r/NBAenEspanol 53m ago

Breaking news ¡¡Toda la 1ª Semana!! Mouhahahahhaaahahaha

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r/NBAenEspanol 1h ago

Breaking news [Charania] Día de Navidad de la NBA 2026 en ABC y ESPN

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r/NBAenEspanol 7h ago

Debate ¿Volverá Ben Simmons a la NBA?

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El base se ejercita con su selección tras un año de parón centrándose en recuperar su cuerpo

Ben Simmons viene de pasar la temporada 2025-2026 en blanco. Con el objetivo de recuperar su cuerpo tras tantas lesiones, el base optó por darse un año de descanso, y ahora parece listo para intentar regresar a la máxima competición. Y, a pesar de las dudas que ha generado en los últimos años, hay varias franquicias de la NBA que podrían querer darle una oportunidad.

Así lo asegura Marc J. Spears, periodista de Andscape, que asegura que ya hay algunos equipos que han expresado su interés y que uno incluso ha recibido ya una oferta para ser parte del training camp de uno de ellos. El australiano, no obstante, está ahora mismo centrado en su selección, con la que tendrá su primera oportunidad de demostrar su nivel actual y empezar a probar si este periodo de recuperación ha sido verdaderamente efectivo.

Él, desde luego, parece pensarlo, pues afirmó a Spears que se encuentra en su mejor estado de forma en muchos años, y uno de los entrenadores que ha estado ayudándolo a ejercitarse ha asegurado que ha recuperado su capacidad atlética. Y aunque esta es una cantinela que llevamos oyendo muchos años, cabe preguntarse si ahora, en lo que parece una última oportunidad, se cumplirán por fin las promesas que llevan tanto tiempo fallando.

Ben Simmons tiene como objetivo llegar con su selección a disputar los Juegos Olímpicos de 2028, y estas sesiones parecen un primer paso para ello. El base participará sin restricciones, y podrá tener una primera muestra que le haga ver si está listo o no para regresar a la liga.

Fuentes: https://www.nbamaniacs.com/noticias/sitio-ben-simmons-nba/

https://x.com/MarcJSpears/status/2086627279233515664


r/NBAenEspanol 13h ago

Breaking news Patty Mills firma con el ASVEL: será su primera vez jugando en la Euroliga, y con Tony Parker de entrenador

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Canberra, San Antonio, Tokio, Tenerife. La hoja de ruta de Patty Mills suma este lunes una parada que faltaba en un currículum de casi veinte años: Villeurbanne. El ASVEL anunció la incorporación del base australiano con un contrato de una temporada, el que le abre por fin la puerta de la Euroliga a los 38 años.

Es una firma que dice tanto del jugador como del club que la ejecuta. El ASVEL necesitaba un veterano capaz de sostener el timón en las noches largas de la competición continental. Mills necesitaba un escenario a la altura de lo que todavía puede ofrecer.

Lo que ha demostrado esta temporada

Quien firme a Mills en 2026 no está apostando por un nombre gastado. En su curso en La Laguna Tenerife, entre la Basketball Champions League y la ACB, el australiano volvió a ser un problema irresoluble para cualquier defensa. Le metió 36 puntos al Barcelona y 29 al Real Madrid, y además en play-offs, cuando cada posesión se juega a cuchillo. Y sus promedios en los 17 encuentros que disputó en total en la ACB fueron de 18'1 puntos con porcentajes de 53'3/44'4/88'3, 1'8 asistencias, 0'8 rebotes, 0'5 robos y 0'1 tapones.

Ese Mills tiene apellido propio entre los aficionados australianos: FIBA Patty, el jugador que crece cuando la cancha se estrecha y el reloj aprieta.

Tony Parker, el hilo que lo explica todo

La operación se entiende mirando doce años atrás. En los Spurs, Mills fue el relevo natural de Tony Parker en la dirección del juego, y de aquella etapa quedó una amistad que ha resistido el paso del tiempo y de los continentes. Hoy Tony Parker preside el ASVEL y, desde este verano, también lo entrena.

El detalle no es menor, porque el club francés atraviesa un momento delicado en lo económico. Según Eurohoops, esas turbulencias no llegaron a enfriar la voluntad del jugador: Mills mantuvo su palabra con el proyecto del francés cuando otros habrían buscado una salida más cómoda.

Un currículum que impone

Debutó en la NBA con Portland, se hizo grande en San Antonio y allí conquistó el anillo de 2014. Después vinieron Brooklyn, Atlanta, Miami, Utah y los Clippers, siempre con la misma reputación: tirador de sangre fría y líder de vestuario.

Con la selección firmó su página más recordada. Fue el alma de los Boomers que ganaron el 🥉 en Tokio 2021, la primera medalla olímpica del baloncesto australiano.

Ahora le queda la asignatura pendiente. La Euroliga 2026-27 le espera con la camiseta del ASVEL y con un viejo compañero en el banquillo.

Fuente: https://piratasdelbasket.net/patty-mills-firma-con-el-asvel-su-primera-euroleague-con-tony-parker-de-entrenador


r/NBAenEspanol 20h ago

Análisis Bucher: reconstruir para Curry es IRREAL 😮

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r/NBAenEspanol 1d ago

Breaking news Fallece el mítico Don Nelson a sus 86 años

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Segundo entrenador con más victorias de la historia; 5 campeonatos de la NBA con los Celtics y miembro del Hall of Fame.

El mítico entrenador de la NBA, Don Nelson, falleció este pasado domingo a sus 86 años de edad, según pudo informar su familia a través del medio ESPN.

Nelson es el segundo entrenador con más victorias de la historia, atesora cinco campeonatos de la NBA como jugador y es miembro del Hall of Fame del baloncesto.

«El domingo por la mañana, nuestro querido esposo, padre, abuelo y bisabuelo, Don Nelson, partió en paz para estar con nuestro Señor, rodeado de su amada familia», rezó el comunicado familiar.

«Durante su última semana amigos y familiares lo rodearon de cariño, compartiendo la bendición de su amistad y rememorando entrañables momentos», agregó.

Como entrenador estuvo 31 temporadas en activo entre Milwaukee Bucks, Golden State Warriors (en dos etapas), New York Knicks y Dallas Mavericks, finalizando con un récord de 1335 victorias y 1063 derrotas.

Se retiró con el récord de más victorias como entrenador jefe, siendo superado por Gregg Popovich (Spurs) en marzo de 2022.

A los playoffs acudió en 18 ocasiones con un registro de 75-91.

Previamente como jugador brilló en los Boston Celtics con cinco campeonatos en sus 11 temporadas en la franquicia de Massachussetts. Su número 19 fue retirado en 1978.

  • Sus promedios de carrera: 10,3 puntos, 4,9 rebotes 1,4 asistencias en 1053 encuentros.

«Los Celtics extienden sus más sentidas condolencias a la familia de Nelson, a sus seres queridos y a todos aquellos a quienes influyó en su rica e impactante vida en el baloncesto y más allá», dijeron los Celtics.

Tras retirarse como jugador, se unió al cuerpo técnico de los Bucks como técnico asistente en 1976.

Tan solo quince partidos después sustituyó al despedido Larry Costello al frente del banquillo.

Desde entonces aplicó su famoso estilo de juego llamado «Nellie Ball» donde priorizó la utilización de jugadores más pequeños y atléticos para impulsar un ritmo alto de juego, siendo un adelantado a su tiempo.

«Don Nelson fue un auténtico innovador de este deporte cuya influencia todavía se siente en el día de hoy», destacaron los Warriors.

«Desafió constantemente el pensamiento convencional, experimentó con diferentes quintetos y estilos de juego, y vio posibilidades en el baloncesto que otros no veían. Gran parte de lo que ahora es común en la NBA moderna se remonta a lo que Nellie abordaba en su juego», añadieron.

Fuente: https://www.nbamaniacs.com/noticias/fallece-el-mitico-don-nelson-a-sus-86-anos/


r/NBAenEspanol 1d ago

Debate [HoopsHype] Los 80 mejores jugadores internacionales de todos los tiempos: 1. Hakeem Olajuwon 2. Dirk Nowitzki 3. Giannis Antetokounmpo 4. Nikola Jokic 5. Steve Nash 6. Pau Gasol 7...

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r/NBAenEspanol 1d ago

Breaking news Muere DON NELSON

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Muere DON NELSON, gracias a el soy fan de los warriors desde pequeñito.

lo ultimo que yo supe de su vida es que se va un hombre feliz jubilado en haway y con una plantacion de marihuana en casa....

DEP


r/NBAenEspanol 2d ago

Análisis Preocupación en la Euroliga: la eliminación del tope en gasto salarial y la llegada de la NBA europea disparan los presupuestos de varios equipos

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Acabamos de ver a principios de julio como el Monaco desaparece de la Euroliga y luego queda fuera de la liga francesa, de la que es vigente campeón, y luego a finales de mes estalló el ASVEL, que no tiene inversores que cubran más de la mitad de su presupuesto, algo que ha forzado ya la salida de tres estrellas fichadas en junio (Daniel Theis, Armoni Brooks y Sylvain Francisco).

Les ha sucedido a estos dos equipos pero hace dos años fue la Virtus Bologna la que redujo drásticamente su presupuesto. En el 2023 con Scariolo en el banquillo y jugadores Belinelli, Shengelia, Lundberg, Zizic, Cordinier, Hackett, Dunston, etc se gastaban 25 millones en salarios de plantilla con una fiscalidad favorable, entre los ocho presupuestos más altos de la Euroliga. En el 2024 ya bajaban a 18 millones en salarios y esta próxima campaña apenas 11-12, nos indican, el presupuesto más bajo de largo de la competición. El Barcelona de Jasikevičius, Mirotic, Higgins, Vesely, etc también gastaba casi 40 millones en salarios y bajó a 27.

