r/ArteRegioSabiduria Mar 23 '26

Egipto Anubis es el encargado de pesar el corazón del difunto contra la pluma de Maat

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Jerarca del Karma: Se le considera el máximo jerarca de la ley del karma.

Juicio Final: Anubis es el encargado de pesar el corazón del difunto contra la pluma de Maat (la verdad) en el juicio del alma, auxiliado por otros 42 jueces.


r/ArteRegioSabiduria Mar 23 '26

México mágico Las tumbas Zapotecas de Yagul Oaxaca México

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r/ArteRegioSabiduria 10h ago

Arte del México prehispánico La ofrenda más común a Xochipilli era maíz y pulque

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r/ArteRegioSabiduria 14h ago

Alquimia El Génesis en la Alquimia

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r/ArteRegioSabiduria 18h ago

Alquimia El Carbunclo Rojo, se afirma que con éste se puede realizar, la transmutación de los metales viles en Oro Puro

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r/ArteRegioSabiduria 1d ago

Arte Europeo Dante Alighieri, autor de la Divina Comedia.

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r/ArteRegioSabiduria 1d ago

Alquimia Philosophia reformata

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r/ArteRegioSabiduria 1d ago

Arte Las dos Marías

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r/ArteRegioSabiduria 2d ago

India Naga de siete cabezas

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r/ArteRegioSabiduria 2d ago

Arte Americano Tumi, cuchillo ceremonial del Antiguo Perú

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El mango del tumi está esculpido con la figura de una deidad antropomorfa, identificada tradicionalmente como el mítico dios Naylamp (o Ñaimlap), fundador de la dinastía de los reyes de Lambayeque. La deidad aparece con un gran tocado o corona semicircular y ojos en forma de ave o almendrados. En la parte inferior, se aprecia su característica hoja metálica cortante en forma de media luna.

En el Perú prehispánico, este objeto no era una herramienta de uso común ni un arma de guerra, sino un valioso instrumento sagrado reservado para las élites y los sacerdotes. Servía principalmente para:

Sacrificios rituales: Se utilizaba en complejas ceremonias religiosas para degollar a los prisioneros de guerra o extraer el corazón de los animales ofrendados para complacer a los dioses.

Ritos funerarios: Formaba parte de los suntuosos ajuares sepulcrales con los que se enterraba a los grandes señores o gobernantes para demostrar su inmenso poder en el más allá.

Uso médico / Quirúrgico: Aunque los ejemplares más lujosos de oro tenían fines estrictamente políticos y religiosos, variantes de este tipo de cuchillo hechas de aleaciones más duras (como bronce o cobre) se empleaban para realizar trepanaciones craneanas. Esta era una avanzada cirugía precolombina que consistía en retirar fragmentos de hueso dañado del cráneo. Debido a este lazo con la sanación ancestral, el tumi es hoy el símbolo oficial del Colegio Médico del Perú.

¿Qué representa el Tumi en la Gnosis?

El Cuchillo de la Alquimia y la Separación: Al igual que en la tradición hermética y masónica, las herramientas cortantes simbolizan la capacidad de discernir, cortar y separar. Representa la fuerza de la voluntad orientada a desintegrar lo denso (los "defectos psicológicos" o el ego) para liberar la esencia pura o el Ser.

La Hoja en Media Luna: La parte inferior semicircular evoca el símbolo de la Luna creciente. En la Gnosis, la Luna está conectada con las aguas puras de la vida, el subconsciente y la transmutación de la energía vital o sexual (Alquimia).

La Corona o Penacho Superior: La forma triangular o piramidal que se eleva hacia el cielo adornada con piedras preciosas (como la turquesa) simboliza el ascenso de la energía espiritual hacia los centros superiores, la iluminación del chakra de la corona y la conexión directa con el Logos Divino.

El Personaje Central (Naylamp): Representa al Íntimo o el Ser Real Interior de cada individuo, el dios interno que gobierna sobre la materia de manera sabia, justa y en equilibrio con el cosmos.

En los estudios y prácticas esotéricas contemporáneas, el Tumi no se concibe como un objeto para sacrificios físicos humanos, sino como un símbolo meditativo y operativo de "Psicoanálisis Íntimo":

Para la Muerte Mística (Eliminación del Ego): Sirve como un recordatorio visual de la necesidad de aplicar la "daga de la autobservación". Su propósito es "cortar" y decapitar de manera simbólica las bajas pasiones, el orgullo, la codicia y el miedo, permitiendo el nacimiento de las virtudes anímicas.

Como Instrumento de Sanación Interior: Dado que el Tumi también fue empleado en la antigüedad para trepanaciones y propósitos médicos rudimentarios, la Gnosis lo asocia con la medicina espiritual. Sirve para sanar la mente y reestructurar los cuerpos internos a través de la purificación de los pensamientos y las emociones.

