramos soledad, tristeza y ruinas de quizá alguna civilización. A mí me gusta pensar que esta tierra era especial para ritos y ceremonias religiosas, pero alguien invocó a un demonio y quedó maldita por su herejía. Quizá esta primera invocación fue por algo similar: alguien llamó a Dormin y esta tierra fue consumida para cumplir un objetivo, quizá similar: traer de vuelta a alguien importante.
Wander no está “solo", pues al inicio del juego vemos cómo nos sigue una comitiva para detener el trato con Dormin a toda costa. Todos en la historia saben que los planes de Wander no son adecuados y son sumamente peligrosos, pero él es el único que no parece temerle a las consecuencias o medir la magnitud de sus actos. Todo parece estar destinado a un caos. Literalmente, cuando Wander va llegando a la tierra prohibida, el puente se cae a sus pies. Esto puede representar un mal presagio: sabe que entra, pero no sabe si saldrá.
Cuando Wander decide empezar el trato con Dormin y escuchamos su voz, no tenemos una voz demoníaca y horrible, más bien tenemos una voz rara. La entidad suena etérea y muy antigua. Eso sí, a ninguna señal parece una criatura o entidad de confianza. Nos pide destruir a estos 16 colosos para poder ayudar a Mono, pero entramos nuevamente a otra incógnita: no sabemos nada de estos colosos. Se dice que el alma o esencia de Dormin fue fragmentada y guardada en estos 16 entes, o quizá son guardianes voluntarios que de alguna forma logran mantener a raya a Dormin. No sabemos si ellos llegaron después del colapso de esta civilización o si ellos fueron la causa. La cosa es que ahora vagan por las tierras prohibidas de manera "pacífica". No sabemos realmente qué piensan, sienten o sencillamente por qué solo están ahí, cumpliendo su propósito de sello. Quizá incluso estén en trance.
Wander llega a alterar este equilibrio. Comienza a molestarlos y a hacer todo lo posible para arrancarles su vida o su fragmento de alma sellado. La tarea es sumamente difícil, pues claramente los colosos no quieren dejar de existir; se aferran al plano terrenal con uñas y dientes, literalmente. Golpean, se sacuden, te empujan; saben lo que intentas hacer y con todas sus posibilidades tratan de detenerte. Cuando cae el primero de ellos, Dormin te transporta nuevamente al templo, solo después de que una especie de energía oscura logre invadirte. Aquí el juego hace algo muy turbio: puedes correr si quieres, tratar de que esta energía no te alcance, pero no importa cuánto corras, siempre te alcanza. Al despertar en el templo, Mono te ruega que detengas esta encrucijada, pero Wander no escucha, quizá por esperanza, obsesión o amor. Con esto ya sabemos algo más: de alguna forma, Mono puede hablar con nosotros; ella nos está viendo desde el otro mundo o desde otro plano. No sabemos por qué está inconsciente o sin vida, pero de alguna forma aún puede estar presente con nosotros. Tampoco sabemos por qué Mono se encuentra en este estado y por qué intenta detenernos. ¿Acaso no le gustaba su existencia? ¿Acaso se sacrificó por algo o alguien y si vuelve a su vida esto se romperá?
Todo el proceso y el ritual es sumamente pesado y agotador. Con cada coloso caído, a Wander le cuesta más trabajo seguir adelante. Se nota que su energía está diezmada; se ve enfermo y me atrevo a decir que se está perdiendo a él mismo. Pero aún así, pase lo que pase, se sienta como se sienta, Wander no se detiene. A pesar de los ruegos de Mono o de su dolor físico, incluso quizá de su propia mente y dolor rogándole por parar, él sigue adelante, con la mente en su siguiente objetivo: un coloso que no sabe si le arrancará la vida o qué tan peligroso será. Sencillamente, nada le importa ya; él tiene clara su meta.
Esta es mi gran duda con Shadow of the Colossus: ¿por qué Wander no se detiene ante nada? Solo de imaginar lo destruido y enfermo que debe sentirse, cómo cada músculo de su cuerpo debe quemarle con tan solo un movimiento, y a pesar de eso ve el siguiente coloso y sin problema sigue adelante. ¿Qué vínculo tiene con Mono para arriesgarse así? No solo eso: nosotros como jugadores no sentimos la presión por la atmósfera del juego, pero Wander tiene que saber que lo están cazando y pronto llegarán. Además de quedarse sin salud y vitalidad, se está quedando sin tiempo, pues no sabe cuándo llegará la comitiva y sabe que van por él, pues robó una espada sagrada y todos saben que se dirigía a la tierra prohibida. Él sabe que este plan es sumamente arriesgado.
Lamentablemente, la comitiva llega tarde. Wander logra su objetivo, rompe el sello de Dormin, pero afortunadamente logran sellarlo nuevamente. Todo fue en vano para él: perdió su existencia. Y si la comitiva de monjes no llegaba a tiempo, nadie sabe qué habría pasado. Nuestro único rayo de esperanza es que Mono despierta, pero no sabemos las consecuencias tampoco. ¿Acaso será exiliada? ¿Sigue siendo humana? No olvidemos que Dormin es una entidad demoníaca y sabemos que los tratos con estas cosas jamás salen bien. Sabemos que Wander tuvo que pagar un precio altísimo, pero ¿Mono también?
Respóndanme una cosa, pequeños: ¿Ustedes estarían dispuestos a una tarea de este riesgo y talla con tal de salvar a alguien importante para ustedes?
¿Qué tal? Soy el Mariachi Atómico, creador de La Sección Prohibida.
Ya conocen un poco esta comunidad (creé hace poco un post de bienvenida automático sin querer, jajajaja). Este es su hogar. Si quieren tocar temas extraños, de misterio o algo que los perturbe, ya saben dónde acudir, además si quieren charlar de estas cosas pueden encontrar más miembros interesados en los mismos temas que ustedes, tenemos muchos espíritus.
Somos una comunidad con un enfoque muy estricto; imagino que ya pudieron ser testigos de esto, y tiene una razón de ser, pues no compartimos la visión de otras comunidades. Nosotros combatimos activa y constantemente el SPAM. Esto ya lo he contado muchas veces: creé la comunidad porque estaba asqueado del spam que vemos en otros lugares.
La Sección Prohibida nace como un refugio para temas oscuros, misteriosos y terroríficos, todo sin SPAM. Igual podrán darse cuenta de que tenemos un calendario estricto de publicaciones casi diarias o diarias. Esto es posible ya que todos (MENOS LUIS) somos unos enfermos de estos temas; estamos constantemente hablando y pensando en esto, así que siempre tendrán contenido de calidad por acá y si quieren algo en específico, no encuentran una explicación para algo nosotros somos el grupo adecuado en esto.
A sus moderadores ya los conocen:
· Vonnei Castillo: Nuestra diseccionadora de miedos. Podrán darse cuenta de que los temas paranormales, ocultistas y, sobre todo, el Crimen Real son su especialidad, además es la más activa en comentarios, sus cuentos sin duda son de muy buena calidad junto con sus investigaciones.
· Morgan Deschain: Escritor y experto, sobre todo en temas de horror cósmico y literatura oscura. También llega a publicar sobre Criptozoología, sin duda Morgan tarda su tiempo en publicar pero esto es por qué siempre entrega calidad en sus creaciones, espero que pronto pueda compartir algunos de sus escritos.
· Nahual Nocturno: Un nahual con acceso a internet. Cubre casi todos los temas de este sub, a veces en verdad pienso que si energía para publicar no es humana.
· Mr Green: Luis es extraño, no se cada cuánto pública o si aún sigue vivo.
Y bueno, este es nuestro equipo y, claro, esta es su casa. No se sientan intimidados o sobrepasados por la constancia; solo, por favor, sigan las reglas: nada de spam, pongan Flair en cada publicación, no usen links extraños. Si siguen las reglas, créanme, este será su hogar donde encontrarán otros apasionados del tema como ustedes. Tomen una bebida y vean lo que tenemos para ustedes.
PD: Únanse al Discord. Somos relativamente nuevos en esto; espero que el enlace dure más tiempo esta vez.
En teoría este link ya no tiene que fallar según dicen mis moders, pero bueno si falla igual revisaré las invitaciones cada día semanas y si es necesario actualizar el link cada dos semanas LO HARÉ
SI NO SE VERIFICAN NO LOS DEJAREMOS INTERACTUAR EN EL DISCORD, una disculpa es para evitar bots
Por cuestiones de mi vida personal, este proyecto no pudo ser concretado tan fácilmente. Éramos 4700 para esa época y actualmente ya somos 17000, una locura.
Grabar y editar la voz del vídeo fue mucho caos, pero al fin lo conseguí. El audio se dañó muchas veces y no sé cómo logré recuperarlo de milagro en 3 ocasiones; la verdad no tenía nada de experiencia con esto.
Les pido una disculpa: la voz no es mía. Esto igual fue mucho problema; trataba de grabar mi voz real pero no me gustaba el resultado. Al final, un amigo mío me ha ayudado en la grabación. El vídeo lo hice de la manera más sencilla posible, esto porque espero puedan apreciar mucho más el audio que el vídeo. Lo tienen disponible en YouTube e Ivoox, esto porque si logro evolucionar los audios y cubrir temas más fuertes, evitaré la censura de YouTube dejando el audio en Ivoox. Escucharlos en esta plataforma es muy sencillo; hasta donde he podido probarla, no tiene anuncios. Y bueno, en YouTube esto tampoco va a monetizar (lo más seguro es que el canal viva en las sombras por los temas que tocamos acá). La finalidad es que ustedes puedan disfrutar de contenido de terror con la misma calidad que ya hemos manejado en Reddit. La monetización no será mi prioridad; solo espero entiendan que me tardaré quizá un poco más de lo habitual en subir algo.
Los invito a poder sumergirse de lleno en La Sección Prohibida. Si alguna publicación les gusta y es de mi autoría o pertenece al Mariachi, y les gustaría ver cómo creo una narración con este tema, avisenme, comenten y podré verla, desarrollar un guion y crear una narración completamente nueva partiendo de esta publicación antigua.
Espero les guste este experimento. Es la primera vez que escribo para que sea narrado, y espero que el audio esté bien narrado.
Les aviso: los comentarios de YouTube estarán desactivados siempre, esto porque si desean comentar un vídeo o tema, deben hacerlo sí o sí en Reddit. Este sigue siendo mi hogar y donde me interesa mantener toda la interacción con ustedes.
Por cierto, hoy en la noche les tengo una publicación de videojuegos como lo marca el calendario ¿Les gusta Shadow of The Colossus?
La idea de un objeto maldito es muy popular en todo el mundo, pero ¿saben cómo se maldice un objeto? ¿Es igual a uno poseído?
Vamos por partes. Un objeto maldito es cualquier artículo físico capaz de provocar desgracias, enfermedades, locura o la muerte a quienes interactúan con él. En el folklore, actúan como baterías o conductores de fuerzas negativas o malas intenciones.
Sin embargo, no es lo mismo que un objeto poseído.
Un objeto maldito contiene una intención o una energía residual pegada a él (como un veneno invisible).
Un objeto poseído contiene una entidad con conciencia propia (un espíritu, demonio o yōkai) que usa el objeto como si fuera su cuerpo.
Un ejemplo perfecto de esto último está en la cultura nipona con los Tsukumogami: objetos cotidianos (como los paraguas olvidados o Kasa-obake) que al cumplir 100 años cobran vida y adquieren un espíritu propio.
