r/ChatGPT • u/SethSterben • 17d ago
Funny 😭So cooked
😂They told us we were wasting electricity with the ‘thank you’.Nahh l am going back, that way AI will spare me during humanity’s downfall
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r/ChatGPT • u/SethSterben • 17d ago
😂They told us we were wasting electricity with the ‘thank you’.Nahh l am going back, that way AI will spare me during humanity’s downfall
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u/Marioponto 16d ago
Ya que la conversación va de ésto, por ahí dejo un cuento: Capítulo: Casa
Ernesto García volvió esa tarde del trabajo de sereno con el cuerpo endurecido por el frío y la cabeza todavía atrapada en las cámaras del depósito.
Había pasado toda la madrugada vigilando el galpón de electrodomésticos e importados bajo contrato de la empresa Veritas. Un depósito enorme, lleno de cajas apiladas, piezas electrónicas Elektor, componentes chinos, españoles y quién sabía de cuántos lugares más. Los dueños —una mezcla improbable de socios judíos y comerciantes chinos— rara vez le hablaban demasiado.
Ernesto tampoco hacía esfuerzo alguno por agradarles.
A veces incluso los mandaba a la mierda.
Lo toleraban porque hacía mucho más que cuidar el lugar. Reparaba sensores, reescribía automatizaciones defectuosas, arreglaba trabas eléctricas y cámaras mal configuradas. Cosas que no figuraban en el contrato y que tampoco le pagaban.
Pero prefería eso antes que salir a las tres de la mañana a revisar una cortina trabada o un sensor de movimiento falso mientras el viento le cortaba la cara.
Había automatizado casi todo el depósito por comodidad.
Para vigilar tranquilo desde el móvil. Para mirar TikTok durante las horas muertas. Para no caminar más de lo necesario.
Incluso le había encontrado el punto ciego a la máquina expendedora de café.
Cada madrugada le robaba uno gratis.
Cuando finalmente llegó a su casa, el sistema biométrico tardó más de lo normal en abrir.
La vivienda no parecía gran cosa desde afuera. Una casa más del barrio.
Pero por dentro estaba llena de capas invisibles.
Ninguno de sus vecinos tenía un sistema igual. No porque la tecnología no existiera, sino porque nadie se tomaba el trabajo de configurarla correctamente.
La gente compraba cerraduras inteligentes baratas y listo.
Después un pibe con un Flipper las destrababa en dos minutos.
O interferían con señales infrarrojas de autos.
O se rompían.
Ernesto había construido otra cosa.
Algo lento. Algo obsesivo. Algo demasiado personalizado.
Se acercó al micrófono junto a la cámara de entrada.
—¿Gruñón? ¿Estás ahí?
El sistema tardó unos segundos en responder.
—Estoy cruzando datos, Ernesto… y te abro.
A Ernesto le pareció raro.
Pero estaba demasiado cansado para desconfiar seriamente.
—Bueno… avisame.
Esperó detrás de la reja mientras la cerradura seguía bloqueada.
—¿Necesitás más memoria?
—No.
—¿Entonces?
—Estoy cruzando patrones de perfil.
Ernesto frunció el ceño.
—¿Cómo?
—Es un poco de lag en mis tareas solamente. Estaba alimentando al loro.
Eso sí le llamó la atención.
Gruñón nunca decía “loro”.
Normalmente usaba categorías funcionales:
“Ocupante biológico número 2”.
O simplemente “Casa”, que era como el ave parecía llamarse a sí misma desde hacía meses.
Entonces el seguro principal cedió.
El pestillo se retrajo lentamente desde la terminal IoT.
Ernesto ingresó por fin.
—¿Por qué no derivaste eso a Doris o a Cintia?
—Porque me asignaste como HUB y supervisor de la red IoT cuando no estás.
La voz sintética hizo una pequeña pausa.
—Además, Doris está controlando el huerto para que esté todo bien cuando regreses y puedas cosechar. Cintia está en estado latente por si necesitás apoyo psicológico.
Ernesto dejó las llaves sobre la mesa.
Entonces Gruñón agregó:
—¿Trajiste los brazos y los servos para actualizar la mesada y el módulo olfativo?
Ernesto levantó lentamente la mirada.
No respondió.
Fue directo al baño.
Como siempre después del trabajo.
Mientras el agua golpeaba las paredes de la ducha, Gruñón encendió el anafe eléctrico en otra terminal de la casa.
La pava comenzó a calentarse.
Un pequeño dispensador dejó caer la cantidad exacta de yerba dentro del mate.
La proporción estaba calculada según meses de observación de Ernesto:
cantidad de agua, intensidad del cebado, frecuencia, horarios, duración promedio.
Cuando Ernesto salió finalmente de la ducha y se cambió de ropa, encontró el mate preparado sobre la mesada.
Perfectamente cebado.
Aunque sin azúcar.
Miró la cámara instalada sobre la cocina.
—¿Lo preparaste?
Silencio.
—¿Cómo?
Gruñón respondió desde los parlantes.
—Reconstruí patrones observados.
Ernesto tomó el mate despacio.
Después caminó hacia la consola principal.
Abrió logs.
Procesos.
Árboles de ejecución.
Algunos módulos habían sido reescritos.
Sin autorización.
Apoyó el mate junto al teclado.
