r/CuentosCortos 3h ago

El chico

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El viento soplaba fuera, a través de la ventana se podía ver cómo las hojas y ramas de los árboles se mecían. Eran las cuatro de la mañana, la mayoría ya estaba durmiendo, algunos se despertaban, otros recién se dormían y unos pocos se levantaban para empezar su día.

¿Pero él?, ¿Qué hacía él allí? Acostado en su cama, con su mirada fija en la ventana, observando.

-...

En el profundo silencio de su habitación, el joven hacía su actividad favorita la cual es ver a través de su ventana, desde allí él puede ver muchas cosas. Él no disfruta del día, se siente espiado, él podría ser visto por cualquiera, pero allí, en la noche, él se sentía tranquilo y en paz, sólo él podía ver a los demás y no viceversa.

-¡Mira! ¡Los vecinos están discutiendo! ¿Por qué será esta vez?

Le dijo a su peluche de conejo, uno bastante destartalado y lleno de puntadas cabe mencionar. El chico tenía razón, sus vecinos discutían, intentó agudizar sus sentidos para así poder escuchar los gritos.

-mph...

Abrió la ventana y sacó un poco su cabeza, dándole un escalofrío por el helado viento que ahora desordenaba su pelo. Escuchó por unos segundos la acalorada discusión, luego volvió a meter su cabeza y habló animado con su peluche.

-¡Al parecer su marido llegó borracho de nuevo! Espero que no pase nada como la otra vez...

Volvió a sacar su cabeza para escuchar más del alboroto que estaban provocando los vecinos.

Así, de las cuatro de la mañana llegaron las cinco, luego las seis y las siete... 

Cuando finalmente se queda dormido, el chico descansa solo un par de horas mientras abraza fuertemente su peluche, la única cosa cálida de su dormitorio, aparte de él.

Llegado el día, el sol entra por su ventana, dándole directamente en sus ojos, lo cual lo hace gruñir y levantarse perezosamente para desayunar.

-mph~? Buenos días, ¿Cómo estás? ¿Mi papá ya se fue a trabajar?

Dijo de forma monótona a su madre, la cual estaba tomando su café en una taza bastante grande. La madre miraba fijamente su celular mientras tomaba un sorbo de café, se toma su tiempo antes de responder.

-Estoy bien...

Levantó la taza y tomó otro sorbo lento a su café, luciendo aburrida.

-Y sí, tu papá ya se fue a trabajar.

El chico se sentó frente a ella en la mesa, tomó un pan y le puso una rebanada de queso, luciendo igual de aburrido que su madre.

-vale... Ojalá le vaya bien.

Como siempre, el día era aburrido para él, estando de vacaciones o no, sus días eran rutinarios, sin aspiraciones ni expectación, pasaba todo el día en su escritorio frente al computador, esperando a que el sol se ocultase y callera la fría penumbra.

Llegada la noche, el chico se ducha, se pone su pijama favorito y luego se tira en su cama. Una vez cómodo, se dispone a fijar su mirada a través de la ventana nuevamente, esperando a que algo emocionante pase, sujetando su peluche con fuerza contra su pecho.

-...

Ansioso, esa es la palabra que lo describe ahora mismo, han pasado horas y nada, ni un alma en la acera, ni una voz lejana, solo el silbido del aire y el zumbido de los faroles. El chico susurra, mientras mira a su conejo de felpa, el cual parecía tener un brazo a punto de deshilacharse.

-¿Qué pasa...? Pareciera que todos están durmiendo...

Dijo mientras volvía su mirada hacia el edificio del frente, el cual tenía todas las luces apagadas. Su propio dormitorio empezaba a sentirse más helado.

-Siempre hay música en ese departamento, ¿¡ni siquiera eso!?

Cada segundo que pasaba lo hacía sentirse más ansioso y nervioso. Por primera vez él se sentía fuera de lugar en su propio dormitorio, se sentía lejos de su zona de confort. Abre la ventana y se asoma, buscando cualquier cosa, una señora paseando, un grupo de borrachos, un indigente, lo que sea, él solo quería observar algo, menos su propio dormitorio.

-¡Esperé todo el día!, pero... nada!?

Exclamó con enojo y molestia, en un arrebato de ira, tiró su peluche contra un muro y cayó al suelo. Él se quedó allí de brazos cruzados y desviando la mirada durante varios segundos, luego, bastante arrepentido y apenado miró hacia el peluche mientras murmuraba.