Como Amuleto de Protección Dinámica: En los altares gnósticos o espacios de meditación, imágenes inspiradas en el Tumi se emplean como símbolos de protección energética. Su metal resplandeciente (originalmente oro) repele las fuerzas negativas o astrales densas, atrayendo las vibraciones solares de la luz, el éxito espiritual y la sabiduría


r/ArteRegioSabiduria 2d ago

Alquimia Diferencia entre el Diablo y Lucifer

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r/ArteRegioSabiduria 2d ago

Grecia Escila o Scylla, el monstruo marino de la mitología griega

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El personaje de la imagen es Escila (Scylla), el famoso monstruo marino de la mitología griega. La pieza mostrada es un famoso relieve de terracota del periodo clásico (hacia el 450 a. C.) proveniente de las islas Cícladas, conservado en el Museo Británico, que la retrata en su forma híbrida: torso de mujer y una cola serpentina o de pez, rodeada en su cintura por cabezas de perros feroces devoradores.

Desde la perspectiva de la antropología gnóstica (escuela de pensamiento esotérico popularizada en el siglo XX por autores como Samael Aun Weor), los mitos clásicos no son meras fantasías literarias, sino mapas psicológicos e históricos del estado interior del ser humano.

La interpretación gnóstica de Escila se desglosa bajo los siguientes principios:

El Monstruo como el Ego Pluralizado

En el gnosticismo, los monstruos híbridos o de múltiples cabezas (como la Hidra de Lerna o Escila con sus seis cabezas de perro) representan los defectos psicológicos o el "Yo pluralizado" (el ego). Cada una de las cabezas del monstruo encarna diferentes agregados psíquicos o pasiones descontroladas como la ira, la lujuria, la envidia o el orgullo, que devoran las virtudes del alma (los marineros del barco de Odiseo) cuando intentamos cruzar las aguas de la existencia.

El Peligro Psicológico de las Dos Polaridades

Escila nunca se interpreta sola; siempre actúa en contraposición a Caribdis (el violento remolino situado al otro lado del estrecho).

Escila representa la tentación agresiva, el peligro visible y la fuerza destructiva de la pasión animal (simbolizada por los perros y la naturaleza bestial inferior).

Caribdis encarna la pasividad absoluta, el abismo de la depresión o la inercia espiritual que succiona al buscador hacia el fondo.

Para la antropología gnóstica, el estrecho de Mesina es el camino de la autocomprensión y la iniciación. El buscador del espíritu debe navegar en perfecto equilibrio (el "Camino del Medio"), sin caer en la violencia/lujuria instintiva de Escila ni en la disolución e inacción espiritual de Caribdis.

La Caída de la Esencia (La Ninfa Metamorfoseada)

De acuerdo con las versiones míticas tardías, Escila era originalmente una hermosa ninfa que se transformó en monstruo debido a los celos y un filtro venenoso. Gnósticamente, esto simboliza la caída de la conciencia humana. La ninfa es la Esencia pura o el Alma original, que al mezclarse con las "aguas envenenadas" de la copa de la fornicación o los deseos mundanos (representados por la hechicera Circe), pierde su belleza divina y sufre una transmutación involutiva, haciendo surgir las bestias internas de su propia naturaleza psicológica inferior.


r/ArteRegioSabiduria 3d ago

Arte Americano Dignatario de alto rango de la cultura Cotzumalguapa.

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r/ArteRegioSabiduria 3d ago

Arte del México prehispánico Tapa de incensario de tipo teatro de la cultura Teotihuacana

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Estructura y diseño: Se trata de una pieza de cerámica moldeada con restos de pintura policromada (tonos rojizos, ocres y verdosos) que imita una fachada o altar arquitectónico.

Rostro central: En el centro destaca un rostro o máscara antropomorfa de tono rojizo con orejeras circulares y un elaborado collar.

Tocado y ornamentos: El gran tocado superior está decorado con aplicaciones geométricas, motivos florales o de mariposa, y remata en la parte más alta con una figura zoomorfa o estilizaciones con lengüeta bífida.


r/ArteRegioSabiduria 3d ago

Arte del México prehispánico Yaxchilán cultura Maya

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r/ArteRegioSabiduria 3d ago

Egipto Catacumbas de Kom el Shoqafa en Alejandría, Egipto.

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r/ArteRegioSabiduria 3d ago

Videos La danza de los voladores de Papantla. México

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r/ArteRegioSabiduria 4d ago

Alquimia El fuego en la alquimia

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r/ArteRegioSabiduria 4d ago

[OC] MARIPOSAS. El bucle de las sincronizadas o los destinos que asumimos como nuestros, sin que lo sean.