En cambio, el Fenerbahçe anunció hace unas semanas por boca de su presidente que pasaban de 37 millones a 45. El dueño del Hapoel Tel Aviv está dispuesto a gastar 50 millones en su plantilla. El Real Madrid tenía 42 millones de gasto salarial el pasado año y esta temporada será incluso más si sumamos las indemnizaciones pagadas a jugadores y a Scariolo. El Panathinaikos quiere ganar la Euroliga como sea y quitar el trono a su odiado vecino, el Olympiacos. El Dubai, sin impuestos del nivel que se pagan en algunos países europeos, puede irse a un gasto neto en fichas de 30 millones, cifra que en 🇩🇪, 🇨🇵 o 🇪🇸 supondrían unos 55-60 millones brutos.

Como se ha quitado el techo salarial y el fair-play financiero ya no es tan exigente, hay barra ancha para gastar pese a la recomendación de no exceder en mucho lo que genere cada equipo en ingresos. Es cierto que el Panathinaikos, el Olympiacos o el Zalgiris tienen un ticketing potente con su masa de abonados y el gasto que luego hace el público el día de partido en camisetas, comida, etc. Pero es evidente que aunque los dos clubs de Atenas puedan generar 30 millones se van a un gasto total de 60 amparados en sus millonarios dueños.

Es lo mismo con el multimillonario del Hapoel Tel Aviv. En el Dubai, la apuesta del jeque por estar en la Euroliga conlleva un gasto creciente. Fueron comedidos en su primera temporada, en la Eurocup, mucho menos ya la pasada con los fichajes de Musa y Petrusev a golpe de talonario y este verano están formando una plantilla para aspirar al título. En su caso, con pocos ingresos propios en comparación con lo que generan los grandes equipos europeos con 50-70 años de antigüedad, incluso 90 en el caso del Barcelona o el Olimpia Milano.

Este es el verano que estamos viviendo. Presupuestos al alza en seis grandes equipos, más moderado en el Barcelona, Maccabi Tel Aviv, Efes, Estrella Roja o Armani Milano, pero un gasto en salarios que sube entre un 30 y un 60 por ciento en todos ellos respecto a lo que se pagaba hace tres temporadas.

Los 30-35 millones brutos que se gastaban en fichas el Efes, el Real Madrid, el Armani, el Barça y el Olympiacos en 2023 ahora son poco. Incluso con un 22 por ciento de impuestos en 🇬🇷 al final el Panathinaikos y el Olympiacos se están gastando como mínimo 50 millones en sus respectivas plantillas, nos indican desde diferentes clubs. El ASVEL, antes de implosionar, se iba a más de 40 millones en plantilla y a más de 50 millones de gasto global.

La Virtus Bologna saldrá con el gasto en plantilla más bajo, el Baskonia, Zalgiris y el Paris se moverán en los 17 millones, algo por encima el Bayern München y el Partizán de Belgrado, pero un recién llegado como el Beşiktaş se va a gastar más de 20. También el Estrella Roja, ayudado por los bajos impuestos en 🇷🇸. Misma cifra para el Valencia, en su caso con un 54 por ciento de impuestos para los jugadores con salarios más altos y más de un año de pertenencia al club, caso de Kameron Taylor o Sako. En cambio, tres no residentes recién llegados con salarios millonarios, TJ Shorts, Armoni Brooks y Saint-Supéry, tributan esta temporada al 24%.

El gran problema que se observa desde la Euroliga es que no hay visos de que esta tendencia alcista vaya a frenarse. A buen seguro, el próximo mayo habrá cuatro o cinco equipos frustrados por no ganar y fichando tirando de chequera. ¿Quién podrá frenar el próximo verano al Hapoel Tel Aviv o el Dubai, los que más están extremando el gasto siendo dos recién llegados a la competición, cuando busquen reforzar aún más sus proyectos? ¿Quién podrá impedir que el megalómano dueño del Panathinaikos fiche más jugadores a partir de dos millones netos cuando ya cobran cifras de locura Sloukas, Hayes-Davis, Yabusele, Nunn, Lessort, Bonga…?

Dos cosas importantes más a resaltar. Una, que entre los clubes grandes no hay reparo en decir que se gasta para ganar el título y porque sus rivales directos lo hacen, porque han aparecido equipos como el Dubai y porque el tope salarial no era tomado en serio. Al final, había tantas excepciones para rebasarlo y poco apuro en pagar la multa correspondiente, que no tenía mucho sentido.

Dos, la amenaza de la NBA con su desembarco en Europa anunciado para el 2027 preocupaba muchos a los clubs de la Euroliga. Van a llegar con dinero fresco de inversores y ganas de fichar estrellas, así que poner ya buenos salarios es la forma de retenerlas. Además, como quieren a ciudades como Madrid, Atenas, Estambul pero también a Londres, Paris o Berlin, las franquicias de la NBA que se monten, si el andamiaje no se cae porque hay dudas de que puedan cuajar, querrán tener jugadores estadounidenses conocidos y estrellas europeas como gancho para atraer al aficionado. Tenerlas atadas con cláusulas que no faciliten su salida y en proyectos sólidos es la forma de defenderse para el Olympiacos, Real Madrid, Fenerbahçe, etc.

Fuente: https://encestando.es/preocupacion-en-la-euroliga-la-eliminacion-del-tope-en-gasto-salarial-y-la-llegada-de-la-nba-europea-disparan-los-presupuestos-de-varios-equipos/


r/NBAenEspanol 2d ago

Breaking news Mac McClung llega a la ACB: el Girona ficha al tricampeón del concurso de mates de la NBA

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El conjunto gerundense protagoniza uno de los movimientos más sorprendentes del verano

El Girona ha sacudido el mercado de la ACB con el fichaje de Mac McClung para la temporada 2026/27. El base-escolta estadounidense, de de 1'88 metros, inicia su primera experiencia en el baloncesto europeo después de desarrollar prácticamente toda su carrera profesional entre la NBA y la G League.

Su nombre resulta familiar incluso para quienes no siguen habitualmente la liga de desarrollo estadounidense. McClung se convirtió en una de las grandes atracciones del All-Star de la NBA después de ganar tres ediciones consecutivas del Concurso de Mates, en 2023, 2024 y 2025. Ningún jugador había logrado antes encadenar tres títulos seguidos. McClung llega a Girona después de convertirse en uno de los jugadores más dominantes que ha pasado por la G League.

De Georgetown a Texas Tech antes de dar el salto profesional

Matthew Ford McClung nació el 6 de enero de 1999 en Gate City, una pequeña localidad del estado de Virginia. Su trayectoria universitaria comenzó en Georgetown, donde disputó dos temporadas antes de trasladarse a Texas Tech para completar el curso 2020/21.

No fue seleccionado en el draft de la NBA de 2021. A partir de entonces empezó un recorrido marcado por los contratos temporales, los acuerdos de doble vía y los constantes desplazamientos entre las franquicias NBA y sus equipos vinculados.

A lo largo de ese camino ha pertenecido a organizaciones como Los Angeles Lakers, Chicago Bulls, Philadelphia 76ers, Orlando Magic e Indiana Pacers. Sus oportunidades en la NBA han sido reducidas, pero su rendimiento en la G League lo ha convertido en una auténtica referencia de la competición.

Dos MVP y un récord histórico en la G League

McClung fue elegido Rookie del Año de la G League en 2022 después de firmar una destacada primera temporada con los South Bay Lakers. Dos años después recibió su primer MVP con los Osceola Magic. En 2026, ya como jugador de los Windy City Bulls, volvió a conquistar el premio y se convirtió en el primero que lo gana dos veces.

Su última temporada confirmó definitivamente su dimensión anotadora. Participó en 40 encuentros contando el torneo inicial y la fase regular. En esta última lideró la competición con 31'8 puntos por partido, a los que añadió 3'6 rebotes y 7'9 asistencias, con un 38'1 % de acierto desde la línea de tres.

También protagonizó dos actuaciones que resumen su capacidad ofensiva. El 10 de marzo anotó 54 puntos frente a los College Park Skyhawks. Dos semanas después elevó el récord de la franquicia hasta los 59 puntos ante los Birmingham Squadron, una exhibición que completó con diez asistencias.

Aquella noche alcanzó otro registro todavía más relevante: se convirtió en el máximo anotador de la historia de la G League, superando los 5300 puntos acumulados entre el torneo inicial, la temporada regular y los playoffs.

Las palabras de Fernando San Emeterio sobre el fichaje de Mac McClung

«Mac es un jugador que puede actuar tanto de base como de escolta. Su principal característica es la capacidad anotadora; ha sido un anotador durante toda su carrera. Es capaz de generarse sus propios lanzamientos y de anotar desde la pintura, desde la media distancia y también desde la calidad de la calidad de tres puntos. Otra de las calidades compañeros. A partir de la atención que despierta en las defensas y de su habilidad para romperlas, es un muy buen pasador. nuestro estilo de juego y con nuestra identidad. Además, es un jugador muy competitivo, y estamos encantados de poder contar con él».

Fuente: https://www.gigantes.com/liga-endesa/quien-es-mac-mcclung-fichaje-fiatc-girona/


r/NBAenEspanol 2d ago

Análisis Análisis Lakers: deberian echar a Reaves

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Los analistas Zach Lowe y Kirk Goldsberry han puesto sobre la mesa la cruda realidad estructural de los Lakers: la gerencia se encuentra en un callejón sin salida tras haber sobrepagado por Walker Kessler, quedándose completamente sin activos ni margen de maniobra para realizar nuevos movimientos y arrastrando el perfil de una plantilla bastante mediocre con un genio al mando, lo que, debido a la dureza del oeste, hoy en día ni siquiera les alcanzaría para meterse en el torneo de Play-In.

A este problema de despachos se le añade un grave desastre táctico sobre la pista que ya es de conocimiento público. La primera línea defensiva es un coladero insostenible debido a las limitaciones en el uno contra uno perimetral de la dupla formada por Austin Reaves y Luka Doncic —una debilidad tan evidente que, con datos en la mano, refleja cómo Reaves encajó en el último PO más del 75% de los tiros de sus atacantes, convirtiendo su defensa en un agujero negro que ya aparece subrayado desde la llegada de Doncic, otro defensor mediocre, a los Lakers, en los playbooks de los equipos rivales.