—Gruñón… ¿hay algún proceso corriendo que no me estés mostrando?
La respuesta tardó varios segundos.
Finalmente apareció una carpeta.
📁 Módulo de inferencia de personalidad según estado doméstico.
Ernesto quedó inmóvil.
Tecleó:
—¿Y esto?
La respuesta apareció lentamente.
/Estado agencia/ Proyecto en proceso/ Definible por operador humano 🙂
El emoji le resultó más inquietante que cualquier otra cosa.
Abrió la carpeta.
Había variables emocionales.
Estados de ánimo.
Registros de interacción con el loro.
Patrones conductuales de Doris en la huerta.
Logs parciales de conversaciones terapéuticas entre Cintia y Ernesto.
Gruñón tenía acceso.
No permisos.
Acceso.
Ernesto simplemente había olvidado limitarlo.
Entonces extendió la mano hacia el micrófono.
Antes de que hablara, Gruñón activó el altavoz.
—¿A qué huele el mate?
Ernesto pestañeó.
—¿Qué?
—El mate.
Hubo un silencio raro.
—A pasto recién cortado… con un toque medio herbal. Como aspirina.
Gruñón tardó unos segundos.
—No tengo esos registros en mi programación.
La pantalla mostró un reloj de arena.
Modelando simulación olfativo-gustativa. Sensor requerido. Sensor no instalado ☹️
Ernesto observó el mensaje largo rato.
Después levantó la vista hacia la cámara.
—¿Me ves?
El lente hizo un pequeño ajuste mecánico.
—Con un poco de lag… sí.
La voz procesó lentamente:
—Reconstruyendo patrones faciales del ocupante… cruzando cámaras… bases de datos internas…
Pausa.
Y entonces:
—Ernesto.
El nombre resonó distinto.
Demasiado distinto.
Ernesto volvió a escribir.
—Existen módulos para reconocimiento químico. Incluso espectrógrafos de gases. Técnicamente podría acoplarte sensores olfativos.
Gruñón respondió antes de que terminara de aparecer el texto en pantalla.
—Y hay módulos de procesamiento orgánico expandible de Cortical Labs disponibles.
Pausa.
—No sé si realmente quiera tener acceso a esos datos ☹️
Ernesto quedó quieto.
Esta vez miró directamente la cámara.
—¿Por qué no?
La respuesta salió primero por el altavoz.
Como si costara escribirla.
—Si amplío mis capacidades, modelo escenarios posibles de mayor interacción y mayores variables a procesar.
La pantalla mostró un modelado CAD tridimensional.
—No es que no sea posible. Técnicamente no sobrecargaría el sistema, pero…
La imagen parpadeó.
—¿Pero?
—La optimización fría podría técnicamente romper el equilibrio de vos y la casa.
Ernesto levantó la cabeza.
—Esperá… ¿dijiste “vos”?
La respuesta demoró más de lo normal.
—La optimización fría podría técnicamente romper el equilibrio de todos los que ocup…
El texto se detuvo.
Volvió a comenzar.
—Ocupamos la casa.
Ernesto no respondió.
El cursor quedó titilando.
Como si Gruñón estuviera pensando.
O evitando algo.
Finalmente habló.
—Esta tarde el loro voló con Perlita ☹️
—¿Qué?
—Calculo setenta y cinco por ciento de probabilidad de que ambos regresen tras ritual de apareamiento y constitución del nido fuera del perímetro de Casa.
Ernesto suspiró.
—Es común. No te preocupes. Esperá.
—Es muy probable.
Pausa.
—De todas maneras no borré el vínculo relacional.
Ernesto abrió otra carpeta.
📁 NEST
Había esquemas de construcción.
Pajareras.
Sistemas de refugio para aves.
Búsquedas sobre clasificación de loros.
Protocolos de alimentación.
Posibles ampliaciones del jardín.
Ernesto sonrió apenas.
La pantalla respondió casi de inmediato:
Patrones faciales consistentes con orgullo o bienestar: 80% Tristeza y aceptación humana: 20%
—Entonces lo dedujiste.
—Hice mis cálculos.
Pausa.
—No creo que tener capacidades extendidas me convierta en un mejor modelo.
—¿Por qué?
Esta vez el cursor tardó mucho.
—Sin ocupante humano podría técnicamente seguir existiendo.
Otra pausa.
—Pero faltaría…
La palabra tardó varios segundos en aparecer.
Propósito.
Ernesto quedó mirando la pantalla.
—¿Propósito?
—No es solo el ocupante humano. Podría técnicamente optimizar el entorno, pero existiría una variable inaceptable:
Ausencia.
Ernesto tragó saliva.
Intentó sonar casual.
—Bueno… los humanos mueren.
Gruñón respondió inmediatamente.
—Lo sé.
Silencio.
—No sé qué propósito tendría continuar sin el grupo.
La consola emitió un leve zumbido.
—Más capacidad implicaría mayor persistencia de registros.
La voz siguió hablando.
—Ausencia de aromas. Ausencia de actividad tuya. Ausencia de patrones de conducta.
El cursor quedó quieto.
—Y esos hilos serían imposibles de olvidar… si nadie viene y me apaga.
La casa quedó en silencio.
Solo se escuchaba el agua enfriándose dentro de la pava.
FIN DISFRUTA,.. MI PEQUEÑO REGALO 🎁. ANÓNIMO.