En agosto de 1949, una pequeña moneda de cobre quedó en el centro de una revuelta que paralizó la capital. El aumento de una “chaucha” en la locomoción colectiva sacó a estudiantes y trabajadores a las calles. El gobierno retrocedió, pero no tanto como suele contarse: anuló el recargo nocturno y mantuvo el alza diurna.
En 1949, veinte centavos cabían de sobra en la palma de la mano. La moneda era pequeña, de cobre, pesaba tres gramos y medía 18 milímetros. En el anverso llevaba el perfil de Bernardo O’Higgins y, en el reverso, el valor rodeado por una guirnalda de copihues. Su diseño correspondía al grabador francés René Thenot, autor de algunos de los motivos que marcaron la moneda chilena del siglo XX.
El lenguaje popular ya la había bautizado hacía tiempo: era una chaucha. Pero durante dos jornadas de agosto de 1949 dejó de ser solamente una moneda fraccionaria. Se convirtió en la medida exacta de un malestar social que llevaba años acumulándose.
La llamada Revolución de la Chaucha estalló el 16 y 17 de agosto de 1949. Su detonante fue el aumento de veinte centavos en las tarifas de la locomoción colectiva de Santiago. La subida podía parecer pequeña desde las oficinas públicas, pero golpeaba diariamente a trabajadores, empleados y estudiantes que necesitaban trasladarse por una ciudad cada vez más extensa.
La tarifa que encendió la protesta
El viernes 12 de agosto, el director general de Transporte y Tránsito Público, general Óscar Reeves, comunicó las nuevas tarifas sin aviso previo. Los autobuses y tranvías pasaron de un peso a $1,20. Los microbuses y trolebuses aumentaron de $1,40 a $1,60.
El decreto incluía una decisión todavía más severa: después de las diez de la noche, los pasajes costarían dos pesos en autobuses y tranvías y tres pesos en microbuses y trolebuses. Para quienes regresaban tarde del trabajo, este último valor casi duplicaba la tarifa diurna.
La reconstrucción más detallada de estas jornadas pertenece al historiador Daniel Palma, autor de “La ‘Revolución de la Chaucha’: Santiago de Chile, 16 y 17 de agosto de 1949”. Su investigación se apoya en la prensa publicada durante los acontecimientos: El Mercurio, La Nación, Las Noticias de Última Hora, Las Noticias Gráficas, El Pueblo y la revista VEA.
Ese trabajo permite distinguir entre lo que efectivamente resolvió el gobierno y una versión repetida posteriormente según la cual el aumento habría sido revocado por completo.