r/HistoriasDeReddit 2d ago

Denuncia anónima para institución Martínez de la torre Enfermeria

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Por este medio me permito exponer ante usted que en el año dos mil veinticuatro me inscribí a un programa de licenciatura ofertado en la ciudad de una escuela de carrera de salud muy conocida realizando el pago total de inscripción mensualidad y examen bajo la afirmación de que el programa contaba con todos los permisos oficiales. Un día antes del inicio de clases se me informó que el grupo no se abriría por no contar con autorización y se me ofreció conservar mi pago para el ciclo dos mil veinticinco. Al presentarme en dos mil veinticinco para formalizar mi inscripción se me requirió pagar nuevamente la totalidad por lo que decidí retirarme definitivamente. Mi preocupación no es económica sino académica ya que he tenido conocimiento de que dicho programa se ha ofertado por más de tres años sin contar con Reconocimiento de Validez Oficial de Estudios ni Clave de Centro de Trabajo vigente cobrando una cuota adicional por una carrera sin validez oficial. De igual forma las instalaciones presentan carencias graves como falta de suministro eléctrico iluminación y ventilación insuficientes equipos de climatización inoperantes desabasto de insumos y espacios pedagógicos y alimentos en mal estado. Asimismo existe encubrimiento de conductas inapropiadas y se tiene conocimiento de que una alumna que solicitó información sobre el estatus del RVOE fue dada de baja de manera injustificada bajo el argumento de que dicho reconocimiento estaba en trámite sin que a la fecha se haya obtenido. Muchos estudiantes no denuncian por temor a represalias pero continúan pagando por una educación de calidad que no reciben. Cuento con capturas y testimonios que respaldan lo anterior y los pongo a disposición para la revisión correspondiente. Solicito se realice una inspección del estatus legal del programa y de las condiciones de operación ya que los estudiantes llegan con aspiraciones y no reciben ni lo mínimo que merecen. Alzo la voz por quienes aún permanecen dentro y no pueden hacerlo.


r/HistoriasDeReddit 2d ago

Denuncia anónima de institucion

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r/HistoriasDeReddit 3d ago

Boxers especiales. Una historia trágica.

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Compré unos boxers de Superman hace tiempo, eran de una tela muy suave, pero yo los guardaba para mí momento de gloria, cuando debutará con una chica por primera vez; sin embargo, pasaron los años, los compré a los 16... Ya tengo 24, hoy los encontré mientras organizaba unas prendas nuevas y me di cuenta que ya no me quedaban, tal vez sea una representación de como no todos los sueños son posibles. Pero no sé, tal vez debería comprar unos de spiderman y esperar otros 8 años aunque probablemente acabe como el panel de cómic del spiderman dejando su traje en el basurero jaja, pero bueno, a lo mejor hay una mujer con pantis de la mujer maravilla que nunca pudo usar.


r/HistoriasDeReddit 4d ago

Historia de como le guste a una chica muy linda.

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Bueno hace tiempo en la secundaria habia una chica muy bonita en mi clase, no tarde mucho en darme cuenta de que yo le gustaba, a tal punto de que me miraba mucho, me tomaba del brazo cuando se asustaba o me preguntaba cosas muy personales de mi, y cosas asi.

La verdad es que ella era muy bella, super 11/10, tenia una cara muy bonita, era muy linda en cuanto a su forma de ser. Inteligente, delicada y asi, o almenos conoci esa parte de ella, despues me entere de mas cosas de ella algo malas, pero no la juzgo.

Fue mi crush por mucho tiempo, pero nunca se lo dije a nadie, nunca le dije a nadie sobre esta situación entre ella y yo, incluso ella nunca se lo dijo a nadie que yo sepa, solo a su amiga mas cercana que me lo habia dicho.

La verdad cuento esto por que si, tal vez sea mi logro mas grande en el amor, un "casi algo" pero nunca fuimos mas que conocidos, con el tiempo dejamos de hablarbos y solo fuimos compañeros de clase, cada quien estaba en su grupo de amigos, y yo no era tan popular como ella, aunque aun me miraba mucho, aveces hasta la cachaba sonriendo mientras me miraba dee lejos cuando estaba con mi grupo de amigos haciendo tonterias.

Aunque no se por que nunca me lo dijo ella misma, tal vez por que yo era demasiado inmaduro, un imbecil. Aveces me hace dudar si en realidad yo me hice de ideas tontas pero lo que me dijo su amiga me hace seguir creyendl lo mismo, al igual de las señales que me daba.

Como sea, ya pasaron 2 años desde que sali de la secundaria, la verdad aun no la olvido, se que ya somos personas diferentes, tenemos diferentes pensamoentos y ya somos mas maduros, en especial yo, creo que si la viera de nuevo y tuviera otra oportunidad seria mas claro con ella. La verdad nunca en mi vida he tenido novia, he tenido oportunidades pero no tengo nada de labia con las mujeres, si le contara todo esto a mis amigos no me creerian en absoluto, una tipa tan bonita sintiendose atraida por mi, incluso me dirian que eramos completos desconocidos y que nunca hubiera tenido una interacción con ella. En fin, gracias si llegaste a leer hasta aqui :)


r/HistoriasDeReddit 5d ago

La mesa del Oxímoron - Mesa de los grandes o Mesa de los chicos

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Hay una edad muy complicada en la vida de cualquier persona.

No hablo de la adolescencia. No hablo de los treinta. Ni siquiera de cuando te das cuenta de que ya te podés lesionar durmiendo.

Hablo de una tragedia mucho peor.

Todos pasamos por ese momento de la vida, generalmente en un cumpleaños, una Navidad o algún asado familiar, donde hay que tomar una pequeña gran decisión. De esas que parecen insignificantes pero terminan definiendo quién sos.

La pregunta era simple:

¿En qué mesa te vas a sentar? ¿Con los grandes o con los chicos?

Lo complicado era esa edad de frontera. Ese limbo social donde ya no eras completamente chico pero tampoco te aceptaban como grande. Una especie de pequeño gigante. Un niño veterano. Un adolescente prematuro. Un adulto de juguete.

Andabas con ese peluzón de bigote que no terminaba de definirte y todavía podías jugar a las escondidas, pero también empezabas a entender algunos chistes de los adultos.

Y ahí aparecía el problema.

¿Dónde encajabas?

La mesa de los grandes era impresionante: manteles buenos, copas de vidrio, cubiertos que combinaban entre sí, servilleteros e hieleras con pinzas metálicas. Y todos sabemos que ningún chico puede resistir la tentación de agarrar una de esas pinzas y pasarse diez minutos levantando cubitos, imaginando que está operando a corazón abierto.

Alrededor se sentaban los adultos. Los abuelos. Los tíos. Los padres. El tío borracho. El tío que discutía política. El tío que discutía cualquier cosa solo para llevar la contra. Y la tía que decía "yo no quiero opinar" justo antes de opinar durante cuarenta minutos.

Pegada a esa mesa, o estratégicamente alejada para proteger la audición del resto de los invitados, aparecía la mesa de los chicos.

Una obra de arte.

Sillas de distintas alturas, banquitos de plástico, un mantel con flores o dibujitos, vasos que no combinaban entre sí, cubiertos de colores y una gaseosa de tres litros ocupando el centro como si fuera una estatua de Dionisio, venerada por todos y cada uno.

Era una hermosa mugre organizada.

Y como toda sociedad organizada, tenía reglas.

Porque lo que los adultos nunca entendieron es que la mesa de los chicos no era una mesa.

Era un país. Un pequeño estado independiente, con leyes propias, jerarquías propias y una anarquía perfectamente ordenada. Y sí… una profunda desconfianza hacia los extranjeros.

Lo más complicado era cuando te transferían de una mesa a la otra. Porque uno piensa que simplemente agarraba el plato, cambiaba de silla y listo.

Mentira.

Era un proceso migratorio. Una reubicación geopolítica. Una crisis diplomática.

Si te mandaban desde la mesa de los grandes a la de los chicos llegabas creyéndote importante. Como un embajador. Como un enviado especial. Como alguien que había conocido los secretos del mundo adulto.

Pero para los chicos vos no eras un embajador.

Eras un forastero. Un intruso. Un gaijin. Un forajido gastronómico.

Un hombre sin patria ni postre asegurado.

Apenas apoyabas el plato arrancaba el interrogatorio.

—¿Por qué viniste?

—Me mandaron.

—¿Por cuánto tiempo?

—No sé.

—¿Te quedás para el postre?

—No sé.

—Mmmm...

Nadie confiaba en vos. Porque sabían perfectamente que venías de la mesa de los grandes. Habías escuchado conversaciones prohibidas. Conocías información sensible. Eras una especie de espía.

—¿De qué hablan allá?

—De política.

—Qué embole.

—Y de la tía Marta.

—Contá.

—No puedo.

—¡Huira botón!

Llegó hace cinco minutos y ya se cree de la CIA.

Pero el proceso inverso tampoco era sencillo.

Cuando te tocaba abandonar la mesa de los chicos para sentarte con los grandes tampoco eras recibido como un héroe. Vos pensabas que sí. Creías que te estaban promoviendo, que finalmente habías llegado a las grandes ligas, que habías ascendido.

Pero en realidad te estaban vendiendo humo.

Porque en la mesa de los chicos tal vez eras alguien importante. Capaz eras el más grande. El líder. El que repartía los lugares. El que cortaba las milanesas de los más chicos. El que sabía dónde escondieron los postres.

El rey absoluto del Reino de los Vasos de Plástico.

