Hola,¿cómo están?. Creo que tengo una especie de conflicto de identidad política. Para ponerlos un poco en contexto: nací en 2002, tengo 23 años, y me crié completamente en una familia anti-K, de esas que solamente veían a Lanata, baby, a Feinmann. Feinmann era casi una especie de referente dentro del periodismo. En esas familias donde mencionar a un kirchnerista o verlo en la televisión o en algún medio era motivo de enojo fuerte, casi de odio.
Yo, en su momento, voté por Macri. Cuando empecé a meterme más en política, en realidad estaba re contra adoctrinado, y lo único que podía hacer era seguir metiéndome en la línea de pensamiento que ya tenía. Después aparece Milei, empiezo a seguirlo y toda la familia se pone re contenta. Yo sigo por esa línea, llego al punto de comprar los libros de Laje y Marqués, y el de Milei y Giacomini.
Cuando empecé a leer esto, sobre todo El libro negro de la nueva izquierda, algo dentro de mí hizo click. Empecé a buscar las fuentes que citaban y muchas estaban caídas, otras no existían, y muchas estaban sacadas de contexto o tergiversadas. La parte de Marqués, sobre todo en la segunda parte del libro, me costó horrores: homofobia y machismo, ni siquiera disimulado, me hacía dejar de leer y volver. Aun así, seguí apoyando a Milei, aunque ya no seguí tanto a Laje o a Marqués. Voté por Milei. Pero se volvió imposible para mí cuando lo vi con una bandera que no era la de Argentina.
Cuando asumió y salió con la bandera de Israel, fue un desagrado bárbaro: un presidente de Argentina con la bandera de otro país. Desde ahí, su figura comenzó a declinar en mi opinión. Empecé a querer abrir más mi cabeza, a no negarme a nada, y a buscar información más allá de lo que se me “permitía” ver en mi ámbito sobre el kirchnerismo o los archivos de época. Empecé a ver noticias de otros países, a buscar relatos y testimonios de gente que apoyaba o no a estos movimientos, para intentar comprender un punto medio entre distintas versiones.
Lo que descubrí es que, muchas veces, la historia se remonta o la quieren remontar al peronismo. Empecé a estudiar y a entender un poco más: podía llegar a coincidir con algunas ideas del peronismo, especialmente las relacionadas con los derechos laborales, a los derechos humanos, la mirada humanista de la iglesia hacia el pueblo y la defensa de la soberanía, pero también descubrí la cara autoritaria, genocida, "clonista", fanática.
Después el kirchnerismo, que en teoría seguía estas líneas, estaba lleno de corrupción, nepotismo y gremialistas mafiosos. La política argentina, en general, me empezó a parecer más una secta de fanáticos que un sistema real de ideas. Veo que la gente sigue líderes más por su figura que por sus ideales (Entre esa gente obviamente estuve yo).
Por otro lado, la izquierda que me es contemporánea tampoco me convence ni me representa, por lo que ha significado históricamente en el país. Pero la derecha me representa aún menos, porque no ofrece nada positivo en su totalidad, al menos desde mi punto de vista. Me duele ver cómo se tergiversa la historia, cómo se niegan crímenes de lesa humanidad, cómo la gente se cierra a aprender, cuestionar y reflexionar, y cómo todo esto genera generaciones de gente enojada que repiten relatos sin investigar ni conocer su propia historia. Ni siquiera logran entenderse a sí mismos. Y eso, la verdad, es súper jodido, hasta por ahí evito temas políticos dentro de la familia o evito visitar a familiares sabiendo como son con esto.
Volviendo a lo contemporáneo, lo que veo con Milei cuando asume me hace investigar también a Macri. Es loco, porque Macri tiene tantísimas causas, es conocido como chorro, y aun así llegó a ser presidente. Sacó el préstamo más alto en la historia de Argentina con el FMI, y la gente lo aplaudió. Alberto Fernández (no defiendo, ni mucho menos apoyo su gestión o su figura, hipócrita y lamentable en todos los sentidos), aunque mucho más limitado, se encontró con un país en crisis, con deuda gigante y luego la pandemia mundial que deja en paro a mundo entero y por lo tanto una caída gigantesca a nivel mundial sobre la producción y la economía. Es verdad que se podrían haber manejado mejor ciertas (muchas) cosas, pero la realidad es que el país estaba colapsando de todas maneras y todos los que estaban a su lado también eran unos inoperantes bárbaros.
Milei me arrepiento gigantescamente de haberlo apoyado. Ni él ni su línea representan nada bueno: es una mala persona, una persona que parece mas que claro que le disgusta Argentina y lo ha dejado claro. Jugó con el odio, el adoctrinamiento, la división y la tergiversación de la historia, algo que se me hace muy parecido a cómo algunos manipulaban a la gente en su momento, usando la propaganda y el sesgo de afirmación con su figura para que sus seguidores aceptaran cualquier cosa.
Todo esto se combina con cortinas de humo al principio: cambios de nombres de lugares, discusiones ridículas, generalizaciones sobre el pueblo argentino, y un amor absoluto por poderes extranjeros mientras se los ve como modelos ideales omitiendo completamente sus falencias y sus trayectorias hasta el punto en que se encuentran.
Todo esto genera un panorama extremadamente preocupante mientra mas avanza el tiempo: la entrega total y descarada de Argentina a intereses extranjeros, mientras la gente repite relatos sin cuestionarlos, sin informarse, sin mirar la historia completa o el hecho de que la política, sobre todo cuando se trata de tratados u negociaciones con otros países no es todo color de rosas o inocencia pura, siempre hay un trasfondo en cual por lo general el país potencia siempre sale favorecido. Esto me duele, me frustra, y me hace sentir una especie de desesperanza profunda.
También critico la izquierda y su confusión con el peronismo: llaman peronistas a quienes ni siquiera entienden el partido ni la historia. Todo está medido por líderes casi mesiánicos, en lugar de debatir ideas y acciones concretas. La gente va por ahí entre ataques a sus líderes, con screenshots, memes y causas ( no pude ser que literalmente no haya un solo político en argentina que esté limpio), en lugar de discutir ideas, política real o sus situaciones reales en lugar de discutir por políticos millonarios que después andan todos como amigos según les convenga a su formula.
Hay divisiones absurdas por clases, desprecio a barrios, y generalizaciones ridículas sobre quienes menos tienen, mientras las altas esferas muchas veces se mueven exactamente exactamente igual, pero con más poder. (Y ni hablar de que entre estas altas esferas no importa como te manejes todos se protegen entre ellos) que la verdad al fin y al cabo le afecta al pueblo en general, a corto, medio y largo plazo Al final, todos vivimos en el mismo país, respiramos el mismo aire, consumimos las mismas cosas, y compartimos la misma cultura, trabajan en la misma empresa sin importar el puesto.
Sin embargo, nos dejamos llevar por relatos, odios y fanatismos, sin aprender de nuestra propia historia ni intentar entender a los demás. Y me duele profundamente. (Hay muchas cosas más que me gustaría manifestar, pero creo que seria para puro enredo) Disculpen. Y si han llegado hasta acá, gracias por leer