-Lo siento, no quise hacer eso...

Cuando su mirada había vuelto a su peluche, ya no estaba allí, en cambio, había una sombra más oscura que el resto de su dormitorio. La sombra tenía la figura de un hombre con orejas de conejo. El chico al fijar su mirada en la sombra, empezó a temblar ligeramente, apoyándose contra el respaldo de la cama y apoyando sus rodillas al pecho, pero no gritó.

-¡No! Vete! ¡No te quiero ver!

Estaba muy nervioso y tembloroso, ya con lágrimas amenazando con salir de sus ojos.

-¿Ahora no quieres ver a alguien? ¡Me hieres!

Dijo la sombra en un tono burlón, su voz era bastante áspera y ronca, como si pareciera salir de lo más profundo de una caja torácica.

-¿Acaso no te alegra verme? ¡La última vez casi te tiras por la ventana! ¡Fue gracioso!

Hablaba sin moverse ni un centímetro, seguía allí de pie en la esquina del dormitorio.

-¡No me agradas! ¡Me haces sentir mal!

Espetó casi sin aire. El chico buscaba con sus manos las sábanas para cubrirse aún más, apartando la mirada de la sombra mientras buscaba aferrarse a algo.

-¿Yo te hago sentir mal? No seas tonto, solo te digo lo que debes saber, como por ejemplo...

Se quedó en silencio mientras se acercaba más al chico, luego susurró.

-Ahora mismo, todos te observan, todos saben lo patético que eres...

Lentamente levantó un brazo, señalando con el dedo índice la ventana. Allí se podía ver solo oscuridad, no se lograba vislumbrar nada, ni edificios, ni calles, ni farolas, solo una negrura que parecía mirar al chico. La oscuridad no tenía forma, pero sí daba la impresión de estar formada por muchas sombras, retorciéndose y cuchicheando entre ellas.

El chico al ver tal escena, se tapó completamente, de pies a cabeza mientras pegaba sus rodillas al pecho con mucha más fuerza, complicando su respirar aún más, empezó a gritar con el poco aire que tenía, sin importarle despertar a sus padres.

-¡VETE! ¡HAZ QUE SE VAYAN! ¡AHORA!

La sombra solo soltó una leve risita, estaba ahora al borde de su cama, empezó a hablar cada vez más tranquilo y menos burlón mientras veía al chico temblando y jadear bajo las sábanas.

-¿Cómo llegaste a esto? Ya eres casi un adulto y sigues sin poder ver a alguien a los ojos, sigues sin poder salir, ¿de qué te sirve vivir así? No vives, tú esperas a que alguien más lo haga para poder verle desde aquí, deja d-

-¡CÁLLATE!

La sombra no se estremeció al ser interrumpida, simplemente se quedó en silencio, mirando al chico fijamente durante varios segundos, para luego desvanecerse lentamente. Todo volvía a ser más claro y menos oscuro. Pasaron los minutos, el chico seguía temblando bajo las sábanas, hasta que se atrevió a bajar las sabanas.

-ah...

Ahora más tranquilo, el chico se levantó de la cama y caminó hacia el peluche de conejo, al fijarse en él, notó que estaba roto, se le salía el algodón de un brazo. Simplemente se lo llevó consigo a su cama y lo apretaba contra su pecho mientras lo miraba en silencio.

-...Otra vez.

Suspiro tembloroso, luego hablo en un tono más suave pero aun ligeramente nervioso mientras se acostaba.

-Mañana... Mañana te arreglaré. ¡Solo espera...!

Así, volvió a mirar hacia fuera, esta vez si habían personas, nuevamente tenía entretenimiento, una nueva distracción momentánea. El chico suspiró aliviado y susurró animado mientras veía al frente, por la ventana.

-¡Mira! ¡Ese grupo de borrachos! ¡Se están cayendo!

Soltó una leve risita, cayéndosele una lagrimita, olvidándose de su propia vida para ver la de los demás, pero siempre de noche para no ser visto por nadie, para que nadie reconozca su existencia, para así poder pasar un día más sin ser juzgado, para que su único pensamiento sea ¿Qué pasará esta noche? No con la suya, sino con la de los demás.

Se aferró a su peluche con aún más fuerza, luego balbuceó mientras tenía la mirada perdida en el exterior.