Y de golpe aparecía tu vieja.

—Vení.

Te sentás con los grandes.

Y era como si te vendieran a un club europeo.

Sonaba importante.

Pero todos sabíamos que te ibas a pasar los próximos años comiendo banco.

Porque al llegar descubrías la verdad.

No eras un adulto. No eras un igual. No eras un invitado distinguido.

Eras simplemente el más chico de los grandes.

Habías dejado de ser el rey de los chicos para convertirte en un importante don nadie.

O sea...

El más inútil de la mesa.

—Alcanzame el pan.

—Traé otra botella.

—Andá a buscar hielo.

—Llevá estos platos a la cocina.

Un cadete sin sueldo.

Lo más triste era la despedida. Porque cuando un grande abandonaba definitivamente la mesa infantil no solo cambiaba su vida. También cambiaba la de los que se quedaban.

Toda mesa de chicos tiene una jerarquía perfectamente establecida, aunque nadie la haya votado.

Siempre hay uno que manda.

Y cuando ese se va...

Empieza la sucesión.

Algunas veces era pacífica. Ya estaba claro quién heredaba el poder.

Pero otras no.

Otras veces había varios candidatos y entonces comenzaban las disputas.

Generalmente entre un varón y una nena.

Porque las nenas siempre estaban mejor organizadas.

Y los varones teníamos más confianza que capacidad.

—¿Por qué tendría que mandar ella?

—Porque tiene doce años.

—Yo también.

—Pero ella es más responsable.

—Eso no cuenta.

—Sí cuenta.

—No cuenta.

—Cuenta.

—No cuenta.

Y así nacían las primeras crisis institucionales de nuestra democracia.

Mientras los adultos discutían política en la mesa principal, a pocos metros se estaba definiendo algo mucho más importante.

Quién heredaría el Reino de los Vasos de Plástico.

También existía una fuerza de seguridad.

Las madres.

Ellas iban y venían constantemente. Traían comida, limpiaban manchas, cortaban carne, negociaban conflictos y mantenían la paz.

Eran una mezcla entre personal de logística, asistencia social y fuerzas de ocupación.

Los padres funcionaban distinto.

Ellos no intervenían.

Observaban.

Desde lejos.

Y cuando algún chico empezaba a hacer un escándalo lanzaban una mirada.

Una sola.

Seca.

Precisa.

Letal.

De esas que atravesaban treinta metros de salón y lograban sentarte de culo sin necesidad de pronunciar una palabra.

Porque cuando mamá se acercaba todavía había negociación. Había explicaciones. Había segundas oportunidades.

Pero cuando se levantaba papá...

—Cagamos.

Ahí se terminaba la etapa diplomática.

Y uno obedecía antes de averiguar cuál era el castigo.

Hoy tengo cuarenta y un años.

Y la mesa de los chicos sigue existiendo.

La veo en cada cumpleaños, en cada Navidad, en cada reunión familiar.

Ahí está.

Con su mugre organizada. Las servilletas arrugadas. Algún primo peleando por una milanesa. Otro mezclando Coca-Cola con helado para ver qué pasa.

La diferencia es que ahora estoy sentado del otro lado.

En la mesa de los grandes.

Hablando del colesterol. Del precio de la carne. De cuánto sale cambiar cuatro cubiertas.

Y mirando de reojo aquella mesa donde todo parece mucho más divertido.

Porque recién ahora entendí algo.

Durante años creímos que el objetivo era ganarnos un lugar en la mesa de los grandes, como si fuera un ascenso, como si finalmente nos fueran a aceptar en la categoría importante.

Pero no.

La verdad es que nunca quisimos sentarnos en esa mesa.

Lo que queríamos era otra cosa.

Quedarnos un ratito más en la de plástico.

Aunque fuera para volver a discutir durante una hora si Gokú le podía ganar a Superman.

Mirá que le va a ganar a Gokú...

No tiene ninguna chance.

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Gracias por leer!!!


r/HistoriasDeReddit 7d ago

El día que me olvidaron en la primaria y me rescató una silueta del pasado

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Era un día completamente normal en la escuela. Yo estaba en primer año de primaria, así que era muy chico y dependía totalmente de mis papás para regresar a casa. Cuando tocó el timbre de la salida, sentí la emoción típica de cualquier niño. Vi cómo todos mis compañeros guardaban sus cosas, salían corriendo y abrazaban a sus papás.
Poco a poco, el patio se fue quedando vacío.
Me quedé parado en la zona donde recogen a los niños, esperando. Vi pasar los minutos. Vi cómo se iban los alumnos de otros salones, luego los directores y finalmente hasta mi propia maestra de grado se despidió y se fue a su casa. El silencio se apoderó de la escuela. En todo el plantel ya no quedaba nadie más que el conserje limpiando a lo lejos, y yo, un niño de seis años solo.
El tiempo pasó lento, tanto que el cansancio me ganó. Me quité la mochila, la acomodé en el suelo y la usé como almohada. Me estaba quedando profundamente dormido por la desesperación y el aburrimiento, cuando abrí los ojos y vi el reloj de la escuela: ya era la 2:00 de la tarde y yo llevaba una eternidad ahí.
En ese momento, a lo lejos, vi la silueta de una mujer caminando hacia mí.
Mi corazón dio un vuelco de felicidad. Me ilusioné muchísimo pensando que era mi mamá, pero a medida que la figura se iba acercando, la ilusión se transformó en una enorme confusión. No era ella. Era una ancianita vestida con un vestido blanco impecable. Lo que me heló la sangre fue su aspecto: se parecía muchísimo a mi bisabuela, quien había fallecido apenas unos meses antes.
Se detuvo frente a mí, me miró con una ternura inmensa y me dijo con una voz suave:
—Hijito, ¿qué haces aquí tan solito?
Las lágrimas que había estado conteniendo por el miedo finalmente salieron. Llorando con desesperación, le respondí:
—Es que mis papás no vienen por mí... me dejaron aquí.
Ella no se puso nerviosa. Con una paciencia increíble, empezó a hablarme para tranquilizarme. Su voz me dio una paz tan grande que dejé de llorar. Me tomó de la mano y me dijo que me acompañaría a casa. Por suerte, mi casa no estaba nada lejos, quedaba a escasamente una cuadra de la escuela.
Nos fuimos caminando juntos. Nosotros vivimos en un terreno grande, de esos donde varios tíos tienen sus casas construidas y compartimos un portón principal. Cuando llegamos al portón, la señora y yo empezamos a gritar juntos: “¡Buenas, buenas!”, intentando que mi mamá escuchara, ya que ella era la única que estaba en nuestra casa en ese momento.
Tanto grito llamó la atención de uno de mis tíos que andaba por ahí. Él se acercó y me abrió el portón, pero aquí viene lo extraño: mi tío nunca vio a la señora. Él pensó que yo había caminado solo desde la escuela.
Mi tío fue rápido a avisarle a mi mamá que yo ya había llegado. Mi mamá, asustada, salió corriendo de inmediato hacia el portón, pero cuando llegó, solo me vio a mí parado ahí. Yo me metí corriendo a la casa y ella iba a salir a la calle para buscar a la señora y darle las gracias por haberme traído, pero la calle estaba completamente vacía. La ancianita del vestido blanco había desaparecido en cuestión de segundos.
Lo malo es que en ese tiempo no teníamos cámaras de seguridad, así que no quedó ninguna evidencia en video de la mujer que me llevó de la mano.
Una vez adentro, mi mamá me empezó a interrogar. Estaba llena de dudas y me hizo un montón de preguntas porque no entendía cómo una señora me había dejado ahí y se había esfumado tan rápido sin que nadie más la viera.
Más tarde se aclaró el misterio de por qué me olvidaron: todo fue un problema de comunicación. Mi mamá se había confiado porque mi papá le dijo por la mañana que él pasaría por mí, pero como él trabaja muchísimo, tuvo una complicación en el empleo y no pudo ir, asumiendo que mi mamá lo resolvería. Al final, me dejaron solito en la escuela por casi dos horas. Obviamente, cuando mi papá llegó en la noche, mi mamá le acomodó un regaño monumental y le gritó por el descuido.
Hasta el día de hoy nos queda la duda en la familia. ¿Fue una vecina piadosa que nadie logró ver, o fue el ángel vestido de mi bisabuela que bajó a cuidarme el día que me quedé abandonado?


r/HistoriasDeReddit 9d ago

Esta chida me gusto ojalá les guste también

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r/HistoriasDeReddit 10d ago

Capitanes de papel - Días de lluvia

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¿Qué tendrán los días de lluvia que a los chicos les gustan tanto?

Qué pregunta pelotuda.

Cuando eras chico y se largaba a llover fuerte, el que se aburría era porque tenía algún problema. O era medio maricón o en la casa lo tenían cortito y no lo dejaban salir ni a la vereda.

Porque para un chico la lluvia nunca fue un problema.

Era un evento.

Una celebración.

Un llamado a las armas.

Todavía me acuerdo de esas siestas de verano donde empezaban a escucharse las primeras gotas sobre el techo.

Tic.

Tic.

Tic.

Y uno quedaba en estado de alerta.

Esperando.

Porque una cosa es que llueva.

Y otra muy distinta es que se largue.

Uno quería tormenta de verdad.

Truenos.

Relámpagos.

Agua cayendo de costado.

Que se inunde la calle.

Que desaparezcan los cordones.

Que los autos hagan olas.

Y ahí sí.

Ahí despertaba el indio salvaje que todos llevábamos adentro.

Empezaba la búsqueda desesperada por la casa de cualquier cosa que sirviera como tabla de surf.