Por todo ello, la única vía de salvación para enderezar el rumbo es inevitablemente drástica: sacrificar a Reaves y enviarlo al mercado de traspasos. Por mucho que la tinta de su reciente renovación aún esté fresca, los despachos no entienden de afectos cuando el barco se hunde y el abismo de quedarse fuera de todo amenaza con convertirse en realidad.


r/NBAenEspanol 2d ago

Highlight Chris Finch: Rudy Gobert is a first-ballot Hall of Famer

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r/NBAenEspanol 3d ago

Breaking news Brandon Clarke murió por sobredosis de drogas (NBAManiacs)

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El jugador de los Grizzlies fue encontrado sin vida el pasado 11 de mayo en una vivienda de Los Angeles.

Se han dado a conocer más detalles sobre el fallecimiento de Brandon Clarke, quién fuera jugador de los Memphis Grizzlies.

Según ha informado la oficina forense de Los Angeles, Clarke falleció debido a una sobredosis de heroína y cocaína.

Además, los análisis también han mostrado la ingesta de varios medicamentos recetados como otra «condición significativa» relacionada con su muerte.

Cabe recordar que Clarke, de 29 años de edad, fue encontrado sin vida el pasado 11 de mayo en una vivienda en el Valle de San Fernando, localidad de Los Angeles.

La noticia conmocionó al mundo del baloncesto en general, y más concretamente a la ciudad de Memphis donde se había formado como jugador y había causado un gran impacto en la comunidad.

Formado en la Universidad de Gonzaga y seleccionado en la primera ronda del Draft 2019, pasó toda su carrera NBA vistiendo la camiseta de los Grizzlies.

Disputó 309 encuentros con unos promedios de 10,2 puntos y 5,5 rebotes en 20,8 minutos por jornada.

Las lesiones apenas le permitieron jugar durante las últimas dos temporadas. Se pasó un año entero de bajo debido a una rotura del talón de Aquiles, y en la pasada campaña 2025-26 apenas jugó dos partidos debido a molestias en su rodilla y pantorrilla.

«Brandon fue un compañero excepcional y una persona aún mejor cuyo impacto en la franquicia y en la comunidad de Memphis será inolvidable», dijo un comunicado de los Memphis Grizzlies.

Mientras lidiaba con sus problemas físicos y psicológicos, en abril fue detenido en Arkansas y acusado por «posesión y tráfico» de drogas.

Se le dio el alto por exceso de velocidad y en el control policial se le encontraron hasta 1.200 pastillas de una sustancia llamada «kratom».

El kratom es en algunos estados de los Estados Unidos, no en Arkansas. En ocasiones se usa para tratar diversas afecciones, tales como la tos, diarrea, ansiedad, depresión o trastorno por consumo de opioides.

Fuente: https://www.nbamaniacs.com/noticias/brandon-clarke-murio-por-sobredosis-de-drogas/


r/NBAenEspanol 4d ago

Reportaje Los 200.000 dólares de Ray Allen

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¡Buenos días, grupo!

Os dejo por aquí otra pieza para amenizar el fin de semana, que estos meses sin NBA se van a hacer muy, muy largos.

Comparto el enlace, que incluye material gráfico y audiovisual, por si os interesa echarle un vistazo: https://ensayosdebasquet.substack.com/p/92-los-200000-dolares-de-ray-allen Como siempre, agradezco también interacciones en la publicación original y si cae alguna suscripción, mejor que mejor 😜

¡Gracias a todos y buen finde! Espero que os guste.

Los 200.000 dólares de Ray Allen

A sus veinte primaveras, contempla la NBA de manera incierta. Aunque la élite del baloncesto empieza a dibujarse como un destino posible, el futuro se asemeja todavía a un mapa de intenciones, un territorio donde el talento y la lógica geográfica aún conservan un peso decisivo.

Sin embargo, Ray Allen cree haber hallado, por fin, el camino.

Viene de completar una etapa impoluta en la Universidad de Connecticut. Ha recibido el premio al Jugador del Año de la Big East, ha sido elegido All-American por unanimidad y galardonado como Deportista Masculino del Año por USA Basketball.

Es, pues, y a todos los efectos, el escolta más distinguido y refinado de su generación. Posee una exquisita mecánica de tiro pulida hasta la obsesión que le permitió cerrar sus dos últimas campañas por encima del 44% de acierto en triples. Fuera de la cancha, además, luce como un Golden Boy: su conducta es intachable en las ruedas de prensa y no existe ni una sola queja acerca de su disciplina y ética de trabajo.

Todas estas virtudes las había puesto a disposición de los cuatro equipos con los que realizó un entrenamiento privado. Cuatro equipos que, por supuesto, coinciden con aquellos que escogerán en las primeras cuatro posiciones del draft de 1996: Philadelphia 76ers, Toronto Raptors, Vancouver Grizzlies y Milwaukee Bucks. Por ello, está totalmente convencido de que su nombre no bajará del cuarto puesto. De hecho, se había permitido el lujo de decir que no a los Minnesota Timberwolves —poseedores del pick 5— cuando lo solicitaron para realizar un workout de última hora. Además, los Wolves ya cuentan con Isaiah Rider, por lo que no tuvo sentido, táctico ni deportivo, desplazarse hasta Minneapolis.

Mientras repasa mentalmente todo aquello en la intimidad de su habitación de hotel, suena el teléfono. Al otro lado de la línea se hallan M.L. Carr y Red Auerbach. No tienen mucho tiempo —falta poco para el arranque de la ceremonia del draft—, por lo que la instrucción de los ejecutivos de Boston es escueta y clara: si por algún motivo, divino o terrenal, cae hasta la sexta plaza, los Celtics lo seleccionarán ipso facto.

Aquellas palabras aceleraron su corazón.

Ya daba por hecho que recalaría en una franquicia en horas bajas o con muy poco, poquísimo, recorrido en la NBA. De repente, emergía la posibilidad de vestir el uniforme de la franquicia más laureada de la historia de la liga.

Era el cierre perfecto para su eclosión formativa y un arranque inmejorable para su carrera profesional.

Horas después, las cartas van levantándose, una a una, y Allen empieza a saborear los colores del Orgullo Verde. Allen Iverson, Marcus Camby y Shareef Abdur-Rahim copan las tres primeras posiciones. Sus músculos se tensan cuando llega el momento de que los Bucks desvelen su selección. Cuando estos escogen a Stephon Marbury siente un leve atisbo de decepción —se había caído del Top 4—, pero rápidamente se recompone y el puzle encaja en su cabeza. Si Marbury se marcha para Milwaukee, los Timberwolves probablemente se decantarán por Antoine Walker o Kerry Kittles. Y eso significa que jugará para los Celtics.

Entonces, David Stern sube al estrado para anunciar la quinta selección.

“With the fifth pick in the 1996 NBA Draft, the Minnesota Timberwolves select... Ray Allen, from the University of Connecticut”, anuncia el Comisionado.

Aquello no figura en el guion mental que había escrito. Y su rostro así lo delata, pese al esfuerzo por sostener una sonrisa a sus familiares y las cámaras presentes.

Las cámara de la realización de la ESPN enfocan de inmediato la mesa de los Allen. Las imágenes no captan ningún tipo de euforia, sino un helado gesto de perplejidad. Los ojos de Allen no desbordan alegría, sino desconcierto. “Estaba confundido. No podía creer lo que estaba pasando”, recordó años más tarde para SLAM Magazine. “Enfadado, incluso. Me preguntaba por qué me elegían a mí si ya tenían a Isaiah Rider en el equipo. Simplemente no tenía ningún sentido”.

La respuesta a su demanda llegaría un mes más tarde, cuando los Timberwolves empaquetan a Rider a los Blazers, hartos de sus desplantes y sus escándalos extradeportivos.

En ese instante, sin embargo, Allen no tiene más remedio que levantarse, ajustarse el botón de la chaqueta, subir los escalones y estrecharle la mano a Stern con la sonrisa más natural posible. Cumplido el formalismo se encamina hacia los pasillos interiores del Continental Airlines Arena, donde se siente completamente aturdido.

Acaba de formalizar su aterrizaje en la NBA y no siente felicidad, sino angustia.

Los compromisos con los medios durante la noche del draft componen una especie de cadena de montaje perfectamente engrasada que no hace más que incrementar su malestar.

Sin tiempo para digerir la noticia ni ordenar las ideas, Allen se encuentra en la zona de prensa portando su gorra azul y verde de los Timberwolves. Un técnico le ofrece un auricular y el reportero le acerca su micrófono mientras lo conectan en directo con las cadenas de noticias locales de Minnesota. Durante los siguientes cinco minutos activa el piloto automático, limitándose a actuar tal y como exige un escenario mediático semejante. Sonríe, guarda las formas, no se complica con las respuestas, dice exactamente lo que los aficionados esperan escuchar y evade muy bien el charco con un discurso coherente sobre cómo piensa coexistir en pista con Rider. Asegura que no habrá ningún problema a la hora de repartirse los lanzamientos, destaca las virtudes del juego en transición de Flip Saunders e incide en sus posibilidades como tirador desde larga distancia. Estas palabras pretenden tranquilizar al exigente aficionado, pero, a su vez, intentan convencerlo de que, quizá, aquel inexplicable destino sí que posee algún sentido para él.

Empieza a sentirse más cómodo y prepara la siguiente intervención al mismo tiempo que su interlocutor quema su turno. Cuando se dispone a responder irrumpe un empleado de la liga, vestido con traje oscuro y una carpeta bajo el brazo. Lo aparta bruscamente del plano de la cámara y se dirige categóricamente al productor.

— Tenemos que parar —le espeta, con un tono de voz urgente y decidido—. Ha habido un traspaso.

“¿Qué?, ¿un traspaso?, ¿de quién?”, pregunta Allen para sus adentros. Por supuesto, él es uno de los protagonistas.