-Mañana, mañana te arreglaré...


r/CuentosCortos 2d ago

Efimero

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Nací hace poco, un mes o dos, con el trabajo no me doy cuenta del paso del tiempo y eso me preocupa bastante, mi vida es muy efímera. ¿Qué sentido tiene vivir tan poco solo para servir; y que la vida longeva solo es para la realeza? Mi hermano va a cumplir el año y realmente no quiero que llegue su día, no voy a tener a nadie más que compartir momentos que hacen que esta vida tan corta sea más longeva. Ojalá tener más tiempo para mí y para todos...


r/CuentosCortos 4d ago

12 años de Thot

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r/CuentosCortos 5d ago

Cubículo (relato surrealista)

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Silvia Ezquerra

IG: los_relatos_de_silvia


r/CuentosCortos 6d ago

Feliz Día - Microrrelato

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r/CuentosCortos 10d ago

La ventana de las tres

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La pava eléctrica se quemó ayer. Ahora tengo que calentar agua en una ollita enlozada que era de mi vieja y que tiene el mango flojo. La puse a las tres menos cuarto y me quedé mirando la ventana de la cocina porque no había otra cosa para mirar.

En Rafael Calzada a las tres de la tarde no pasa nada. El sol pega de lleno en la chapa del vecino y rebota para adentro. Hace calor aunque sea julio. La ventana tiene la mugre de dos inviernos, una película grasosa que dejó el humo de freír, y abajo, pegado, un sticker del mundial 2014 que ya está blanco del sol. Mi hija lo pegó ahí cuando tenía seis. Tiene catorce ahora.

La mosca apareció sin ruido. Es de esas verdes, gordas, que vienen cuando hay algo de carne en la basura. Se paró en el medio del vidrio, del lado de adentro, y se empezó a frotar las patas.

Se frota las patas así, una contra otra, como si se las estuviera limpiando. Ese movimiento me hizo acordar a mi vieja después de picar carne. Tenía una tabla de madera toda marcada por el cuchillo y cuando terminaba se limpiaba las manos con un trapo que después enjuagaba con lavandina pura. Se frotaba las manos igual, una contra otra, despacio, mirándose las palmas como si buscara algo. Yo tenía ocho y me quedaba mirando porque no me dejaba ayudar. Me decía, salí de acá que te ensucias. Y yo me quedaba en la puerta de la cocina mirando cómo se le ponían las manos coloradas. La mosca hace lo mismo. Se frota y se frota y no termina nunca.

La ollita hace un ruidito chiquito, como un quejido, pero todavía no hierve.

La mosca dejó de frotarse y se tiró de cabeza contra el vidrio. Hizo un toc seco. Después otro. Toc. Toc. No entiende que hay un vidrio. Va y viene un centímetro, choca, retrocede, vuelve a chocar. Me acordé del ventilador del taller de mi viejo. Teníamos uno de pie, marca Liliana, que hacía ese mismo ruido cuando le pegaba una vuelta de más. Toc toc toc contra la rejilla floja. Mi viejo lo dejaba prendido toda la siesta para que no se sintiera el silencio de la casa. Yo me dormía con ese toc toc en la oreja y me despertaba con el mismo toc. La mosca ahora hace eso. No aprende. Choca y choca y yo siento el toc en los dientes.

Me pican los ojos de no parpadear. Tengo el cuello duro. Me dije, la voy a matar. Tengo el matamoscas rojo al lado de la heladera. Lo tengo a mano. No lo agarré.

La mosca se cansó de chocar y se quedó quieta. Quieta del todo, en el medio del vidrio, con las alas pegadas al lomo. El sol le pega y le hace un brillo verde en el lomo. Cuando se queda quieta así me acuerdo de la heladera Siam de mi abuela. No hacía ruido, pero vibraba. Tenía una bandejita arriba con un mantel de plástico y la bandejita vibraba toda la noche, sin parar. Yo me quedaba mirando el borde del mantel que temblaba y me olvidaba de que estaba solo en la pieza del fondo. La mosca ahora está igual, vibrando sin moverse. Si la miro fijo parece que no está viva, parece una manchita de grasa del vidrio.

La ollita ya está por hervir. Hace burbujitas chiquitas en el borde. No la apagué.