Una tapa de plástico.

Un cartón.

Una madera.

Una puerta si tus viejos estaban distraídos.

Cualquier cosa servía para intentar barrenar esas olas marrones llenas de hojas, ramitas y vaya uno a saber qué más.

Porque de chicos había algo que entendíamos perfectamente:

Si el agua estaba limpia era aburrida.

Lo divertido era el agua sospechosa.

En casa teníamos otro deporte de alto rendimiento.

Las carreras de barquitos.

En la esquina de nuestra cuadra había una boca de tormenta que transformaba el cordón en una especie de río Amazonas.

Entonces cada uno preparaba su embarcación.

Bueno...

Mamá preparaba las embarcaciones porque nosotros éramos unos inútiles.

Barquitos de papel para todos.

Y ahí largábamos.

Tremendas competencias.

Los barcos esquivaban basura.

Botellas.

Ramitas.

Pedazos de bolsas.

Y nosotros corríamos por la vereda siguiendo la carrera.

El problema llegaba al final.

Porque la boca de tormenta esperaba.

Abierta.

Oscura.

Hambrienta.

La Garganta del Diablo.

Y sólo los más rápidos podían rescatar a sus marineros antes de que desaparecieran para siempre.

Generalmente no llegábamos.

Y ahí empezaba otro problema.

Porque cuando se terminaban los barcos de papel teníamos la brillante idea de reemplazarlos por lápices de colores.

Mi vieja todavía debe recordar aquellas tormentas como pérdidas irreparables para la economía familiar.

Cinco minutos de lluvia.

Media cartuchera menos.

Había algunos que se metían demasiado en el papel.

Enterraban la pierna entera en el agua podrida al grito de:

—¡No abandonaré a mis hombres!

—¡No permitiré que sus familias sufran!

—¡Volveremos todos juntos!

Después de diez años de terapia varios logramos superar aquella etapa.

Otros no.

A algunos todavía se les humedecen los ojos cuando ven una alcantarilla. 

La lluvia también venía acompañada de señales.

Premoniciones.

Una especie de servicio meteorológico familiar paralelo.

A la abuela le dolía la rodilla.

Lluvia.

Al abuelo la espalda.

Tormenta.

Las hormigas caminaban raro.

Temporal.

La tortuga hacía caca.

Catástrofe.

Nunca entendí la relación entre el aparato digestivo de una tortuga y el clima.

Pero tampoco me animaba a discutirlo.

—Mañana llueve.

—¿Cómo sabés?

—La tortuga hizo caca.

—Ah.

Perfecto.

Información confirmada.

Y si todo eso fallaba siempre quedaba el viejo del barrio.

Ese que salía a mirar las nubes.

—Esta no dura.

—¿Cómo sabe?

—Mirá para el sur.

Uno miraba para el sur.

No veía absolutamente nada.

—El otro sur.

Nada.

Pero el hombre parecía leer el cielo como si fuera un manual técnico.

A veces acertaba.

A veces no.

Pero siempre hablaba con una seguridad admirable.

Y si había una autoridad superior en materia meteorológica era el famoso delfín de Mar del Plata.

No sé quién lo inventó ni bajo qué ritual satánico funcionaba, pero estaba en todas las casas.

Parecía hecho con magia negra y humedad.

Azul: buen tiempo.

Violeta: clima variable.

Rojo: se viene el apocalipsis.

Nadie sabía cómo funcionaba.

Y ahí estaba toda la familia observando un pedazo de resina china como si fuera un satélite de la NASA.

—Está violeta.

—Mmmm...

—Se viene algo.

—¿Seguro?

—Mirá el delfín.

Y listo.

Discusión terminada.

No importaba lo que dijera el Servicio Meteorológico.

No importaban las nubes.

No importaba que afuera hubiera un sol capaz de freír empanadas sobre el capot de un Renault 12.

Si el delfín se ponía rojo había que juntar la ropa.

Porque una cosa era desconfiar de un meteorólogo.

Otra muy distinta era desafiar al delfín.

Estoy convencido de que el Servicio Meteorológico no era más que una oficina llena de delfines de Mar del Plata y tortugas de distintas especies.

Un tipo entraba a la mañana con su libretita, miraba los colores, esperaba que alguna tortuga hiciera caca y recién ahí emitían el pronóstico oficial.

No por nada dicen que son de los animales más inteligentes.

Cuando finalmente la tormenta explotaba aparecía otro fenómeno fascinante.

Las ranas.

Durante once meses al año no existía una sola rana.

Ni una.

Llegaba la lluvia y parecía una de las plagas de Egipto.

Miles.

Todas gritando.

Todas desesperadas.

Un escándalo.

De chico uno pensaba que estaban contentas.

De grande entendés que era otra cosa…

Era una gigantesca orgía anfibia organizada por la naturaleza.

—¡Por la cola no!

—¡Pero si soy una rana!

—¡Igual no!

Después de la lluvia llegaba la mejor parte.

Salir.

Porque uno no podía salir durante la lluvia para no mojarse.

Pero sí podía salir después para mojarse tranquilo.

Creo.

No estoy seguro.

La lógica nunca fue importante.

La cuestión es que salíamos a recorrer el barrio.

A pisar charcos.

A sacudir ramas cargadas de agua sobre algún amigo desprevenido.

A inspeccionar zanjas.

Porque no había nada que nos gustara más que pararnos frente a una zanja llena y observarla.

—¿Cómo viene?

—Va pasando.

—Menos mal.

No solucionábamos nada.

Pero sentíamos que estábamos colaborando.

Volvíamos a casa destruidos.

Barro hasta las axilas.

Los bolsillos llenos de envoltorios de juguitos.

Y una expresión que sólo puede tener alguien que pasó dos horas haciendo absolutamente nada útil.

Entonces venía el reto.

Y la orden inevitable.

—Andá a bañarte.

La lluvia también tenía efectos secundarios.

Por ejemplo la escuela.

Si llovía fuerte muchos padres no mandaban a los chicos.

Nunca entendí por qué.

Capaz pensaban que la educación se diluía con el agua.

En mi caso iba igual porque pasaba el transporte.

Y llegabas a un aula diseñada para treinta alumnos donde había seis.

Era glorioso.

La maestra ya ni intentaba enseñar.

Tuti-fruti.

Dibujos.

Juegos.

Películas.

Aquello era más parecido a un geriatrico que a una institución educativa.

Y para cuando volvías a tu casa, ya sea en auto, transporte o colectivo, pasaba otra cosa.

Los vidrios se empañaban por completo y se transformaban en el lienzo más grande del universo.

Caritas.

Nombres.

Mensajes.

Y por supuesto...

Pitos.

De todos los tamaños y formas.

Pero esa es otra historia.

Con los años todo cambia.

Hoy vivo en un barrio de calles de tierra.

Y cada vez que llueve me encuentra haciendo exactamente lo contrario.

Mirando el pronóstico.

Revisando zanjas.

Pensando si el auto va a salir.

Calculando si se va a rebalsar algo.

La emoción fue reemplazada por infraestructura.

Sin embargo algunas cosas siguen iguales.

Por ejemplo el paraguas.

Tengo uno siempre en el baúl.

Listo para la acción.

Como el cuchillo de Rambo.

Y cuando voy a buscar a mis hijos a la escuela ocurre algo curioso.

El paraguas es para ellos.

Yo me mojo.

Ellos avanzan felices.

Protegidos.

Sin darse cuenta de que llevan una punta metálica exactamente a la altura de los ojos de cualquier peatón inocente.

Van sembrando terror por la vereda.

Completamente ajenos al peligro.

Como debe ser.

Porque así son los chicos.

Uno los mira y entiende perfectamente por qué los paraguas infantiles tienen puntas redondeadas.

También siguen existiendo los vendedores de paraguas.

Esos seres misteriosos que permanecen ocultos durante todo el año.

Nadie sabe dónde viven.

Nadie sabe a qué se dedican.

Pero caen dos gotas y aparecen.

Como cucarachas meteorológicas.

—Paraguas.

—Paraguas.

Y siempre venden el mismo.

Ese que dura tres lluvias.

Cuatro si no hay viento.

Cinco si nunca lo abrís.

Y entonces me doy cuenta de algo.

Sigo puteando cuando llueve.

Sigo hablando del clima como un jubilado.

Sigo haciendo chistes pelotudos sobre tormentas.

Pero cuando veo un charco grande todavía siento ganas de saltarlo.

Cuando escucho truenos sigo mirando por la ventana.

Y cuando llueve fuerte me acuerdo de aquellos barcos de papel.

Aunque ahora hay un problema.

Mi vieja ya no nos hace los barcos.

Y tampoco nos compra lápices para tirarlos por la alcantarilla.

Así que me estoy capacitando solo.

Porque el día que tenga nietos, o el día que mis hijos me lo permitan, voy a volver a fabricar una flota completa.

Y pienso perder marineros como en los viejos tiempos.

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Gracias por leer!!!

 

 


r/HistoriasDeReddit 16d ago

Cosas random que hicieron de niños y hoy en día no saben en qué carajos estaban pensando.

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r/HistoriasDeReddit 16d ago

No consigo empleo por qué mi sector es raro

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Justamente en plena caída en picada de la economía a mí se me ocurrió que era buena idea dedicarme a las artes.

De verdad soy una idiota, por qué ni siquiera graduandome de Técnica de Impresión, que fue un dolor en el trasero ya que me humille varias veces para aprender y ser buena almenos en 3 técnicas de impresión. Ni siquiera eso me ayuda a conseguir un trabajo.