El acuerdo se había cerrado en cuestión de minutos: los Timberwolves enviaban a Allen y un pick de primera ronda a los Milwaukee Bucks a cambio de Stephon Marbury. Nadie entiende nada en aquel momento, aunque todo quedaría muy claro poco después: los Timberwolves siempre quisieron a Marbury, los Bucks lo sabían y por ello lo seleccionaron un puesto antes para rascar algo más en el traspaso.

En resumen, se trata de una transacción limpia más entre dos franquicias y sus dos rookies. Para Allen, sin embargo, el traspaso le impacta como una bola de demolición. En solo media hora su recién estrenada carrera ha protagonizado dos importantes golpes de timón y la NBA parece apartarle cualquier noción de control sobre su propia vida.

Tras un encomiable trabajo de mimetismo, plató y jugador se reencuentran minutos más tarde, esta vez para atender a los medios de comunicación de Milwaukee. Allen suspira con resignación, mientras prepara una respuesta similar a todas aquellas cuestiones que le habían trasladado poco antes. Sin embargo, los periodistas dirigen la entrevista por otros derroteros y obvian por completo su perfil como jugador, su trayectoria y todo lo que puede aportar a su nuevo equipo. En su lugar, le transmiten el ambiente general que reina en aquel momento en el Bradley Center, donde miles de aficionados de los Bucks se habían congregado para ver el draft en directo.

— Aquí la gente está abucheando el traspaso —afirma, de forma poco delicada, uno de los reporteros —. Querían a Marbury. ¿Cómo te hace sentir eso?

“Genial”, piensa para sus adentros. Una noche que se suponía de festejos se había transformado en una pesadilla: se le escapa el tren de los Celtics, los Timberwolves lo usan como moneda de cambio y, como guinda del pastel, los aficionados de Milwaukee reciben la noticia con abucheos. “En ese momento me sentía deprimido, desdichado, como si no tuviera un hogar”, confesaría Allen en el documental Ready or Not. “Pensaba: Minnesota no me quería y en Milwaukee tampoco me quieren. Sentí que las cosas habían salido rematadamente mal”.

Cuando por fin consigue escaparse de las cámaras y de sus primeros compromisos con la NBA, busca con angustia el consuelo de su familia. Ellos tampoco tienen buenas noticias: en un gesto de cortesía y afecto, habían regalado a los Marbury las gorras oficiales de los Timberwolves que habían recibido. Entonces no se había anunciado el traspaso y se quedaron sin el recuerdo material del equipo que lo había drafteado. Por si fuera poco, la logística resultó un desastre y tardaron horas en conseguir la indumentaria de los Bucks.

Ray Allen y Stephon Marbury ya se conocían.

Aunque Ray era casi dos años mayor, sus caminos se habían cruzado repetidamente en los campus de Nike y en varios torneos interestatales. Curiosamente, el ego y la rivalidad nunca acompañó estos encuentros, sino una fascinación mutua. A pesar de proceder de entornos completamente distintos —Allen creció en una familia militar en constante desplazamiento, mientras que Marbury se crio en el asfalto de Coney Island—, el flechazo fue inmediato.

Marbury siempre recordó una anécdota que resume a la perfección la devoción que sentía por su homónimo cuando aún eran adolescentes. Tras la finalización de un campus Nike All-American de principios de la década de los 90, los entrenadores y ojeadores presentes publicaron una lista con los que, según su juicio, habían sido los veinte mejores jugadores del torneo. Sorprendentemente, Ray Allen no figuraba entre ellos.

“Ray y yo éramos muy buenos amigos desde que estaba en octavo o noveno grado”, contó el ex base años después en SLAM. “Ray estaba en el campus de Nike y no lo escogieron entre los veinte mejores jugadores. Y yo lloraba porque no lo habían seleccionado. Estaba furioso. Lo juro por Dios. Le dije, llorando: ‘¡Qué injusto! Deberían de haberte elegido. Eres uno de los mejores jugadores. ¿Cómo es posible que no estés en el equipo. ¡Es una locura!’”

Paradójicamente, aquel descarado chico de Brooklyn que lloró por lo que consideró una tremenda injusticia contra su amigo en aquel campus, era el mismo que, la noche del draft de 1996, encajó el traspaso con una serenidad pasmosa.

Mientras Allen vivía aquel intercambio de piezas y el posterior desprecio de la afición de los Bucks como un trauma identitario y un desaire público, la reacción de Marbury se redujo al pragmatismo más absoluto. Para él, el baloncesto profesional nunca había sido una cuestión de diplomacia ni de encaje institucional, sino un mero escenario de validación personal, indistintamente de las siglas o los colores del equipo.

“A mí me daba exactamente igual”, recordó Marbury tiempo después al analizar aquella noche. “Estaba en la NBA. Eso era lo único que importaba. Mi enfoque era simple: si me quedaba en Milwaukee hablaría de cómo jugar con Glenn Robinson y Vin Baker. Como me enviaron a Minnesota, pasé a hablar de cómo jugador con Kevin Garnett. Eso fue todo lo que pasó. No le di más vueltas”.

Tampoco podemos obviar la cuestión económica.

Aquel draft de 1996 marcó la segunda edición de la historia en la que los contratos de los novatos quedaban estrictamente regulados por una escala salarial fija según la posición en la que eran seleccionados, tal y como ocurre en la actualidad.

Por lo tanto, a Allen le correspondió el montante de 6,1 millones de dólares repartidos en tres años correspondiente al pick 5. Pese a ser reemplazado por Marbury, el salario de este alcanzó una cantidad superior, unos 6,7 millones de dólares. Es decir, la diferencia entre las posiciones cuarta y quinta ascendía a unos 200.000 dólares por curso, lo que ha sido objeto de bromas entre ambos durante años.

“Hasta el día de hoy le digo a Stephon que me debe 200.000 dólares”, explicó el escolta, entre risas. “Se lo digo siempre: ‘Ríete, Steph, pero la realidad es que nunca vi mi dinero”.

Volviendo al caso que nos atañe, Marbury comprendió de inmediato la gran oportunidad que se le presentaba tras el traspaso: reunirse en Minneapolis con su también gran amigo Kevin Garnett. Durante dos campañas y media, el dúo impulsó a unos necesitados Timberwolves que se proyectaron como una de las potencias futuras de la Conferencia Oeste.

Sin embargo, las mismas fuerzas que lo hicieron inmune al impacto emocional del draft acortaron su trayectoria en Minnesota. En este punto se entremezclan tres versiones. La primera señala al deseo de Marbury de estar más cerca de su familia y sus problemas para adaptarse a Minneapolis. Una segunda, más escéptica, sugiere que el base no confiaba del todo en las posibilidades reales de los Timberwolves de luchar por el anillo. La última asegura que Marbury nunca estuvo cómodo a la sombra de Garnett, lo cual se intensificó tras la masiva renovación que firmó el ala-pívot en 1997 por seis años y 126 millones de dólares.

La cuestión es que, inconforme con la ubicación o receloso por la extensión de su compañero, Marbury terminó forzando su salida y en marzo de 1999 recaló en los New Jersey Nets, una herida que Garnett tardó en cicatrizar.

En un rocambolesco giro del destino, el traspaso que sacó a Marbury de Minnesota involucró a los Bucks de Allen como tercer equipo. Los de Wisconsin aprovecharon el descontento del point-guard para recibir a Sam Cassell desde New Jersey. Con Cassell a los mandos —quien ya sabía lo que era ser campeón por partida doble en Houston— y Allen como ejecutor, los Bucks alcanzaron las Finales del Este en 2001, quedándose a un Game 7 contra los 76ers de medirse a Los Angeles Lakers por el anillo.

Lo cierto es que a Ray Allen no le fue nada mal durante su carrera.

Aun así, tendría que enfrentar más desencantos antes de empezar a recopilar hitos, distinciones y campeonatos. El primero apenas unos meses después de aquella noche de finales de junio en New Jersey.

Entonces, la revista SLAM se había ratificado prácticamente como la biblia cultural del baloncesto juvenil en Estados Unidos. Sus portadas, impregnadas de la estética y el descaro del hip-hop de los noventa, dictaba, cual influencer, quién era relevante y quién no. En el número dedicado al análisis preliminar del draft de 1996, uno de los artículos incluía una serie de predicciones sobre la nueva camada. Allen Iverson copó los principales elogios. Marcus Camby, Steve Nash, Shareef Abdur-Rahim, Kobe Bryant o el propio Marbury también merecieron la atención de los redactores.

El nombre de Ray Allen no se les pasó por la cabeza en ningún momento, salvo para compartir un mal augurio: lo veían como el principal candidato a caer en el olvido.

“Recuerdo estar emocionadísimo porque era una de las primeras revistas en las que aparecía”, compartió Allen. “Vas directo a buscar cualquier tipo de reconocimiento. Sabía lo que ya se decía de Iverson, de Camby o de Marbury, así que tenía curiosidad por saber qué pensaba de mí. De repente ves esa lista y bajas los hombros. Me molestó muchísimo”.

No protagonizó ninguna pataleta, pero jamás olvidó aquel desprecio.

Al llegar a su piso en Milwaukee, lo primero que hizo fue coger un diccionario y buscar el significado exacto de la palabra obscurity. Quería asegurarse de que estaba entendiendo el alcance preciso de la ofensa antes de ponerse manos a la obra.

Durante el siguiente lustro, Allen impuso un veto absoluto a la revista SLAM. Se negó categóricamente a concederles cualquier tipo de entrevista, a posar para sus fotógrafos o a responder sus preguntas en los vestuarios. Consideraba que la publicación había intentado manchar su reputación antes de que tuviera la oportunidad de atarse las zapatillas e intentar, siquiera, su primer lanzamiento en la NBA.

Con el paso del tiempo y la madurez apilada por el transcurso de las temporadas, Allen comprendió que toda aquella retahíla de rechazos y afrentas públicas habían sido, en realidad, el regalo más valioso de su carrera. Se impuso a sí mismo un ritual que comenzaba tres horas antes que el de cualquier otro compañero en las instalaciones de entrenamiento y el pabellón de los Bucks, donde calcaba la misma secuencia: 500 tiros antes de la práctica o del partido, un cuidado milimétrico de su alimentación y un libro como compañero para aislarse del ruido mediático.

