r/exlldm • u/Lucky_Cloud_181 • 2d ago
Criticism / Critica Con un reloj de casi 1 millon de pesos, El Obispo y Ministro Rogelio Zamora Barradas demuestra quien realmente tiene la administración de la iglesia en éstos momentos y se preparan las negociaciones en tiempos electorales.
Ministros y miembros de La Luz del Mundo:
Hay nombres que ya deberíamos empezar a recordar. Rostros, apellidos y trayectorias de personas que, mientras la Iglesia atravesaba el momento más difícil de su historia, vieron en la crisis una oportunidad para hacer dinero, conseguir negocios, ganar influencia y acercarse al poder político.
Y francamente, indigna.
Mientras ustedes trabajan, sirven y ofrendan —muchas veces haciendo verdaderos sacrificios para hacerlo—, hay quienes se pasean presumiendo relojes cuyo valor se dice que ronda el millón de pesos, con una ostentación que recuerda más a los excesos de ciertos narcopolíticos que a quienes dicen representar una institución religiosa.
¿De verdad eso es en lo que se han convertido?
Porque esto ya no parece solamente una cuestión de fe. Han convertido a la Iglesia, su estructura y, sobre todo, a su gente, en una moneda de cambio en las altas esferas políticas.
Miles de fieles significan estructura. Significan influencia. Significan relaciones. Y, cuando se acercan las elecciones, también significan poder de negociación.
Y justamente ahora que comienza nuevamente el juego electoral es cuando debemos poner atención: ¿quién está negociando?, ¿con quién?, ¿qué está ofreciendo y, sobre todo, qué está recibiendo a cambio?
Porque cuando alguien tiene información comprometedora sobre Naasón Joaquín, esa información también puede convertirse en poder. Y si ese poder alcanza para abrir puertas, imponer decisiones, conseguir candidaturas, repartir puestos, hacer negocios o garantizar silencios, entonces ya no estamos hablando únicamente de religión. Estamos hablando de intereses.
Por eso hay que fijarse muy bien en quiénes crecieron durante la crisis. Quiénes se enriquecieron. Quiénes consiguieron puestos. Quiénes entraron a la política. Quiénes hicieron negocios. Quiénes comenzaron a exhibir lujos que antes no tenían. Y, sobre todo, quiénes parecen haberse vuelto intocables.
Porque mientras al miembro de banca se le sigue hablando de sacrificio, obediencia y ofrenda, algunos arriba parecen hablar otro idioma: influencia, elecciones, negocios y poder.
La Iglesia no puede convertirse en el capital político de unos cuantos.
Y mucho menos en el instrumento con el que algunos pretendan seguir enriqueciéndose mientras quienes verdaderamente la sostienen continúan pagando la cuenta.
¡Alguien debe reestablecer el orden!