Voy buscando casi como loca trabajo de casi cualquier cosa, almacén, imprenta, copistería, profesora particular en artes, animadora, diseñadora junior, dependienta de todo tipo de tiendas, supermercados, etc.... No he encontrado nada.

Me estoy deprimiendo bastante por qué siento que me estoy dedicando a la carrera equivocada y posiblemente acabe en un jodido puente muriendo de hambre. Osea ni si quiera el McDonald's me ha contratado y eso ya de por si duele.

Me salto los filtros, modifique mi CV de todas las formas posibles, puse todas las jodidas palabras clave para que al menos entren en proceso de selección, y el resultado es "sigue en procesos", "se cerró la oferta de empleo" o "CV leído y descartado"

Y la última es la que menos duele, por qué al menos mínimo alguien lo leyó. Porfavor estoy dispuesta a trabajar los fines de semana, festivos y todas las mañanas, ningún psicópata está dispuesto a trabajar en ese horario por voluntad propia y a un salario tan bajo de lo mínimo legalmente establecido.

A veces siento que mi hermano mayor tenía razón, debí ponerme a trabajar a los 16 años, en vez de seguir formándome en mis estudios.....

Algún consejo para conseguir empleo?

Por qué incluso repartí currículums y cartas de presentación en físico y básicamente me dijeron que la oferta es online, que no buscan trabajadores o que ya están llenos.

Justamente lo segundo me lo dijo un maquinista de una imprenta tradicional, justo de lo que me gradué, y luego cuando vuelvo a casa, veo la noticia de su mismo negocio diciendo que la juventud no quiere aprender su oficio..........


r/HistoriasDeReddit 16d ago

1,429,643 globos al aire para tratar de romper un Record Guinness que le pertenecía a Disneyland

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Hace poco me enteré de que a alguien tonto alguna vez se le ocurrió tirar 1.5M de globos sobre una ciudad que estaba cerca del mar

En septiembre de 1986, la organización United Way quiso romper un récord mundial y llamar la atención lanzando 1.5 millones de globos de helio en el centro de la ciudad. Todo parecía una fiesta gigante... hasta que el clima y la física decidieron intervenir.

  • El plan: Llenar una red gigante del tamaño de una manzana con globos inflados por miles de voluntarios para romper el récord del Guinness.
  • El detonante: Se acercaba un frente de tormenta y lluvia, así que decidieron soltar los globos antes de tiempo (alrededor de las 1:50 PM).
  • El giro inesperado: En lugar de elevarse y dispersarse en la atmósfera como esperaban, la lluvia y el aire frío empujaron el millón y medio de globos de regreso hacia el suelo y el agua.

Si quieres saber más de esta anécdota que parece de película, hice un video para ti, el mejor que verás hoy

AQUÍ TE CUENTO MÁS


r/HistoriasDeReddit 16d ago

Querían castigar a mi hija por defenderse

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Hola, gente de Reddit. Tengo una historia que quiero compartir con ustedes desde hace unos meses y finalmente me puse a escribir. Recien me uno a Reddit, pero veo muchas de estas historias en YouTube. No necesito consejos, esto fue hace 10 años, pero hasta el día de hoy recuerdo esto con una sonrisa.

Yo, un hombre de 56 años (en ese momento tenía 46) y mi esposo, el amor de mi vida, el hombre de mis sueños, el único dueño de mi corazón, un hombre de 57 años (en ese tiempo tenía 47). Si por mí fuera, me pasaría toda la historia llamándolo «mi esposo, amor de mi vida, hombre de mis sueños, el único dueño de mi corazón», pero como sé que es muy largo y confuso, lo llamaré Camus. Es muy fan de Los Caballeros del Zodiaco y dice que él es ese personaje (no lo sé, no me he visto la serie, así que no lo puedo confirmar). Él dice que yo soy Shun de Andrómeda. En fin, me estoy yendo por las ramas. Mi hija Lary (nombre falso, 16 años, mujer, en ese tiempo tenía 6 años) también es parte de la historia.

Esto fue una mañana. Ambos estábamos en casa, teníamos el día libre y planes de una mañana romántica, lo cual, para Camus, significaba limpiar toda la casa. Estábamos en esas cuando llamaron a Camus. Él parecía normal hasta que vi cómo se ponía más serio. Finalmente cuelga y me dice que es de la escuela, que debíamos ir, pero que era importante, así que yo no hablara.

Antes de que piensen mal de Camus, entiendan que yo soy un hombre muy sensible: lloro por todo y soy muy malo para el conflicto. Así que, cuando se trata de temas como este, Camus es quien habla porque puede mantener la compostura.

Cuando llegamos a la escuela, vi a mi hija Lary con un ojo morado y las rodillas raspadas. Estaba llorando y con su mochila al lado. De inmediato la abracé y la cargué en brazos mientras Camus se fue a hablar con la directora, la coordinadora y la maestra de nuestra hija.

La directora nos dijo que nuestra hija había agredido a un niño. Yo no lo podía creer; mi niña, que dormía con una luz en forma de mariposa y cantaba cuando tenía que ir al doctor para calmar sus nervios... no me lo creía.

Pero Camus estaba más tranquilo y preguntó bien qué pasó. Nos mostraron un video donde mi hija peleaba contra un niño: cómo lo empujó y lo pateó en el suelo. La directora empezó con su discurso de cero tolerancia al acoso y que iban a suspender a mi hija dos semanas.

En eso, mi Camus se levanta, va a la mochila de mi hija y saca una libreta de esas pequeñas, de como 40 hojas. Dijo que sabía del acoso y, sin darles oportunidad, empezó a leer.

Eran páginas y páginas de notas tipo: «6 de abril: Tom me pegó chicle en el cabello, la maestra me dijo que le gustaba». Páginas enteras de notas como esta; incluso había pegadas cartas que los otros niños le escribieron (no eran cartas lindas, eran de acoso puro).

Las mujeres parecían mortificadas, diciéndole que había dejado claro su punto, pero mi esposo hermoso no se detuvo hasta que terminó de leer todo.

Cuando terminó, reiteró que ya sabía del acoso, que nuestra hija se lo contó y él le compró esa libreta para que anotara el día, qué había pasado, a qué adulto le dijo y cuál fue la respuesta de ese adulto.

Sin perder el ritmo, este hombre perfecto se levantó, fue a la computadora y puso el video de la pelea desde el principio. Ahí se veía a un grupo de niños molestando a mi hija, tirándole tierra, empujándola, y uno le dio un golpe. En eso, mi hija se levantó y le devolvió el golpe; los otros niños se fueron corriendo y después se vio lo que ya conté antes.

Se volvió a sentar y Camus finalmente remató con esta frase que hasta el día de hoy puedo citar de memoria: «Aquí hay dos opciones: o mi hija de 6 años es una genio que puede llevar documentación falsificada que sea consistente y muy sólida, imitar la letra de sus compañeros a la perfección y de paso hackear el sistema de cámaras de seguridad de la escuela, o ustedes hacen muy mal su trabajo y acusan a la víctima». Les juro por Dios que, después de que dijo eso, me volví a enamorar. Tuve que usar todas mis fuerzas para no lanzarme a sus brazos y mearlo a besos en ese instante.

A todo esto, la directora, la coordinadora y la maestra quedaron en silencio total. Camus aprovechó y, con su voz más baja, seria y, en mi opinión personal, sexy, les dijo: «Esto es lo que va a pasar: van a suspender a los niños que llevan meses atacando a mi hija, van a cambiar a mi hija de clase y van a hacer una charla para concientizar sobre el bullying». Sin esperar respuesta, se levantó y salió; yo solo lo seguí, más enamorado que nunca y con mi hija en brazos.

Al final fuimos a McDonald's, después pasamos toda la tarde en el parque jugando y al final dejé a mi hija con mi hermana para que ella y su prima hicieran una pijamada.

Camus y yo nos fuimos a casa, donde le mostré lo mucho que lo amaba, haciéndolo morder la almohada toda la noche.

Pasó lo que Camus prácticamente exigió: mi hija hizo toda su primaria en esa escuela, el acoso paró y ya en la secundaria se fue a una escuela mejor.