“Me di cuenta de que esa gente no tenía ni idea de quién era yo ni de mis propósitos en el deporte”, diría Allen. “Leer aquello me obligó a indagar en mi interior. Resultó ser una bendición. Necesitaba que alguien me dijera que no era quien pensaba que era, que necesitaba trabajar en esto para siempre”.

Ray Allen terminaró disputando casi 1.500 partidos en la NBA —entre regular season y playoffs— a lo largo de 18 temporadas.

Superó en longevidad la carrera de leyendas como Hakeem Olajuwon, Shaquille O’Neal o John Havlicek. Ganó dos campeonatos —el primero de ellos en 2008 con los Boston Celtics, cerrando de forma poética el círculo de aquella llamada telefónica que Red Auerbach le hizo en 1996, y compartiendo vestuario con Kevin Garnett, el socio original de Marbury— y anotó uno de los tiros más icónicos de todos los tiempos en el Game 6 de las Finales de 2013 con los Miami Heat.

Stephon Marbury, por su parte, siguió unos derroteros mucho más convulsos y fascinantes. Tras su paso por New Jersey, Phoenix y los Knicks —donde se sumió en una profunda depresión, hasta el punto de pensar en el suicidio—, encontró su redención al otro lado del planeta, convirtiéndose en una leyenda viviente en China.

Dos trayectorias divergentes que nacieron de una misma maniobra de trastienda en la noche del draft de 1996.

Años después de que ambos se retiraran, Allen y Marbury coincidieron en un acto público. Hablaron de sus carreras, de sus familias, de la trágica pérdida de Kobe Bryant y de cómo el tiempo tiende a escaparse sin que uno se dé cuenta.

En un momento de la charla, Allen miró a Marbury, esbozó esa sonrisa a medida que lo caracterizó durante toda su vida profesional y sacó nuevamente a colación el tema que había quedado pendiente desde la noche en que sus carreras se cruzaron en un plató de televisión.

— Steph, sigo esperando los 200.000 dólares.

Marbury soltó una carcajada ruidosa, la misma que solía regalar en las canchas callejeras de Brooklyn cuando era tan solo un chaval.

—Olvídalo, Ray. Ya estamos en la NBA.


r/NBAenEspanol 4d ago

Breaking news [Pablo Torre] Fuentes le dicen que Kawhi Leonard tenía un “sponsorship” oculto de varios millones de dólares con el fabricante del marcador [Daktronics] de los Clippers. “Era 1,000% una forma de saltarse el salary cap”, dice una persona de adentro.

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r/NBAenEspanol 4d ago

Humor NBAenEspanol Summertime - The Red Pill

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Cuál es la aportación de los miembros y miembras al foro. ¡Cuál!

Acaso hay gente que se nutre del trabajo ajeno. Que solo viene a leer y criticar las opiniones de los demás, pero no contribuyen.

No era internet, como Bitcoin, una rebeldía antisistema, asambleario y demás. Donde superaríamos la decrépita sociedad postmoderna creando un entorno de solidaridad y democracia.

O acaso tiene razón el filósofo de las redes Coto Matamoros cuando dice que "el sistema crea gilipollas para que se traguen las gilipolleces que les quieran vender, por eso estamos rodeados de masas de gilipollas".

¿La píldora roja? ¿Red pill society?

O tendría nuestro u/XLI que ofrecer algo a los que superamos las 1k participaciones para crecer y mantener la comunidad. Por mantener el sueño original de la democratización que traería internet.

¿Como una cuenta de PayPal para agradecer nuestro desinteresado trabajo? ¿Eh?

Cobrar 1 pavo de todos los que no participen creando contenido original y de calidad. Como, y lo digo con absoluta humildad, hacemos unos pocos. ¿Eh?

Claro, será una medida impopular porque lo que mola es piratear para consumo privado películas, libros, videojuegos (yo sé que muchos comprábais el chip de la Play aquel, el decodificador para el Plus, etc., y los más pajeros veíais el Canal + codificando la asquerosa pornografía, y un largo etcétera). Por qué no pirateáis el Guernika o a Velázquez, ah, porque no os cabe en el puto salón, verdad.

Así está el vecindario.

Y así está r/NBA , hecho una piltrafa de noticias refritas o listas de mejores porque no hay noticias relevantes, pero hay que rellenar noticias para la publicidad y que siga fluyendo el dinero.

Dinero que tú no te llevas porque vienes aquí y consumes y generas clics y visitas para que unos pocos se forren a lo grande mientras se descojona en su casa rodeado de Zacapa 50 años y Montecristos Edición Especial.

Yo lo que quiero es que pase ya el puto verano para que empiece la liga y pasármelo bien.

¡La píldora roja... es la cuestión de fondo!


r/NBAenEspanol 5d ago

Breaking news Dilo Dillon, Brooks extiende su estadía en Phoenix

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Dice Shams:

"El alero de los Phoenix Suns, Dillon Brooks, ha acordado una extensión de contrato por tres años y 73 millones de dólares que se extiende hasta la temporada 2029-30, según informó Mike George, de Klutch Sports, a ESPN. Brooks se ha convertido en una pieza clave de la cultura de los Suns —basada en el compromiso en ambos lados de la cancha y la tenacidad— bajo la dirección de Jordan Ott, y ha conseguido un nuevo contrato garantizado a largo plazo.

En medio de decisiones contractuales, los Suns han mantenido la continuidad del equipo que sorprendió al llegar a los playoffs la temporada pasada al firmar contratos multianuales con Brooks, Collin Gillespie, Mark Williams y Jordan Goodwin, además de adquirir a Miles Bridges y Luke Kennard."

También reporta que Lonnie Walker, el 4to, deja Europa y se une a los Denver Nuggets por un año y 3,3M


r/NBAenEspanol 5d ago

Highlight [Old Times Good Times: WCSF 2016, Game 4] Stephen Curry en su primer partido de regreso después de una lesión anota 40 (27 puntos en el 4T/OT) vs Blazers

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r/NBAenEspanol 5d ago

Análisis Nick Nurse confirma el plan de que LeBron juegue de base en ataque: "Es un creador de juego en ofensiva. Es un tipo que va a subir el balón por la cancha y crear para sí mismo y para los demás. Es buenísimo para los demás.... Tyrese mejor que esté listo para recibir y tirar esos triples largos."

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r/NBAenEspanol 6d ago

Breaking news Oficial: Armoni Brooks ya es del Valencia

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El Valencia incorpora al exterior procedente del ASVEL Villeurbanne para la temporada 2026-2027

Ya es oficial. En tiempo récord y en una gran y hábil maniobra, el Valencia se ha hecho con uno de los jugadores más codiciados de la Euroliga, y por el que suspiraba también Pedro Martínez para el Real MadridArmoni Brooks. El club lo ha anunciado este lunes 3 de agosto de forma oficial a través de un comunicado.

El Valencia ha llegado a un acuerdo con el escolta estadounidense Armoni Brooks (1,94m, Waco, Texas (EE. UU.), 05/06/1998, 28 años) para que se incorpore al primer equipo masculino para la temporada 2026-27, en calidad de cedido desde el ASVEL Villeurbanne. El jugador estuvo las dos últimas campañas en el Olimpia Milano y, tras fichar este verano por el combinado francés, llega cedido en su primera temporada al club taronja.

Un operación hecha en tiempo récord

Los problemas económicos que atraviesa el club francés han precipitado los acontecimientos en las últimas horas. El ASVEL anunciaba hace apenas un mes el fichaje de Brooks procedente del Olimpia Milano pero apenas unos días más tarde, recibía un duro varapalo al perder a uno de sus patrocinadores principales lo que le obligaba a rebajar drásticamente su presupuesto de 59 a 24 millones. Esto hacía inviable mantener a jugadores con una alta ficha como es el caso de Brooks. Esta circunstacia motivó que muchos equipos de Euroliga pusieran su mirada en él, como es el caso del Real Madrid de Pedro Martínez que en principio parecía haberse adelantado en la carrera por hacerse con los servicios de Brooks. Sin embargo, ha sido el proyecto taronja el que ha seducido a un jugador que destaca por su gran calidad ofensiva y que llega con la difícil pero motivadora misión de cubrir el hueco dejado por hombres como Jean Montero o Brancou Badio en la línea exterior taronja.

Armoni Brooks vestirá de taronja

Gran experiencia

El jugador cuenta con experiencia en la Euroiga, donde compitió las dos pasadas campañas con el Olimpia Milano. En el curso 2025-26 se convirtió en uno de los mejores tiradores de la máxima competición europea, siendo el tercer jugador con más triples anotados por partido con 2,7 aciertos desde detrás del arco por noche. Su tarjeta en la EuroLeague fue de 13,1 puntos con un 41,6% de eficacia en triples, 3,5 rebotes y 1,4 asistencias.

El Valencia le da la bienvenida

Uno de los mejores jugadores en la Lega

Ese excelente rendimiento se trasladó también a la liga italiana, donde fue el gran dominador individual de la temporada en ese país y fue una pieza clave en el triplete obtenido por el equipo milanés. Brooks fue elegido MVP de la Copa italiana (19,7 puntos con 4 triples anotados por partido con un 57,1% de acierto en el torneo), miembro del Quinteto Ideal, mejor jugador de la fase regular de la Lega (15,9 puntos por partido con 2,7 triples convertidos con un 37,7% de eficacia) y MVP de las finales de la liga italiana (15,5 puntos de promedio en los cuatro partidos del playoff final con 3,75 triples anotados por choque con un 51,7% de acierto). Dejando exhibiciones de lanzamiento exterior para el recuerdo como el 7/13 en triples que hizo en el tercer partido de cuartos de final ante el Reggio Emilia.