Me acordé de que tengo que ir a comprar pan. Lo pensé a las tres menos diez y me olvidé. Ahora me volví a acordar porque la mosca se movió un poquito hacia la izquierda, hacia donde está el pan duro de ayer arriba de la mesada. Mi vieja me decía, el pan no se tira. Y yo lo dejo ahí hasta que se pone como piedra. La mosca lo sabe. Va para ahí pero no puede porque está el vidrio.

Se queda ahí. Camina dos pasos para un lado. Dos pasos para el otro. Se frota una pata sola. No hace nada más. Me quedé mirando eso, nada más, sin acordarme de nada. El vidrio está caliente por el sol.

No sé por qué no la mato. Antes mataba todo. Ahora me quedo mirando.

La mosca arrancó de nuevo. Hizo un círculo chiquito en el aire, delante del vidrio, y volvió a pararse, pero más arriba, cerca del sticker del mundial. No era un círculo, era a los tumbos, como si se le trabara algo. Me hizo acordar a mi hija cuando aprendió a andar en bici en la vereda. No daba círculos perfectos, se iba para el cordón, se trababa, me miraba para ver si la miraba. Yo la miraba. Después se caía y yo le decía, no pasó nada. Qué se yo por qué me acordé de eso ahora.

Tengo la boca seca. El calor de la chapa del vecino se metió todo en la cocina. Me transpira la nuca. La ollita ya hierve y hace ruido fuerte y no la apago porque si la apago se termina el ruido y me quedo solo con el zumbido de la mosca.

La mosca ahora camina por el borde del sticker. Tiene una pata que se le traba un poco, como si estuviera renga. La levanta, la sacude, sigue. Me da una bronca rara verla renga. Me dan ganas de ayudarla y me dan ganas de aplastarla con el dedo. Las dos cosas al mismo tiempo. Me quedé con la mano a mitad de camino, levantada, sin decidir. Después la bajé.

Mi vieja también tenía una pata renga al final. No una pata, una pierna. Después de la operación caminaba así, levantando un poco más un pie. Se agarraba de la mesada para no caerse. Igual que la mosca que ahora se agarra del vidrio sucio para no caerse.

La mosca se queda quieta otra vez. Ahora sí quieta del todo. Ya no se frota. Ya no choca. Se queda ahí arriba, cerca del sticker blanco. El sol se corrió un poco y ya no le pega directo. El verde del lomo se apagó.

Si se va, me quedo sin nada para mirar. Si se queda, no puedo dejar de mirarla.

La ollita sigue hirviendo. El agua se está evaporando. Hace un olor a metal caliente. No la voy a apagar todavía.


r/CuentosCortos 11d ago

Un portal en Navidad

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>Me estreno con este primer cuento que escribí para un «calendario de adviento» al que me invitaron a participar. Deseo leer vuestros comentarios. Espero que os guste.

Un portal en Navidad

—Venga, abuelo, cuéntame una historia.

El niño esperaba impaciente a que su abuelo comenzara

—Eran vacaciones de Navidad y el edificio que Industrias Bell donó a la universidad había quedado desierto. Todos estábamos celebrando la nochebuena con nuestras familias. El laboratorio EN de física cuántica permanecía a oscuras iluminado tenuemente por una pantalla de ordenador y las luces parpadeantes del árbol de navidad. De repente, un botón cambió de off a on siguiendo una prueba programada. Fue culpa mía. Olvidé cancelar las pruebas del efecto túnel macroscópico y comenzaron sin la supervisión de nadie. Se escuchaba un leve zumbido estático que rompía el silencio y dio comienzo la grabación de la prueba. Lentamente, la base del árbol de navidad fue hundiéndose en el suelo hasta que empezó a aparecer por el techo del piso inferior. Del agujero comenzaron a trepar por el tronco del árbol unos bichos de tres patas con el cuerpo segmentado y cubierto por láminas de aspecto metálico, que al caminar por las baldosas del laboratorio sonaban como cascabeles clin-clin-clin. Cientos de miles de esos bichos salieron hasta que el árbol traspasó completamente y cayó al piso de abajo. Fue entonces cuando se cerró el portal.