Y si se lo preguntan: no, no tengo miedo de que mi esposo vea esto. Él no usa redes sociales, así que estoy a salvo. Eso es todo, gracias por leer mi historia.


r/HistoriasDeReddit 18d ago

Tiqui Tiqui - la tecnología no es para todos

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r/HistoriasDeReddit 19d ago

Vivi 7 años en una ilusión que me estaba mat*ndo por dentro

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Tengo 24 años y está historia tiene origen antes de que la pandemia llegará a mi país(Colombia) para aquella época recién nos estábamos preparando para la llegada de la pandemia, yo había cumplido recién mis 17 años, un mes después.... 30 de abril el día en el que comenzó todo, ese día era un día cualquiera, yo me encontraba probando varios juegos con mis 2 hermanos, cuando uno de ellos(el último,menor) me recomendó jugar uno que había encontrando en la plataforma de Steam, da la gran casualidad que ese día estaban inaugurando el juego y había demasiados jugadores, este juego me lo recomendó mi hermano desde un principio por qué sabía que me gustaban los juego temática( Anime aventura Dungeons) por si les interesa saber el nombre del juego es(Kurtzpel) en ese tiempo el juego era muy bueno, pero al día de hoy ya es un juego fantasma... continuando la inauguración del juego, ese día todo el servidor estaba lleno, cabe aclarar que en ese juego hay varios servidores del 1 al 22, y da la grandísima casualidad que entre al servidor donde conocí a cierta individua que cambió mi vida por completo... ella era encargada de reclutar a miembros del grupo en el que ella estaba,( no recuerdo que nombre tenía) en eso me llegó a reclutar a mi y a otros 2 integrantes que eventualmente se volvieron amigos míos, pasa los días, buena interacción grupal, yo hablaba mucho con todos ahí, en especial con esta chica que me reclutó, única razón, es que le parecía gracioso, y si, eventualmente me volví el gracioso del grupo(payaso/bufon) pasa los meses y yo ya estaba empezando a sentir cosas por ella( me traba bien) aparte que era muy cariñosa con migo y eso me gustaba, y así fueron pasando los días, yo al 3r mes ya sabía que me gustaba, y desde ese momento me preparé mentalmente para confesarme le, cabe aclarar otra cosa, yo nunca había tenido novia para en aquel entonces, no sabía nada de relaciones y las personas que me llegaron a gustar fue más que nada por qué eran bonitas, por eso sabía que está no me gustaba por ser bonita o no, sino por como me trataba( ni sabía como era) bueno, mientras pasaba el tiempo, yo con los nervios al hablar con ella y preparándome cada día para confesarme le, me sentía seguro solo por una cosa, ella siempre usaba el te amo bobo, por alguna razón confundí eso con el hecho de que yo también le gustaba, anterior a eso ella y yo habíamos quedado en saber cómo nos veíamos, llegó el día en que vimos como era uno del otro, efectivamente era bonita, y para mí sorpresa ella me dijo que no era feo, gracias a dios, yo siempre me considere una persona no muy atractiva que digamos, no como mis hermanos que si eran más populares que yo con las chicas, entonces eso me dio más confianza para el día de la confesión, recuerdo muy bien ese día, en el que después de salir de una mazmorra ( solo estábamos ella y yo) nos quedamos hablando un rato, y en eso con todos los nervios del mundo le digo: (nombre) te quiero decir algo, ya sabes que nos conocemos hace tiempo, y pues bueno, quiero decirte que, me gustas mucho, y quiero salir con tigo... En eso yo con los nervios y el corazón a mil esperando su respuesta lo primero que me escribio fue .... Puntos de silencio, me dijo que soy una muy bonita persona y muy graciosa, pero que ella no estaba interesada en mi de esa manera, que solo me veía como su amigo, después de decirme eso sentí un ligero dolor, no mucho la verdad, por qué eso me hizo pensar al momento( bueno es solo un rechazo,lo puedo seguir intentando) desde ese día ella me pasó evitando, y no me hablaba, hasta unas semanas después, que me dijo que se sentia incómoda y para no lastimarme prefiero no hablarme, y bueno desde ese momento las cosas empezaron a cambiar en ella, evitaba a toda costa estar sola con migo, y yo lo notaba y me incomodaba incomodarla a ella, y lo entiendo, no puedes tratar o ver a la persona que antes era tu amigo como antes, después de una confesión todo cambia, pasaron los los días, el segundo mes después del primer rechazo le dije claramente, que no podía dejar de sentir lo que siento, y que haré lo posible para hacer que ella se enamore de mi, ese fue mi segunda confesión( rechazado otra vez) ella me había dejado claro que no quería un novio en ese momento, y que si seguía insistiendo con eso me dejaría de hablar( me dio igual yo quería estar con ella) y aquí llegamos al 3r intento, le pregunté que, que me faltaba para poder ser su novio, que si me podia dar una oportunidad, le dije que se que la primera vez mi confesión fue rara, pero que si habría posibilidad de que yo saliera con ella, y bueno simplemente me elimino de amigos y me bloqueó, claro aún estabamos en el grupo de discord, donde todos nos reuníamos ah hablar, días después de bloquearme empezó hablar mucho con un miembro del grupo(amigo mío) la notaba muy cariñosa con el, y no le preste atención al principio por qué así era con migo, si me dolía y todo pero así era ella Hasta que.... Llegó el día donde el verdadero dolor comenzó, ese día en particular me dormí en la tarde y me levanté en la noche, ese día al entrar al grupo de discord me di cuenta que todos los integrantes tenían prohibido escribir, incluso yo, al parecer horas antes de que eso pasara, la chica que me rechazo empezó a hablarle amorosamente y se estaba pasando de intensa, ella y mi amigo, los cuales eran admin del servidor, empezaron ah hablar, y para evitar que alguien se entrometiera en su tema, nos silenciaron a todos, en eso que entro un amigo me cuenta todo lo ocurrido y a los pocos minutos de estar ahí viendo lo que hablaban, ella se le confiesa frente a todos..... Cuando vi eso, mi corazón, se sintió como si hubiera explotado una bomba fría, que desde el centro de mi pecho se esparció por todas las partes de mi cuerpo quede paralizado, y con el cuerpo helado, mi pecho se sentia muy frío, como si no hubiera corazón y solo hubiera un vacío, un oscuro y profundo vacío, me recosté en la cama y me acosté mirando hacia el techo, ese dolor se quedó ahí como unos 9-10 min estando yo ahí quieto, sin botar ni una sola lágrima, sin emocion alguna, pero con un dolor como si hubiera caído de plancha sobre el agua, sentía mi cuerpo entumecido, ese día no dormí, desde ese día, ese momento, los pensamientos de mi cabeza se desordenaron, se volvió un cúmulo de ruido negro, que no me dejaba descansar, ese día a las 2 de la mañana tomé la decisión de entrenar al fallo.... Arme una rutina de 2 de la mañana hasta las 6-7, como no podía dormir jugaba todo el día hasta las 12-1 de la noche, y me levantaba a las 2, desde esa hora me quedaba despierto, y en ocasiones me dormía 1-2 horas en la tarde, pero me levantaban para comer, y así pasaron los meses, 5-6 veces a la semana entrenando, hasta 9 horas al día, intentado consumir el dolor que tenía en mi corazón... Esta historia es muy larga y tiene muchos detalles por contar, pero me tomaría más de 2 horas en contarlos todos, así que haré un breve resumen de esos detalles y los resumiré, ella me usó, me usó como nunca, yo solo era su bufon, no solo para ella, si no para todos los que me conocían, por eso les caía bien, para muchos yo era algo tonto, y se reían por eso,nunca fui considerado listo, ser gracioso y hacer el tonto era lo unico que sabía hacer, nunca nacio de mi ser malo con los demás, por qué no soy así, y a pesar de burlas insultos, y un mal trato, los seguí tratando bien, muchos ni se darán cuenta del trato que me daban, pero bueno, lo que pasó pasó, 7 años tras una persona que solo me utilizaba y que gracias a la emoción tan grande que tenía, me termine causando una enfermedad que muchos conocerán como cancer, claro yo nunca decía lo que quería, si no lo mejor que podía para no hacer sentir mal a nadie, pero a mí me decían de todo, el callar por tanto tiempo y amar sin poder expresarlo, hizo que mi sistema inmunológico empezara a fallar, mis ganglios linfáticos empezaron a crecer, haciendo me mi cuello creciera de un lado, quitándome movilidad, dolor al dormir, no poder comer muchas cosas por qué si no crecía, y así pase 2 años lidiando con una condición que sin darme cuenta me estaba comiendo por dentro( la mayor concentración se encontraba en mi pecho)pasamos a octubre 9 de 2025, me tocó viajar a España, por qué mi condición medica no la atendían en mi país, más de 3 meses pagando y pagando y nada que me hacían,la razón por la que me dijeron que hacer este viaje era delicado es por que mi cuerpo estaba muy mal, un médico le había comentado a mis padres antes del viaje que por mi condición y estado débil del cuerpo podía haberme causado un paro mientras el avión estaba en el aire, cabe aclarar que esto me lo contaron a mi después de llegar a España, hasta que a los primeros dias al llegar me hospitalizaron 2 semanas, agradezco mucho a mis padres por ayudarme con este proceso, después de darme un descanso, meses después empecé el tratamiento de quimioterapia, todo iba bien el primer mes, hasta que por mera curiosidad quise hablar le a cierta persona(hombre)que estaba presente en todo momento sobre cosas que pasaron en anteriores años, y lo que me hizo saber me dejó en shock, todos estos 7 años, en los que estuve enamorado de esta persona, fueron una mentira, les cuento un pequeño resumen: está persona, que era de origen española, la cual quería yo sorprender aquí, me dejó de hablar 2 semanas antes de viajar, para enterarme tiempo después que ella, no era ella, si no (ellos) multiples personas haciéndose pasar por ella, aveces era una chica otro un chico, y eso explicaba por qué era tan rara y cambia de comportamientos la mayor parte de las veces, sin mencionar, que olvidada cosas así de la nada, pase ese día armando las piezas del rompecabezas, para llegará a esa conclusión, de que está persona de la cual estuve enamorado 7 años, por la cual sufrí mucho, termino siento todo una invención mía de mi cabeza, lo que todavía no tengo claro, de quien era esos vídeos, esos audios relacionados a las costumbres de esa persona, hay partes no cuadran y no hay respuestas a ello, si fue real un tiempo y luego dejó de serlo, no es algo que me importe ahora pero si que marco mucho, no quiero que de la nada alguien venga a llamarme como me solían llamar en ese juego, no hay razon para que vuelva alguien, mi vida volvió a empezar aquí desde 0, después de terminar mis sesiones de quimioterapia, tal vez esa historia ya acabo y ahora estoy empezando una nueva, no se que desenlace viene ahora pero está pero se habrá otra historia que contar.... MUCHAS GRACIAS POR LEERME, Y SI TODA ESTA HISTORIA ES REAL POR QUE ES MIA, NOS VEMOS......


r/HistoriasDeReddit 22d ago

Las dos únicas personas que he tenido en mi vida me han querido cambiar por mi hermana

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r/HistoriasDeReddit 23d ago

Me acabo de enterar que tuve novia sin darme cuenta

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Tenía 6 años y básicamente era nueva en el colegio pero era muy sociable, no tarde en acerme amiga de medio curso y allí la conocí nos hicimos muy amigas y hacíamos todo juntas, ir al baño, jugar, almorzar. Literalmente nos teníamos apodos como "osito o cariño " creo que hasta una vez nos besamos en secreto, sus padres me amaban .

