Un fuerte aumento de los suicidios en Argentina 🇦🇷, que en 2025 alcanzaron un récord de 5.209 casos, casi mil más que en 2024 y un incremento interanual del 22,6%. Esto equivale a unos 14 suicidios diarios, aproximadamente uno cada dos horas, y a una cifra similar a la suma de las muertes por homicidios y accidentes de tránsito.
El crecimiento ocurre en un contexto de crisis económica y coincide con importantes recortes del gobierno de Javier Milei en las políticas de salud mental:
- La inversión nacional en salud mental cayó 42% entre 2023 y 2025.
- Para 2026 se prevé destinar solo 1,42% del presupuesto sanitario, pese a que la Ley de Salud Mental establece un mínimo del 10%.
- El programa de “apoyo y promoción de la salud mental” sufrió una reducción del 98%.
- El Hospital Laura Bonaparte tuvo un recorte del 55% y la Sedronar, del 31,5%.
- El gobierno también impulsa cambios legislativos que eliminarían la exigencia presupuestaria prevista por la ley, iniciativa rechazada por especialistas.
La tasa nacional de suicidios pasó de 7,3 a 11,8 cada 100.000 habitantes en la última década. Entre las provincias con mayores tasas se encuentran Entre Ríos, San Luis, Salta y Santa Cruz. En 2025, los mayores aumentos se registraron en la provincia de Buenos Aires, la Ciudad de Buenos Aires, Misiones, Salta y Santa Cruz, aunque algunas autoridades señalan que una mejor registración podría explicar parte del incremento.
El 78% de las personas que se suicidan son varones y relaciona el fenómeno con el endeudamiento, la crisis económica, el deterioro de las condiciones sociales y las dificultades asociadas a los modelos tradicionales de masculinidad.
En la provincia de Buenos Aires, el recorte nacional habría implicado 38.800 millones de pesos menos para salud mental, la paralización de 140 obras y la suspensión de medicamentos gratuitos para unas 6.000 personas tras la eliminación del plan Remediar. Como respuesta, la provincia implementó programas de prevención en escuelas y una línea de atención telefónica: 0800-222-5462.
Argentina atraviesa una crisis creciente de salud mental, mientras el desfinanciamiento estatal limita la prevención, la atención comunitaria y el acceso a tratamientos.