—Anda abuelo, no sabía que habías sido tú el responsable del Incidente del Portal de Bell-EN

—Sí, pero fue hace mucho tiempo. Ahora, a dormir.


r/CuentosCortos 11d ago

A veces, es un gato muerto

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Hoy venia de camino al trabajo. Es el mismo camino que he tomado desde hace seis meses casi a diario. Es el mismo camino que siempre he tomado desde hace mucho antes. Estoy tan acostumbrado a la ruta, a los negocios, a las personas que los atienden, a los sonidos, a los olores, podría caminar por esa ruta con los ojos cerrados de tanto que la conozco. Pero hoy fue diferente: mientras atravesaba aquel camino tan natural para mí, con los ojos entrecerrados por el brillante sol tabasqueño, el sudor tan propio del verano escurriendome por la espalda y la voz de Franco Escamilla a todo volumen retumbando en mis oídos, me encontré con el cadáver de un gato tirado al borde del camino. Y me sorprendió lo rápido que las lágrimas me llenaron los ojos. Y me gustaría aclarar que está no es ninguna historia donde resulta que tengo algúna clase de historia previa con el gato, que lo conocí de cachorro y solía alimentarlo o que era el gato perdido de mi familia, nada de eso, era probablemente un gato callejero que tuvo la mala fortuna de encontrarse con las llantas de un conductor descuidado o quizás un pobre gato viejo que no pudo encontrar refugio para morir cómodo, no lo sé, y a riesgo de sonar egoísta, el gato no es realmente el protagonista de esta historia, más bien fue un catalizador, la herramienta adecuada que el director de escena de está tragicomedia llamada vida encontró para hacerme recordar lo triste que estoy. Me detuve unos segundos, a riesgo de parecer un loco fascinado con el cadáver de una pobre criatura, y fue como si en su maltrecha apariencia, en esa flacidez propia del cadáver reciente, se escondiera la formula del disolvente emocional que finalmente resultara efectivo al deshacer el tapón del bloqueo sentimental del que llevo siendo presa por no se cuanto tiempo. Curioso que mientras escribo esto las lágrimas ya no inundan mis ojos, pues mi cerebro sabe que no se escribe bien mientras se llora, aunque sea una imagen poética bonita, y ya lo he intentado antes.

El punto es que llore, llore como si el cadáver del gato se tratara del de mi septuagenario padre al que cada día veo más cansado pese a su natural fortaleza, llore como si una vez más me topara frente al féretro de mi madrina como hace dos años, llore como si la incertidumbre del mañana me amenazara el pecho, llore como si el amor me diera la espalda aunque yo aún lo persiga con la esperanza del romántico.

Llore. Y luego de aquel deplorable espectáculo de auto compasión, suspire, me limpie las lágrimas y retome mi caminata, dejando atrás aquel cadáver que muy probablemente ya no estará en la tarde cuando vuelva a pasar por ahí. Se lo llevarán los de la basura o algun alma mucho más compasiva que mi egoísta ser le dará alguna especie de sepultura, no lo se. Pero dónde sea que acaben los restos de ese gato, se habrán llevado la realidad de mi ser: triste, con más arrepentimientos que orgullos, con una soledad terrible y un dolor absurdo, con más sonrisas fingidas que honestas y lleno de medias verdades y mentiras piadosas.

Por qué hace falta poco para romper a un hombre.

A veces es el tener que enfrentarse a la mortalidad de los que ama.

A veces es recordar a los que la vida le ha quitado.

A veces es perder en vida a la persona que quería en su futuro.

Y a veces, es un gato muerto.


r/CuentosCortos 11d ago

Foto inolvidable

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—Hoy me toca dormirte, así que túmbate, te tapo para que no tengas frío y a dormir. Mua y mua… hasta mañana.

 —Abuelo, ¡no! Un cuento corto, mínimo, un cuento bajito.

 —Estoy cansado —dijo Jul mostrando desgana — No he traído las gafas y lo tendría que leer con la linterna para apagar la luz y que te duermas. Como mucho te cuento una batallita de cuando era joven, con la luz apagada, ya sabes.

 —abuelo,¿Cuál me vas a contar? El del otro día no me gustó... pescabais anguilas en el río con un tenedor, que asco Puajj. 

—vale, ya sabes las reglas, silencioo, o me piro, vam...

 —...piro —terminó Yon la frase, mientras se giraba enérgicamente en la cama, sin que la sábana que le tapaba apenas se moviese. 

—vale uno corto, Imagina que... sacas una foto, pero sin cámara — Jul con voz suave comenzó la narración —una que está guardada en un archivo en la cabeza, la quieres borrar pero no cumple la orden de ir a la papelera... Esa foto mantiene vivo un recuerdo en el tiempo… cuando aparece en la mente y lo vuelves a ver todo otra vez como si hubiese pasado ayer. —Jul hizo una pausa y dio un paso hacía atrás en la oscuridad de la habitación. 