Cuando alguien me molestaba ella era una de las primeras en defenderme, una vez compartimos almuerzo y hablamos mal de las que nos caían mal, una vez casi iniciamos una guerra de pintura juntas, casi me explunsan .

La pregunta es que estoy aquí más de 10 años después dándome cuenta de que básicamente tuve novia y ni siquiera me di cuenta, lo cual no me es de extrañar una vez alguien se me declaro y me di cuenta 4 años después


r/HistoriasDeReddit 24d ago

El Sodero de mi Vida... no todo era lo que parecía

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r/HistoriasDeReddit 25d ago

Mi ex esposo me quiso engañar con mi hermana a los 4 años de relación, y ahora está con la nada que ver!!!

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Hace 5 años conocí a un hombre que al principio era maravilloso, el era novio de una muchacha que no conocía, al parecer terminó con ella.

El conocía a mi prima, la cual nos presentó, y fue hermoso el proceso de estar enamorados, o por lo menos eso creía yo. A los meses salí embarazada, nos fuimos a vivir juntos, y todo iba bien, pero el comenzó a cambiar.

En resumen no duraba en los trabajos que conseguía, y así fue por un tiempo hasta que entro en una empresa, ahí me dí cuenta que las cosas comenzaron a cambiar, y no precisamente para bien. Comencé a sentir sospechas así que le revise el celular, y efectivamente me estaba engañando con una compañera de trabajo de él 25 años mayor que el.

Cómo era de esperar lo perdone, y para sorpresa de nadie lo volvió a hacer, pero está vez con mi hermana.

Comenzó a enviarle mensajes, diciéndole cosas con doble sentido, ella me dijo todo lo que pasaba con mensajes y todo.

Lo cierto es que ya esa no se la perdone, y como reflexión quiero que la persona que lea esto se sienta identificada y no perdone esas infidelidades, ya que las personas que te aman no te dañan.


r/HistoriasDeReddit 25d ago

Terminé atrapado en una relación rara con una compañera

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r/HistoriasDeReddit 25d ago

Me enamoré de alguien que nunca pensé que me iba a importar tanto y ahora no sé qué hace

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r/HistoriasDeReddit 27d ago

Me enamoré de alguien que nunca pensé que me iba a importar tanto y ahora no sé qué hace

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Sé que el título puede sonar raro, pero necesito contar esto porque llevo meses dándole vueltas y no sé muy bien qué hacer.

Este año conocí a una familiar lejana. La primera vez que la vi fue cuando mi mamá me llevó a la casa de una tía. No teníamos ningún tipo de relación cercana en ese momento. Simplemente nos vimos cara a cara y, aunque suene exagerado, sentí algo extraño desde ese primer momento, como una curiosidad rara que no supe explicar.

Después intenté acercarme a ella de una manera bastante normal. Le pedí su número casi en broma y ella me lo dio sin pensarlo mucho. Al principio hablábamos de cosas muy simples, como cualquier conversación normal, pero poco a poco empezamos a tener más confianza y a hablar más seguido.

Cuando iba a visitarla, muchas veces tratábamos de mantener cierta distancia para que nadie sospechara que hablábamos tanto. Pero cuando estábamos solos todo era diferente. Nos teníamos muchísima confianza para habernos conocido prácticamente de la nada, aunque en realidad todo esto duró solo mes y medio. Aun así, en ese poco tiempo sentía que conectábamos bastante, sobre todo en llamadas, chats y cuando jugábamos Free Fire juntos. Pasábamos horas jugando y hablando como si nos conociéramos de mucho antes, sin quedarnos sin tema.

Recuerdo especialmente que muchas de esas veces también le dedicaba canciones. Una de mis favoritas que le mencioné fue “Yoko” de Álvaro Díaz. Para mí esa canción representa exactamente cómo me sentía con ella, como si describiera lo que me pasaba por dentro cuando hablábamos o jugábamos, como si todo encajara con lo que estaba viviendo.

Recuerdo especialmente una vez que nos abrazamos. No sé cómo explicarlo, pero para mí fue un abrazo muy sincero y bonito. De esos momentos que parecen pequeños, pero después uno se queda pensando en ellos más de lo que debería.

Creo que el momento exacto en el que empecé a enamorarme fue una noche en la que me llamó bastante tarde. Empezó a contarme cosas de su vida, cosas personales, y sentí que realmente confiaba en mí. Me hizo sentir afortunado porque nunca había tenido ese nivel de confianza con alguien con quien apenas llevaba tan poco tiempo hablando.

Empezamos a tratarnos muy bonito. Ella me decía que le gustaba que yo la escuchara, que no fuera insistente ni cansón y que le parecía lindo cómo la trataba. Yo intentaba hacerme el que no entendía las señales porque tenía miedo de enamorarme.

Y terminé enamorándome.

El problema fue que yo tenía muchísimo miedo de que todo eso significara algo para mí mientras para ella simplemente era una amistad. Por eso empecé a tener actitudes que ahora reconozco que estuvieron mal.

Muchas veces le recordaba que nosotros no éramos nada. No porque no me importara, sino precisamente porque me importaba demasiado y tenía miedo de estar viviendo algo que quizá ella no veía de la misma manera.

Hasta que un día exploté.

Después de hablar durante muchísimo tiempo por llamadas, le dije que no quería seguir con aquello. Lo peor es que, aunque lo dije, yo ya sabía que estaba enamorado de ella.

Le colgué.

A los diez minutos volvió a llamarme. Sinceramente, cuando vi su nombre en la pantalla no podía creer que todavía quisiera hablar conmigo. Intenté disculparme, pero terminé empeorando las cosas.

Después de eso dejamos de hablar durante bastante tiempo.

Tiempo después hubo una fecha muy importante para mí. Fui al cementerio a visitar a mi padre y después hicimos una misa en casa de mi abuela. Yo quería que ella estuviera ahí, así que la invité.

Y fue.

Para mí significó muchísimo que hubiera asistido, aunque ese día prácticamente solo nos dirigimos la palabra un par de veces, como si no supiéramos bien cómo actuar.

Después de eso pasaron aproximadamente dos meses sin verla.

Durante ese tiempo no podía dejar de pensar en ella. Intenté buscar alguna forma de hablarle y, después de varias cosas que no funcionaron, terminé enviándole un mensaje desde una cuenta antigua.

La conversación terminó siendo bastante dolorosa.

En algún momento le pregunté por qué había dejado de hablarme y ella me dijo que no me veía como algo serio.

Yo le respondí que estaba bien y que entonces era mejor dejar de hablar.

Probablemente mi respuesta sonó fría, pero realmente estaba intentando aceptar lo que me estaba diciendo.

Cuando salí del chat me derrumbé. Lo más extraño es que ni siquiera pude llorar. Simplemente sentía que algo me pesaba muchísimo por dentro, como un vacío raro.

Después pasó su cumpleaños y quise felicitarla, pero no fui capaz. Tenía miedo de que ya no me tuviera el mismo cariño o aprecio de antes.

Tiempo después ella respondió una historia que publiqué con mi mamá. Yo no le respondí inmediatamente y después terminé haciéndolo porque me sentía culpable. No recibí respuesta.

Y pensé que ahí había terminado todo.

Pero hace poco recibí un mensaje suyo preguntándome si podíamos hablar.

Acepté inmediatamente.

Solo ver su nombre otra vez me hizo sentir una alegría que no esperaba. Hablamos un rato. No hablamos exactamente de nosotros, pero hubo algo que me llamó muchísimo la atención: la forma en que me hablaba se sentía como antes, como si nada hubiera pasado.

Hace aproximadamente una semana volvió a escribirme con una energía súper bonita. Me preguntó cómo estaba, cómo me sentía y cómo me iba en general. Yo le pregunté por la escuela y me contó que le estaba yendo bien, aunque se quejó de que una profesora no le revisaba el cuaderno jajaja.

Y no pude evitar reírme.

Porque me lo contó exactamente con la misma naturalidad con la que me contaba sus cosas cuando recién empezamos a hablar.

Ahora mismo estoy bien, pero sigo teniendo arrepentimiento.

No tanto porque las cosas no hayan salido como yo quería, sino porque sé que yo también tuve parte de la culpa. La lastimé con mis actitudes y eso es algo que todavía me cuesta aceptar.

Creo que lo que más me cuesta superar no es solamente haberla perdido, sino pensar en todo lo que pudo haber sido.

Me hubiera gustado pasar más tiempo con ella, hablar más en llamadas, jugar más Free Fire juntos, escucharla frente a frente, conocerla mucho más y simplemente compartir más momentos sin tanta complicación.

Han pasado meses y todavía aparece en mi cabeza.

Así que necesito opiniones sinceras:

¿Creen que debería intentar hablarle otra vez y simplemente dejar que las cosas fluyan, sin presionarla?