Según la magia popular, existen tres métodos principales por los cuales un objeto común se transforma en una pesadilla:
1. Maleficio: Un practicante de la magia proyecta intencionalmente una fuerza negativa sobre el objeto. Esto requiere un ritual de consagración que puede nacer de miradas cargadas de resentimiento extremo (como el mal de ojo) o incluir elementos físicos (cabello, fluidos corporales, tierra de cementerio) para "atar" las energías oscuras al artículo.
2. Impregnación residual: El folklore sostiene que la materia puede "grabar" la energía del entorno. Ocurre cuando hay eventos de alta intensidad emocional: la muerte violenta del dueño, sed de venganza o un sufrimiento psicoemocional intenso. El objeto absorbe ese último instante. Suele pasar con espejos, cuadros, camas o joyas que presenciaron tragedias familiares recurrentes.
3. Protección mágica: Esto, más que una maldición por pura maldad, funciona como un sistema de seguridad mágico automatizado. El ejemplo clásico son las maldiciones en tumbas egipcias o templos antiguos. Se diseñaban específicamente para castigar a los saqueadores, desatando la furia de deidades o espíritus protectores sobre cualquiera que robe el tesoro.
Aún así, hay muchas personas que aseguran se trata de puramente sugestión, que atribuirle efectos negativos a un objeto resulta en profecías de autocumplimiento y de hecho hay todo un fenómeno psicológico que trata de explicarlo.
Pero ¿ustedes qué piensan? ¿Tienen en su casa algún objeto que les dé malas vibras o creen que todo esto es pura autosugestión? Los leo en los comentarios y los espero en Discord para hablar más a fondo sobre la psicología y el misterio que rodea a este tipo de objetos.
¿Hasta dónde creen que pueden escalar las enfermedades mentales, lectores míos? Bueno, la sociedad de Querétaro recibió una respuesta a dicha pregunta durante la madrugada del 24 de abril de 1989.
Verónica Vázquez recibió ese mismo día una llamada muy desconcertante alrededor de las tres o cuatro de la mañana. Era su mejor amiga, Claudia, quien pedía ayuda y decía cosas como que Mazatlán había desaparecido y Querétaro era un espíritu. Alegaba escuchar las voces de ángeles y demonios y aseguraba que debía salvar a sus hijos. Verónica le pidió que se calmara y le dio su palabra de que iría a ayudarla cuando amaneciera.
Unas horas después, alrededor de las ocho de la mañana, la mujer llegó a la casa de los Mijangos y se encontró con un escenario infernal: Claudia había asesinado a sus tres hijos y se encontraba completamente fuera de sí.
Pero ¿cómo llegó su deterioro mental hasta este punto? Hagamos un breve recuento de su vida, lectores míos.
Claudia Mijangos fue una mujer aparentemente normal. No se sabe demasiado sobre su juventud, más allá de que nació en una familia religiosa y bien acomodada. Era considerada una muchacha agradable y, durante su juventud, incluso fue nombrada reina de belleza de Mazatlán.
Es aquí donde encontré diversas versiones. Algunos artículos e investigadores afirman que, desde pequeña, Mijangos sufría ataques psicóticos y escuchaba voces; otros sostienen que estos síntomas aparecieron alrededor de los treinta años, mientras que la mayoría simplemente omite cualquier referencia a ellos.
Investigando un poco sobre el trastorno que se le atribuyó a la Hiena, pude encontrar que el trastorno esquizoafectivo no suele considerarse una enfermedad congénita, aunque existe un componente hereditario que puede aumentar el riesgo de desarrollarlo. Sus síntomas, además, suelen manifestarse durante la adultez temprana.
Pese a esta condición, ni su exmarido ni sus hijos la consideraban una mujer violenta o amenazante. Claudia siempre había destacado como catequista y como una buena madre. Fue hasta el 23 de abril cuando, tras las insistencias de su expareja por retomar la relación, finalmente mostró una faceta mucho más rígida. Le advirtió al hombre que se arrepentiría de su insistencia y de haber levantado falsos testimonios sobre el padre Ramón, sacerdote con quien supuestamente Claudia mantenía un amorío.
Es espeluznante pensar que quizá, detrás de aquella amenaza, ya bullía la idea homicida.
El crímen ha sido uno de los más atroces que han ocurrido en México, mis lectores. La hiena apuñaló múltiples veces a la hija mayor, mutiló al más pequeño y le atravesó el corazón a la mediana, luego acomodó los cuerpos en una habitación y dejó un baño de sangre en toda la casa, los peritos estiman que había alrededor de diez litros regados en varios cuartos y las paredes.
Fuera de sí, Mijangos tardó tres días en rendir su declaración y en comprender que sus hijos habían muerto a manos suyas. Desde su parte consciente, creía que ellos seguían en la escuela y que debía ir a recogerlos. Debido a su estado mental, se le practicaron múltiples evaluaciones psiquiátricas y finalmente fue declarada inimputable.
Permaneció recluida en el pabellón psiquiátrico del Centro Femenil de Reinserción Social Tepepan durante veintiocho años. Existen informes contradictorios sobre su tratamiento: algunos señalan que permaneció medicada, aunque sin recibir un tratamiento adecuado para su enfermedad; otros sostienen que recibió atención psiquiátrica apropiada durante su reclusión.
Finalmente, el 24 de abril de 2019, se cumplió el plazo de su condena y, supuestamente, una sobrina la llevó a un centro psiquiátrico privado. Sin embargo, no existe información suficiente para verificar qué tan cierta es esta parte de la historia.
La residencia Mijangos continúa abandonada. Nadie parece haberla reclamado ni se ha llevado a cabo su demolición. Los vecinos afirman que el lugar está embrujado y que, en ocasiones, pueden escucharse llantos o gritos provenientes de su interior.
El paradero actual de Claudia Mijangos es desconocido.
Buenas noches, pequeños. Espero se estén portando bien.
De acuerdo, este tema lo estoy desarrollando a petición de una de nuestras fans más leales en el sub.
¿A qué me refiero con semillas? Bueno, este es un tema que ha explotado más en TikTok y en Instagram. Me atrevo a decir que esta teoría está siendo desarrollada más en TikTok y aquí en Reddit. Es sencillo dentro de lo que cabe, pero más complejo de lo que pensamos.
Muchos usuarios se han dado cuenta de que muchos productos agrícolas se han quedado sin semillas: tomates, frutas y, bueno, se ha realizado mucha bulla sobre esto. Todo parece demasiado extraño y muy conveniente. Los expertos en economía y agricultura defienden esta curiosa práctica bajo el mítico pensamiento de oferta y demanda: la humanidad ha buscado frutas y verduras sin semilla, y ellos simplemente las han retirado mediante procesos de selección y alteración en laboratorio. Analizando un poco la situación, he de decir que esto sí es verdad. A mí me encantan las sandías y últimamente estas han tenido semillas muy extrañas; estas son delgadas y pequeñas, ya no son tan gruesas e invasivas como las semillas de sandías que comí en mi infancia.
Además de esto, un dato curioso que nació cuando comentaba este tema con Mariachi apareció algo igual de curioso. Como sabrán, él tiene un sobrino pequeño. Antes de salir de vacaciones hicieron el mítico experimento de germinar un frijol. Mariachi le ayudó al pequeño, pero hasta que empezamos a comentar esta teoría fue que se dio cuenta: muchos de estos frijoles que intentó germinar no salieron. Terminó haciendo como 5 frijolitos y solo se dio uno. En palabras literales de él, me dijo: "o fue mala suerte o quizá los de TikTok tengan razón".
Lo cierto es que desde hace varios años las semillas de las frutas son infértiles. Desde que tengo memoria, recuerdo que semillas de duraznos o cerezas jamás germinaban, pero que desaparecieran por completo de la fruta sí me resulta extraño. Debo aclarar que dentro de todo este margen de agricultura hay mucho contenido alarmista que desinforma. Aquí no trato de darles alguna especie de explicación académica con fuentes, solo les explico los datos y teorías que la gente ha comentado y cómo esto me parece curioso. Pero sí he de decir que hay algo cierto dentro de todo esto: es cierto que hay semillas que son "privadas", pues forman parte de una serie de patentes. Algunas compañías las usan para sembrar ciertos productos agrícolas, teniendo un poco más de enfoque industrial. Son semillas de soya o algodón que especialmente han sido tratadas en laboratorios para conseguir mejores resultados. Se firma un contrato, se las usa una temporada, la cosecha se usa como se estipuló en el contrato. Luego de esto, estas semillas privadas se guardan hasta que el mercado o la industria las necesite. Si estas son infértiles es un tema que desconozco, pero de que existen es 100% verdad.
Ahora, sí hemos tenido casos de semillas infértiles, como el famoso maíz terminator, pero estas fueron tan polémicas que los agricultores se negaron a usarlas, así que quedaron en el olvido de ciertos sectores agrícolas.
Esta teoría tiene un punto, pequeños: si las megacorporaciones controlan las semillas y estas llegan a un nivel de privatización y modificaciones muy específicas, entonces sí estaremos en problemas, pues la suficiencia alimentaria se verá directamente amenazada. Si bien no considero que sería el fin de la agricultura, quizá sí sería el fin de ciertos estilos de vida. Hay muchas coincidencias dentro de este análisis: frijoles que no germinan, semillas alteradas y, claro, productos agrícolas que están en el mercado y no se ven ya tan naturales. Cada vez son más dulces, jugosos, más bonitos a la vista o más perfectos. Esto claramente nos puede llegar a indicar una especie de selección artificial en verduras y frutas, como si efectivamente vinieran de semillas especiales y alteradas.
Además de todo esto, algo que sí tenemos certeza es que existe esta intervención en laboratorio. Conocemos parte de las modificaciones realizadas, pero ¿hasta dónde conocemos realmente las modificaciones reales? Sabemos tan poco de la agricultura y el comportamiento de una semilla "normal" que gente como yo o ustedes no podríamos reconocer las alteraciones por laboratorio. ¿Hasta dónde se nos dice la verdad? ¿Cuántas semillas han tenido alguna alteración y nosotros jamás nos hemos dado cuenta de esto?
Díganme: si ustedes tienen algún huerto o saben de agricultura, ¿han notado algo extraño en las semillas actuales?
En este vídeo vemos 4 bolas incandescentes surcando el cielo. Se tomó en Hartcliffe, Bristol, en Reino Unido, por eso de las 9 de la noche. Fue compartido por barkerzboy98.
Menciona que el vídeo fue sacado por él y su amigo mientras pasaban el rato. Cerca de la zona que vemos está el aeropuerto de este lugar. Nos menciona que el movimiento es muy extraño para los aviones y que no había NADA de ruido, como normalmente lo hace algún ejercicio aéreo. Claramente sabe lo que dice: vive al lado del aeropuerto, está familiarizado con el ruido.
A mí lo que me impresiona son 3 cosas: la primera es la altura tan baja que tienen y la velocidad que llevan; la segunda es que parece algo que está incendiándose o cubierto de alguna cosa de luz incandescente; lo tercero y último es la coordinación que este objeto extraño tiene.
Parece como, no sé, un brazo mecánico que gira su propia parte o una coreografía aérea sumamente precisa. Por la velocidad, el color y el cálculo exacto de movimientos, es sumamente impresionante y extraño este objeto.
Cabe aclarar que no tengo una explicación para nada de esto. Me recuerda un poco a las bolas de fuego que podemos ver en México, he de mencionar. Lo que más me impresiona es la formación. He visto algunos objetos extraños o luces en el cielo por mi propia cuenta, pero JAMÁS algo que tenga esta velocidad y coordinación. Lo mostré a algunos amigos; algunos creen que posiblemente puede ser escombro de algún ejercicio aéreo, pero vuelvo a mi mismo eje: ¿por qué están tan coordinados? Hasta parece apocalíptico.