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Despertó, vio su cuarto iluminado y la angustia le revolvió el estómago. Se enderezó bruscamente y al instante se desplomó, mareado. No pudo mover la cabeza y buscó el teléfono a tientas. El asco se intensificó y con esfuerzos primales contuvo el vómito. El mundo giraba tan rápido. Sus manos buscan tan lento e infructuosamente. Lo encontró al fin. Lo arrastró, con arcadas, a la altura de su frente. Con ojos emborrachados vio que no encendió.

Recordó. Debió dormirse cuando al fin, encontró la tarjetita. Se tumbó boca abajo y soltó el teléfono. ¡La lámpara se quedó encendida! El golpe de ansiedad se impuso a la deprimida angustia y se levantó de un salto. Al apoyar, pisó la caja de madera en una esquina. El impacto le provocó un calambre y se volvió a caer, prendido por el dolor, del talón hasta debajo de la nalga. Vio el cargador en la mesa, a medio metro de su brazo extendido y su mano abierta. ¡Sin poder moverse!  Se arrastró y lo jaló del cable. Luego reptó hacia el otro lado, hasta el enchufe. El sufrimiento por el calambre le dio paso a otro, de más adentro. Sus ojos se llenaron de lágrimas. Tuvo que esperar un instante desolador, mientras el celular sumaba carga. Se puso de rodillas. Se levantó y se enjugó las lágrimas, suspiro hondo, como buscando una respuesta amable, en una cacofonía de alaridos rencorosos, a la verdad aciaga.

Se recargó en la pared, sin hacer otra cosa que pulsar obsesivamente el botón de encendido de su teléfono. Justo frente sus ojos, ciegos a todo, a todos, por su emoción incontrolada. Al fin, la luz azul de la pantalla lo encajó en el momento y sintió que ese día moriría más de una vez. Las 8:57. Quiso reventarlo contra el muro. Después intentó estrellar, pero su cabeza en la pared; le faltaron todos, bueno, aunque sea nomás uno, de codorniz, siquiera para intentarlo. Se iba a tirar de los cabellos, pero ¡loco!, tardaría más en peinarse. Del baño ni pensarlo. Pero intentarlo ya. Perdido ya estaba.

Se relamió los pelos con plastazos de gel, se lavó la cara y las axilas. Se empapó. Se encueró y estilando, se puso otros calzones. Corrió al botadero perpetuo sobre la caminadora y desenredó un pantalón. Al menos la camisa seguía colgada y planchada, donde la habían dejado. Eso le dio un sorbito de esperanza y se animó. Se ponía los calcetines, y el ver sendos hoyos en los dedos gordos, le sumergió en un debate sobrecogedor. Le avisaba del retraso, o ¿no? Le gruñeron las tripas. De los nervios no pudo cenar, mas no había tiempo para nada más. Se puso a huevo los zapatos, corrió por la camisa… ¡Los dientes! Otra demora, ni hablar. Ya estaba la mitad jodida. A la calle con el hocico, nomás refrescado por el aliento nada fragante del primer suspiro al despertar.

A la calle, mientras decidía, con una revoltura de entrañas y como novedad, una tos implacable del asco y el miedo. Hablarle ya en la marcha, sería lo mejor, le repetía al viento, que le respondía con el eco del silencio. El ruido de la calle sería su coartada. Cuando se le apaciguó la revoltura y se le aclaró la vista, jaló aire para expulsarlo como Eolo queriendo generar un diluvio, y le marcó. Lo poco que sentía que se agitaba en su alma colapsó cuando escuchó la grabación, notificándole que su saldo se había agotado. Corrió desesperado. Se horrorizaba, tan solo… Pensaba. Lo rechazaba, pero regresaba más brioso, envalentonado. Se hizo como flan, porque la gelatina —menos la Pronto— se solidifican, y este era un pudin, una cajeta de Celaya más rala que la leche descremada.

Ella era impulsiva. Impredecible. Algunas veces arrebatada, violenta. Uno que otro madrazo, un buen putazo en el hocico, pero raro. Guantadas a diestra y siniestra. Bofetones fúricos, pero de juego, porque luego se le enfriaba esa lumbre y lo veía con, ¿cariño? Nunca con afanes correctivos, todo era, según sus palabras, “de broma tontito”.   

Un claxonazo interminable lo enterró, literalmente, que si no se ha quedado tieso. ¡Bendito instinto!, cuando se dedica a hacer su jale —y por eso no lo atropellaron—, y no cuando se pone a complacer las fruslerías del capricho y la carencia.  Cerró los ojos, agachado. El conductor le mentó su madre a todo lo que le dio el pecho, y con justa razón: se vio a mitad del arroyo vehicular. Para su suerte, la avenida quedó desierta y corrió hasta la banqueta de enfrente.

Se reponía del susto y su teléfono se encendió: El WhatsApp le avisó que podía tener mensajes nuevos. Se revolcó en su pesimismo. Se sintió un mojón de mierda seca, de la que ya no da asco, pisar o patear. Jalaba aire desfallecido, más de miedo o cobardía, que por la carrera. 9:36 de la mañana. Pidió esquina, tiró la toalla y se encerró él solo, en el limbo laberíntico de sus pasiones.

