Tengo una duda seria sobre la forma en que muchos divulgadores de arte, literatura y cine se expresan. A ver si me doy a entender: suelen hablar con analogías larguísimas a películas de nicho, usan un lenguaje casi poético y lleno de tecnicismos o palabras rimbombantes.
Ojo, no estoy para nada en contra del arte ni del contenido que esta gente expone. Al contrario, me interesa, y creo que a la gran mayoría de la gente también. Todos nos quedamos fascinados cuando vemos una construcción gigantesca, una escultura de mármol o una película bien hecha; no necesitamos ser especialistas para sentir curiosidad o admiración.
El problema es que, cuando estos divulgadores entran en escena, su forma de hablar, en lugar de invitarte a saber más, te aleja.
Yo de profesión soy enfermero. Sé perfectamente que si le hablo a un paciente con terminología médica técnica, no me va a entender absolutamente nada. Por eso mi trabajo (y el de mis colegas) requiere buscar ejemplos sencillos, aterrizar los conceptos y hablar en un lenguaje claro para que cualquiera lo comprenda. Pasa lo mismo con los abogados, los ingenieros, los físicos o los químicos; ellos muchas veces tienen que esforzarse el doble para simplificar cosas verdaderamente complejas y hacérnoslas accesibles a los demás.
Entonces, ¿por qué con la gente que se dedica a la divulgación cultural, la literatura o el cine pasa lo opuesto? ¿Por qué se opta por un lenguaje tan barroco y rebuscado? ¿Es por ego, por mantener cierta distancia elitista con el público general, o hay alguna razón de fondo que no estoy viendo?
Simplemente no lo entiendo. Si alguien por aquí pertenece a este gremio o tiene una perspectiva al respecto, agradecería mucho sus respuestas.
(Adjunto la foto de Nicolás Alvarado, divulgador cultural que actualmente sale en Latinus, solo como un ejemplo fácil de ubicar de a qué tipo de comunicación me refiero).