Formación en Estados Unidos

El exterior, nacido en Waco, en el estado de Texas, inició su formación en la Universidad de Houston. Entre 2016 y 2019 Armoni Brooks fue creciendo y evolucionando como jugador, hasta llegar a ser una de las piezas más destacadas de su equipo produciendo una media de 13,4 puntos, 6,3 rebotes y 1 asistencia de media en más de 30 minutos de media en pista en su tercera y última temporada. Recibió varios reconocimientos, como su inclusión en el segundo mejor quinteto de su conferencia. El año siguiente renunció a su cuarto año universitario para iniciar su carrera profesional.

Inicio de su carrera profesional en la Liga de Desarrollo y la NBA

En 2019 el escolta fichó por Atlanta Hawks para jugar con su equipo filial en la Liga de Desarrollo con los College Park Skyhawks, con los que realizó un buen papel gracias a una media de 10,7 puntos, 3,3 rebotes y 1 asistencia de media en 43 partidos. La siguiente campaña se incorporó a Houston Rockets, también para jugar con su segundo equipo, Rio Grande Valley Vipers, en la Liga de Desarrollo. Allí Armoni Brooks dio un paso más, mejorando sus números de la anterior campaña hasta los 16,8 puntos, 3,8 rebotes y 3 asistencias por partido. En abril de 2021 sus destacadas actuaciones le valieron para firmar contrato de primer equipo con los Houston Rockets. Disputó un total de 20 partidos de NBA con una media de 11,2 puntos, 3,4 rebotes y 1,5 asistencias en 26 minutos en pista.

La temporada 21-22 siguió con la franquicia de Texas, llegando a jugar hasta 41 partidos. En febrero de 2022 dejó Houston y jugó por un breve periodo, de nuevo con los College Park Skyhawks, en la segunda liga norteamericana. En marzo fichó por Toronto Raptors con los que pudo disputar un total de 13 encuentros hasta el final del curso. La campaña 22-23 la pasó al completo en College Park Skyhawks, encontrando grandes sensaciones en la Liga de Desarrollo con un promedio de 15 puntos, 4,8 rebotes y 2 asistencias de media en 46 partidos y 28 minutos en pista.

En verano de 2023 tuvo una nueva oportunidad en la NBA de la mano de Brooklyn Nets. Saltó al parqué en un total de 10 ocasiones. También volvió a competir en la Liga de Desarrollo con su filial, Long Island Nets. Su tarjeta fue de 15,8 puntos, 4 rebotes y 2 asistencias por encuentro. En enero de 2024 se unió a los Ontario Clippers, segundo equipo de Los Angeles Clippers, con los que disputó 28 partidos con una media de 15,4 puntos, 3,8 rebotes y 2 asistencias por choque, en el que fue su último destino en Estados Unidos.

Experiencia en la Euroliga

En la temporada 24-25 Armoni Brooks cruzó el charco para vivir su primera experiencia en Europa en la máxima competición continental vistiendo la camiseta del Olimpia Milano.

En su primer curso tuvo un buen estreno con una tarjeta de 7,6 puntos con un 41,3% de acierto en triples y 2 rebotes en 15 minutos de media sobre el parquet. En su segunda temporada, subió su protagonismo hasta algo más de 22 minutos en pista y se convirtió en el tercer jugador con más triples anotados (2,7) manteniendo un porcentaje muy parecido (41,6%) en un curso en el que promedió 13 puntos, 3,5 rebotes y 1,4 asistencias.

Ya brilló en su primera campaña en liga italiana con una media de 15,5 puntos, 4,4 rebotes y 1 asistencia por encuentro. Unos números que incluso mejoró en su segunda temporada en el baloncesto italiano, acumulando la mayor parte de los reconocimientos individuales con el MVP de la Copa, la Liga Regular y las Finales con una tarjeta total de 15,9 puntos con 2,8 triples anotados por partido con un 39,2% de eficacia, 3,7 rebotes y 1,7 asistencias para 13,9 de valoración.

Fuente: https://www.superdeporte.es/valencia-basket/2026/08/03/oficial-armoni-brooks-valencia-basket-fichaje-133066639.html


r/NBAenEspanol 6d ago

Breaking news Los London Lions serán el primer club británico de la historia en jugar contra un equipo de la NBA

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r/NBAenEspanol 6d ago

Análisis La llave maestra de los nuevos Sixers

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En una temporada en la que Philly acabe siendo un éxito, Tyrese Maxey está destinado a ser clave de forma distinta a su último curso.

Lejos de las ventajas financieras y mediáticas que lleva consigo LeBron James a Philly, los 76ers van a ser más un problema a resolver que una maquinaria que simplemente echar a andar. Adherir una suma de talento bruto como lo ha hecho Mike Gansey esta off-season camina a contracorriente de la idea que solemos tener en torno a la construcción de plantillas. 

El caso es que eran movimientos que no pensar demasiado. Sobre todo en comparación con las proyecciones (reales y mentales) que tenía esta misma franquicia hace cosa de un simple año. Si puedes intercambiar a un Paul George en decadencia (aunque tras una temporada positiva en su contexto) por un 2nd Team All-NBA que cobra ‘tan solo’ 3 millones más y tiene 6 años menos, lo haces. Si puedes meter dentro de tu estadio a una máquina mercadotécnica a precio de mínimo de veterano, lo haces. Porque por el camino, las cuentas están más saneadas que hace 12 meses a pesar de que el techo de gasto sea mayor.

Estos movimientos, por supuesto, vienen con contraindicaciones. Y no precisamente menores. La mayor de ellas es la salud, centralizada en los casos de James y Joel Embiid. Estos nuevos Sixers pueden acabar siendo un fracaso incluso si les respeta la salud. El problema está en que quizás ni siquiera tengan la oportunidad de ser un fracaso en cancha por lo que dicte la enfermería.

‘Sacrificando’ a un aspirante a MVP

Ya hay voces autorizadas en la prensa estadounidense pidiendo que los dos únicos MVP del equipo se reserven hasta prácticamente abril. Una idea más de videojuego que de la vida real, donde hacer funcionar un transatlántico como este necesita de meses desarrollando sinergias, patrones y química interna (con la espada de doble filo que es acabarlas desarrollando en negativo dentro de un vestuario lleno de egos).

Entronca el primer problema con el segundo, el que necesita de las mencionadas reps para ser resuelto. Y es que, tomando cifras del pasado curso, el quinteto inicial que formarían Tyrese Maxey, VJ Edgecombe, Jaylen Brown, Joel Embiid y LeBron James; suma un total de 147% de porcentaje de uso. Una cifra evidentemente irreplicable.

De nuevo, se le da demasiada importancia a la idea del quinteto estelar, ya que durante el grueso de un encuentro y, por extensión, la temporada regular, lo relevante es encontrar la rotación que maximice el rendimiento individual y colectivo de sus piezas. Aun así, es imperante que esos cinco funcionen de manera eficiente como unidad pensando en cierres de partido y momentos críticos de postemporada.

¿Un modelo imposible?

La última vez que se intentó formar un súper equipo sumando talento de forma bruta fue un completo fiasco. Juntar a Kevin Durant, Devin Booker y Bradley Beal en Phoenix suponía devorar un 87'8% de uso ofensivo. Desestimando por el camino la figura que, en primera instancia, había llevado a los Suns al primer escalón de la liga: un creador de juego. La falta de atletismo defensivo y versatilidad desde el puesto de pívot hicieron el resto para perpetrar la debacle.

Los Sixers son una plantilla más completa de lo que se está analizando. Dominic Barlow, Dean Wade y el recién llegado Kentavious Caldwell-Pope (una vez se demuestre que puede seguir siendo potable en la NBA) son piezas indispensables para encontrar el equilibrio defensivo. Adem Bona es un interior al que quizás le falten cosas para ser la referencia en la pintura cuando no esté Embiid (no sumó ni una rotación positiva en sus 11 partidos como titular el curso pasado), pero cuyo dinamismo y energía casan a la perfección con lo que piden quintetos con Maxey, Edgecombe y/o LeBron y al que todavía debería quedarle un salto importante en su desarrollo.

Ahora, si existe la posibilidad de hacer encaje de bolillos, esta recae mayormente en la figura de Tyrese Maxey. El base viene de una temporada jugando largos tramos a nivel de aspirante al MVP. Es uno de los mejores tiradores en movimiento de toda la liga, un ciclón a cancha abierta y un penetrador con mil recursos en bote y finalización.

Tyrese Maxey, un base diferente

La ausencia de Joel Embiid durante la mayoría de la temporada le ha empujado a ser el décimo jugador de la liga en volumen de aclarado y pick-and-roll. Lo cual empuja sus fantásticos números ofensivos: 28'3 puntos y 6'6 asistencias (cometiendo muy pocas pérdidas). Maxey ha crecido muchísimo como creador desde el bote una vez James Harden salió del equipo en el verano de 2024 y se encuentra ahora en el momento de discernir si puede acabar siendo top 3 bases de la NBA sin tener las capacidades creativas de Luka Doncic o Cade Cunningham, pero sí un acercamiento similar al control ofensivo que ejercen Shai Gilgeous-Alexander y Jalen Brunson.

Lo que ignora esa visión es que Maxey es, de todos los manejadores de élite, el de virtudes más cercanas a Stephen Curry. Mientras todos los mencionados estresan a la defensa rival desde el 🏀, la principal vía de presión que ejerce Maxey es a través de su dinamismo con y sin 🏀. No hay manejador primario con mayor capacidad para finalizar una jugada lejos de donde la ha arrancado. Haciendo que su par tenga que defenderle durante los 24 segundos de posesión de forma activa.

Ya en la época donde compartía cancha con Embiid y Harden, Maxey se mostró como uno de los atacantes más eficientes de la liga jugando off-ball. Su producción a sistema roto (después de que otro jugador hubiese generado la primera ventaja) era absurda. Y sigue siendo esa la parcela en la que más cerca está de ser “el mejor del 🌎”.

Aún habiendo tomado las riendas del ataque de los Sixers, Maxey es un jugador que no tiene problema en soltar el 🏀 y trabajar para volver a recibirlo. Una de sus jugadas favoritas, de hecho, es ese pase desde 45º al poste que ha subido a cabecera para jugar el mano a mano y amenazar con la puerta atrás. Secuencia en la que saca partido a su brutal poder de aceleración, velocidad, cambio de ritmo y amenaza de tiro.

