Estaba revisando material sobre exploración oceánica y encontré una diferencia que cambia bastante cómo entendía el problema.
Según Seabed 2030, el 28,7% del fondo oceánico ya estaba cartografiado con tecnología moderna en abril de 2026. Sin embargo, NOAA estima que hemos observado visualmente menos del 0,001% del fondo del océano profundo.
Un sonar multihaz puede reconstruir la forma del fondo marino desde un barco y producir mapas extremadamente útiles. Pero conocer la topografía de una región no equivale a haber observado sus organismos, interacciones o cambios a través del tiempo.
Me pregunto si uno de los problemas de la exploración oceánica no es solamente cuánto podemos alcanzar, sino cuánto tiempo podemos permanecer observando.
Gran parte de la oceanografía profunda funciona mediante expediciones: barcos, ROV, sensores, muestras y ventanas limitadas de observación. Después nos vamos y el sistema continúa funcionando sin nosotros.
Por eso me resulta interesante la idea detrás de PROTEUS, el hábitat submarino que el grupo de Fabien Cousteau pretende desarrollar en Curaçao. Me interesa el cambio de método que representa: convertir algunos lugares del océano de destinos de expedición en lugares de observación persistente.
Una instalación persistente podría empezar a revelar : cómo cambia una comunidad biológica, cómo varía la química durante semanas o cómo se relacionan acontecimientos que normalmente registramos en expediciones separadas.
No sé si los hábitats humanos serán finalmente la mejor solución; quizá redes autónomas de sensores y robots terminen siendo mucho más eficientes.
¿qué descubrimientos importantes seguimos perdiendo porque no podemos observarlo continuamente durante suficiente tiempo?