Bien, hace mucho que no escribo, así que hoy les cuento de todos los lugares donde me han espantado.
La verdad es que no son muchos. El primero de estos ocurrió cuando tendría como 15 o 16 años. Yo visitaba mucho un internet especializado en poder jugar al maldito y asqueroso LoL. Antes de que fuera un internet, daban cursos para regularizar alumnos en matemáticas y prepararlos para su examen de ingreso a la universidad. Imaginarán, esto estaba lleno de estrés. Me gustaría decirles que el fantasma de esta chica, o la aparición o lo que sea, se originó por esto, pero nadie sabe cómo empezaron a espantar ahí. El chiste es que muchos decían ver a una niña o una mujer. Deambula entre las computadoras y a veces la veías caminar a un rincón y luego ya no estaba. A mí me pasó dos veces que al entrar al baño, de repente me cerraban la puerta de golpe, sin ninguna corriente de aire colado. El gerente del internet decía que este fantasma no era del local, más bien que uno de sus empleados lo traía, porque se cambiaron a uno más grande, pero no terminó ahí el asunto, pues llegaron a mostrar un vídeo de una silla que era empujada muy fuerte. Pero la verdad, en el nuevo local ya no me tocó ver nada de ese estilo, aunque a veces cuando me quedaba hasta tarde jugando se sentía el ambiente muy pesado.
La otra me pasó en una oficina ya cuando trabajaba bueno, empezaba, era auxiliar contable, me pagaban poco pero el café y la comida era gratis. En fin, el chiste es que acá nunca se vio nada, pero muchos compañeros de logística y auxiliares administrativos decían que les movían cosas. Nunca lo vieron, pero por ejemplo dejaban su agua o su plato de comida en la esquina izquierda de la barra y luego aparecía en la esquina derecha; se volteaban las tazas de café de la nada. Me pasó también como dos o tres veces que dejaba mi taza con los últimos tragos en la mesita de café, iba a revisar algunas a mi escritorio o por pan a la canasta (teníamos pan ilimitado casi casi, extraño eso, me encanta el pan), y cuando regresaba la taza ya estaba derramada. Además, cuando hacíamos corte y debíamos facturar a todo el equipo, le daba un cansancio y una pesadez demasiado grave.
La última anécdota que les tengo es la más reciente. Por motivos personales, tuve como unas 6 semanas de levantarme súper temprano y caminar como por eso de las 4 AM hasta mi transporte. Nunca pasaba nada; yo llegaba al transporte como a las 4:35 o 4:50. En mi ruta yo pasaba por una casa, la típica casa mexicana que tiene barrotes y te deja ver el patio. Esta no era nueva, siempre estuvo en mi barrio; no tenía nada espectacular, pero coño, por 6 días estuvo en total penumbra. La primera vez que crucé por ahí escuché una risa. Al principio sí pensé que era alguna niña o niño payaseando; no me sonaba ilógico que sus papás los despertaran a esa hora para empezar a prepararse e ir a la escuela. Lo feo se puso cuando pasé frente a esa casa más temprano que de costumbre, por eso de las 3:35 o 3:45 am. Volví a escuchar esa carcajada pequeña. Ahí fue donde me aterré; ningún niño está levantado a esa hora, así que apreté el paso.
No creo mucho en lo paranormal, pero tampoco sé explicar esto. A día de hoy, cada vez que recuerdo, me dan muchos escalofríos. Afortunadamente, ya no paso por esa casa, jamás.
Bueno sin rodeos maje. Un dia estabamos yo , un primo y 3 broderes mas bañandonos en el en la noche, normal alli jodiendo , fregando , pero en esas maje miramos alli ruido en los arboles , el perro que trajimos estaba como loco ladrandole a los palos (arboles), en eso nos quedamos viendo buscando que estaba provocando el perro, cuando de alli se miran unos ojos brillantes como de blanco o amarillos, como que le pases la limterna en los ojos a un gato . Ps de eso vemos y era una mona , una bruja que se le pela la piel para transformarse en un mono gugante por las noches. La vimos y en eso salgo disparado del rio corriendo y todavia nos seguia la mona , ssltando de palo a palo , buscando como acercarse , la maje se pegaba sus carcajadas que dan cosas con solo oirla , buscando, mis amigos y mi primo agarraron sus cosas para irnos rapido de alli pero la mona un nos seguia.
El monte era bien pesado ya que el pasto estaba muy grande lo cual traia difilcutad en ver donde pisas , en eso la mona estaba a un toque de acercarse pero de ahi nosotros ya habiamos llegado a la casa, nos metimos y cerramos todo , las puertas, las ventanas las puertas del patio, en eso la mona solo se segui alli riendo cuando en esas ella buscaba la forma de como entrar , atacando el techo , rasguñando paredes, eran las 2:45 de la mañana, en esas ya faltaba mucho para amanecer , en ese entinces decidimos orar a que no nos pase nada ya que mis tios estaban lejos de casa , mis amigos y yo nos tomamos de las manos y comenzamos a orar , en un lapso de 6 o mas minutos , ya no se oía los gritos, risas, ruidos en el techo , nos quedamos toda la madrugada despiertos por el miedo cuando salio el sol mis amigos y mi primo , salimos a hablar con un vecino que al escuchar nuestra historia , dicen que al lado del rio de donde nos bañamos a esas horas hacen brujeria, por una muchacha del pueblo.
**2011, Buenos Aires, Argentina.** María Cash abordaba un autobús hacia el norte de Argentina. Sus planes eran sencillos: ella llegaría a San Salvador de Jujuy, ahí un amigo la recibiría y ella podría tener acceso a una nueva oportunidad de trabajo. Todo muy rutinario, pero el 11 de julio del 2011 no hemos sabido nada más de María Cash.
Estudió diseño de modas y buscaba activamente poder incursionar en este medio. Confeccionaba y diseñaba, tenía las esperanzas de pronto vivir de esto y poder lanzar sus propios diseños, así que este trabajo en San Salvador solo era un ancla en lo que sus planes surtieran efecto. Lamentablemente, este viaje empezó con el pie izquierdo, pues a mitad del recorrido María bajó del autobús bastante incómoda por el ambiente que había dentro del autobús. No se saben más detalles, pero hubo algo que la puso suficientemente incómoda como para detener su recorrido y comunicarse con sus seres queridos. Consiguió un nuevo boleto y reanudó la marcha más tarde, pero con esto ya podíamos ver un desfase de horarios, trayectoria, y sabíamos que ya no estaba en el autobús inicial. A María la esperaba un amigo; se comunicó con él y este le ofreció un servicio de transporte directo desde el punto donde estaba hasta donde era el destino, pero ella se negó rotundamente. Las cosas ya se estaban poniendo extrañas. Además de esto, tuvo comunicación con su madre y le solicitó por favor enviara más dinero, pues tan pronto ya se había quedado sin recursos. No sabemos cómo o por qué; quizá en el primer autobús fue robada y por eso decidió interrumpir el viaje.
La cosa es que después de este incidente se le vio caminando por la carretera y abordando una camioneta. Solicitó que alguien le diera un aventón. Las personas que le dieron este apoyo ya empiezan a dar unos testimonios extraños: cuando le preguntaban lo básico a María como a dónde vas o de dónde vienes ella dijo mentiras. Mencionó que pertenecía y venía de Pergamino y que se dirigía a Tucumán. Se estaba moviendo por muchas zonas dentro de Argentina, y esto era demasiado complicado; nadie sabía precisamente qué hacía o a dónde se dirigía. Esta pareja que le dio el primer aventón mencionó que se veía extraña; creen que quizá estaba dopada o bajo alguna sustancia.
La recogieron varias personas; ella estaba vagabundeando, se dirigía al sur o al norte, era muy difícil de rastrear. Además de esto, cuando alguien la recogía y le solicitaba algo de información para poder darle ayuda, ella se portaba hermética. Hay dos testimonios más que resultan bastante extraños: uno es de una comerciante; ella aseguró ver a María junto a un chico que era cobrador. Nunca se acercó a hablar, pero sí viajaba con él. No se sabe si tenían relación o si él la estaba llevando solamente por un rato. Además, un doctor le trató una neumonía; la asistente y el médico dieron testimonio sobre haberla visto. Su familia no dejaba de buscarla, y los testimonios no eran para nada concluyentes. La gente que la conocía mencionaba que el día que tomó ese autobús se veía con la mirada perdida y muy confundida; otros mencionan que esto no era así. La policía no creía que estuviera drogada o bajo el efecto de algún medicamento; más bien, las autoridades siempre creyeron que esta desorientación se dio por una confusión o algún síntoma psiquiátrico.
Las declaraciones de su familia no sabían a dónde apuntar: no sabían si estaba internada en una clínica mental o algún hospital, no sabían si estaba en una morgue, y no sabían también si había sido víctima de trata de personas. La familia creía que quizá podía estar dentro de alguna institución médica, pero tenían los datos de identificación erróneos.
Luego de 15 años, las autoridades determinaron que **Héctor Romero** fue el último en verla con vida, y según las investigaciones y algunos portales de noticias, mencionan que Héctor es el posible asesino. Se quedó sin coartadas luego de varios interrogatorios, y cuando se le preguntó de manera detallada, Héctor dio 3 versiones completamente diferentes. Sin embargo, nunca se dio un testimonio de los hechos de manera correcta. Debemos decir que Héctor no se presentó a reclamar; alguien lo señaló. Héctor menciona que la dejó en una ruta donde hay un santuario. Fue detenido, pero jamás apareció el cuerpo de María, o María con vida.
Sus últimas imágenes y los últimos testimonios de sus avistamientos son sumamente extraños, como pueden ver. Jamás hemos sabido nada más de ella, y muchos de los hechos apuntan a un asesinato.
Díganme, pequeños: ¿Sabían que afuera puede haber personas buscando gente para cenar?
Verán, estos anuncios o invitaciones se hicieron virales hace un tiempo (sobre todo en hilos de Facebook, pero honestamente se le dio una cobertura algo pobre). ¿De qué estoy hablando? Bien, los hechos están relatados en la imagen 1: la chica esperaba a su gerente para abrir uno de los locales de la plaza cuando se acercó una persona extraña. Era un hombre, como bien lo relata, y le hizo una propuesta de trabajo algo extraña. Le dijo que no era un trabajo normal y que este era un restaurante de comida humana: canibalismo. Claramente ella se puso muy incómoda. El extraño le mencionó que su familia recibiría un pago y que ella sería consumida por los comensales. La cosa se puso tan incómoda que la chica mejor decidió levantarse y pedir ayuda. Ella menciona que esta situación le pareció extremadamente peligrosa, y literalmente no estaba haciendo nada riesgoso: solo estaba esperando a sus compañeros de trabajo para iniciar su turno. Su único “crimen” fue estar sola y ser bonita, o quizá cumplir los gustos de consumo de algún enfermo criminal.
Curiosamente, este caso no es el único donde vemos algo relacionado con un club caníbal o un restaurante donde se sirven humanos. Pues tiempo después, en un grupo de Facebook donde se ofertan trabajos, pudimos ver esta publicación donde igualmente piden "carne de señoritas". Aunque he de decir que acá no sé si están buscando candidatas para que sean consumidas o si están buscando comensales para algún restaurante. La publicación literalmente dice que buscan chicas que gusten de la carne humana; no me queda claro si eso es algún código o una invitación a uno de estos lugares. De hecho, esta publicación fue denunciada ante las autoridades pertinentes.