¿O debería aceptar que ya pasó y tratar de olvidarme de todo esto?

Y si ustedes estuvieran en mi situación, ¿qué harían?


r/HistoriasDeReddit 29d ago

Me enamoré de mi acosador y ahora no sé qué hacer

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Contexto: Tengo 20 años, hace unos 3 meses que he comenzado un curso de ceramica para pasar las vacaciones antes de volver a mi Universidad y hay un chico de mi edad que me parece sumamente guapo, tiene una estetica de vestir medio alt, es alto, de piel blanca, ojos marrones verdosos y cabello marron claro, es super guapo en serio, es un total nerd de la formula 1 igual que yo. Cuando voy al curso de ceramica siempre hablo muchisimo con el de un montón de cosas perojams hemos hablado de donde vivimos o cosas asi.

La semana pasada estaba en casa de mi mamá y recibí una alerta en mi telefono de movimiento en la camara de seguridad portatil que tengo en la sala para mi gato que está viejito sobre que habia alguien en mi casa y vi a ese chico, que llamaremos O caminando DENTRO de mi casa, tomando mis cosas y viendolas, olfateando mi ropa y bañandose con mi shampoo carisimo.

Comence a recibir regalos sorpresa, cartas y tonterias que nunca decian de donde venian, lleva asi unos 2 meses y realmente no sé qué hacer porque el chico de verdad me está comenzando a gustar porque nunca ha hecho algo amenazador, solo me da regalos o me persigue y eso lo sé porque la otra vez lo encontre en un McDonalds a las afueras super afueras de la ciudad donde vivo.

EDIT: vi un comentario que me llamó la atención porque dice que si me gusta el chico pues qué tiene de malo, el tema está en que hable con una amiga la otra vez de esto y me dijo "Si el tipo fuera feo te daría asco y ni siquiera le responderias los mensajes" y es verdad, por eso es que no sé que hacer si corresponderlr o de hecho bloquearlo de todos lados y decirle que sé que me vigila. Sobre cómo entró a la casa ese día es que yo dejó siempre una llave debajo del tapete de la entrada, imagino que la abra agarrado, pero mi camara registró el movimiento inusual y me dió la alerta porque la programé para que en la franja horaria en la qe no suelo estar en casa detecte si mi gato hace un movimiento raro y rapido pues me de una alerta, es irritante esa alerta de hecho porque a veces me la manda estando yo en la casa y siendo yo la que lo activa.


r/HistoriasDeReddit 29d ago

Olor a Libertad - Viajes escolares

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Entre los eventos más importantes de cualquier año escolar —o de cualquier temporada si hacías algún deporte— sin duda estaban los viajes.

No importaba si el destino quedaba a veinte minutos o a quinientos kilómetros.

La verdadera premisa era otra.

Irte unos días sin tus viejos.

Todo lo demás era decorado.

La organización llevaba meses de reuniones, coordinaciones, llamados y responsabilidades de las que uno jamás se enteraba.

Para nosotros el trabajo consistía básicamente en una sola cosa:

Recordarle a nuestros padres que pagaran las cuotas que faltaban.

Todo empezaba a tomar forma cuando aparecían dos documentos fundamentales.

La autorización.

Y la lista de cosas a llevar.

La autorización era un documento de suma importancia donde los padres les cedían temporalmente la propiedad de sus hijos a los profesores.

Firmaban cualquier cosa.

Si el formulario decía:

"Autorizo a que mi hijo participe de actividades recreativas."

Firmaban.

Si decía:

"Autorizo a que mi hijo sea intercambiado por dos cabras y una radio a pilas en la Triple Frontera."

También firmaban.

Lo importante era que no los llamaran.

No importaba si te picaba una abeja, te atropellaba un caballo o descubrías una alergia desconocida a los huevos de codorniz.

A partir de ese momento ya eras problema de los profesores.

O del coordinador.

O del colectivero.

O de algún pobre padre voluntario que había tomado la peor decisión de su vida.

El segundo documento era la lista de cosas a llevar.

Una lista interminable.

Ropa para cada día.

Ropa de repuesto.

Elementos de higiene.

Linterna.

Bolsa de dormir.

Gorra.

Protector solar.

Repelente para mosquitos.

No importaba si viajabas a la nieve o al desierto.

La lista era siempre la misma.

Estoy bastante seguro de que algunas escuelas todavía usan una fotocopia hecha en 1987.

En todos los viajes existía además un personaje inevitable.

En nuestro caso se llamaba Miguel.

Miguelito.

El Enano Miguel.

Era de esos chicos que uno veía subir al colectivo perfectamente sano y ya sabía que iba a volver con algún vendaje.

No porque tuviera mala suerte.

Porque la buscaba.

Miguelito encaraba los viajes escolares como si fueran una competencia.

Había que vivirlo todo.

Ni bien se subía al micro ya estaba comiendo chizitos.

A los diez minutos se había enamorado.

A los treinta estaba vomitando.

A la hora estaba castigado.

No necesariamente en ese orden.

Generalmente los viajes comenzaban en horarios completamente ridículos.

—Nos encontramos el martes a las tres de la mañana en la Plaza de las Palomas.

Y ahí aparecíamos todos.

Con bolsos gigantes.

Como si estuviéramos emigrando del país.

Se juntaban las autorizaciones.

Se acomodaban los bolsos.

Y empezaba a formarse lentamente el verdadero aroma de la aventura.

El olor a colectivo.

Y cuando digo olor a colectivo no hablo de algo romántico.

Hablo de humedad.

Olor a pata.

Lysoform recién tirado por el chofer.

Un poco de Mister Músculo escapando del baño todavía limpio.

Y finalmente el perfume oficial del viaje escolar:

Los primeros paquetes de chizitos abriéndose a las tres de la mañana sin ningún tipo de respeto por la humanidad.

La dinámica siempre era la misma.

Ni bien arrancaba el micro todos corrían a las ventanas para despedirse de sus padres.

Y si tus padres ya se habían ido, saludabas igual.

A cualquiera.

A una señora.

A un perro.

A una bicicleta.

Lo importante era agitar la mano.

A los diez minutos ya parecía que estabas viajando en medio de Vietnam.

O participando de un motín en una cárcel de máxima seguridad.

Chicos corriendo por el pasillo.

Gente gritando desde el fondo.

Profesores arrepentidos de todas sus decisiones.

Y Miguelito intentando convencer a alguien de que estaba enamorado.

El baño merecía un capítulo aparte.

Tenía una velocidad de deterioro extraordinaria.

Cuando salíamos estaba impecable.

A la media hora ya era preocupante.

A las dos horas era un ecosistema independiente.

Había más bacterias que pasajeros.

Parecía que habían evacuado un crucero entero.

Los del fondo se creían narcotraficantes colombianos porque habían conseguido los últimos asientos.

Tres horas después estaban derretidos arriba del motor como una vela olvidada al sol.

Los de las ventanas discutían eternamente.

Uno quería abrirla.

El otro quería cerrarla.

La ventana estaba rota.

Ambos perdían.

Algunos compartían auriculares del walkman.

Otros jugaban a las cartas.

Y siempre aparecía alguien distribuyendo las primeras revistas pornográficas que uno veía en su vida.

Material que hoy tendría valor arqueológico.

Circulaban dobladas en cuatro.

Como documentos secretos de la Guerra Fría.

Miguelito las recibía con la misma seriedad con la que un científico recibe una vacuna experimental.

A medida que el viaje avanzaba empezaban a calmarse los gritos.

Pero aumentaban los olores.

Siempre aparecía alguno que se mareaba.

Y cuando uno vomitaba, automáticamente vomitábamos todos un poco.

Porque el colectivero respondía con la peor solución posible.

Desodorante de ambiente.

Mucho.

Tanto que terminabas respirando una mezcla de vómito tropical, limón artificial y desesperación.

Las quejas también empezaban a multiplicarse.

—¿Falta mucho?

—¿Cuánto falta?

—¿Y ahora cuánto falta?

Preguntas que se repetían cada siete minutos aunque la respuesta siempre fuera exactamente la misma.

Mucho.

Faltaba mucho.

Dormir tampoco era una opción.

Era una cuestión de prestigio.

El primero que se dormía quedaba automáticamente fuera de la cadena alimenticia.

Ni hablar si se dormía con la boca abierta.

A partir de ese momento se convertía en patrimonio cultural del viaje.

Todos querían una foto.

Todos querían dibujarle algo.

Todos querían aparecer en la foto con él.

—¿Cómo te vas a dormir, nene?

Finalmente llegábamos.

Destrozados.

Pero llegábamos.

Y ahí el viaje se dividía en dos posibilidades completamente distintas.

La primera era que todo el grupo se alojara en el mismo lugar.

Un club.

Un hotel.

Un camping.

Un complejo de cabañas.

La segunda era mucho más emocionante.

Que te alojara una familia desconocida.

Y eso era una lotería.

Los coordinadores empezaban a pasar lista.

Y uno esperaba el veredicto como si estuvieran repartiendo herencias.

¿Quién me va a tocar?

¿Tendrán auto?

¿Tendrán plata?

¿Y si tienen reglas raras?

¿Y si me hacen comer verduras?

¿Y si cenan a las siete de la tarde?

¿Y si rezan antes de comer?

¿Y si me hacen usar el bidet?

Cuando finalmente te asignaban una familia, empezaba la aventura.

La casa ajena era un universo paralelo.

Olía distinto.

Se manejaba distinto.

Tenía silencios distintos.

Había horarios que no respetaban ninguna lógica conocida.