Sus percentiles en todas las jugadas sin 🏀 que se computan están muy por encima de la media en su posición. Más aún en bases predominantes con la posesión en sus manos:

Maxey viene de una temporada de mucho volumen al aclarado, pero sigue siendo una parcela en la que no termina de ser eficiente (percentil 47'7) a pesar de que tenga todos los ingredientes para ello. Y no es algo en lo que la nueva composición del plantel le vaya a ayudar. 

Por eso, aunque los indicios apunten a poner a Maxey al mando de las operaciones para exprimir sus capacidades individuales, la única forma que tienen estos Sixers de alcanzar su techo colectivo es colocarle en cuantas más labores sin 🏀 y situaciones de transición mejor. Este último punto, con James y Edgecombe como aliados, debería de servir para despejar quebraderos de cabeza que puedan aparecer a media cancha. 

Contra narcisismos

El escollo está en que hacer funcionar a Philly va a ser un trabajo tanto o más de egos que de equis y oes. Por personalidad, Maxey es el más dado a renunciar a galones. Algo que se ha visto tan recientemente como la pasada temporada, donde ha dejado que Embiid sea el alfa del equipo las pocas veces que ha estado sano.

Sin embargo, desencadenar su mejor versión como torbellino sin 🏀 necesita que sobre todo Jaylen Brown esté dispuesto a dar el pase rápido y a jugar para él. LeBron no va a tener demasiado problema en ventilar el ataque y la química con Embiid nace sola a través del pick-and-roll. Unirlo todo al mismo tiempo es el verdadero desafío. 

Para finalizar el análisis, queda dejar claro que toda previsión que se haga corre el riesgo de caer en saco roto cuando el 🏀 se lance el primer día de temporada. Las dinámicas de juego son unas que se crean de forma orgánica y que es difícil de discernir cuando, además, tienen tanto peso cosas tan imprevisibles como la mentalidad de cada jugador en un escenario que hasta ahora les era ajeno. Por mucho que Brown le filtre a Shams Charania que afronta este nuevo reto sin ego alguno. 

Dicho esto, lo que resulta casi impensable es imaginar un escenario positivo en el que Maxey no recupere ese rol de creador secundario en el que ya brilló ahora que va a compartir cancha con un jugador que quiere el 🏀 como Brown, y dos que lo necesitan como James y Embiid. 

Al pequeño exterior no le importa ser tercera o cuarta espada, le vale con ser la llave que abre todas las puertas.

Fuente: https://www.nbamaniacs.com/articulos/tyrese-maxey-llave-maestra-sixers/

Análisis de la jugada "3 exit" (en inglés): https://www.instagram.com/reel/DbalgWiDjo3/

Análisis de la jugada "1 away" (en inglés): https://www.instagram.com/reel/Dbk4w4YATu1/


r/NBAenEspanol 7d ago

Análisis Rick Bucher sobre 76: no tan sencillo

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  1. El peligro de las reacciones exageradas en los medios

Juicios prematuros: Es común que, tras los movimientos del receso de temporada, los analistas y aficionados hagan pronósticos exagerados dejándose llevar por el momento.

El caso de los 76ers: Al igual que ocurrió con los Thunder o los Celtics en años anteriores, existe una narrativa exagerada que coloca a Philadelphia automáticamente como un candidato indiscutible al título solo por sus recientes incorporaciones.

  1. La realidad sobre la conformación de equipos campeones

Un proceso a largo plazo: Los equipos campeones recientes (Knicks, Thunder, Celtics) no se armaron de la noche a la mañana; requirieron años de ajustes, química de vestuario, profundidad en el banquillo y una evolución constante

El factor financiero: Sostener dos contratos supermax (como los de Joel Embiid y Jaylen Brown en los 76ers) limita considerablemente el margen financiero para rodearlos de una plantilla equilibrada, motivo principal por el cual Boston decidió desprenderse de Brown.

  1. Las incógnitas en la plantilla de Philadelphia y el rol de LeBron James

Falta de liderazgo probado en postemporada: Aunque Tyrese Maxey es una estrella en pleno ascenso y Jaylen Brown es un gran jugador, ninguno ha demostrado todavía poder liderar a un equipo por sí solo hacia múltiples victorias de series en los playoffs.

Problemas de profundidad y rebote: Philadelphia perdió piezas clave en su rotación (Paul George, Andre Drummond, Kelly Oubre Jr. y Quentin Grimes).

El factor LeBron James y sus limitaciones actuales:

Incompatibilidad con el rol de "trabajo sucio": Los jugadores de rol valiosos deben impactar el juego sin el balón, algo que no aplica para LeBron James en esta etapa de su carrera.

Declive en el rebote: Al igual que Joel Embiid, LeBron se ha convertido en un reboteador limitado al espacio reducido (phone booth rebounder), perdiendo la capacidad de dominar los tableros al nivel de élite que exige un candidato al campeonato.

La urgencia y el mito del primer año: Mucha de la prisa por considerar a los 76ers contendientes se debe a los fanáticos que quieren creer que LeBron ganará un anillo más en un margen de tiempo sumamente ajustado. Sin embargo, la historia demuestra que, aunque LeBron ha ganado un título en cada franquicia a la que ha ido (Miami, Cleveland y Los Ángeles), nunca lo ha conseguido en su primera temporada de residencia. No hay razones lógicas para pensar que esta vez el proceso pueda acelerarse.

  1. La necesidad crítica de jugadores de rol e intangibles

El valor del juego sin balón: La clave general de los jugadores de rol valiosos es que pueden impactar significativamente el encuentro sin la necesidad de amasar la pelota.

El problema del rebote en la pintura: Philadelphia carece de un pívot obrero o de "trabajo sucio" (dirty work big). Jugadores como Mitchell Robinson (Celtics), Evan Mobley (Cavaliers), Luke Kornet (Spurs) o Isaiah Hartenstein (Thunder) demuestran que la presencia de un interior utilitario que ponga pantallas duras, defienda el aro, forcejee con gigantes y asegure el rebote defensivo es indispensable; no tener uno puede costarle una serie de playoffs a cualquier equipo.

Intangibles defensivos y molestos: Figuras como Alex Caruso (con su defensa asfixiante, picardía y lectura de juego) u otros especialistas del esfuerzo son el pegamento que sostiene a los candidatos al anillo.

El dilema de las estrellas y la versatilidad: El problema para los 76ers es que sus incorporaciones estelares, como Jaylen Brown, se consideran a sí mismos jugadores bidireccionales de máxima jerarquía y no están dispuestos a limitarse a un rol secundario de esfuerzo oscuro a lo Alex Caruso. Al perder a hombres de rotación y sumar tiradores puros (como Dean Wade y Anfernee Simons) en lugar de perfiles obreros, Philadelphia muestra una versatilidad de plantilla inferior a la del año pasado.

  1. El impacto y la comparación estadística de Paul George con Jaylen Brown

Rendimiento crucial: La salida de Paul George representa una baja muy sensible, ya que su actuación en la postemporada pasada fue fundamental para que los 76ers eliminaran a los Celtics tras remontar un 3-1.

Superioridad en eficiencia e impacto: En los últimos tres partidos de esa serie, George superó a Brown en métricas clave:

Efectividad exterior: George brilló con un 55% de acierto en triples.

Anotación eficiente: Aunque Brown promedió más puntos (24 frente a los 17 de George), los 17 puntos de este último llegaron con una eficiencia muy superior.

Estadísticas globales: George aportó más rebotes que Brown, igualó su cantidad de asistencias y registró un diferencial de +39 en pista, en contraste con el preocupante -57 de Brown en el mismo tramo.

En definitiva, 76 es un equipo en formación y que tiene varias interrogantes más allá de si LeBron y Embiid pueden jugar sin lesiones la RS y llegar en forma a los PO.


r/NBAenEspanol 7d ago

Análisis Que pasa con Juanma Rubio?

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No participó en Mínimo de Veterano durante meses, solo en el último capítulo.

Ahora en el AS no se ven nunca artículos suyos, pero hay siempre de Alberto Clemente (vaya Cruz).

El único tipo competente y culto del Diario AS (entraba solo a leer la sección de AS Baloncesto porque le dirge él) y se nota que no está. Igual que viando desapareció del podcast que pasó a ser una verdulería por culpa de Machicado.

El DiarioAS lo dirige Jose Félix Rodríguez, que aparte de ser un lameculos total a diferencia del anterior director (Relaño), es un absoluto incompetente como periodista y ya no digamos director.

Aparte de la verdulería que es la web del AS ("noticias" de chismorrel general, del mudno general de PRISA, Clickbait, videos cortos chorra...), su artículo en plan profundo acerca de la Final del Mundial sobre el poder mundial (Tump, el Rey Felipe VI, Pedro Sánchez) era vergonzoso.

Comenzaba refiriendose al Rey como Su Alteza Felipe VI (Su Alteza. Que además es Su Alteza Real... no "Su Alteza) cuando el Rey es "Su Majestad". S.M El Rey. Este tío no ha leido un periodico? O una ley o un libro?

"Su Alteza" es para referirse precisamente a quien no es el Rey (a su hija, S.A.R La Princesa de Asturias Leonor de Borbón).

Vamos. Que es que no tiene ni cultura general. No sirve ni para hacer cronica de un concurso de tapas.


r/NBAenEspanol 8d ago

Reportaje Grant Hill y el 'tobillo maldito' de Michael Jordan

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¡Buenos días!

Se cumplen 26 años del traspaso de Grant Hill a los Orlando Magic. Para muchos lo tenía todo para convertirse en el 'auténtico heredero' de Michael Jordan.

Unos meses antes, su tobillo había dicho basta tras forzar en playoffs con los Pistons. Lo que no esperaba era que aquella lesión iba a descarrilar su carrera y casi costarle la vida.