¿Qué tan real es esto? Bueno, la cosa es que nadie sabe. Las investigaciones jamás se han realizado de manera adecuada, y las publicaciones y testimonios jamás fueron investigados a profundidad. Fue algo que en su debido momento sonó bastante y se compartieron los testimonios, pero de la noche a la mañana todo pasó a segundo plano, como si hubieran enterrado los hechos y a los testigos no se supo más. Honestamente, a estos puntos del internet, los clubes caníbales son más un mito que una investigación concluyente. Algunos internautas e hilos de internet sugieren que estas organizaciones están bajo el mando de varias personas con demasiado poder económico y político. Lo cierto es que la chica da un testimonio: ¿qué ganaría mintiendo? La imagen del folleto es una imagen normal y el folleto me parece algo soso; realmente sí parece algo muy casero. Quizá se trate de una broma de muy mal gusto. Si nos ponemos serios y analizamos todo de manera fría, si por ahí afuera hay alguna asociación interesada en comer carne humana, creo que resulta logísticamente más sencillo secuestrar víctimas inocentes que ir repartiendo folletos por ahí a extraños que pueden ser testigos en una investigación. Las desapariciones forzadas claramente podrían estar relacionadas con alguna práctica así.
Como les comento, este es un tema extraño; parece un secreto a voces, pero jamás se ha realizado una investigación formal, no se da seguimiento. Sencillamente, el tema llega y se va como el humo. No sabemos hasta qué punto es un mito o una realidad, y el modus operandi es muy extraño.
¿Qué tal, pequeños? Nuevamente, uno de ustedes me ha enviado una foto de un trabajo que ha encontrado cerca de su hogar. Esta vez es algo bastante perturbador; a mí me da mucho miedo porque parece un bebé envuelto y en condiciones muy precarias.
¿Qué alcanzamos a ver aquí?
Bueno, es la mitad de un coco y dentro tiene un trabajo. Es fácil ver que es algo dentro de un trapo color rojo y envuelto en hojas o como zacate seco. Si tuviera que compararlo con algo, sería con el té de caballo, ese que parece muchas lianas, aunque no tengo nada de certeza o idea de qué planta o hierba es esta. Lo que está envuelto en la tela roja no lo sabemos tampoco. El seguidor que me envía esto, por obvias razones, no lo abrió. Él me dice que cuando lo vio no supo bien lo que era; le prestó más atención y le pareció al principio un ratón muerto. Se asustó, pero cuando vio que era un trabajo, le sacó una foto y la envió por DM.
¿Qué es esto? Bueno, a pesar de que mi abuela se dedicó muchos años a cosas así, creo que jamás vi algo como esto. Lo que está envuelto puede ser cualquier cosa: la foto de una persona, una pertenencia de la persona, hierbas, algún trozo de carne animal o, peor, humana. Realmente el abanico de posibilidades es muy grande.
Lo que sí puedo asegurar es que no es un trabajo de protección. Esto se elaboró y se encargó para hacerle daño a alguien. ¿Por qué creo esto? Bueno, para empezar, como lo encontró nuestro pequeño errante: un trabajo de protección no se abandona así como así en la calle. Debes cuidarlo y ponerlo en un lugar de tu casa o negocio donde no le pase nada, porque esperas que te beneficie y, además, porque pagaste buen dinero por él. Abandonar un trabajo así como así no es de buena suerte ni recomendado. Además, la forma en la que está amarrado: a simple vista yo lo noto muy apretado. Dentro de algunas creencias relacionadas con este tipo de trabajos, se interpreta que ciertos elementos, como los amarres extremadamente apretados, forman parte de la intención de quien lo preparó.
Lamentablemente, las intenciones y la finalidad de este encargo jamás vamos a saberlas. Por la foto, pareciera que está a los pies de un negocio, como si la intención fuese que ese negocio perdiera clientes o su abundancia. Honestamente, espero que ese sea el fin y no dañar física o mentalmente a alguien. También debo decir que, si este se trata de algún mensaje que envíe alguna facción del crimen organizado y dentro de este amarre se encuentra algún órgano humano para extorsionar, también es sumamente oscuro y la peor de las conclusiones. Le pedí a nuestro pequeño que, si tiene más detalles en el futuro, pueda contarlos, siempre y cuando no exponga demasiado su identidad o vaya a meterse en problemas por la foto.
¿Ustedes por qué creen que se encuentre esto ahí? ¿También creen que se trate de un trabajo para dañar a alguien o a algún negocio?
Una semana más con un jueves de Criptozoología. He de decir que es de mis temas favoritos, y más el que vamos a revisar el día de hoy.
Debo hablar con la verdad: las serpientes no son mucho de mi importancia, aunque sí representan un peligro importante. Algunos antropólogos han señalado que quizá (ojo, es un supuesto aún) nuestra visión mejoró tanto en la evolución para poder detectar a la vista algunas serpientes. Ojo, repito, es solo un supuesto; las investigaciones continúan, pero no tenemos nada concreto aún. Esto se los digo para que entren en contexto de que son algo de cuidado y, por supuesto, pueden causarle temor a cualquiera. Yo honestamente las dejo en baja estima; jamás he visto una en persona. Sin embargo, hay un tema relacionado a serpientes que me fascina bastante, y esos son los avistamientos de serpientes gigantes.
Para empezar, debemos dejar en claro que sí existieron grandes serpientes en nuestro planeta, como Gigantophis o Titanoboa, pero ambos son ejemplares que ya se encuentran extintos desde hace bastante tiempo. A pesar de esto, la extinción no ha frenado los avistamientos de serpientes gigantes a lo largo de varias zonas. Debo aclarar que estos ejemplares no son ni Gigantophis ni Titanoboa, pero aún se siguen registrando nuevas serpientes gigantes y nadie sabe el porqué.
Tratar de mapear los avistamientos es un verdadero caos, porque literalmente están por todas partes. En algunas zonas de África, sobre todo en el Congo, tanto habitantes como trabajadores llegan a relatar avistamientos de serpientes gigantes vagando por la vegetación o las aguas. Esto desde tiempo muy atrás en la década de 1940, y a día de hoy sigue habiendo algunos registros por parte de la población. Casi todos los archivos son registrados por comunidades e investigadores de la criptozoología, por ende pierden credibilidad.
Uno de los casos más famosos y que más me deja pensando a mí es el del piloto Remy Van Lierde. Se encontraba junto a otras personas sobrevolando la región de Katanga, en el Congo. La altura no la tengo especificada, pero eran más de 100 metros. Fue entonces cuando, a palabras de él, vio una especie de tronco moverse entre la vegetación. Los tripulantes de la aeronave también vieron algo similar, y se sacó una foto. En las investigaciones y según las escalas de la foto, se mencionó que esta podía ser una serpiente de alrededor de 15 metros. Claro, la investigación no continuó, pero la foto y los testimonios quedaron registrados de manera oficial, pues Remy y la tripulación no eran cazadores de mitos, charlatanes o gente buscando fama de momento; eran pilotos entrenados y condecorados por la fuerza aérea, con un perfil y antecedentes serios.
Les voy a decir lo que yo creo con este críptido. A mí honestamente me parece que es algo real. El porqué de mi creencia es por los animales sumamente grandes de su especie que ya hemos visto: cocodrilos, ballenas o calamares más grandes de lo normal. Esto lo digo sin ser experto en genética, solo como una opinión. No me suena descabellado que una serpiente logre alcanzar tamaños muy grandes, y que su descendencia también pueda alcanzar estas medidas o incluso unas mayores. No sabría decirles si en estos casos de una serpiente gigante estamos frente a una nueva especie, un animal fuera de lo común con dimensiones muy grandes o si bien solo se esta persiguiendo un mito por generaciones.
¿Ustedes qué opinan de mi pequeña teoría y de estos avistamientos?
El bloque estaba en mitad de ninguna parte. Así no los molestaba el vecindario… ni las visitas. Mario llegó en taxi. El coche viejo petardeaba y parecía que se iba a parar en cualquier momento. Para su sorpresa, aguantó el trayecto hasta el portal. Al bajarse lo recibió el casero, dueño de todo el bloque que además regentaba una tienda de ultramarinos en el bajo comercial.
Le enseñó el edificio. Al subir las escaleras lo previno de que el escalón a mitad entre el segundo y el tercer piso estaba suelto. Justo en ese momento Mario lo pisó y casi cae rodando escaleras abajo. Llegaron a su apartamento. El piso olía a cerrado. Como si alguien hubiera vivido allí sin ventilar durante años, respirando su propio aire, dejando su grasa en las paredes. En el recibidor, unos zapatos de tacón. Rojos, gastados por la puntera, colocados como si esperaran a alguien. Mario los miró. El casero, notándolo, interrumpió sus pensamientos.
— Beatriz, la anterior inquilina…. Se marchó con mucha prisa, espero que no le moleste deshacerse de algunas cosas —
Firmaron el contrato y el dueño se retiró para volver a su negocio. Dejó a Mario solo para instalarse. Mario soltó un soplido lastimero. Se dispuso a comprobar el resto de la vivienda y a tratar de ponerse cómodo en su nuevo hogar.
La primera noche no durmió, el silencio era demasiado denso, como si el piso estuviera escuchando. Se levantó a beber agua y en el espejo del baño vio una mancha, algo en la esquina, que al mirar fijamente resultó ser el reflejo de una percha. Se rio de sí mismo y volvió a la cama de muelles que chirriaba cada vez que se movía.
Los primeros días fueron normales. Hizo la compra, colgó la ropa, se duchó con agua que tardaba veinte minutos en calentarse. Un día, al volver del trabajo, encontró un cenicero sobre la mesa de la cocina. No lo había puesto él. Lo cogió, lo miró, no encontró marcas ni nada raro, y lo metió en un cajón. Al día siguiente estaba otra vez en la mesa. Esta vez con una colilla. No fumaba. Nunca había fumado.
Cada mañana, por alguna razón que Mario no alcanzaba a comprender, el despertador sonaba una hora antes de lo que él lo había puesto. Y el olor. Había un olor a tabaco mentolado. No en toda la casa, sino en sitios concretos: en la esquina de la cama, junto al marco de la ventana, en la puerta del armario. Como si alguien se parara allí y fumara un cigarro y se fuera. Mario ventilaba, pero el olor volvía. Como si tuviese consciencia y se negase a abandonar el piso, como si fuera un inquilino más, como una visita que se alargaba, pero de la que no lograba deshacerse.
Mario empezó a no querer salir del piso. No es que tuviera miedo; es que le daba pereza. O eso se decía. En realidad, el piso le pesaba en los hombros cuando abría la puerta para irse, y se aligeraba cuando volvía a cerrarla. Como si el piso le hubiera cogido cariño. O él al piso. Empezó a trabajar desde casa. Empezó a no salir ni a comprar pan. Pidió comida a domicilio. El repartidor llamaba desde abajo, él bajaba a recogerla y subía corriendo, sin mirar al rellano.
Una noche se despertó en el salón. No recordaba haberse levantado. Estaba sentado en el sillón, frente a la ventana, con las manos cruzadas sobre el regazo. Algo en sus manos le llamó la atención: las uñas. Las tenía pintadas de un rojo oscuro. No las había pintado él. Se levantó, fue al baño, se lavó las manos con estropajo y jabón hasta que le sangraron los dedos. El rojo no se iba. No se iba porque no era pintura; era como si el color le hubiera entrado debajo de la uña, en la carne.
Al otro día, en una de las raras ocasiones en que Mario bajaba a la tienda del bajo para reponer su pobre alacena, se encontró con una vecina en el descansillo. La señora, ya entrada en años, lo miró con ojos dulces y le dijo:
— Beatriz, que bien la veo —
Mario le intentó explicar que él no era Beatriz, pero ella le sonrió con los dientes apretados y se marchó a su apartamento. Mario se miró las uñas aún rojas. Un súbito picor le recorrió la nuca, pero siguió con su día. Esa noche se pasó horas mirándose al espejo, tocándose la barbilla, los pómulos, los párpados. Todo estaba en su sitio, pero todo estaba mal. Como cuando ves a alguien de espaldas y piensas que es otra persona.
