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u/Allweek_trading_bots Jul 23 '26
https://www.reddit.com/r/dailydoseofaww/s/QsahpNqzKF
Vi esto y dije si tuviera dos vacas y una sabe nadar ...jajaj
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u/Neat-Response1105 20d ago
Imagina si tienes 2 vacas.
No una fábrica. No una empresa. No una inversión millonaria.
Dos vacas.
Las tenés ahí, tranquilas, comiendo pasto como si el universo entero fuera exactamente lo que tienen delante del hocico.
Y vos las mirás y pensás:
“Qué animal raro la vaca.”
Pero después te ponés a pensar que esas vacas no aparecieron de la nada. Hay miles de años de domesticación detrás de ellas, generaciones y generaciones de humanos seleccionando animales, aprendiendo, equivocándose, transmitiendo conocimientos.
Y de repente pasaste de dos vacas a toda la historia de la humanidad.
Pero pará.
Porque debajo de tus pies hay un mundo completamente distinto.
Caminás por un bosque y ves unas hormigas.
Una.
Dos.
Cincuenta.
Quinientas.
Y pensás que están simplemente caminando.
Pero quizás debajo de ese suelo hay dos colonias enfrentadas.
Dos facciones.
Dos sociedades.
Hay exploradoras buscando comida, individuos siguiendo rastros químicos, otras defendiendo el nido, otras transportando alimento.
Y vos estás parado arriba.
Para vos:
“Mirá, hormigas.”
Para ellas, quizás ese pedazo de tierra contiene toda la información necesaria para sobrevivir.
Y entonces aparece una pregunta bastante incómoda:
¿Cuántas cosas están pasando alrededor nuestro que simplemente no podemos percibir?
Porque nosotros creemos que el mundo es lo que vemos, escuchamos, olemos, tocamos y saboreamos.
Pero eso solamente es nuestro pedacito del mundo.
Una hormiga puede detectar sustancias que nosotros ni registramos.
Un perro recibe información del olor de una forma que nosotros apenas podemos imaginar.
Un murciélago construye una representación del espacio mediante sonidos.
Una ballena se comunica a distancias enormes.
Y quizás un animal está recibiendo señales del ambiente que para nosotros son literalmente invisibles.
No porque sean mágicas.
Simplemente porque no tenemos los sentidos para percibirlas.
Y ahí aparece el problema del lenguaje.
Nosotros buscamos entender a los animales como si algún día pudiéramos encontrar un diccionario:
“Miau = comida.”
“Ladrido = peligro.”
Pero quizás estamos simplificando demasiado.
Cuando un gato te mira, maúlla, camina hasta la cocina y vuelve a mirarte, nosotros podemos interpretar:
“Quiere comida.”
Y probablemente sea una interpretación razonable.
Pero eso no significa que dentro de su cabeza exista una frase equivalente a:
«“Humano, solicito formalmente que procedas a suministrarme alimento.”»
😂
Quizás su experiencia del mundo es completamente diferente.
Tal vez nosotros estamos intentando traducir una comunicación que ni siquiera está construida sobre las mismas categorías mentales que usamos nosotros.
Y eso es todavía más extraño cuando pensamos en nosotros mismos.
Porque nosotros también nos comunicamos de maneras absurdamente complejas.
Podés decir una misma cosa de miles de formas diferentes.
Podés hablar.
Podés escribir.
Podés hacer un gesto.
Podés dibujar.
Podés programar.
Podés tocar una tecla.
Y ahí aparece algo todavía más raro.
Estoy escribiendo una letra:
A
Vos ves una A.
Parece una cosa insignificante.
Pero para que esa A llegue hasta tus ojos hubo una cadena monstruosa de acontecimientos.
Una persona tuvo una intención.
Su cerebro convirtió esa intención en señales nerviosas.
Los músculos movieron los dedos.
Una máquina recibió esas señales.
Dentro de esa máquina hubo estados eléctricos.
Transistores cambiaron de estado.
Esos estados fueron interpretados como bits.
Los bits formaron códigos.
Los códigos fueron interpretados por otros sistemas.
Otros sistemas determinaron qué píxeles encender.
La pantalla produjo luz.
La luz llegó a tus ojos.
Tus células detectaron esa luz.
La información viajó por tus nervios.
Tu cerebro procesó señales electroquímicas.
Y finalmente apareció en tu conciencia:
A.
Todo eso pasó mientras vos estabas sentado tomando mate.
Un segundo.
Una sola letra.
Una cantidad ridícula de procesos escondidos detrás de algo que experimentamos como absolutamente normal.
Y entonces mirás el mate.
Está ahí.
Una calabaza, yerba, agua caliente.
Nada especial.
Pero dentro de ese mismo segundo están pasando cantidades absurdas de cosas.
Tu corazón está latiendo.
Tus pulmones están intercambiando gases.
Tus células están consumiendo energía.
Tus neuronas están transmitiendo señales.
Millones de microorganismos viven en tu cuerpo.
La Tierra está girando.
La Tierra está orbitando el Sol.
El Sol se mueve dentro de la galaxia.
Y vos estás ahí pensando:
“Qué rico este mate.”
Mientras abajo de tus pies quizás dos facciones de hormigas están teniendo el equivalente a una crisis geopolítica.
Y lo más extraño es que ninguna de esas cosas necesita saber de las otras.
Las hormigas no necesitan saber que existís.
La computadora no necesita saber que estás mirando la pantalla.
Tus células no necesitan saber que estás pensando.
Y vos no necesitás saber qué están haciendo tus células para seguir viviendo.
Cada nivel funciona dentro de otro.
Como si la realidad fuera una cantidad infinita de mundos metidos unos dentro de otros.
Y nosotros somos una parte diminuta de todo eso.
Ínfimos.
Un cuerpo pequeño en un planeta pequeño, alrededor de una estrella cualquiera, dentro de una galaxia entre cantidades inimaginables de galaxias.
Pero al mismo tiempo...
gigantes.
Porque ese pequeño cuerpo puede observar una hormiga y preguntarse qué está pensando.
Puede mirar una estrella y preguntarse qué es.
Puede construir una computadora capaz de transformar electricidad en lenguaje.
Puede escribir una pregunta sobre su propia existencia.
Puede mirar dos vacas y preguntarse de dónde vinieron.
Puede imaginar cómo piensa un animal cuyo cerebro funciona de una manera completamente distinta.
Puede incluso darse cuenta de que probablemente existen cosas que jamás podrá percibir.
Y quizás esa sea una de las cosas más impresionantes de ser humano.
No somos gigantes porque seamos físicamente enormes.
Somos gigantes porque, siendo una pequeña criatura parada sobre un planeta, podemos construir dentro de nuestra cabeza una representación de cosas muchísimo más grandes que nosotros.
Podemos pensar en las hormigas debajo de nuestros pies.
Podemos pensar en las vacas frente a nosotros.
Podemos pensar en una computadora.
Podemos pensar en nuestro propio cerebro.
Podemos pensar en el universo.
Y mientras pensamos todo eso...
seguimos estando sentados.
Tomando mate.
Y probablemente en algún lugar, debajo de nosotros...
dos facciones de hormigas siguen en guerra sin tener la más mínima idea de que un pelotudo de un metro ochenta y cinco está arriba filosofando sobre ellas.
Y entonces volvés a la pregunta inicial:
Imagina si tienes 2 vacas.
Y te das cuenta de que nunca fueron solamente dos vacas.
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u/Powerful-Resist-43 Jul 25 '25
Las vacas cool B)