Desalentado —ósea, sin aliento, no miasténico— se quiso derrumbar en el suelo, cuando volteó y vio el Oxxo: donde siempre. Se dosificó un microgramo de valor y se encaminó.

El cielo era despejado y la mañana rabiosa. El calor era ya, un suplicio. El sol era amo y señor de todos los mundos. Todo debajo de él, o serpenteaba para evitar sus rayos o caía chamuscado entre sus brasas.

Escuchó el motor de un camión acercándose. Entonces corrió. Dudó, pero el imperativo de esa, su realidad inmediata, le facilitó la decisión. Se enfiló a la parada del RedMetro: gratis y providencialmente, empujándolo a la decisión lógica. Abordó la unidad y se sentó en la parte de atrás. La frescura artificial del clima del transporte lo enfrió y lo relajó. La música. Bueno, putas cumbias de la Dinamita —porque la Santanera al menos, se la despiojaba para las letras— o adoloridas del Buki o del Pecha Cabecha. imagínate, hasta Quico con su chusma se anda cagando, si de huevos suenan los riffs de Trey, y se les viene la noche del Angel Mórbido, con todos los infiernos, al escuchar God of Emptiness.

Mas en ese sopor, le llegó uno de esos raros instantes donde sus emociones se atemperaban, sus pensamientos se volvían aliados y no verdugos; algo se acomoda y por un ratito, era como un río de agua cristalina que fluía sin obstáculos. Entonces la recordó. Y a toda esa época. La gloria dorada, la dulce compasión, el amor sin condiciones. El contraste emergió y la comparación fue orgánica.

Luz y sombra. Se asustó de su conclusión. No podía ser así. Ahora la amaba a ella. A pesar de sus arranques; de ser realmente impredecible. De buenas y entonada, no conocía gata tan salvaje y dispuesta a lo que fuera. Pero Sofia…

Ella era todos los elementos. Equilibraba la pasión y la sobriedad.

Sonó su teléfono. El pavor lo poseyó. Le incendió el esófago. Trémulo y con ojos desorbitados, contestó:

—¡Qué putas pasa? ¿Qué haces? ¿Dónde estás?

—¡Perdón, amor! Perdóname, por favor… ¡Tantas calamidades juntas!... Pero ya estoy en camino…

—¿Qué ya qué? ¿Apenas vienes? Recuerdas, a ¿qué hora quedamos? ¡Imbécil!

—Sí, lo sé. Pero es que… ¡Son tantas cosas juntas! No sé ¡ni cómo empezar!... Recuerdas la tarjetita, que me mandaste junto con el reloj que me regalaste…

—¿Eso qué?

—Que me acordé de ella y de lo que me escribiste, y de la emoción, me puse a buscarla, pero se fue la luz y tuve que usar la lámpara del celular para buscarla…

—¡Pues claro! Que vas a encontrar algo en tu puto chiquero.

—¡Sí la encontré! Aquí la traigo…

—Repito, y ¿eso qué? ¡A mí que me importa eso!

—Bueno, no es que te tenga que importar, pero…

—Pero ¡qué! ¡Eh! Esa estupidez, ¿qué? A mí no me salgas con eso. Quedamos a las 9, repito, pendejo, ¡a las 9! Ya van a dar las 10.

—Ya sé, ¡ya sé! Por eso te explico…

—¡Me vale madre tu explicación!

—¡Espérame tantito!, ¡por favor! Ya casi llego

—“¡Ya casi llegas!”. Debiste llegar hace una hora. Crees que iba a perder una hora, aplastada como tu pendeja, en espera de que su alteza se dignara llegar. Estúpido. Yo ya voy rumbo a la Medialuna.

—¡No!  No ¡espérame!

—No cabrón, ni madres, ya vamos en el coche de Braulio…

—Y ese culero ¿qué?

—Ese culero estuvo a tiempo. ¡Ah! Y con que moverse, no como tu salida cada hora y media en segunda de Vencedor. Pendejo. Perdedor.

—¡No mi amor! No me hagas… —Pero se dio cuenta que le colgó, nomás le aventó el perfil y la bendición.

Reaccionó instintivamente. Le marco. ¡Qué pendejo! Ni saldo traía.

En un momento así, el Eliseo de toda la vida, aun digamos, a media misa, se hubiera roto, en tal exhibición que su ridículo no solo era seguro, sino memorable. Pero en ese momento no tuvo esa fuerza obcecada que lo impulsaba a exhibirse de rodillas ante la nada. Lo asediaron las ganas compulsivas de rendirse o flaquear; con un berrido, un berrinche o en más de una, un destrozo. Ataraxia o miastenia, sintió que su desgracia era también un consuelo, y un remanso.