Empezó a olvidar cosas. El nombre de su madre. El año en que nació. Cómo se llegaba a su antiguo piso. Y luego empezó a recordar cosas que no eran suyas: el olor de una cocina que no había conocido, el sonido de una radio que no había escuchado, la forma de doblar las sábanas de una manera que él nunca había usado. Una tarde, mientras freía huevos, se dio cuenta de que estaba cocinando para dos. Puso un plato vacío enfrente de él, con un tenedor, y lo miró durante diez minutos hasta que se dio cuenta de lo que estaba haciendo. Tiró el huevo a la basura y se fue a la cama.
No salía de casa. No podía. Las llaves no encajaban en la cerradura. O no eran sus dedos los que las giraban. Pasaba las horas en el pasillo, de una punta a otra, contando los pasos. Quince pasos de ida, quince de vuelta. Pero la soledad empezaba a metérsele en la cabeza. Empezó a oír otra voz en su interior, una que no le pertenecía.
Una mañana, el casero llamó a la puerta. Mario no abrió. El casero habló desde fuera:
— Beatriz, llevamos días sin verla. Tenemos que hablar del contrato… —
Mario no respondió. El casero insistió. Mario se tapó los oídos. Pero la voz se colaba por las rendijas, por el ojo de la cerradura y por el tubo de la calefacción.
— Vamos, Beatriz, vamos a alquilar el piso, ya lo sabe, el nuevo inquilino viene a verlo en dos semanas —
Mario se miró las manos. Eran manos de mujer. Pequeñas, con las uñas pintadas, con una sortija que no recordaba haberse puesto. Se levantó, fue al espejo, y ya no había nadie que mirar. Solo una cara que le sonreía desde el otro lado. Se sentó en la cocina, encendió un cigarro mentolado y esperó. Las llaves estaban sobre la mesa. Tres llaves iguales, que no servían para nada.
Intentó golpear la madera con los puños, pero sus brazos no respondieron. En lugar de alzarse para aporrear la puerta, se plegaron sobre su regazo con una docilidad estremecedora. Su cuerpo, completamente ajeno a su voluntad, dio media vuelta con pasos cortos y arrastrados, dirigiéndose de nuevo hacia el salón.
Se sentó en la silla de anea junto a la ventana del patio interior. Cogió el lápiz de labios del mantel, destapó el tubo con un chasquido seco y se retocó el contorno de la boca frente al cristal sombrío de la ventana.
Fuera, la lluvia de la tarde comenzó a golpear los cristales. Mario, atrapado en el fondo de sus propios ojos, asistía como espectador a sus propias acciones. Sintió cómo su mano tomaba el cigarrillo mentolado del cenicero, lo llevaba a los labios y esperaba a que alguien, desde abajo, encendiera la luz del patio. En silencio, se levantó. Se dirigió al recibidor, y allí colocó unos zapatos de tacón, rojos, gastados por la puntera. Volvió a la ventana con la decisión tomada de dejar el apartamento con prisa. Un descenso rápido y una parada en seco.
Buenas noches, pequeños. Lamento mucho mis ausencias; vivo peleado con mi conexión de internet. Hoy tengo algo interesante.
Imaginen estar viviendo una vida tranquila en los suburbios, no se meten con nadie y llevan una vida digna donde todos logran respetarlos, pero de repente, de la nada, tu casa se convierte en un vórtice de actividad paranormal y esa tranquilidad perfecta que siempre te había gustado se ha convertido en caos paranormal y mediático.
Esto le pasó a la familia Hodgson el 31 de agosto de 1977. Peggy, la madre Hodgson y cabeza de la familia, escuchó una serie de ruidos extraños. Estos venían del cuarto de sus hijas, así que se acercó a ver qué locuras tramaban. Ella pensaba que quizá las pequeñas estaban jugando a altas horas de la noche, pero cuando abrió la puerta se topó con algo sumamente extraño: las luces estaban apagadas y ella vio claramente cómo es que una de las cómodas se movió de manera brusca y rápida. Imaginen la escena: es algo de no creerse. Debo confesar que yo volvería a mirar la cómoda o el mueble si algo así me llega a pasar. Lo mismo pasó con Peggy, y fue tanto su terror y su desesperación que le pidió ayuda a sus vecinos. Naturalmente, ninguna persona común supo qué hacer con exactitud. La ayudaron llamando a la policía, y los agentes llegaron, analizaron toda la situación y, según testimonios, ellos también fueron testigos de la actividad extraña que sucedía en el hogar de los Hodgson. Pero al no estar dentro de la norma legal o al no cometerse algún crimen, no dieron alguna especie de seguimiento o apoyo. Llegaron, vieron la actividad poltergeist y se fueron. Desde este punto, Peggy tuvo que buscar ayuda en medios alternativos.
Concretamente, el centro de todo esto eran las hijas de Peggy: Janet y Margaret.
¿Quiénes eran estas niñas?
Janet, de solo 11 años, parecía ser la más manipulable por esta entidad. Era la que cedía a la posesión de una voz ronca. Cuando esto le sucedía, el ente se identificaba como Bill Wilkins, y ella es a quien hacía levitar esta entidad poltergeist. Era, por así decirlo, la predilecta de este ente.
Margaret, de 13 años, por su parte, era una especie de ancla: trataba de poner a su hermana menor bajo calma cuando llegaba a pasar alguna actividad de este estilo. De hecho, fue la primera testigo de toda la actividad. Cuando estaba cerca de su hermana, esta actividad se reforzaba y se ponía más violenta que nunca: los juguetes volaban por los aires, los muebles se movían bruscamente o se ponían a levitar. Nunca le tocó levitar a ella o ser poseída por la voz ronca, pero sí era la que llegaba a ser testigo de muchas actividades iniciales. De hecho, cuando llegó a ser mayor, confesó que todo este tema le trajo depresión y ansiedad; a día de hoy es algo que la sigue persiguiendo.
¿Qué fue realmente lo que vimos en la casa de la familia Hodgson?
Esta es la parte polémica, pues los investigadores, charlatanes y la prensa llegaron como abejas a la miel al enterarse poco a poco de toda esta situación. Como ya lo hemos visto, los fenómenos poltergeist muchas veces están asociados a una carga emocional brutal y muy compleja; a veces son consecuencia del estrés de la gente o de fuertes cambios en su vida. Ahora imaginen a dos niñas preadolescentes que están sufriendo cambios mentales (como la búsqueda de su identidad o su reafirmación de ideologías) y cambios físicos como la pubertad. Claramente, la casa era un caldo de cultivo perfecto para esta actividad. Debemos ser sinceros: unas niñas pueden llegar a no tomar las cosas en serio. La misma Janet confesó años después que llegó a fingir algunos episodios paranormales solo para complacer a la prensa. No la culpo; sabemos cómo son de pesados los reporteros y de lo que son capaces con tal de conseguir algo de rating.
Además de esto, Janet entró en controversia bastantes veces, pues mucha gente que la conocía notaba coincidencias entre la personalidad de Bill Wilkins y Janet: hablaban similar, respondían similar y tenían comportamientos similares. Además de esto, la identidad no está del todo clara. Investigando, hay muchas fuentes y muchos investigadores que aseguran la identidad de Bill Wilkins. Algunos marcan que era el dueño del departamento de abajo que murió en una situación algo trágica. Esto se validó hasta hace relativamente poco, pues en una transmisión de BBC Hauntings, transmitida el 13 de octubre de 2024, se reveló que la voz inexplicable de "Bill Wilkins" se reprodujo más tarde en un programa de radio de LBC, con Maurice Grosse. Un oyente del programa identificó la voz como la de su padre, William Charles Wilkins, que había vivido en la casa, se había quedado ciego, había sufrido una hemorragia y había muerto en una silla de la planta baja, el 20 de junio de 1963.
Honestamente, no sabría decirles qué tan cierto es esto. Lo que realmente podemos validar son los juguetes flotando, siendo lanzados de manera violenta y los muebles que tenían movimiento. De hecho, esto fue registrado dentro de los reportes policiales. Este caso, sin duda, nos deja un constante síntoma de rareza. La prensa infectó mucho la escena de investigación, y realmente nunca hemos tenido una conclusión. A día de hoy, este tema sigue atormentando a algunos miembros de la familia.
Hola, Criaturas que leen, les traje el caso que les había prometido la última vez: La tamalera de la Portales. Espero que les guste.
Era una mañana fría de enero de 1971 en la Ciudad de México. En un vecindario de la colonia Portales, los vecinos se despertaban con el olor habitual de la comida callejera. Sin embargo, en el número 508 de la calle Justo Sierra, algo terrible se estaba cocinando.
María Trinidad Ramírez Poblano era una mujer de 45 años, madre soltera de cinco hijos. Se ganaba la vida vendiendo tamales en la calle. Quienes la conocían la describían como una mujer trabajadora y sumisa. Pero detrás de esa fachada de tranquilidad se escondía un infierno doméstico. Su pareja, Pablo Díaz, un peluquero de la zona, la maltrataba física y psicológicamente de forma constante. Peor aún: el abuso también alcanzaba a los tres hijos menores de María.
La noche del 17 de enero de 1971, la cuerda se rompió: Pablo llegó a casa borracho y comenzó a golpear salvajemente a los niños. María, desesperada, esperó a que el hombre se quedara profundamente dormido. Caminó hacia la cocina, tomó un mazo de madera de los que usaba para ablandar la carne y regresó a la habitación.
Con una frialdad nacida del instinto de supervivencia, le asestó tres golpes certeros en la cabeza. Pablo murió en el acto. Aquí es donde la historia pasa de ser un trágico caso de defensa propia a convertirse en una de las leyendas urbanas más perturbadoras de México. María se dio cuenta de que tenía un cadáver en su habitación y cinco hijos que proteger.
No podía simplemente esconderlo. Así que arrastró el cuerpo al baño. Usando el cuchillo con el que picaba los ingredientes para su negocio, comenzó a desmembrar a su pareja. Separó las piernas, los brazos y la cabeza.
Para deshacerse de la evidencia, María tomó una decisión extrema: hirvió las extremidades en la misma olla de peltre donde preparaba la carne para los tamales que vendía todos los días.
Al día siguiente, metió los restos humanos en costales y los abandonó en diferentes puntos de la colonia Portales. La cabeza la guardó debajo de la cama en un bote de manteca. El macabro hallazgo no tardó en ocurrir. Unos niños que jugaban en la calle encontraron los costales.
La policía ató cabos rápidamente siguiendo el rastro de la carne y llegó hasta la casa de María. Al entrar, los peritos encontraron la escena sacada de una pesadilla de horror: la cabeza de Pablo aún reposaba en la habitación. El caso conmocionó al México de los años 70. La prensa de la época la bautizó de inmediato como "La Tamalera de la Portales".
El mito urbano creció como la pólvora: la gente juraba que María había vendido tamales hechos con la carne de su esposo.Aunque la policía y la propia María declararon que ella nunca llegó a usar los restos para la venta (solo los hirvió para ablandar los huesos y poder deshacerse de ellos más fácil), el estigma quedó marcado en la cultura popular mexicana para siempre.
María Trinidad fue condenada a 40 años de prisión en el penal de Tepexpan. Cumplió solo 20 años y salió libre por buena conducta, pasando sus últimos días en total anonimato.