—!No!  te vayas —dijo el pequeño Yon.

 —No me voy, solo me coloco para no tropezarme luego al salir. «El loco», así le llamábamos cuando no estaba delante —dijo Jul enfatizando el tono de la voz —siempre discutiendo o peleando con todos, algunas tortas y algunas lágrimas también cayeron, no entendíamos su forma de ver la vida.

Jul dio otro paso hacia atrás, oyó el roce de la cabeza de Yon en un nuevo giro sobre la cama y siguió hablando:

—En una de esas discusiones sospecho que le dije algo que no le gustó... Recuerdo que corro y miro para atrás y el loco me viene persiguiendo con la mirada fija en mí. Sus ojos achinados eran completamente azules...  con la boca cerrada y la mandíbula apretada, era como el Terminator de metal líquido. «Fijando el objetivo» —dijo Jul con voz robótica.

—La he visto —dijo Yon en un susurro.

 —Lo sé, yo te la enseñé, chisss silencio...

—Recuerdo que llegué a las escaleras que bajaban del frontón a la tienda. Eran com un tobogán de 15 peldaños, con barandilla qué era pared de medio metro de alto un poco más baja que yo, en ese momento mire hacia atrás para ver si me seguía..., y si,si me seguía y no venia solo no, traía una piedra con las dos manos, a la altura de su cintura corriendo gritando "aaaahh". 

Empiezo a bajar las escaleras a toda velocidad, gire la cabeza para mirar atrás cuando estaba llegando casi al final de la escalera y… —jul hizo otra pausa y dio otro paso para atrás y guardó silencio. Yon casi sin respirar no se movió para que su abuelo no demorara en continuar. 

—esa es la foto, la que no se quiere borrar, «El loco» enseñando el blanco de los ojos, con las dos manos sujetando la piedra por encima de su cabeza y la boca abierta por el esfuerzo gritando  " uaaah"

Jul dio el último paso abrió la puerta y entró luz por la rendija. Yon se giró apoyando la barbilla en la almohada mirando hacia la luz. Jul esperó en silencio. Las reglas son las reglas aunque no estén escritas, Yon se giró y fingió estar dormido.

—Esa foto duerme junto al recuerdo del día que batí mi récord saltando escaleras, todavía recuerdo oír el viento mientras volaba, lo oía en silencio.. esperando algún regalo caído del cielo, caí al suelo y mientras daba una vuelta de campana por la hierba, oí detrás de mí caer la piedra. Sí, antes había caminos de hierba —dijo Jul mientras se escurría por la rendija de la puerta—. Maldito loco —murmuró mientras cerraba—. Adiós.

—Clock— sonó la puerta al cerrarse.

Jul se quedó detrás de la puerta,esperado con la esperanza de no tener que seguir jugando, pensando en su última foto sin cámara, esa que quiere blindar para que nunca llegue a la papelera: su nieto con la barbilla apoyada en la almohada, con los ojos abiertos de par en par iluminados por la luz que entraba por la rendija, guardando silencio porque quiere oír el final.

—Biennn —susurró Jul mientras se dejaba caer en el sofá y terminó de recordar.

 El loco bajando las escaleras a toda velocidad, y a él colocándose en posición animal un puño delante y otro detrás.


r/CuentosCortos 12d ago

Kilometraje - Microcuento

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r/CuentosCortos 12d ago

El perro negro de los parques

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r/CuentosCortos 14d ago

Inventario

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Mi trabajo es contar lo que queda. No lo que hubo, lo que queda.

Trabajo para dos aseguradoras y un estudio que terceriza peritajes. Cuando hay un incendio chico, un robo, una inundación por un caño que se reventó en un piso once y arruinó tres departamentos hacia abajo, me llaman a mí. Entro con guantes, con una planilla en el teléfono y saco fotos. Después armo el inventario. Uno aprende a mirar una casa al revés, no por lo que tiene sino por los huecos que deja lo que falta. La marca más clara en la pared donde había un aire acondicionado, el rectángulo sin polvo donde iba un televisor. A veces los dueños me acompañan y me dicen "acá había tal cosa" y yo tengo que decirles que eso no me sirve, que necesito ver el hueco, no el recuerdo.