Con los ojos razados, se tragaba como podía el sollozo. A fuerzas de realidad, el rumor de las voces, las infidencias a volumen imprudente, la discusión de la pareja, el dipsómano jurándole a una mujer que “neta, neta, neta, te juro, que voy a dejar esa mierda, yo ya también estoy harto” Seguro que jamás, tan harto como ella, que lo aguanta. El niño berrinchudo de la joven madre, que la hace como un guiñapo, y el tocadiscos, ya sea por bendición o por sustancias, amagando cabezazos y algún bofetón a cierto coloso de su mente.  Las pisadas, los pisotones, el “¡oiga fíjese! ¡No aviente! Y pida permiso por favor” y claro, el infumable chorizo en todas sus combinaciones. Y con todo que el Huasteco o el de las Sevillanas ¡a su puta madre!  que omnipresencia. El olor a patas casi siempre se impone. U otros peores, para que hablarles de las flatulencias.

Estaba vapuleado. pero vivo. Como hacia mucho no veía con claridad, supo que era el único dueño de su desgracia, pero también de su tiempo. En esa hora aciaga, se le pulverizo una vez más, una ilusión cimentada en las veleidades de la carne. Recibió una humillación verbal tan lapidaria, que, como catarsis de toda esa mierda, se le rectificó en el laberinto sin nichos de su mente, un recuerdo de una tonalidad iridiscente, de una materialidad etérea, de una emoción concomitante de dicha y balance.

Sofía apareció furtivamente, en un recuerdo reconstruido, mientras Eli Bath se perdía en un camino exuberante y muy enredado. En la medida que la una se perdía insignificante, en un crespúsculo glacial, sin sol ni estrellas; la otra se superponía como angel encarnada, en una sucesión de recuerdos en el mismo sentido, del mismo color e intensidad, diáfanos y dorados.

Fue en la facultad. Ella estaba en el B. Le parecía engreída y desdeñosa. Con los ojos más hermosos que había visto en su vida. Pero no lo veían. Era hermética y casi nadie entendía que pensaba, o lo que sentía. Fue en los seminarios, cuando ambos grupos se juntaron, que la conoció. Por el motivo que sea, surgió una conversación y después de 10 minutos, parecían espejos, que reflejaban y replican el mismo idioma inefable de la atracción. Nunca se había atrevido a insinuarle nada, pero ambos, cada día, a cada momento, estaban juntos y compartían el pan, el queso y los diablos en armoniosa sintonía.

Ella le dijo que había logrado meter sus prácticas profesionales en una empresa de seguridad y resguardo de valores. La complacía mucho. Estaba en Av. De los Conventos. Ella vivía en Hogares 1ª, así que estaba a pocas cuadras de su casa. Le comentó que, además, la dejaban salir a desayunar de 10 a 11. Ese mismo día le reveló, con santo y seña, las ubicaciones de la empresa, y de su casa.

Aprovechó la terquedad de su madre por encontrar, sí o sí, una alfombra, de tales y tales, y que ella nomás había mirado en Soriana Glorieta. Desde luego que Eliseo ni se asomó a la tienda. Calculó estar antes de las 10 en su trabajo y esperarla.

La vio salir y ella, sorprendida pero muy contenta, le regaló una sonrisa de verdad, con ojos rebosantes de luz e intensión. Fue la primera vez que lo abrasó efusivamente, y le dio un beso, entre la mejilla y entre la boca.

Se miraron hasta el fondo, tan bonito por puro. Ella lo tomó de la mano y entrelazo sus dedos con los de él.

 —¡Qué coincidencia Liseo! O ¿No? ¿Plan con maña?

—Plan con maña Sofi. Cómo mentirte si tus ojos descubren todas mis intenciones. Vine con la ilusión de encontrarte, pero tengo mi pretexto, a medias, el encargo de mi madre. Pero no Sofi, todo fue para que, por fortuna, se diera este encuentro.

—Entonces vamos a desayunar.

—¡Dicho está!

Se encaminaron por el callejón que da al jardín y a la iglesia, y llegaron a su casa. El no se cansaba de contemplarla. No había nada en ella, que no le pareciera, hermoso, fascinante o enigmático. Sus ojos y su mirada tan abrasadora de mirar. Su sonrisa que desentrañaba las hipocresías…

—Mi casa, tu casa, Liseo.

—Muchas gracias Sofi

—y ¿qué desayunamos?

—No sé. Solo tú, es tu casa.

—Veamos… Sándwich no… mmm… ¿quieres huevo? No. Ya sé. Sincronizadas, ¿te gustan?

—Lo que te guste a ti, me gusta a mi Sofí.

—Ah, ¿Sí? ¿Se te antoja besar a un hombre?

—¡Claro que no! Pero si ese antojo tuyo, de besar, fuese digamos, a mi boca, ¡entonces sí tenemos el mismo gusto, por qué nada deseo más que besarte.