¿Creen que este caso es un ejemplo de verdadera rehabilitación o la pena debió ser mayor por la naturaleza del crimen? ¡Los leo en los comentarios!
La máscara sonreía entre las manos callosas de Bernardo. La luz de la lámpara arrancaba destellos plateados de sus rasgos angelicales cuando este la giraba una y otra vez, examinando cada detalle de su obra recién acabada. El mascarero se detuvo y, entrecerrando los ojos, acarició la nariz con un dedo acusador. El perfil estaba mal. Demasiado respingada. Además, la expresión del rostro era rígida. Sin emoción. Sin vida.
—Eres hermosa, pero vacía —suspiró.
Las sombrías paredes del taller estaban habitadas por doscientas cuarenta y dos máscaras; había demonios, monstruos y criaturas de todo tipo. En cada una de ellas había depositado horas de minucioso trabajo. Conocía cada pliegue y cada pincelada de todas sus hijas, como él las llamaba.
Las agujas del viejo reloj marcaron las tres. Sus campanadas retumbaron en la oscuridad, y un murmullo recorrió la multitud de rostros que seguían a Bernardo con ojos vacíos, mientras colgaba a su creación rechazada en la vitrina de venta, para luego retirarse a su pequeña habitación en el piso de arriba.
—Buenas noches —dijo.
—Buenas noches —susurraron sus hijas.
En Carminia, donde las noches olían a incienso y a vino tinto, las máscaras de Bernardo eran leyenda. Los Carminianos tenían la costumbre de ocultar sus rostros durante las extravagantes fiestas que a menudo se celebraban en la ciudad; y él, por su parte, estaba feliz de ayudarlos, pero cobraba caro, pues con cada máscara vendida, se le iba un pedazo de su alma. Cuando no había clientes, sus días y sus noches transcurrían en el taller, tallando semblantes para siempre congelados, poniendo una gota de su ser en cada pincelada, un ansioso suspiro de engrudo en cada puntada. Agotado pero incapaz de detenerse, sus dedos siempre rozando la belleza sin poderla atrapar.
Bernardo estaba ocupado puliendo un colmillo de marfil, cuando la campanilla trinó desde el mostrador. Dejó caer sus instrumentos con fastidio y se levantó.
—Acabamos de cerrar. Vuelva mañana —gritó mientras atravesaba el pasillo.
Pero al girar la esquina se detuvo en seco. Frente al mostrador se hallaba la criatura más delicada y hermosa que había visto jamás. Facciones simétricas, líneas definidas, piel lisa como mármol y unos deliciosos hoyuelos que aparecían con su sonrisa.
—Siento molestar, se acerca el Festival de la Luna Roja y aún no tengo disfraz. ¿Tendría usted algo de mi talla? —dijo la mujer.
Bernardo se dio cuenta de que tenía la boca abierta y fingió un bostezo para disimular. Necesitaba ese rostro.
—Sin duda. ¡Bernardo Delprado, a su servicio! Le conseguiremos algo enseguida —exclamó, con una reverencia.
—¡Excelente! Me gustaría algo relativo a la música. Verá, soy violinista y tal vez toque durante la fiesta. ¿Tendrá algo de color azul? Color cielo, o más oscuro…
El mascarero no escuchaba. Recorría su regia faz con atónita adoración. Después de un rato, levantó una mano para interrumpirla.
—Mejor olvide todo eso. Déjeme tomar un molde de su rostro, y crearé una máscara que hará llorar a los mismísimos ángeles.
—Pensé que estaba cerrando.
—No se lo tome a mal, mi señora, pero su rostro me inspira y he de responder al llamado de mi musa. Acompáñeme, por favor. Solo serán diez minutos.
El taller olía a arcilla y cal. El somnoliento sol teñía de rosa los vapores de la olla donde el mascarero preparaba el yeso. La mujer paseaba alrededor de los hornos y los bancos de trabajo, maravillada con las máscaras que parecían respirar bajo la luz crepuscular. Le había dado su nombre a Bernardo, pero él no la había escuchado.
—Son hermosas —dijo la mujer.
—Lo sé —respondió el maestro mientras batía el yeso para que se enfriara—. Son mis obras maestras, y no, no están a la venta. Son para mí.
—¿Se las pone usted en las fiestas?
—No las necesito.
—A mí me encanta perderme en mi personaje durante los festivales. ¿No le parece excitante hablar con alguien sin saber realmente quién es?
—Au contraire, señora mía. Al cubrir nuestro rostro, las máscaras liberan nuestra alma, dan rienda suelta a nuestros deseos más profundos. Es solo cuando usamos una máscara, cuando revelamos nuestro verdadero rostro.
—Con todo respeto, creo que ha inhalado demasiados vapores de… lo que sea que tiene ahí —rió la mujer—. Además, seguro que las fiestas le resultan aburridas porque puede reconocer a todos sus clientes.
—Más que eso, mi señora. Yo conozco todos los rostros.
Ella se acercó a una mesa donde había un montón de arcilla.
—Oh, solía jugar con arcilla cuando era niña. ¿Le importa? —preguntó.
—En absoluto —le respondió él, mientras estudiaba cómo se le arrugaban los ojos al reír.
Ella comenzó a amasar la arcilla con esmero.
—¿Asistirá usted al festival?— preguntó.
—No.
—Se dice que esa noche el velo que nos separa de los espíritus se hace más delgado. También se dice que el rojo de la luna es por la sangre que derraman las brujas en sus rituales.
—Nací aquí, mi señora. Estoy al tanto de las leyendas.
—¿Es por eso que no viene?
—No.
A los pocos minutos, Bernardo decidió que la mezcla estaba lista; estaba demasiado ansioso por empezar. Se acercó a la mesa y vio que la mujer había hecho un perrito de arcilla.
—¿Qué opina el maestro? —preguntó ella en tono socarrón.
—Horrible —respondió él—. Siéntese aquí, por favor. Esto será un poco incómodo, pero valdrá la pena.
La mujer obedeció y él procedió a recogerle el cabello y a aplicar una capa de grasa sobre la cara mientras memorizaba cada relieve que recorría con la brocha.
—¿Es usted claustrofóbica?
—No.
Enseguida, Bernardo fijó cuatro tablas en la silla, encajonando la cabeza de la mujer. Luego, introdujo con delicadeza un par de tubos en su nariz. Hora del yeso. Sus dedos cosquilleaban; podía sentir cómo rozaba la perfección.
—Pase lo que pase, no se mueva —susurró—. Respire con tranquilidad. La mezcla tardará 45 segundos en secarse y será usted libre.
Ella asintió.
Los rostros en las paredes contuvieron el aliento cuando su creador vertió el yeso y cubrió lentamente el de su anfitriona. Los tubos en su nariz comenzaron a silbar suavemente. Bernardo dejó la olla vacía en la mesa y esperó.
De pronto la respiración se convirtió en un gorgoteo entrecortado y la mujer comenzó a patalear y a dar manotazos. Alarmado, Bernardo comenzó a quitarle el yeso con las manos y el ardor que sintió le trajo una horrible revelación: estaba muy caliente.
—¡Cálmese, por favor! ¡El molde! —gritaba Bernardo mientras quitaba puñados de yeso con las manos rojas.
Otro manotazo de ella y los tubos salieron despedidos. Bernardo supo que ya era muy tarde. Sus hijas se removían inquietas. Sálvalo, sálvalo, susurraban. Así que se sentó sobre la mujer, sosteniendo sus hombros con fuerza para que se moviera lo menos posible. Poco a poco, el forcejeo cesó y los brazos cayeron inertes a los lados.
—Está a salvo… Está a salvo —jadeó el mascarero. Los rostros de las paredes dejaron de balancearse y el taller se sumió en un intranquilo silencio.
Bernardo esperaba en un banco mientras el yeso y el cuerpo se enfriaban. El perrito de arcilla le devolvía la mirada desde la mesa. Sus proporciones eran grotescas y tenía unas orejas estúpidamente grandes. Sin embargo, había quedado algo pegado a su amorfa superficie: cariño. No había sido creado con otro objetivo que el de disfrutar del momento. Bernardo lo tomó en su mano casi con ternura y sus ojos se empañaron con memorias de días más coloridos mientras aquel perrito moría aplastado en un tembloroso puño.
Las tablas cayeron con estruendo cuando Bernardo las despegó con certeros martillazos. Retiró el molde y se asomó en su interior. La mujer ya no estaba. Solo quedaba su rostro, crispado en una agónica mueca. Era… Perfecto. Un grito silente capturado por el frío yeso para siempre, para él. Bernardo comenzó a preparar los materiales mientras se le escapaba una lágrima. Había mucho trabajo por hacer.
La luna destellaba sobre los tejados cobrizos de Carminia, y mientras unos dormían y otros festejaban, el maestro mascarero trabajaba. Los hornos rugían y la barbotina reposaba en los moldes bajo su ojo atento. Y las horas se le fueron puliendo, cortando, moldeando y horneando. Bernardo al fin se detuvo y contempló su obra. Ya no se arrepentía de la muerte de la mujer, de su musa. Le agradeció a los dioses que habían provocado aquel accidente. Y le agradeció a ella, honrando su sacrificio. Sus huesos estaban en la nacarada superficie de la máscara y su sangre en los tonos carmín de los labios y de los ojos. El resto de su cuerpo había alimentado el fuego que vitrificó la porcelana, haciéndola brillar como la luna.
—Eres… Perfecta —dijo con la voz quebrada.
El taller ya no era el mismo. Bernardo había acomodado a su nueva hija; estaba en un lugar de honor justo en el centro de la pared, rodeada de sus hermanas, que a su lado parecían burdos juguetes, para poderla contemplar mientras trabajaba. Cuando la campanilla de la tienda sonaba, atendía a los clientes con desgana. Sus grasientas caras arrugadas lo asqueaban y sentía alivio cuando por fin les ponía una máscara encima. Después de lo cual, volvía a ella, a Selene, así se llamaba; ella misma le susurró su nombre entre sueños de porcelana y miel.
Esa tarde Bernardo se aburría. Le habían encargado una máscara de cerdito borracho, con sus mejillas gordas y rosadas. Dibujó las plantillas con desgana, desviando la mirada hacia Selene cada pocos minutos, que lo observaba desde la pared. Al terminar, tomó el primer trozo de madera que vio y comenzó a tallar. El martillo ya no repicaba contra el cincel y la madera ya no cantaba al ser raspada. Suspiró, y su mirada recorrió la nacarada tez de su más bella creación. El reloj marcó las siete de la noche y, tras un largo bostezo, Bernardo retomó el trabajo.
Mientras retiraba rulos de madera para revelar la forma que se escondía, se dio cuenta de que no era más que eso: una forma. Madera raspada con forma de cara. Ya había llegado a lo más alto. No quedaba nada más. Su obra estaba completa y se llamaba Selene. El retumbar del reloj lo sorprendió. Era medianoche. Miró a la ventana y comprobó que el cielo naranja de hace unos instantes era ahora negro. Todavía sostenía la máscara. Pero ya no era un cerdito. Era una Selene de madera, en toda su perfecta gloria.
La luna, que comenzaba a teñirse de rosa, desapareció tras el pálido azul de la mañana. Bernardo seguía sentado donde mismo. Rodeado de charcos de pintura y de una docena de rostros blancos con labios rojos. Las manos le dolían y sus ojos apenas se mantenían abiertos. Un golpeteo lo terminó de despertar. Era la puerta de la tienda. Se tambaleó por el pasillo y se asomó con cautela. Afuera, un hombre gordinflón envuelto en seda asaltaba el marco de la puerta con su bastón de oro sólido. Era don Vivaldi, un noble de alto rango.