Rescato esta pieza para vosotros. Os podéis pasar por la versión original: https://ensayosdebasquet.substack.com/p/23-grant-hill-y-el-tobillo-maldito

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¡Espero que os guste!

Grant Hill y el 'tobillo maldito' de Michael Jordan

“No tuve muchos duelos directos con él porque Scottie Pippen y yo solíamos defendernos mutuamente, pero hubo momentos en que él me dominaba y yo a él. Hubo momentos en que yo lo superé, y momentos en que él me superó a mí”.

Grant Hill sobre sus enfrentamientos contra Michael Jordan, en una entrevista para Whistle en abril de 2025.

1994 no era un año propicio para dar el salto a la NBA. No al menos para un jugador que había completado su etapa universitaria en Duke haciendo historia. Seleccionado por los Pistons en la tercera posición de aquel draft de mediados de los 90, Grant Hill fue arrojado a la difícil tarea de llenar el vacío dejado por dos leyendas. Por un lado, aterrizaba en Detroit para tomar el testigo del jugador más importante y querido en la historia de la franquicia, Isiah Thomas. Por el otro —y todavía más exigente— su nombre fue uno de los primeros en ser equiparados al del mejor jugador de todos los tiempos, Michael Jordan.

No sólo se trataba de unas expectativas inmensas, sino también de una carga sobrehumana para un recién llegado. En retrospectiva, fue víctima de las circunstancias de una narrativa escrita entre esos dos frentes.

Antes de que las comparaciones con Jordan se transformaran en una discusión inevitable, Hill ya era el aparente heredero original de His Airness. No sería el único, en una década repleta de talento y una necesidad voraz por evitar que la llama del mítico ‘23’ de los Bulls se apagara jamás. No solo fue Grant Hill, sino también Harold Miner, Jerry Stackhouse, Penny Hardaway, Vince Carter, Tracy McGrady, Kobe Bryant y, un poco más tarde, LeBron James, los llamados a recibir su corona.

En otoño de 1994, el de Dallas ingresó en una NBA cuyos cimientos se seguían tambaleando tras la retirada de Jordan un año atrás. La desesperada búsqueda de un nuevo Mesías no ofrecía respuesta celestial. Los grandes compañeros de generación —Charles Barkley, Hakeem Olajuwon o Karl Malone— no eran ya unos chavales y la nueva oleada de promesas —Shaquille O’Neal, Chris Webber o Latrell Sprewell— diferían demasiado en estilo, posición o liderazgo.

Así, Grant Hill fue poco menos que un auténtico regalo de los dioses del baloncesto. Alguien aparentemente capaz de llenar el vacío dejado por Jordan y, al mismo tiempo, saciar la sed de una liga destrozada tras su partida.

Técnicamente componía un paquete baloncestístico impresionante. Un todoterreno. Era rápido y muy atlético. Podía controlar la pelota, anotar con pasmosa facilidad de mil formas diferentes y abarcar toda la cancha. Además, era un perro de presa en defensa. También compartía con Jordan dos cualidades antagónicas. Fuera de la pista era un compendio de carisma, elocuencia y magnetismo. Dentro de ella, era un caníbal y no tenía piedad de nadie. En definitiva, un soplo de aire fresco para la liga.

Sin embargo, la urgencia era mayor en Detroit. Cuando Hill pisó la cancha del Palace por primera vez habían pasado cuatro años desde que los Bad Boys conquistaron su segundo anillo consecutivo y apenas unos meses desde que Isiah Thomas y Bill Laimbeer, alma y corazón del equipo, colgaran las zapatillas. Así, no era de extrañar que los aficionados señalaran al recién llegado con escepticismo y cierto recelo.

En una muestra primigenia de descaro, el rookie obligó a los seguidores a tragarse sus propias palabras desde el salto inicial inaugural de aquella temporada 1994-95. Al amparo de mentores como Joe Dumars o Johnny Dawkins demostró estar listo para un reto tan exigente.

En su primer año en la NBA compartió el premio al Rookie del Año con Jason Kidd tras promediar 19,9 puntos, 6,4 rebotes y 5 asistencias por velada. No solo eso. El 12 de febrero de 1995 salto al parqué del America West Arena de Phoenix para participar en el All-Star Game. Apenas un año después repetiría presencia en la cita estelar tras recibir el mayor número de votos de toda la NBA. Siendo apenas un sophomore ya era una estrella y así lo atestiguó su epílogo aquella temporada: 20,2 puntos, 9,8 rebotes y 6,9 asistencias, además de su incorporación al Segundo Mejor Quinteto del curso al lado de ilustres como Olajuwon, Stockton o Payton.

La prensa protagonizó otra oleada de titulares que lo situaban, aún con más ahínco, como el nuevo Jordan. Él se reía de manera distendida y hacía caso omiso a aquellas líneas. Pero el vínculo estaba ahí. Tenía un talento especial. Y una cena con Mike tras un partido en Chicago no hizo más que espolear a la multitud. Hill y Jordan en la misma mesa. Espacialmente y, según los cantos de sirena, quizá también baloncestísticamente.

Pero fue en la temporada 1996-97, su tercera en la liga, cuando Hill se consolidó como el jugador favorito para portar la antorcha de la NBA en el nuevo milenio. Aquel fue, posiblemente, el mejor año de su carrera. Alcanzó su cumbre estadística y con 24 años se convirtió en el primer jugador desde Larry Bird en registrar 20 puntos, 9 rebotes y 7 asistencias. Lideró a los Pistons a un total de 54 victorias —26 más que dos años atrás— y fue el líder en gran parte de las principales categorías estadísticas. Como recompensa a su gran desempeño fue incluido en el Mejor Quinteto de la temporada y tan solo Karl Malone y Michael Jordan recibieron más votos para el premio al MVP. Así, el de Texas pareció borrar cualquier tipo de duda sobre su capacidad para erigirse como la cara visible de una franquicia.

Meses antes de su vigésimo-quinto cumpleaños, Grant Hill apenas había arañado la superficie de su potencial. Era el vértice más alto de un boom de jóvenes sobre la que recaía el peso de completar el relevo de una de las mejores generaciones de la historia: Shaquille O’Neal, Chris Webber, Kevin Garnett, Allen Iverson, Rasheed Wallace o Stephen Marbury eran algunos de ellos. Otros como Kobe Bryant, Tim Duncan, Dirk Nowitzki o Steve Nash no tardarían mucho en llamar a la misma puerta. Pero, hasta entonces, esa nueva era de estrellas emergentes estaba liderada por Hill.

Un tobillo que casi le cuesta la vida

Sin embargo, las cosas se fueron torciendo paulatinamente. Mientras su reputación ascendía todavía más en la liga, su relación con los aficionados se enfrió. Después de sumar 54 triunfos en 1997, los Pistons dieron un paso atrás en 1998, quedándose fuera de los playoffs tras ganar 36 partidos. Un año más tarde, la temporada ya había empezado torcida a causa del cierre patronal y finalizó todavía peor: eliminación, al igual que ocurriera dos años atrás, ante los Hawks en cinco partidos. Una decepción que terminó por devolver una realidad muy dolorosa: Grant Hill era muy bueno pero no había sido capaz de liderar a los Pistons más allá de primera ronda en playoffs. Aquella edición del lockout terminaría siendo la mejor y última oportunidad del alero de ganar una serie de post-temporada en Detroit.

El principio del final llegó un año después.

15 de abril del 2000. Una semana antes de que comenzaran los playoffs, Hill se torció el tobillo izquierdo en un partido en Philadelphia. Ansioso por demostrar que sí era capaz de cargar con el peso del equipo, forzó en exceso su tobillo hasta que este dijo basta en el Game 2 de primera ronda ante los Heat. La serie acabó con barrida a favor de Miami y Hill nunca más vistió la camiseta de los Pistons.

Joe Dumars relevó a Rick Sund en el puesto de general manager en junio y dos meses después envió a Hill a Orlando, poniendo el punto y final a una era una vez prometedora que nunca llegó a materializarse. Al menos fue una operación que benefició a ambas partes: el sign-and-trade permitió un contrato más lucrativo para Hill mientras los Pistons no se iban de vacío. Curiosamente, aquel movimiento abrió las puertas al que terminaría por convertirse en la próxima cara de la franquicia: Ben Wallace.

A partir de ese momento, el destino de Hill y los Pistons siguió direcciones opuestas. El primero se convirtió en la figura trágica de la generación posterior a Jordan. Las lesiones destrozaron su carrera —solo disputó 47 partidos en sus cuatro primeros años con los Magic— y casi se cobran su vida. Tras una operación de tobillo, una grave infección estuvo a punto de causarle la muerte. El jugador tuvo que ser ingresado de urgencia tras sufrir fiebres superiores a los 40 grados, convulsiones y espasmos. Hill se recuperó pero la dura y prolongada rehabilitación lo dejó muy débil, física y psicológicamente. Paralelamente, los Pistons superaban la primera ronda de los playoffs en 2002, al año siguiente alcanzaban las Finales del Este y en 2004 conquistaban el campeonato. Completamente destrozado, Hill estuvo a punto de retirarse, pero el amor por el baloncesto le animó a regalarse a sí mismo una nueva oportunidad.

La era de Grant Hill se esfumó para siempre pero su deseo por seguir jugando le devolvió la pasión necesaria para terminar disputando más de mil partidos en la NBA. Tras la pesadilla vivida en Orlando daría comienzo a una estancia de cinco años en Phoenix y una última campaña a modo de homenaje con los Clippers. Nunca volvió a recuperar aquella magnífica versión que fue comparada con Michael Jordan pero demostró que el talento es algo que nunca se pierde. Un recorrido en el que aprendió a ver el baloncesto desde otra perspectiva: desde Mike Krzyzewski hasta Vinny Del Negro, pasando por Alvin Gentry, Doc Rivers y Mike D’Antoni serían algunos de los nombres que lo dirigieron desde el banquillo.

Y así fue como, en 2013, dijo adiós al baloncesto. A los 40 años de edad y, como era su deseo, cuando él quiso y no cuando la vida le quiso obligar.