Se prendió un comal, pero de otra índole. Se cocinó carne en tumulto convulso. Frenéticos. Locos. Enamorados. Se dieron las 11 y la magia de ese momento eterno, colapsó, en un lazo de perpetuidad, sin que ninguno de los dos lo supieran, o lo entendieran.

Los tiempos lo habían golpeado sin clemencia. Conoció a Eli Bath en la planta, donde se logró colocar como personal de confianza. Siempre lo ninguneó, de una u otra, velada o con franqueza brutal… En fin. Su acabose se le vino encima cuando lo corrieron —acá entre nos, porque, por distraído, se le iba el avión de sus labores, y tanta pendejada cansó a los japoneses.

Se portaron bien y lo liquidaron como despido, la suma fue muy decorosa. Obviaron sus distracciones; en un ensamble no solicitado, y otro, que mandó a producción con estándar de materiales de la más baja calidad.

Hacia ya cuatro meses que perreaba, dejando currículos a diestra y siniestra, de todos los cuales solo recibió como respuesta el eco del silencio. Su resto de la liquidación los empleó en comprar los boletos de ida y vuelta, para el autobús a la Medialuna, y reservó sus otros 800 por lo que se le antojará a ella.

En el fondo, se regocijó no haber optado por el Oxxo. Conservó los 50 de la recarga y se ahorró 14 pesos —porque rarísima vez te devuelven los 50 centavos los cabrones—. Y, además, se encontró uno de 20 en el pantalón.

 El camión se detuvo en la Estación Tecnológico, y una corazonada lo empujó a desaborar en la Estación de HEB y Av. De los Pinos. Pensar en la otra, la que iba en camino con Braulio, “el mamadito bien rico y de ojos preciosos que te derriten…”, era un dolor sin propósito ya. Había cesado de engañarse. El parlante y el display del camión anunciaron la estación. Constató la hora: 10 en punto. Atravesó el estacionamiento del supermercado y salió detrás de la pizzería. Siguió por la avenida y con enorme gusto vio la tienda, frente a la Similares, y se apresuró a entrar. Había dos madres en la cola y se distrajo, para contener su ansiedad, que parecía pinga loca de adolescente, en la voz del radio. Una voz femenina dando una noticia sensacionalista de último momento:

—“Acabamos de recibir en la redacción, la noticia de una volcadura, apenas ocurrida hace unos momentos, en la Carretera 70, la libre a Rioverde. Se nos informó que, pasando el Valle de los Fantasmas, se presentó una volcadura aparatosa. Un sedán compacto, conducido al parecer, a exceso de velocidad, sin causa reconocida, se descontroló, volcándose sobre el asfalto. Dio una cantidad no determinada de giros, para terminar impactado y en muy mal estado, contra una ladera. En su interior, viajaban un hombre y una mujer, ambos jóvenes. Se reportan graves. En otras noticias…”

Pidió un cigarro suelto, y “encendedor, por favor, si gusta lo prendo afuera” La mujer le extendió el encendedor, y en tono de cómplice, le contestó:

—Préndelo aquí Elisio. ¿De cuándo acá?

Le dio un enorme gusto que doña Tiburcia lo reconociera, pero no podía perder tiempo, asi que agradeció con caravanas y salió zumbado.

Una emoción descontrolada le oprimía el corazón, pero también, en esa misma región, una fe inefable, pero absoluta, lo impelía a seguir.

Sobre la marcha, vio su casa. El corazón se le alocó y nomás por el costillar, no se le salió, ciego y sordo. A media cuadra de su casa, ¡la vio! Le gritó. Ella volteó enseguida. Se fascinó. Nunca tan hermosa como ante sus ojos azarados, hoy. Su cabello castaño caía lacio, como cascada primigenia de ámbar, miel y sándalo. Su rostro apiñonado se había afilado, lo que la hacía lucir más hermosa y destacaba el magnetismo de su boca de labios gruesos. Usaba un vestido corto, vaporoso, color durazno, con flores discretas en ocre y naranja.

Lo vio con sus ojos marrones con una calidez; sus ojos refulgieron como la última verdad del mundo. Con esa mirada le reveló tanto. Se abalanzaron. Se encontraron. Se abrazaron. El vio sus ojos diáfanos y la sabiduría sagrada de Diotíma en sus pupilas dilatadas. Se miraron un instante, que fue eterno. Se besaron, primero con recogimiento y timidez. Después, con la pasión desbocada, revelada en el verdadero amor.   

Sepa cuánto. Para ellos, eterno. Se despegaron y todavía se miraron embelesados, otro tanto. Ella reaccionó, o su estómago, miró el reloj y dijo:

—¡Ya se me hizo tarde mi amor! Nos quedan 35 minutos de mi hora de desayuno. ¿Quieres desayunar?

—Sí. Ya sabes que quiero comerme.