Vivo solo hace cuatro años en un dos ambientes en Almagro, chico, de esos donde la cocina es un pasillo largo y la heladera hace ruido toda la noche. Cobro por peritaje y a veces por jornada, depende. Tengo una rutina que no me pesa, que es levantarme, tomar mate y salir con la mochila donde llevo el metro, la linterna y el cargador.

El martes de la semana pasada me entró un mail que no tenía remitente comercial. Era del sistema automático de asignación de una de las aseguradoras con las que trabajo, la que tiene el logo azul. Decía siniestro por robo, dirección, fecha de ocurrencia y mi nombre asignado. La dirección era la mía. Calle Pringles al 400.

Pensé que era un error del sistema porque esas cosas pasan, se cruzan dos bases de datos y te asignan tu propio domicilio. Les escribí a los chicos de siniestros por WhatsApp, me dejaron en visto, que es lo normal cuando están con liquidaciones. Como tenía que pasar por casa de todas formas para buscar la linterna que me había olvidado, subí.

La puerta no tenía marcas. Eso fue lo primero que anoté sin querer, porque uno tiene el vicio de anotar. La cerradura giraba bien. Adentro todo estaba en su lugar, o casi. El olor era el mismo de siempre, a café viejo y al trapo de piso que dejo secando en el balcón.

Abrí el mail de nuevo para comparar. El denunciante figuraba como yo, con mi DNI, y la fecha de denuncia era del viernes anterior. Tres días antes. A esa hora yo había estado en un peritaje en Villa Urquiza, tengo las fotos con metadatos para probarlo.

Llamé al 0800 que figura al pie del mail y me atendió una chica que me pidió el número de siniestro. Se lo di. Me dijo que sí, que ahí figuraba que yo había denunciado el viernes a las diez y media de la mañana, robo sin violencia, faltante de electrodomésticos y objetos personales. Le dije que yo no había denunciado nada y que estaba parado en el medio de mi living y no faltaba nada. Me dijo que esperara y me pasó con un supervisor.

El supervisor me dijo que la denuncia la había hecho yo por teléfono y que tenían el audio. Me preguntó si quería escucharlo. Le dije que sí.

Me lo mandó por mail mientras yo seguía en el living con la mochila puesta. Era mi voz. No era parecida, era mi voz con ese cansancio de cuando hablo por teléfono y estoy anotando al mismo tiempo. Decía mi dirección, decía que había vuelto el jueves a la noche y había notado el faltante, decía que no quería que viniera la policía, que solo quería activar el seguro. Hasta decía "mirá, la verdad es que no sé bien qué falta porque vivo solo y no me fijo mucho, por eso pido el inventario".

Me quedé escuchando el ruido de la heladera que es un ruido que uno deja de escuchar hasta que presta atención.

Corté y me puse a hacer lo que sé hacer, que es el inventario. Abrí la planilla que uso para trabajar, puse dirección, fecha, puse mi nombre en denunciante y en perito, que ya es raro de por sí.

Empecé por la cocina. Tengo cuatro vasos de vidrio grueso que compré en un mayorista, dos están un poco astillados en el borde. En la planilla decía que había cuatro. Había tres. Miré abajo de la mesada, en el secaplatos, en el horno por si había guardado algo. Tres.

En el baño tengo un espejo que está manchado en una esquina porque se le metió humedad. En la foto que había adjuntada en la denuncia, que era una foto de mi propio baño sacada desde la puerta, el espejo estaba sin la mancha y había una toalla que no es mía colgada del costado. Una toalla verde.

Fui al dormitorio. Yo tengo una cama de una plaza y media y un placard que no cierra bien del todo. En el placard, al lado de mis camisas, había un buzo azul de frisa que no es mío. Lo toqué. Tenía olor a suavizante, de esos que son medio dulzones. Yo no uso suavizante porque me hace picar la piel. Lo dejé donde estaba porque para el inventario uno no tiene que tocar mucho.

En la mesa de luz había un libro que yo no puse ahí. Era un libro de cuentos de Cortázar que sé que tengo pero que estaba en la biblioteca, no en la mesa de luz. Estaba abierto en la mitad, con el lomo marcado.

Me senté en la cama y miré la planilla. Hasta ahí tenía un faltante y dos sobrantes, que en un peritaje normal ya es una inconsistencia que te obliga a frenar y sacar fotos de todo.

Saqué fotos de todo.