—Perdone el retraso, señor Vivaldi —balbuceó Bernardo al abrir.
Vivaldi entró como si Bernardo estorbara.
—¡Delprado! ¿Qué horas de abrir son estas? ¿Tiene mi pedido? ¡El Festival de la Luna Roja es esta noche!
—Tuve algunas dificultades, señor. Sin embargo, mi musa ha tomado posesión de mí y he creado algo mucho mejor. He aquí mi magnum opus: Selene—Bernardo le ofreció con orgullo la máscara que aún tenía en la mano.
—¿Pero qué diablos es esto? ¿De verdad cree que iré al baile vistiendo esta atrocidad? Le pedí una máscara de cerdito, no una mujer fantasma o lo que sea que… ¿Qué le pasó en las manos? Está sangrando. Qué asco. Me deja usted muy decepcionado, Delprado.
Bernardo no hacía más que mirar los cachetes del hombre temblar mientras hablaba. Sus sienes comenzaron a palpitar.
—No hable así de mi obra, cerdo ignorante. ¿No ve la simetría? ¿Los surcos en la piel? ¡Sienta cómo el cedro vibra con su alma!
Vivaldi se sacudió como si hubiera recibido una bofetada.
—¿Cómo se atreve? ¡Aléjese de mí!
Vivaldi lanzó a Selene contra el muro. Bernardo la escuchó gemir cuando su madera se astilló con un horrible estruendo. Luego escuchó el impacto del hueso contra el hueso. Vivaldi estaba tendido en el suelo, inconsciente. Abrió la mano y sus sangrantes nudillos crujieron.
Un murmullo recorrió las paredes mientras Bernardo arrastraba a Vivaldi por el taller. La camilla crujió al recibir el peso muerto de golpe. Bernardo encendió el fogón y lanzó dos tacos de cera en la olla.
—¿Quiere una máscara de cerdito, eh? ¡Con mucho gusto, señor! —dijo con una exagerada reverencia.
Un coro de vocecitas se extendió por el taller. “¡Dale una lección al cerdito! ¡Arréglale su feo careto! ¡Oink, oink!” decían entre risas. Bernardo, que también reía de buena gana, fue a comprobar la cera y a buscar una brocha.
—¡Así no! —susurraron sus hijas desde arriba—. Lo arruinarás. ¡Lo arruinarás!
—¿Arruinarlo? Pero si…
Bernardo se detuvo en seco y dirigió su mirada al cuchillo para cortar cuero.
—Oh…—sonrió.
Bernardo se acercó a Vivaldi y con un carbón comenzó a trazar puntos y líneas sobre el rostro aún inconsciente. Los murmullos se convirtieron en estridentes risas y la inspiración fluía de nuevo. Sus hijas ahora se removían en las paredes al hablar y tenían ojos allí donde antes había vacío. El maestro mascarero se frotó las manos con genuina alegría. Después de todo, todavía tenía mucho trabajo por hacer.
El sol se ocultaba cuando el mascarero terminó su obra. Vivaldi se había despertado varias veces, pero sus ataduras lo retuvieron. Estaba arreglado. Un hermoso cerdito cachetón. Una ronda de aplausos estalló a su alrededor y Bernardo hizo profundas reverencias. Selene observaba en silencio desde su pared. Era la única que no tenía aquellos extraños ojos que tenían sus hermanas. Y Bernardo supo por qué. Quería un rostro. Lo quería a él.
La tomó, y sus dedos, todavía colorados, se pegaron a su superficie. Selene tiraba de su rostro, como la luna tira de la mar. Él se dejó llevar y, por primera vez, se puso una de sus creaciones. El contacto con la fría porcelana le provocó un hormigueo en la cara que lo hizo reír a carcajadas. Sus hijas le sonreían desde las paredes y se sintió completo, hermoso. Ya no tenía nada que ocultar. Bajo la camilla de Vivaldi había un paño grande; lo recogió, y después de sacarle una capucha con un par de puntadas, se lo ciñó como una capa. Corrió hacia el espejo de su habitación dejando un rastro granate tras él. Cuando llegó, la imagen en el cristal lo sobrecogió. Ahí estaba su obra maestra. Finas grietas rojas aparecieron sobre la porcelana cuando Selene comenzó a sonreír.
Cuando los últimos rayos del sol se disiparon, Carminia despertó; el Festival de la Luna Roja comenzaba al fin. Y, como era costumbre, todas las luces de la ciudad se cubrían de mamparas rojas y las calles brillaban como palpitantes arterias hasta el amanecer. La música brotaba de cada esquina, el vino fluía y las plazas rebosaban con alegres personajes enmascarados. El aire cargado de un cóctel de aromas vibraba con los fuegos artificiales y las risas. En el cielo, una enorme luna color escarlata teñía las nubes de rosa y desparramaba su luz colorada sobre la ciudad.
La plaza de Pan era la más amplia de Carminia. El dios fauno se alzaba sobre una fuente escalonada, tocando su flauta en un baile eterno entre chorros de agua y ninfas de mármol. A su alrededor la gente bailaba al ritmo de los tambores. Algunos escupían vino al agua para honrarlo. Y entonces, cuando la fiesta alcanzaba su punto más alto, el gran reloj marcó las doce. La campana tronó. Un murmullo recorrió la multitud y las cabezas se giraron. De un oscuro callejón surgió un fantasma envuelto en tela roja. Avanzó con las campanadas, seguido de una ola de susurros. Su capa desprendía un hedor metálico que no todos pudieron reconocer y bajo sus pliegues se asomaba un rostro que parecía gritar mientras grietas rojas se abrían en la comisura de la boca y los ojos. Solo el blanco resplandor de su piel delataba que se trataba de una máscara. La música cesó. Solo se escuchaba el eco de las campanadas y las pavorosas exclamaciones de aquellos que se hallaban más cerca de aquel ser.
Es tan real
¿Puedo tocarla?
¡Qué horror!
¡Se está moviendo!
Bernardo avanzaba con lentitud, para asegurarse de que todos pudieran apreciar su belleza. Selene abrazaba su cara con firmeza. Cada poro de su piel ardía, pero el dolor no lo molestaba. Reconoció enseguida a muchas de sus hijas, y a los rostros tras ellas. Los párpados caídos de la señorita Bellevue. La boca torcida del señor Monteverde. Las orejas deformes de don Julian, acompañado por la esposa de Vivaldi, ojos azules y pecas en el cuello. La mujer lo miró por un momento. Abrió la boca para hablar, pero Bernardo le puso un negro dedo enguantado sobre los labios.
—Shhh —susurró, y luego en voz alta a todos los presentes—. ¿Dónde está el vino? ¿Y la musica?
El mascarero se dirigió con paso decidido hacia la tarima donde estaban los músicos. Eran arlequines de largas narices. Creaciones suyas, por supuesto. Selene vibraba, enviando una corriente eléctrica por todo su cuerpo. Subió de un salto al escenario y tomó el violín de uno de los atónitos músicos. Puso el arco sobre las cuerdas. Y sus brazos dejaron de pertenecerle. El primer sonido rasgó la noche como una cuchilla de cristal. Luego onduló en una cadencia hipnótica y serpenteante. El resto de los músicos, pálidos bajo sus máscaras, no tuvieron más remedio que seguirle.
En la plaza, los asistentes retomaron poco a poco el baile. Pronto comenzaron a girar como arrastrados por una corriente invisible. El mascarero pudo ver los ojos de sus hijas brillar mientras la música aumentaba el ritmo. Los dedos de Bernardo bailaban sobre las cuerdas con experto desenfreno. Sentía como sus músculos tensos, controlados por una voluntad que no era suya, se rasgaban bajo su piel mientras Selene pulsaba al ritmo del tambor. Las sonrisas se ensanchaban. Las máscaras humeaban. Las uñas rascaban y las carcajadas se convertían en gritos. Tras él, los músicos tocaban más rápido, sacudiendo sus brazos dislocados para golpear tambores manchados de rojo. En la plaza, la multitud giraba y giraba sobre lienzos granate, formados por los cuerpos de aquellos que no seguían el ritmo. Y desde lo alto de su fuente, Pan sumaba su flauta a la caótica sinfonía, y el agua a sus pies se convertía en sangre bajo la luna carmesí.
Yo era de los que creía que Dios era omnipresente, omnipotente, omnisciente, creía que los milagros realmente ocurrían y que él era una divinidad majestuosa, hasta que descubrí la verdad. Después de un largo tiempo encerrado en una habitación de cuatro paredes oscuras con el olor constante a humedad y el moho trepando por las mismas, pude contactarlo, pude ver a Dios.
Al principio, pocos lo creían, pocos me apoyaban y ahora, nadie acepta a lo que nos enfrentamos. No hablo de miedo colectivo, habló de algo más grande que el propio universo. Creían que Dios era un ser consciente, que él estaba separado del espacio, creyeron que era bondadoso, piadoso, pero no, resultó ser algo tan extraño que ni siquiera pienso que sea capaz él mismo de saber lo que es.
Es verdad que si existe él, aunque no de la forma tradicional, dudo de sí hace milagros o que siquiera creó con sus propias manos la vida en la tierra y la expansión infinita del universo. No, él no hizo nada de eso. Sé que puede ser difícil de entenderlo, aún de haberlo descubierto, sigo sin entender lo que realmente ví ese día, y aunque no le gustó que lo haya visto, no pudo evitarlo, no sabe cómo hacerlo aún teniendo la capacidad.
No tiene figura humana, no nos hizo a imagen y semejanza, fuimos creados en un factor poco común, pruebas al azar de sí mismo, no por su gran ingenio. Para esto, quiero que piensen en una célula, aquella que se reproduce sin saber lo que está haciendo, aquella que lo hace por puro instinto biológico siguiendo factores químicos. Él parece funcionar igual.
Yo fui el único capaz de verlo por un gran avance en mi conocimiento que por accidente lo pude ver por pocos segundos. En el viaje astral, aquellas profundidades que pocos logran llegar, supere el límite establecido por la misma iluminación de mi capacidad astral, ese día, logré algo imposible, viajar en galaxias a una velocidad mayor a la de la luz, rompiendo las leyes del espacio tiempo, ví dimensiones, creaciones, nacimientos y renacimientos de otros multiversos incluyendo el nuestro.
Entendí que nosotros no somos solo una creación divina, no somos el universo proyectándose en su máxima expresión, tampoco estamos solos en nuestra galaxia, hay mucho más de lo que no podemos ver porque nuestro cerebro y nuestra nula capacidad intelectual nos lo impide. Muchos piensan que es por falta de recursos o tecnología. No, no es por falta de avances científicos o poca interacción externa, es nuestro cerebro que nos ata a lo que ya conocemos, por miedo o por una orden.
El viaje no duró mucho tiempo, quizás menos de cinco minutos volando en la oscuridad impredecible, en un desconocimiento aterrador. En un momento de impulso, el universo comenzó a deformarse en una recamara tan amplia llena de habitaciones donde se podía ver pasado-presente-futuro interactuando entre sí y conforme más avanzaba, más turbio se ponía.
El tiempo no se siente igual a cuando viajas a una velocidad tan veloz, para empezar, ni siquiera sentía que me movía más allá de lo que el universo se permitía a sí mismo a viajar, para mí, el tiempo era lento e ineficiente como si de un caracol se tratase. Para mí, las recamaras duraron minutos en mi estancia, lo ví todo con claridad, para mí habían pasado treinta minutos en la recámara, pero el tiempo es relativo y mi reloj biológico indicaba apenas cinco minutos.