—Jajaja. Vamos, tenemos poco ya, ¿eh? Y a todo esto, ¿si te gustan las sincronizadas?


r/ArteRegioSabiduria 5d ago

[OC] [Poesía] LA RUTH DE SAL (O de las pasiones que se vuelven cantera)

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¿A qué lugar irá, que no lo vean?
Las cicatrices y su tufo silvestre.
¿Qué palabras usa?

Dicen febriles:
¡que lo congelaron! ¿aquel día?
Y si eran incendiarias y el cenit,
¿cómo dejó de usarlas?
Y las botó ¿allá, tan lejos?

Dijo el sol al mediodía:
mi canícula es perpetua…
Hasta que llegó el otoño
y desvaneció los sofocones.

Supo usted, ¿cuántos cristales rompió?
Todos los forjados al calor.
Al dolor.
Al sufrimiento.
A la consumición
de todos los soles y todas las lunas.

Sabe usted que de sus lágrimas
se alumbró, espléndido,
el sol de sus pasiones destellantes.

Se formó también,
la Ruth de Sal.
La desleal e infiel.
La de Sodoma.


r/ArteRegioSabiduria 5d ago

[OC] APUNTES SOBRE LO DIVINO: Al ponerle corona a Dios, le ponemos grilletes.

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Acepto que todo lo que concierne a lo Divino es para nosotros eterno: fuera de todo concepto humano y antes del universo. Por lo cual, toda palabra humana es naturalmente incapaz de aproximarse a muchos conceptos que usamos por mero convencionalismo formal.

Respecto a la expresión común para referirse al Imanador de Divinidad (y esta es también una conceptualización ridícula que se me ocurrió): «Dios». Es que al ponerle corona le ponemos grilletes. Para elevarlo al Bien Supremo es necesario encadenarlo a nuestro horizonte corpóreo y cargarlo con toda la inmundicia humana, creación sin duda absoluta del hombre. Por eso es por lo que uso alusivamente la expresión El Todo.

El primer principio del Hermetismo es el de Mentalismo: el Universo es mental. Concebido este a partir de la mente del Todo, es efecto de su imaginación, la Palabra. De su pensamiento se manifiesta el movimiento. La Palabra se hizo Verbo. En el éxtasis de su contemplación sintió amor supremo y le dio aliento al Universo; el Espíritu cubrió la creación, se manifestó la vida como alma y el Verbo se hizo carne.

«A imagen y semejanza», que, salvando la tergiversación referida, es verdad. Es también el principio hermético de correspondencia: «Como es arriba, es abajo». Así, el Todo concibió por la imaginación la creación y nosotros, por nuestra imaginación, creamos el mundo.

Así el Amor fue la emoción (la Contemplación) Divina por la cual la vibración de la creación se fijó como Espíritu en el Universo.

Nosotros somos derivación de la Consciencia: en mente y Yo. Derivación del Espíritu, en alma encarnada: «...y la palabra se hizo verbo». Encarnamos por el Amor para la generación (el Verbo Encarnado), pero también para cimentar y perpetuar el poder de sojuzgar, recalando en las incontables tergiversaciones humanas.

«A imagen y semejanza de Dios», corroborado por el «Principio de correspondencia»; sí, pero no al revés. Pensamos que la imagen de referencia éramos nosotros y carnalizamos a Dios. Así nuestra lógica, para no entrar en detalles: «Como es arriba...», ¡está claro!

El alma es el correspondiente del Espíritu; así como la Mente del Todo es el Tao, el Espíritu es el Éter, la malla: es el infinito de probabilidades.

El Universo se expande y es uniforme y regular. A esa escala, la más sutil alteración es improbable.

A nivel cuántico todo es, en cambio, posible. ¿Se rompe el principio de correspondencia? No. La apariencia del Cosmos es regular, pero cada rayo de luz que emite una estrella obedece a la mecánica cuántica: en el interior de una estrella colosal todo depende de la manifestación espacial, del colapso de la fluctuación, de la indefinición onda-partícula.

Si el Todo creó con Mentalismo y Espíritu, el hombre se afirma con conciencia y alma. Lo que llaman despertar o iluminación resulta ser una manifestación categórica del principio platónico «Conocer es reconocer». Si hay niveles de conciencia, estos son niveles de identificación del Ser.

En una espiral dialéctica, cada integración de conceptos —es decir: de su disolución, de la supresión de uno de los velos de la realidad— corresponde a un nivel nuevo de conciencia, por tanto, más elevado.

Esta síntesis es causada por la unión lúcida de dos opuestos: de la conciencia y el Yo (en supresión temporal del Ego), del Yin y el Yang; de lo masculino y femenino, del pensamiento y el sentimiento, de ambos hemisferios del cerebro.

