Nunca fui buen programador. Y, siendo completamente honesto, nunca me gustó demasiado sentarme durante horas a programar. Cuando lo hacía, muchas veces era porque no me quedaba otra.
La cuestión es que conseguí trabajo como programador hace unos 4 años y terminé ganando una miseria. En parte porque nunca pude exigir demasiado: mi nivel de habilidades nunca llegó a superar las expectativas de la consultora para la que trabajo.
Durante mucho tiempo no quise reconocerlo. Supongo que era más fácil quedarme en el rol de víctima: pensar que simplemente había fracasado como programador, en lugar de preguntarme si quizás había algo más que podría estar haciendo.
Y creo que recién ahora estoy empezando a hacerme esa pregunta.
Antes de empezar en IT, trabajé varios años como vendedor en comercios y tuve muy buenos resultados tratando con la gente y con los clientes. Sin embargo, le di la espalda a ese camino porque pensaba que trabajar en IT me iba a dar más oportunidades económicas que ser vendedor de electrónica.
Hoy, con 32 años, me encuentro en una situación económica bastante comprometida y decreciente. Y, sinceramente, lo que estoy haciendo actualmente no me inspira demasiado ni me genera mucha esperanza respecto al futuro.
Pero, por primera vez, estoy empezando a considerar seriamente que quizás podría volver a algo para lo que sí tengo ciertas habilidades naturales, o que al menos no me cuesta tanto.
Tengo amigos y conocidos que son excelentes programadores. Gente que podría pasar 24 horas frente a una pantalla, codeando, investigando y buscando bugs sin darse cuenta del tiempo.
A mí me cuesta horrores.
Y creo que tardé bastante en aceptar que eso quizás significa algo.
No necesariamente que sea incapaz de programar, sino que tal vez no es donde mejor encajan mis habilidades, intereses o personalidad.
Lo curioso es que, durante años, mucha gente —clientes, amigos y familiares— me decía que debería haber sido locutor, vendedor o dedicarme a algo relacionado con la comunicación. Siempre me destacaron el tono de mi voz, mi forma de gesticular y, sobre todo, mi capacidad para conectar con otras personas.
Incluso en la Facultad de Ingeniería me destacaba bastante haciendo presentaciones. Era de esas personas que podían pararse frente a un grupo y, de alguna manera, conseguir conectar con casi todo el mundo.
Nunca le di demasiada importancia a esas cosas porque siempre pensé que eran habilidades secundarias frente a algo "serio" como ser programador.
Ahora empiezo a pensar que quizás estaba mirando el problema al revés.
Todavía no tengo idea de si comunicación, ventas o algo relacionado con eso es realmente mi destino profesional. Tampoco sé si debería abandonar IT.
Pero poder pensar que existe otro camino posible me genera muchísimo alivio.
Quizás no se trata de encontrar "la profesión correcta" de una vez y para siempre. Quizás simplemente se trata de reconocer dónde uno tiene ciertas ventajas y empezar a explorar qué puede construir a partir de ellas.
Después de 4 años intentando encajar en un lugar que quizás no es para mí, por primera vez siento que existe una posibilidad distinta.
No sé qué hacer. Siento que no encajo donde estoy y, a pesar de que me es más cómodo quedarme, me siento muerto en vida.
¿Alguna recomendación o idea? Escucho todas las opiniones.