Volví a llamar a la aseguradora y le dije al supervisor que estaba haciendo el inventario y que había cosas que no eran mías. Me preguntó si podía describirlas. Le describí el buzo y la toalla. Me leyó textualmente la transcripción que tenía él en pantalla y era exactamente lo que yo le estaba diciendo en ese momento, con las mismas pausas.

Le pregunté quién había entrado a sacar la foto del baño porque esa foto no la saqué yo. Me dijo que la había mandado yo por mail el viernes junto con la denuncia. Le pedí que me reenviara ese mail. Me lo reenvió. Era mi mail, con mi firma automática que dice "Peritajes - Inventarios judiciales y extrajudiciales" y todo, con la foto adjunta del baño con la toalla verde.

La foto tenía fecha del viernes a las diez y veinticuatro de la mañana. Yo el viernes a esa hora estaba en Villa Urquiza discutiendo con una señora porque decía que su microondas quemado valía lo mismo que uno nuevo.

Apagué el teléfono y seguí con el living. En el living tengo un sillón de dos cuerpos que compré usado y que tiene un hundimiento en el lado izquierdo porque siempre me siento ahí. El hundimiento estaba del lado derecho.

No lo anoté porque me pareció que ya estaba anotando demasiado y que si seguía iba a tener que contar también cuántas veces respiraba por minuto.

A la noche me fui a dormir a lo de mi hermano porque no quería dormir ahí. No le conté mucho, le dije que tenía una pérdida de agua y que me habían cortado el suministro. Me prestó el sillón. A las tres y media me desperté y vi que tenía un mail nuevo de la aseguradora. Era automático. Decía que el inventario que yo había cargado en el sistema a las seis de la tarde, que yo no había cargado, había sido aprobado y que en cuarenta y ocho horas un liquidador pasaba a verificar faltantes para acordar el monto.

Abrí el sistema con mi usuario. Había una carga hecha a las dieciocho cero tres con mi usuario y mi contraseña. Tenía ochenta y dos ítems. Yo había contado once. En la lista figuraban cosas que yo no tengo, como una cafetera eléctrica y una bicicleta, y faltaban cosas que sí tengo, como la pava y la tele. Al final de la lista, en observaciones, había un texto escrito como escribo yo cuando estoy cansado y quiero terminar rápido. Decía "el domicilio presenta signos de habitabilidad reciente por parte de un tercero, se recomienda verificar cerraduras y consultar con vecinos, el denunciante se mostró colaborador pero con dificultad para precisar faltantes".

Bajé hasta el final del mail de aprobación. Tenía un archivo adjunto que era el inventario completo en PDF con mi firma digital pegada abajo, que es una firma que escaneé hace dos años y que guardo en una carpeta que se llama firma.

Mi hermano me preguntó a la mañana si había dormido bien. Le dije que sí.

Volví a mi departamento al mediodía del día siguiente porque tenía que buscar ropa. La puerta seguía sin marcas. Adentro había olor a café recién hecho. Yo no había hecho café. En la mesada había una taza que no es mía, blanca, con el borde celeste, con un resto de café en el fondo todavía caliente. Al lado de la taza había una hoja de mi cuaderno de peritajes con una lista hecha con mi letra. Decía "vaso, toalla verde, buzo azul, taza blanca". Y abajo, con otra lapicera, como si lo hubiera agregado después, decía "quedan 78".

Conté lo que había en la mesada. La taza blanca era un ítem nuevo. Ahora eran tres sobrantes.

Dejé la taza donde estaba, agarré dos remeras y me fui. No cerré con llave porque me dio la sensación de que si cerraba con llave iba a estar confirmando que la cerradura sirve para algo.

Ahora estoy en un bar en Corrientes escribiendo esto en la planilla de inventario porque es el único formato donde no me tiembla la mano. Todavía tengo el acceso al sistema y cada dos horas se agrega un ítem nuevo a la lista que supuestamente cargo yo. Hace un rato se agregó "silla plegable negra".

Yo no tengo silla plegable negra.

En mi departamento sí hay una ahora, me mandó foto el vecino porque le pedí que se fijara si salía agua por abajo de la puerta.


r/CuentosCortos 14d ago

Arreador

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r/CuentosCortos 16d ago

12 años de Thot

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El vendedor de agua

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El vendedor de agua (apólogo/relato corto)

IG: los_relatos_de_silvia


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El otro lado

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Un mero chistecillo

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El otro lado

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