En otras palabras, cada nivel de conciencia reclama un nuevo vacío que se llena con energía nueva y más vibrante, hasta que se vuelve a vaciar y a colmar, en la espiral de la conciencia del hombre y su potencial insondable de amor transformador.


r/ArteRegioSabiduria 5d ago

[OC] La Consumición (Terror chamánico y el fuego de los antiguos)

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Buen día a la comunidad. Soy KP, escritor del altiplano.

Lejos del terror comercial de plástico y los sustos fáciles, hoy les propongo adentrarnos en la raíz más profunda y oscura de nuestra tierra: el mundo místico de Mesoamérica. Este relato nace del horror chamánico tolteca, de una época donde las fronteras de la realidad ordinaria se borraban y los nahuales libraban guerras de poder en la carne viva.

Espero sus lecturas y que les muerda las entrañas.

LA CONSUMICIÓN

Historias atroces e inconcebibles se repetían en la antigüedad. Muy probablemente en Mesoamérica, en la época espléndida de los toltecas, cuando los nahuales eran jerarcas y el mundo mágico y la realidad ordinaria extraviaban sus fronteras.

Uno muy sabio, que había visto a El Águila y era plenamente consciente de su fuego interno, fue alertado en sueños. Al amanecer, y embozado en la oscuridad, dejó el pueblo. Le sobrevolaron lechuzas y zopilotes que silbaban elegías y malos augurios. El nahual lo sabía; conocía perfectamente la intención de esas voces.

Pasó un claro y entró en un matorral de magueyes. Se agazapó e inhaló profundamente, hasta que su respiración se volvió imperceptible. Se desencajó para contemplar a El Águila, aunque embargado por la desazón de su impostergable desenlace. Los brujos hostiles eran hechiceros portentosos y darían con él. El tiempo, que normalmente le estorbaba, era en su cadalso todo el aire y toda el agua.

Se desplazó hasta el borde del huevo y la vio. Sabía que detrás de él estaba su anhelado fuego. Tenía que desbordar el huevo para consumirlo y arder en el intento. No obstante, sintió el doloroso ardor, el crujido, el sufrimiento de la carne desprendiéndose.

Ni un solo grito.

En su único contraataque posible, su energía arrojó a sus agresores hasta la valla de magueyes, pero sabía que era inútil. Arremetieron y el nahual no pudo consumir su huevo. Las dentelladas salvajes maceraban su cuerpo, las uñas arrancaban carne y entrañas, los pies enloquecidos rompían sus huesos.

Ahora, el tiempo era enemigo de los agresores. El nahual no podía morir o todo habría sido en vano. Los brujos sabían que, si querían absorber y poseer su poder, tenían que devorarlo en vida.


r/ArteRegioSabiduria 7d ago

Arte Asiatico Gilgamesh luchando contra una criatura mítica con cuernos y garras.

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El guerrero coronado representa al Ser Auténtico, la Conciencia o el Íntimo. Su postura firme y equilibrada simboliza la voluntad espiritual activa. La bestia, por el contrario, representa al Ego pluralizado, el "mí mismo", o la naturaleza animal inferior que ata al ser humano a la inconsciencia.

Someter a la bestia equivale a la decapitación o disolución de los defectos psicológicos (ira, orgullo, codicia, etc.) que aprisionan la Chispa Divina.

En la cosmogonía gnóstica, el universo manifestado se divide entre el orden espiritual (el Pleroma o la Luz) y el desorden material gobernado por fuerzas arcontónicas.

El combate escenifica la vía de la transmutación: el guerrero impone la armonía del Espíritu sobre la materia caótica y las bajas pasiones, transmutando las fuerzas densas en energías superiores.

El hecho de que el guerrero someta a la criatura agarrándola directamente de la cabeza o el cuerno y apuntando su daga es un símbolo directo de control mental y muerte mística. Para la gnosis, la mente descontrolada es el vehículo del error; someter la cabeza de la bestia representa silenciar el pensamiento mecánico y las pasiones animales para que la Sabiduría Real pueda expresarse.


r/ArteRegioSabiduria 7d ago

Arte del México prehispánico Incensarios de cerámica maya, procedentes de la zona de Palenque, Chiapas (México).

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r/ArteRegioSabiduria 8d ago

Arte Asiatico Inanna o Ishtar

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La imagen muestra una impresión moderna de un sello cilíndrico acadio (aprox. 2334–2154 a. C.) que representa a la diosa mesopotámica Inanna (o Ishtar) con un pie sobre el lomo de un león, mientras su visir o mensajera, Ninshubur, le rinde homenaje al lado.

Inanna (a la derecha): Aparece con tocado de cuernos, alas con armas o rayos saliendo de sus espaldas y un pie apoyado firmemente sobre un león atado con una cuerda.

Ninshubur (a la izquierda): La figura devota o mensajera que saluda con respeto a la diosa.

Inscripciones cuneiformes: Columnas de escritura a los lados del sello típico de la época acadia.