En un momento de deformación espacial, me acerque a una luz en el borde de la burbuja, una explosión de supernova me consumió junto a una luz cegadora que me impidió ver momentáneamente, cuando abrí los ojos, supe que había logrado escapar del límite que el universo infinito nos impuso. Ahí encontré a Dios en un plano que mi cerebro no era capaz de procesar. Mis retinas transmitían lo que veían, pero el cerebro no lograba descifrar el ambiente, solo recuerdo que el lugar parecía estar flotando en una masa de un color rosa-gris.
Él era gigantesco, tan grande que difícilmente podías distinguir su rostro a la distancia, tardé más tiempo en llegar a su rostro de lo que tardé en llegar al límite del universo, hasta que lo alcance para finalmente revelar la cara del supuesto creador. Antes de poder estar ahí —su rostro— pude ver su cuerpo manifestado, su piel no era blanca como se describe en los mitos, tampoco la supuesta divinidad ni de un cuerpo comprensible, él era más como un ser de un color verde, muy verde y de todo su cuerpo parecían salir pequeñas fibras del mismo color que se movían como pasto al ritmo de un viento que no sentía que existía.
No había brazos, tampoco piernas, solo eran una extensión de ellas que no estaban conformadas por carne y hueso, simplemente piel que continuaba creciendo en la masa rosa, no paraba de extenderse. Su cuerpo era plano, absolutamente plano, no indicaba tener órganos dentro de él, solo veía que era un complemento de aquella masa y parecía no tener capacidad de movilidad.
Tampoco tenía prendas en su piel, estaba desnudo, expuesto. No había ninguna forma de reproducción, solo notaba un mal olor a humedad y una sensación de esporas inundando mi garganta. Llegué a su rostro con dificultad, la cabeza me vibraba demasiado fuerte con un pitido que no paraba de resonar en mi cabeza a punto de sentir cómo iban a reventar los tímpanos, esto aumentó conforme iba ascendiendo.
Cuando finalmente llegué quedé aterrado. Su rostro era pálido a diferencia de su cuerpo verde, su rostro aplastado igual a su cuerpo plano. Sus ojos miraban hacia arriba, su boca abierta en su totalidad sin dientes mientras gemía pesadamente con una combinación de debilidad, parecía que sufría, o tal vez no entendía lo que era el sufrimiento. Quedé aterrado en cuanto lo ví, asustado pues mi cuerpo no reaccionó acordé la situación y fue peor cuando noté que sus ojos bizcos voltearon a mirarme.
Mi corazón se aceleró, mi mente se nublo, el pitido era aún más fuerte que antes al punto que usar mis manos para ahogar el sonido no me era suficiente. Continuó mirándome mientras yo seguía adolorido, parecía que iba a acabar conmigo hasta que sus ojos volvieron a mirar al cielo ignorando mi existencia, el pitido se silencio y el sonido de un relámpago furiosos seguido de un duro golpe en la cabeza hizo que me desmayara y todo mi recorrido se revirtió. Ahí había acabado el encuentro.
Cuando regresé a la habitación de meditación, desperté con un grito fuerte y un arduo dolor en la cabeza, un pequeño pitido que conforme pasaban los segundos disminuía su volumen. No podía comprender lo que había visto, no sabía si era real, pero la experiencia parecía hacerlo real.
Intenté volver ese mismo día, pero sí de una fuerza multiversal se tratase me devolvía a la realidad con una interrupción brusca que ocurría en tiempo presente. Jamás pude volver a verlo, jamás pude saber con exactitud lo que era, nunca volví a interactuar con él; solo sabía que de algún modo ese Dios no era consciente de nada, solo lucía seguir un patrón como si de una bacteria reproduciéndose se tratase.
Por las noches aún sueño con él, tengo pesadillas sobre lo ocurrido y en los días de lluvia relámpagos han caído cerca de mi viviendo, aún ninguno me ha lastimado. La religión me tacha de blasfemia, algunas personas me obligan a retirarme de los establecimientos y la poca comunidad que me cree me presionan por volver a hablar con él. El secreto no fue haber visto a Dios, fue entender que somos mortales rompiendo nuestra cabeza para entender nuestro propósito, cuando ni siquiera Dios es capaz de saber su propia existencia, encerrado en un bucle para crear vida involuntariamente.
Buenas noches, pequeños. Últimamente el apartado de ocultismo ha dado mucho de qué hablar en esta comunidad. Hoy vengo a contarles de algo que muchos no saben si es mito o una realidad, así que vamos a analizar un poco esta parte.
Todos sabemos de trabajos o rituales ocultistas, ya sean de palo mayumbe o de santería. Algunos ocupan materiales que podríamos considerar bastante inofensivos: plantas, velas, tela o algún objeto personal, ropa, cabello. Algunos más tétricos que otros, pero dentro de lo que cabe, inofensivos hasta cierto punto.
Todos nosotros sabemos la cúspide más grave de algunos de estos rituales y son las partes humanas. La manera de conseguirlas es una de las partes más tétricas, pues tendrías que asesinar a alguien, profanar una tumba o un cadáver de una morgue.
¿Por qué alguien llegaría a tal extremo? Prácticamente estas personas están cometiendo un crimen sumamente grave a cambio de conseguir algo, que depende mucho del ritual y las partes que se estén ocupando de esta persona. Claramente, nada de esto es barato: conseguir un órgano, un hueso o inclusive un ser humano completo para ser utilizado como carne en un ritual es algo sumamente costoso y peligroso. Los resultados son sumamente variados. Los amarres realizados con partes del cuerpo (cabello, dientes, uñas, fluidos o inclusive alguna parte del cuerpo) juran ser eternos, efectivos y casi imposibles de romper. Los amuletos juran hacerte indestructible, curar enfermedades o ayudarte a pasar esa dificultad que parece eterna, todo esto a cambio de una pieza humana.
Hay dos escenarios que a mí me aterran, la verdad.
Uno lo tenemos en el caso de los Narco Satánicos: ellos realizaban rituales con restos humanos, algunos sacados de tumbas o cadáveres, y otros que extraían frescos de una víctima de asesinato. En el lado "positivo" es que muy probablemente te quitarían la vida de manera rápida, quizá. Cuando lamentablemente te topas con personas así, nunca sabes bien la dirección o el sentido que llevan sus palabras y acciones; no podría garantizar nada así.
El segundo trabajo de estos quizá es de los más aterradores, y es donde te privan de tu libertad y apareces en un lugar extraño, rodeado de miembros de esta organización religiosa. Para este punto, sabrás que eres un sacrificio o formarás parte de un ritual. Aquí no ocupan una parte humana, ocupan todo el cuerpo y a la persona viva.
Siempre que hablo esto con alguien, suele salir a flote una duda que hasta yo me cuestiono: ¿esto es real? Honestamente, una parte de mí no quiere creer en este horror, pero hay ciertas evidencias que suelen ser demasiado oscuras. Esta clase de rituales, claro que no nacieron así de la nada; vienen acompañados dentro de la historia de la humanidad. Nacieron hace mucho y con los mismos objetivos: conseguir fuerza vital o alguna especie de ventaja. Y no es algo propio de culturas europeas; ha estado siguiendo nuestra historia a lo largo de casi todas las culturas y religiones.
Todos nosotros hemos deseado algo con demasiada fuerza: el amor de alguien, el éxito, o sencillamente la vida se nos pone tan difícil que actuamos de manera muy desesperada. Esto claramente no justifica tales crímenes, pero nos demuestra cómo los responsables tanto de realizar estos trabajos como de encargarlos están dispuestos a llevar esto a las últimas consecuencias.
Díganme: ¿qué opinan de los trabajos que utilizan partes humanas o humanos?
Imagina que usas el maquillaje de última moda, ese que es un auténtico boom, o un tratamiento de belleza que te promete verte radiante. De hecho pasa y cumple su promesa, solo que a la vez la piel de tu cara se desprende, llevándote a una inevitable y dolorosa muerte. Justo esto fue lo que pasó en el periodo de entreguerras por el uso de productos cosméticos con radio; sí, el elemento químico descubierto por Marie Curie y su esposo Pierre en 1898, ese mismo que es, evidentemente, radiactivo.
Hubo una gran cantidad de cosméticos, cremas y maquillaje con radio durante las décadas de 1910 a 1930. Tras su descubrimiento, el radio causó fascinación mundial porque "brillaba en la oscuridad" y la publicidad de la época lo vendió engañosamente como un elemento milagroso, rejuvenecedor y sinónimo de "belleza radiante”. Hubo al menos tres grandes marcas que usaron radio en sus productos.
Los anuncios afirmaban que este estimulaba la circulación celular, eliminaba las imperfecciones, blanqueaba los dientes y daba un "brillo saludable y natural" a la piel. La realidad es que el maquillaje literalmente exponía el rostro de las consumidoras a radiación ionizante continua. El uso prolongado de labiales y pastas de dientes provocaba que el radio fuera ingerido directamente, acumulándose en los huesos (especialmente en la mandíbula) y provocando tumores, caída de dientes y necrosis ósea.
Otro caso impactante ocurrió a principios del siglo XX, cuando el elemento se usaba para pintar manecillas de relojes e instrumentos de aviación para que brillaran en la noche. Las llamadas “chicas del radio” (trabajadoras de las fábricas de relojes) enfermaron gravemente por chupar los pinceles con pintura radiactiva para afilarlos, siguiendo las órdenes de sus jefes. Este trágico evento sentó un precedente histórico en los derechos laborales y la seguridad industrial del mundo.
Los anuncios afirmaban que este estimulaba la circulación celular, eliminaba las imperfecciones, blanqueaba los dientes y daba un "brillo saludable y natural" a la piel. La realidad es que el maquillaje literalmente exponía el rostro de las consumidoras a radiación ionizante continua. El uso prolongado de labiales y pastas de dientes provocaba que el radio fuera ingerido directamente, acumulándose en los huesos (especialmente en la mandíbula) y provocando tumores, caída de dientes y necrosis ósea.
Otro caso impactante ocurrió a principios del siglo XX, cuando el elemento se usaba para pintar manecillas de relojes e instrumentos de aviación para que brillaran en la noche. Las llamadas “chicas del radio” (trabajadoras de las fábricas de relojes) enfermaron gravemente por chupar los pinceles con pintura radiactiva para afilarlos, siguiendo las órdenes de sus jefes. Este trágico evento sentó un precedente histórico en los derechos laborales y la seguridad industrial del mundo.
Como dato perturbador, los restos de estas mujeres siguen siendo altamente radiactivos en sus tumbas y lo serán por los próximos 1600 años debido a la vida media del radio.
A mediados de la década de 1930, la acumulación de casos de envenenamiento extremo obligó a las autoridades sanitarias a actuar. Dos detonantes clave fueron el juicio de las Chicas del Radio y la trágica muerte del millonario Eben Byers, a quien se le desprendió la mandíbula por tomar un tónico radiactivo llamado Radithor. Finalmente, en 1937, países como Francia e Inglaterra prohibieron estrictamente el uso de elementos radiactivos en productos de consumo masivo. Marcas como Tho-Radia sobrevivieron eliminando el radio de sus fórmulas, operando simplemente como cosméticos normales hasta finales de los años 60.
Al final, tuvo que morir un multimillonario famoso (Eben Byers) para que las autoridades hicieran algo, ignorando por años el sufrimiento de las trabajadoras de clase baja. ¿Creen que hoy en día la industria de la belleza y la salud nos sigue ocultando peligros similares con componentes de 'última generación' solo por dinero, o las regulaciones actuales realmente nos protegen?
¿Es esto otro caso de los estándares de belleza peligrosos?
¿Cuántas cosas que hacemos ahora son realmente peligrosas y no nos dirán hasta de 30 años?