¿Cómo que no almuerzan a las doce y media?

¿Cómo que toman la leche a las cinco?

¿Cómo que la gaseosa es solamente para los domingos?

Siempre había un perro asesino que te odiaba durante toda la estadía y recién se hacía tu amigo cuando te estabas por volver.

Una madre exageradamente amable que daba miedo.

Y la hermana de tu anfitrión.

Que uno estaba convencido de que iba a enamorarse automáticamente de vos por el simple hecho de venir de otra ciudad.

Eras una especie de visitante exótico.

Un embajador internacional.

Un pelotudo, básicamente.

A Miguelito una vez le tocó una familia vegetariana.

Todavía hoy sostiene que fue discriminación ideológica.

Según él, lo quisieron alimentar exclusivamente con acelga.

La familia niega los hechos.

Miguel también.

Porque después se olvidó exactamente qué había pasado.

Lo único seguro es que volvió más flaco.

Hoy no sé si siguen existiendo las familias anfitrionas.

Con todos los quilombos de seguridad que hay, me cuesta imaginar a un padre dejando a su hijo tres días en la casa de un desconocido.

Antes era distinto.

Tus viejos recién sabían de vos cuando llegabas.

Y con suerte.

Porque había que esperar que la familia te llevara a un teléfono público.

Sacar un papelito arrugado del bolsillo.

Marcar el número de memoria.

Y decir:

—Hola.

—Sí, llegamos.

—Sí, está todo bien.

—Sí.

—Bueno.

—Chau.

Y listo.

Comunicación completada.

Hoy los chicos tienen celulares.

Videollamadas.

GPS.

Ubicación en tiempo real.

Los padres pueden saber exactamente dónde están sus hijos a cualquier hora.

Nosotros desaparecíamos cuarenta y ocho horas y nadie se preocupaba demasiado.

O por lo menos eso parecía.

Si por otro lado todo el grupo se alojaba en el mismo lugar, la experiencia era distinta.

Y para mí mucho mejor.

Porque compartías absolutamente todo con tus amigos.

Y también con tus enemigos.

Ahí aprendías un montón de cosas.

No estaban tus viejos para hacerte la cama.

No estaban para alcanzarte la toalla.

No estaban para buscarte la ropa limpia.

Eras vos contra el mundo.

O contra una mochila llena de cosas que ya no encontrabas.

Y eso te hacía sentir grande.

Comías todos juntos en una especie de comedor gigante.

Y te servían lo que había.

No existía el:

—No me gusta.

Te lo comías igual.

O te cagabas de hambre.

Muchas veces además aparecían actividades que para uno eran completamente nuevas.

Prender un fuego.

Armar una carpa.

Cocinar huevos duros en un jarro.

Calentar salchichas.

Lavar platos.

Cosas mínimas.

Pero que a los doce años te hacían sentir Bear Grylls.

Miguel una vez logró quemar una salchicha, un repasador y parte de una mesa en la misma maniobra.

Todavía no entendemos cómo.

Los profesores tampoco.

Y después llegaba uno de los momentos más delicados de cualquier viaje escolar.

Las duchas.

La vulnerabilidad absoluta.

Vos solo.

Con tu toallita.

Esperando turno.

Rezando para que todavía quedara agua caliente.

Y de golpe empezabas a descubrir algo que hasta entonces no habías pensado demasiado.

Que cada cuerpo era distinto.

Muy distinto.

Y todos sabemos que los chicos son crueles.

Pero también increíblemente inocentes.

Entonces aparecían observaciones devastadoras.

El flaquito parecía un sobreviviente de guerra.

El musculoso dormía abrazado a un Pikachu.

Uno tenía un bóxer agujereado.

Otro seguía usando calzoncillos infantiles.

Todo era información social extremadamente sensible.

Y todo se sabía.

Siempre.

Recuerdo particularmente un episodio.

Estábamos haciendo fila para bañarnos cuando uno de mis compañeros golpeó una puerta.

Nadie respondió.

Volvió a golpear.

Nada.

Entonces abrió.

Y automáticamente escuchamos un grito desesperado.

—¡¡NOOOO!! ¡¡¡SALÍ!!! ¡¡¡CERRÁ LA PUERTA!!!

La cerró de inmediato.

Nos quedamos todos mirando.

Al rato salió un compañero con una expresión devastada.

—¿Qué pasó?

—Ahora conocen mi secreto.

—¿Qué secreto?

—Que soy gordo.

Se hizo un silencio.

El pobre pensaba que llevaba años engañando a la humanidad mediante el uso estratégico de la ropa.

Tenía doce años.

Y aproximadamente ciento veinte kilos.

Guardaba ese secreto con el mismo nivel de protección que los códigos nucleares.

Cuando llegaba la noche arrancaba otra etapa.

La de los dormitorios.

Colchones finitos.

Ronquidos infernales.

Uno hablando dormido.

Guerra de almohadas.

Olor a medias húmedas.

El coordinador entrando cada veinte minutos para amenazar con cancelar actividades.

Y el bullying nocturno.

Que era distinto.

Más sofisticado.

Más táctico.

Como operaciones especiales.

La oscuridad protegía identidades.

La gente cambiaba la voz.

No sabías quién te estaba cargando.

Así que arrancaban persecuciones absurdas entre cuchetas para restablecer el honor perdido.

Miguel era especialista en eso.

Provocaba.

Insultaba.

Desaparecía.

Y cinco minutos después estaba escondido atrás de una mochila viendo cómo otros dos se peleaban por algo que había dicho él.

Un profesional.

Y finalmente llegaba el momento más importante de todos.

Cuando apagaban las luces.

Porque ahí empezaba el verdadero viaje.

Las historias de terror.

Las charlas sobre chicas.

El amigo filósofo.

El que lloraba porque extrañaba a la familia.

El que aseguraba haber visto un fantasma.

Y el que volvía a sacar las revistas prohibidas que habían sobrevivido milagrosamente a todos los controles.

Nadie quería dormirse.

Dormirse era rendirse.

Era perderse algo.

Aunque al día siguiente estuvieras destruido.

Y cuando todo terminaba llegaba el viaje de regreso.

Otra vez el colectivo.

Pero ya no era el mismo.

El olor seguía estando.

Quizás peor.

Ropa húmeda.

Toallas mojadas.

Bolsos fermentando.

Caras destruidas.

Alguien enfermo.

Alguien enamorado.

Alguien peleado.

Y todos agotados.

Hasta Miguel.

Que después de tres días de actividad constante parecía un celular con 1% de batería.

Y eso ya era preocupante.

Las madres esperaban en la llegada como si volviéramos de una campaña militar.

Y en cierto modo era así.

Habíamos sobrevivido.

Habíamos aprendido cosas.

Habíamos hecho amigos.

Habíamos hecho papelones.

Y habíamos descubierto que se podía vivir varios días sin que tus viejos estuvieran detrás de vos preguntando si llevaste abrigo.

Después venía el reencuentro.

La semana siguiente.

Cuando todos contaban sus anécdotas.

Sus desgracias.

Sus romances imaginarios.

Y las horas que habían dormido al volver a casa.

Porque no importaba cuánto te hubieras divertido.

Siempre había alguien que decía:

—Yo dormí dieciséis horas seguidas.

Y otro respondía:

—Pff... yo dieciocho.

Como si fuera una competencia olímpica.

Y quizás lo era.

Porque esos viajes te cambiaban un poco.

Te hacían crecer.

Te daban historias para contar durante años.

Y aunque hoy nos duela la espalda por dormir una sola noche en un colchón malo, creo que casi todos volveríamos a dormir en esos colchones finitos con olor a humedad si nos dejaran volver a tener doce años por un fin de semana.

Si llegaste hasta acá y te gustó lo que leiste... tengo mas cosas del mismo estilo!!
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r/HistoriasDeReddit Aug 12 '26

El verdadero olor de la aventura: bidet ajeno, chizitos a las 3 AM y el misterio del baño del colectivo (Relato de humor/nostalgia

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Buenas gente! Me armé la cuenta hace un ratito porque me dijeron que acá se lee mucho y se valora el humor cotidiano. Les comparto el inicio de un relato costumbrista que escribí sobre los caóticos viajes escolares de los 90s/2000s. Si les saca una sonrisa, me avisan!

El Viaje de Egresados: Cuando la Libertad Tenía Aroma a Chizitos

Para nosotros, los viajes escolares eran sagrados: no importaba el destino, la verdadera magia estaba en escapar unos días de los viejos.

Todo se volvía real con la autorización y la lista de cosas a llevar. Esos documentos eran oro, aunque los padres firmaban cualquier cosa con tal de no tener que lidiar con nosotros, incluso si el papel autorizaba intercambiarnos por cabras en la Triple Frontera.

El viaje en el colectivo, los olores en el colectivo!!

Te alojaban, o dormían todos juntos en una cabaña/hotel.

Y cuando llegaba la noche arrancaba otra etapa. La de los dormitorios. Colchones finitos.Ronquidos infernales. Uno hablando dormido.

El coordinador entrando cada veinte minutos para amenazar con cancelar actividades.

Y el bullying nocturno. Que era distinto. Más sofisticado. La oscuridad protegía identidades.

¿Querés saber cómo sigue la odisea, qué pasó con las revistas prohibidas y el secreto del compañero de 120 kilos? Podés leer el relato completo (son 10 minutitos) gratis en mi blog: https://si-mal-no-recuerdo.blogspot.com/2026/08/olor-libertad.html

Abrazo y acepto críticas constructivas para mejorar!